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5. REVISIÓN DE LITERATURA

5.3 Mediciones del bienestar

dimensiones con mayor relevancia serían la capacidad para evitar la muerte prematura, la enfermedad y la desnutrición, la capacidad de integración social a través de competencias literarias y numéricas, la capacidad de tener albergue y refugio frente a las inclemencias del tiempo, la capacidad de estar empleado.

La falta de ingresos es reconocida por Sen como una dimensión importante pero incompleta de la pobreza. Los ingresos tienen un fin instrumental, puesto que constituyen un medio para lograr las capacidades que otorgan libertad a las personas para vivir las vidas que tienen razones para valorar. Sin embargo, existen otros determinantes de las capacidades, de modo que el ingreso no es el único instrumento requerido. Más aún, la relación entre ingreso y capacidades dista de ser simple, puesto que está mediada por las características individuales, sociales y ambientales.

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El utilitarismo es la teoría de que la buena política social procura aumentar al máximo el bienestar, que presenta dos características irreconciliables: su carácter totalizador y su desinterés por el patrón de distribución del bienestar.

Así, para generar la igualdad de oportunidades para el bienestar, Sen propone dos importantes cambios: del estado real a la oportunidad, y de los bienes (bienestar) a lo que ha llamado funcionamientos.

Se debe concentrar en lo que una persona obtiene en bienestar o en bienes pero dirigiendo la atención a lo que se obtiene en un espacio entre el bienestar y los bienes, haciendo énfasis en lo que una persona puede obtener a diferencia de sólo lo que hace.

El bienestar se ve como un disfrute o como un estado deseable o agradable de conciencia, al que el autor llama bienestar hedonista; y el bienestar como satisfactor de preferencias en el cual las preferencias ordenan jerárquicamente los estados del mundo, y en el que la preferencia de una persona se satisface si obtiene un estado pertinente del mundo, sea que lo sepa o no.

Las personas conformadas de maneras diferentes y situadas en diversos lugares requieren de distintas cantidades de bienes primarios para satisfacer las mismas necesidades, por lo que juzgar la ventaja en bienes primarios conduce a una moralidad parcialmente ciega. Lo que las personas obtienen de los bienes depende de una variedad de factores y juzgar la ventaja personal

sólo por el tamaño de la propiedad personal de bienes y servicios puede ser muy desorientador.

La utilidad es una guía poco adecuada para la política, aunque sólo sea porque una persona puede ajustar sus expectativas a su condición. El hecho de que una persona haya aprendido a vivir en medio de la adversidad y a sonreír valientemente en ella, no debe anular su derecho a ser compensada.

Llamar capacidad a lo que los bienes dan a los seres humanos fue un error porque incluso cuando no se toma en cuenta la utilidad, no es cierto que todo lo que los bienes hacen por las personas sea conferirles capacidad o que ésta sea la única cosa importante que hacen por ellas, la cual es relevante desde el punto de vista igualitarista.

En realidad es falso que todo el afecto relevante que sobre una persona ejerce su conjunto de bienes primarios sea debido a, o en virtud de, su relación mental a lo que se hace por él. También está lo que se hace en él a lo cuál se denomina la vía media porque se encuentra a la mitad entre el bien y la utilidad. La vía media está constituida por los estados que en la persona producen los bienes, estados en virtud de los cuales los niveles de utilidad adquieren sus valores.

La vida media es un término heterogéneo, porque los bienes hacen categóricamente varias cosas por las personas: las dotan con capacidades propiamente dichas; por medio del ejercicio que estas personas hacen de estas capacidades, los bienes contribuyen al desempeño de actividades valiosas y al logro de estados deseables; los bienes causan estados deseables adicionales directamente, sin ningún ejercicio de capacidad por parte de su beneficiario.

La capacidad es parte de la vía media, porque ciertamente no puede excluírsele del rango de cosas que los bienes confieren a la gente y no es la única en ese rango.

Los partidarios del bienestar dirigen su atención a la utilidad, porque dicen que a las personas no les interesan tanto los bienes como la utilidad que les proporciona. Los partidarios de los bienes se oponen a la métrica del bienestar porque las consecuencias del bienestar del consumo de los bienes: 1) están demasiado sujetas a la voluntad; 2) son un aspecto excesivo de las identificaciones de las personas; 3) son demasiado idiosincrásicas.

Lo que los bienes hacen a las personas no es idéntico a lo que las personas pueden hacer con ellos ni a lo que realmente hacen con ellos. La categoría de las capacidades es el candidato natural para reflejar la idea de la libertad de hacer: la capacidad refleja la libertad de una persona para elegir entre diferentes formas de vida.