Para comprender aspectos centrales del ideario del pr, consideramos relevan- te identificar su posición ideológica en el eje Estado-mercado. Al respecto, el partido se declara creyente de la economía social de mercado, otorgando centra- lidad a la libre iniciativa privada, a la no interferencia del Estado en la actividad
económica18 y al fomento del derecho de propiedad. Su ortodoxia en materia eco- nómica permite catalogarlo como heredero y propulsor de la sensibilidad ultra- liberal, distante de la convergencia programática con la centro-izquierda y de la moderación ideológica, identificadas en partidos de la centroderecha (Alenda et al., 2019; Alenda et al., 2020c; Alenda et al., 2020d; Madariaga y Rovira, 2020;
Rovira, 2019). Tal relato no es sorpresivo, pues reafirma el apego doctrinario que en general posee la derecha chilena con el neoliberalismo y, en particular la uDI (Joignat y Navia, 2003; Valdivia, 2008; 2016), partido de origen del pr. En con- secuencia, el partido expone sin tapujos que el Estado, la administración pública y las instituciones en general, deben actuar conforme al eje central del desarrollo de la sociedad, el mercado.
A diferencia de las Drp europeas, promotoras del chovinismo de bienestar (Mudde y Rovira, 2012), el partido se inclina por ideas como la limitación irres- tricta del gasto público, tanto para derechos sociales como en la administración pública. Incluso, el rol redistributivo del Estado es considerado una forma eco- nómica que se contrapone al emprendimiento en tanto que motor de la sociedad, ya que obliga a mantener una alta tributación que desincentiva la inversión. Así lo refuerza este entrevistado:
…creo en un Estado que tenga la menor participación posible, que sea lo más liberal posible. No creo en la definición de un Estado eficiente, por el contrario, creo que mientras mayor es, mientras más grande es el Estado, más ineficiente es, y los que nos vemos perjudicados somos nosotros […], el Estado juega con las platas que uno aporta mediante los impuestos, a lo cual igual estoy en contra, de los impuestos, quizás no en su totalidad, pero sí creo en que deberían existir menos impuestos. (Dirigente local, pr)
En la misma línea, el partido promueve que el Estado provea soportes es- trictamente focalizados y no constantes a la población en desventaja extrema, para evitar supuestas dependencias. En efecto, lo privado se valoriza como una expresión inherente de libertad: «estamos convencidos de que la propiedad pri- vada, en cuanto fruto del ejercicio de la libertad de las personas, constituye uno de los pilares de una sociedad auténticamente libre y responsable» (Partido Re- publicano de Chile, 2019, p. 5). Como vemos, la libertad parece ser entendida de modo tautológico, tanto como condición de no interferencia para el ejercicio de la iniciativa económica y del derecho a propiedad, como producto del que gozan los individuos una vez que ejercen tales derechos. Sosteniendo, en definitiva, una narrativa que asimila la sociedad a un sistema de competencia entre iguales y sin distorsiones. De ese modo, si bien el pr no evita referirse a la (des)igualdad, lo
18 Más que para fiscalizar y sancionar irregularidades.
hace sobre el entendido de la igualdad de oportunidades, poniendo en el centro el esfuerzo individual como mecanismo más justo para generar riquezas, así lo sintetiza esta entrevistada: «el sistema capitalista que está instalado, es uno que te permite ser tan pobre como quieres y tan rico como puedas producir» (Dirigente local, pr). Todas estas posiciones, denotan claramente su adscripción al pensa- miento gremialista de Jaime Guzmán, fundador de la uDI (Valdivia, 2006, 2008) e ideólogo de la Constitución Política, doctrina que consagra el rol del Estado a suplir lo mínimo y a retirarse apenas cumpla tal propósito (Mansuy, 2016).
Justamente, sobresale en los relatos el concepto de subsidiariedad en sus dos variantes: primero, en su versión economicista —neoliberal—, como mecanismo a través del cual el Estado financia y reincorpora a los privados al ciclo mercantil cuando estos no pueden encargarse de costear sus fines y, segundo, en su versión cualitativa —organicista— que ordena la vida social, la relación entre los priva- dos, los cuerpos intermedios y el Estado. De tal manera, insisten en la defensa de la autonomía de los cuerpos intermedios respecto del Estado y respecto de cualquier ideología —que no sea la propia—, desde una visión despolitizada y funcionalista de las instituciones, centradas en los propios fines.
Por otra parte, el partido manifiesta interés por la construcción de un Estado moderno y transparente y una institucionalidad de calidad, confiable y firme (Par- tido Republicano de Chile, 2019), por medio de la reformulación orientada a la eficiencia de la administración pública. Esto coincide con la visión liberal sobre la modernización del Estado; sin embargo, se propone sobre el diagnóstico que el Estado y los servicios públicos son una trinchera ideológica o la caja pagadora de los gobiernos de turno, puesto que sus funcionarios, supuestamente prescindi- bles, estarían alimentando la corrupción y el derroche del dinero público. Varios entrevistados coinciden en la idea de sacarle grasa al Estado y ponerle músculo, lo que implicaría la implementación de estrategias corporativas en la relación laboral entre los funcionarios públicos y el Estado, por ejemplo, despidos sin ne- cesidad de pasar por juicios sumarios. Sin duda, estas visiones de mundo develan la socialización empresarial del partido, explicado tanto por la ideología a la que adscriben, como por las vinculaciones sociales de sus miembros, especialmente de su líder, José Antonio Kast. No obstante, estas propuestas disponen de poten- cial, ya que se interpretan como una estrategia de lucha contra la cartelización de la política (Madariaga y Rovira, 2020), la corrupción y el despilfarro fiscal.
Desde nuestra lectura, estas ideas demuestran una aproximación populista al pro- blema, ya que establecen soluciones reduccionistas frente a un problema político, tomando distancia del establishment para adoptar la posición de descontento po- pular, pese a ser un partido cuyos miembros sobresalientes provienen de la uDI o han desempeñado cargos políticos.