2 CAPÍTULO 2 EXPLORACIÓN DE LITERATURA
2.6 Movimiento social
43 Podemos decir que estos tres autores; Touraine (1987), Melucci (1999) e Ibarra (2000) coinciden en que el conflicto es lo que detona la formación de un movimiento social, este tiene que afectar la identidad personal, su vida pública y cotidiana de los actores que decidan involucrarse en el movimiento. Hasta este momento hemos descrito el camino que manifiesta el proceso de conversión que un individuo inicia como sujeto social para transitar a un actor colectivo, una vez definido como actor colectivo este realizará acciones colectivas que surgirán, principalmente, a causa de un conflicto el cual marcará la pauta para que inicie a gestarse un movimiento social, tema del que nos ocuparemos a continuación.
44 De manera similar, Touraine (1987) definió un movimiento social como “…una acción conflictiva mediante la cual se trasforman las orientaciones culturales y un campo de historicidad en formas de organización social, definidas a la vez por normas culturales generales y por relaciones de dominación social”. Esto quiere decir que, un movimiento social fueron acciones que se encontraban socialmente conflictivas y culturalmente orientadas por un extracto social que se encuentra determinada por su posición dominante o dependiente que ocupa en ese momento (Touraine, 1987).
Por lo tanto, la noción de movimiento social nos llevó a reflexionar acerca de que los actores no se limitaban a actuar frente a situaciones, también las engendraban. Los actores se encontrarán definidos y determinados por los conflictos sociales y las orientaciones culturales de las que sean participes (Touraine, 1987).
Aquí vale la pena decir que, todo se basó en la confianza que se tenía en la posibilidad del surgimiento de movimientos sociales, pero fue conveniente concederle igual importancia a lo que podía llamarse antimovimientos sociales, lo que significó que existían fenómenos que ocurrían de manera defensiva a la comunidad y su consenso contra un enemigo externo. En concreto en determinadas circunstancias puede ocurrir la formación de un movimiento social o encerrarse como antimovimiento (Touraine, 1987).
Desde oro punto de vista, Tarrow (1997) describió a los movimientos sociales como “…desafíos colectivos planteados por personas que comparten objetivos comunes y solidaridad en una interacción mantenida con las élites, los oponentes y las autoridades…”
Como Melucci (1999) refirió los análisis actuales de los movimientos sociales se encontraba basada en la idea de que los fenómenos empíricos de la acción colectiva fueron objetos unificados, que sirvieron para dar explicaciones sobre la orientación y los orígenes de un movimiento.
45 Podemos agregar que, al momento de referirse a un movimiento social como un personaje, los estudios ignoraron que la unidad debe ser vista como el resultado y no donde inicia la acción. Esto los llevó a aceptar la existencia de un espíritu escondido del movimiento, y no a analizarlo como un sistema de relaciones sociales. De lo anterior resultó que ninguna acción colectiva puede ser explicada sin considerar la movilización de los recursos externos e internos, la construcción y el mantenimiento de las estructuras organizacionales, así como las funciones de liderazgo, debido a que experimentalmente se denominó movimiento social a un sistema de acción que estaba relacionado con significados plurales y diversas orientaciones (Melucci, 1999).
En particular Melucci (1999) planteó una definición analítica de movimiento social como forma de acción colectiva, la cual contuvo las consideraciones siguientes, estaba basada en la solidaridad, desarrollaba un conflicto y rompía los límites del sistema en que sucedía esta acción. En primer lugar, cualquier acción colectiva debe ser solidaria, los actores deben de ser capaces de reconocerse a sí mismos y de ser reconocidos como integrantes del sistema de relaciones sociales. En segundo lugar, la presencia del conflicto debe de considerarse como el momento en que dos oponentes están en disputa por una finalidad en común, por último, la acción transgrede los límites de variación que los sistemas toleran sin cambiar su estructura.
Melucci (1999) propuso que los movimientos sociales eran sistemas de acción que se encontraban en espacios sistémicos de limites y posibilidades. Fue este motivo, por el cual la organización empezó a ser eje de observación, anteriormente la organización era reducida a estructuras formales. Los movimientos no fueron resultados de crisis, sino construcciones sociales, expresiones de creencias, lo que quiere decir que la acción colectiva fue construida gracias a una inversión organizativa, por ende, la acción debe de considerarse como una interacción recursos, objetivos y obstáculos que es orientada de forma consensuada en un sistema de oportunidades y coerciones.
46 Como observamos no existe una definición única de movimiento social, pero si una gran variedad de propuestas acerca de lo que puede entenderse como movimiento social, lo que nos interesa aquí es enfatizar los aspectos en donde convergen los autores mencionados anteriormente, todos parten de la idea de que los movimientos sociales son sistemas de acción que están constituidos por la acción colectiva, misma que a su vez se constituye por objetivos, creencias, decisiones, intercambios y solidaridad y opera en un campo de límites y posibilidades, sin embargo, al momento de definir la constitución de ésta, los autores agregan cosas interesantes que complementan cada una de sus definiciones, presentan algunas diferencias entre los actores, por ejemplo, para Pizzomo (1977) y Reynaud (1982) las estructuras que conforman la acción colectiva son la unidad y la continuidad, en cambio Touraine (1987) postuló que se encuentra definida por disposiciones culturales y relaciones de dominio social, Tarrow (1997) enfatizó que la acción se encuentra en una constante interacción con las élites, los adversarios y las autoridades, bajo la perspectiva de Melucci (1999) la acción rompe los límites del sistema en el que se suscita y esta es construida gracias a una inversión organizativa.
2.7 Los movimientos sociales en la democracia y las instituciones