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EL MUNDO DEL TRABAJO A TRAVES DE LAS ESTADISTICAS. *

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EL GENERO EN LA HISTORIA

VI. EL MUNDO DEL TRABAJO A TRAVES DE LAS ESTADISTICAS. *

La

"Estadistica de Ia industria en Paris (1 847-1848)"

El examen que coloca a los individuos en un campo de vigilancia los situa al mismo tiempo en una red de escritura; los com­

promete con un conjunto de documentos que los captan y los fijan.

MICHEL FOUCAULT, Vigifar y castigar

Los INFORMES estadfsticos eran como armas en el debate sobre la "cuesti6n social", que tanto preocupaba a los politicos franceses bajo la Monarqufa de Julio. Las encuestas publicas y privadas segufan proliferando entre los afios de 1 830-1 848 porque tanto los conservadores como los reformadores socia­

les afines a ellos recogieron pruebas para fundamentar sus respectivas posi­

ciones. Los amilisis de los problemas sociales y de los programas para la reforma (sobre todo los referidos a la situaci6n de los trabajadores en las ciu­

dades y en los nuevos centros industriales) se basaban en la preferida vera­

cidad cientffica que exponfan y categorizaban las tablas numericas. Este en­

foque se guiaba por las ideas de la Ilustraci6n acerca del poder de la ciencia objetiva y recurrfa a metodos de recolecci6n y analisis de datos desarrolla­

dos a finales del siglo XVIII. 1 A pesar de que los debates acerca de la recolec­

ci6n y uso de los datos revelaban la naturaleza contingente y problematica de tal verdad estadfstica, las partes implicadas en los debates invocaban su objetividad y autoridad. El discurso de la reforma social a principios del

Este ensayo se present6 originalmente en Ia John Lax Memorial Lecture del Mt. Holyoke College, en octubre de 1984. Posteriormente se revis6 y se publico con el titulo "Statistical Repre­

sentation of Work: the Politics of the Chamber of Commerce's Statistique de /'industrie a Paris 1847-48" (Representaci6n estadfstica del trabajo: Ia politica de Ia Camara de Comercio en su Statistique de l'industrie a Paris 1847-48), en Steven Laurence Kaplan y Cynthia J. Koepp (eds.), Work in France: Representation, Meaning, Organization and Practice (El trabajo en Francia:

representaci6n, sentido, organizaci6n y practical (Cornell University Press, Ithaca, Nueva York, 1 986) pp. 335-63. Se reproduce aquf gracias a! amable consentimiento del editor, Cornell University Press.

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EL MUNDO DEL TRABAJO A TRAVES DE LAS ESTADfSTICAS 1 49 siglo XIX en Francia fue legitimado mediante la presentacion de hechos es­

tadfsticos supuestamente incontrovertibles.

Las estadfsticas establecieron un sentido de certeza sin precedentes, y esto sirvio para legitimar las demandas de los administradores burgueses y de sus crfticos aristocniticos y obreros. Raras veces se cuestiono el esta­

tuto de ciencia objetiva de la informacion estadfstica. Cuando el director de la Prefectura de policfa, Louis Fregier, escribio en 1 840 sabre las clases peli­

grosas de Paris, presento estadfsticas esperando que estas corregirfan los errores y la exageracion y "arrojarfan luz en las mentes para conducirlas par el camino de la verdad".2 Alexandre Parent-Duchatelet, autor de un estudio sabre la prostitucion, publicado en 1 836, insistio en expresar sus hallazgos numericamente:

AI recoger y registrar todo el material he realizado un gran esfuerzo para presen­

tar los resultados numericos de cada punto que he tratado, porque actualmente a una mente juiciosa no le basta con expresiones tales como muchos, a menudo, algunas veces, muy a menudo, etc . . . . especialmente en las circunstancias en que se trata de . . . serias determinaciones y graves consecuencias".3

El novelista Eugene Sue, cuando se le pidio consejo sabre emil serfa la mejor manera de promover la reforma social, insto a los fundadores del pe­

riodico obrero La Ruche Populaire (La Colmena Popular), a "exponer la situa­

cion de la clase obrera con hechos y cifras incontestables".4 Y los editores de otro periodico obrero, L'Atelier (El Taller), buscaron la forma de refutar las

"falsas argumentaciones" de un miembro de la legislatura mediante la com­

pilacion de datos sabre salarios, horas, y sabre el coste de la vida en varios oficios. Los hechos y las cifras eran como una verdad que hablaba par sf so­

la. "Nuestras cifras", advertfan al politico, "gananin muy probablemente la consideracion de todos ustedes".5 El legado de esta investigacion consiste en unos volumenes de informaciones estadfsticas sabre varios aspectos de la vida social y economica. Los historiadores los han utilizado como fuente inagotable para reconstruir el mundo del trabajo y las vidas de los obreros, como pruebas cuantitativas irrefutables sabre las cuales descansa la revision de las antiguas interpretaciones y la formulacion de las nuevas. En cierto sentido, hemos aceptado su valor y hemos perpetuado los terminos del debate del siglo xrx segun el cual las cifras son, en cierto modo, mas puras Y

menos susceptibles a las influencias subjetivas que otras fuentes de informa­

cion. Aunque el lenguaje de algunos historiadores sociales, con sus oposi-

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ciones jenirquicas entre fuentes cuantitativas y cualitativas, entre datos nu­

mericos y pruebas literarias, entre amilisis cientfficos e impresionistas y entre documentaci6n "suave y dura", sea me nos convincente que hace algunos afios, aun permanece la tendencia a tratar los numeros de forma significa­

tivamente diferente de las palabras. Se da por descontado que las relaciones de los medicos franceses que detallan las miserias de los obreros en los nue­

vas centros industriales contienen presuposiciones, opiniones y posiciones polfticas que deben ser decodificadas y explicadas, pero en realidad las ci­

fras que estos presentan -sabre salarios, numero de miembros por fami­

lia, numeros de empleados por establecimiento- se aceptan como datos esencialmente no problematicos (excepci6n hecha de los puntas de vista puramente tecnicos sabre minuciosidad, metodos de recolecci6n y c;llculo de datos, etc.). Y esto todavfa es mas cierto para los informes estadfsticos.

Se sefialan sus prop6sitos y el contexto hist6rico de elaboraci6n, pero pocas veces se considera como parte de una fuente preparada con un interes es­

pecffico. En vez de eso, arrancamos los numeros sin cuestionamos las cate­

gorfas en las cuales estaban integrados, y aceptamos tambien como objeti­

vas las explicaciones que acompafian las tablas, y raras veces sentimos la necesidad de situar a los autores de esos textos dentro de sus contextos dis­

cursivos concretos.6 Este procedimiento tiene, al menos, tres resultados: su­

pone posible dividir un problema indivisible o integral, el de la naturaleza de la realidad y su representaci6n; niega los aspectos politicos inherentes a la representaci6n; y simplemente subutiliza las fuentes.

No tengo la intenci6n de discutir sabre la utilidad de los informes esta­

dfsticos que detallan el crecimiento de las poblaciones, la talla de las uni­

dades domesticas o el genera de la fuerza de trabajo. Lo que quiero hacer es argumentar en contra de su uso positivista simple y en favor de una concep­

tualizaci6n mas completa y mas compleja de la "realidad" que estos repre­

sentan. Argumento en favor de una lectura de los informes estadfsticos que problematice y contextualice sus propias categorfas y sus conclusiones;

en otras palabras, estoy por acabar con la separaci6n existente entre los in­

formes estadfsticos y otros tipos de textos hist6ricos.

Los informes estadfsticos no son ni colecciones totalmente neutras de hechos ni imposiciones simplemente ideol6gicas. Por el contrario, son for­

mas de otorgar autoridad a ciertas visiones del arden social, unas formas de organizar las percepciones de la experiencia. 7 Al menos desde el siglo XVIII, los numeros se han estado utilizando para autentificar unas determinadas cate­

gorfas de interpretacion u organizaci6n. Asi, Ia recopilaci6n de estadfsticas de

EL MUNDO DEL TRABAJO A TRAVES DE LAS ESTAD1STICAS 1 5 1 poblacion basadas en los hogares (en lugar de basarse en los pueblos o en los lugares de trabajo) revela y, al mismo tiempo, construye una determinada vi­

sion de organizacion social, basada en una idea particular de la familia, la cual se ha ido "naturalizando" durante la presentacion de los datos. Para tomar otro ejemplo, el mundo del trabajo y de los trabajadores no se reflejaba sim­

plemente en las investigaciones estadisticas de las decadas de 1 830 y 1 840,

sino que fue definiendose y adquiriendo significado a traves de la cuestion de quien representarfa a los trabajadores y en que terminos lo haria un asunto politico de importancia. La representacion no era solo un asunto relative al derecho de voto o a la delegacion de los derechos cfvicos; se trataba de la definicion misma de la realidad, de ahi la proliferacion de debates acerca de los contenidos y metodologfas de las investigaciones estadfsticas y de la articu­

lacion en una encuesta de algunos significados en oposicion a otros.8 Los informes estadfsticos ejemplifican el proceso por el cual los mode­

los de estructura social y las imagenes de la realidad se elaboraron y revisa­

ron. Si, en su forma final, un volumen estadfstico parece algo fijo y absolute -lo cual es cierto de algun modo- su contenido en realidad plantea pre­

guntas y es flexible. En sus paginas estan cargadas de una serie de debates y discusiones implicitas, y cada interlocutor pretende decir la ultima palabra.

El aspecto fascinante de la lectura de estos informes reside en su metodo de argumentacion, porque los informes estadisticos estan configurados a modo de un discurso politico. Y como tales, nos aportan ideas muy valiosas sobre los procesos por los cuales las relaciones de poder se establecen, se ejempli­

fican, son impugnadas y acaban por imponerse.

En este ensayo voy a centrarme en uno de estos informes, la Estadistica de la industria en Paris ( 1847-1848), realizado por la Camara de Comercio de Paris, y publicado en 1 85 1 .9 Las cifras que en el se presentan han permiti­

do a los historiadores calibrar la medida y describir la organizacion de una serie de oficios en las vfsperas de la Revolucion de 1 848. Lo que aun no se ha explorado es como este documento interpreta el mundo de los obreros Y su trabajo. Tengo el proposito de perseguir esta exploracion, y he intentado analizar no solo los contenidos de la Estadistica sino tambien la forma en que nos es presentada y la estructura retorica de su argumentacion. Empie­

zo situando este informe en su contexte historico y politico porque forma parte del debate en curso acerca de la condicion de los trabajadores en las decadas de 1 830 y 1 840. Luego, examino las categorfas de clasificacion em­

pleadas en la presentacion de los datos y demuestro como estas recurren a las teorfas en boga sobre economfa politica y como apelan a la autoridad de la

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ciencia para construirse como objeto. AI final analiza como los autores del informe intentan persuadir a los lectores, mediante el empleo de referencias sexuales en un nivel literal y metaforico, de la necesidad de aceptar tales in­

terpretaciones. Concluyo que la Estadistica se servia de las estadisticas y de Ia ciencia para legitimar su propio argumento politico. Asi, el ejercicio consiste menos en que dice la Estadistica, puesto que los terminos en que esta formulada su argumentacion resultaran familiares a los estudiosos de Ia historia del siglo XIX en Francia, que en como opera su discurso politico.

Hoy en dfa es necesario que Ia poblaci6n obrera abandone las ideas falsas y vuelva a! mundo real.

El Monitor Industrial, 2 de julio de 1 848

La Camara de Comercio de Paris era un grupo elitista de hombres de nego­

cios, fabricantes y economistas. Fue fundada en 1 803 cuando el prefecto del Sena establecio una asamblea de 60 hombres de negocios para elegir a 1 5

de sus miembros, cuya funcion consistiria en velar por los asuntos econo­

micos de la capital. A partir de entonces, sus miembros variaron (entre 1 5 y 20); otros fueron reclutados por los organos de direccion, y cada afio un tercio del grupo era renovado o bien confirmado en sus puestos respectivos.

La Camara era un cuerpo semiautonomo, que dependia fundamentalmente del ministro del Interior. Y representaba y hacia posible una estrecha colabo­

racion entre el mundo de los negocios y el gobiemo durante el periodo que nos ocupa, la primera mitad del siglo XIX.10

La Camara de Comercio empezo a trabajar en la Estad{stica de la indus­

tria en la segunda mitad de 1 848, en una atmosfera cargada de tension social.

Aunque la introduccion del volumen no ofrece ninguna explicacion sobre el momenta escogido para la investigacion, parece que se trate de una colabo­

racion de la Camara de Comercio al "restablecimiento del orden moral, tan profundamente alterado en nuestro pais". 1 1 Habia habido una Revolucion en febrero de 1 848, en la cual sus lideres lucharon por el establecimiento de una republica. En junio habia tenido Iugar una insurreccion que revelo a los lideres de la nacion el alcance del peligro de una revolucion social:

"familia, propiedad, nacion, todos ellos fueron atacados en su esencia; la

EL MUNDO DEL TRABAJO A TRAVES DE LAS ESTADfSTICAS ! 5 3 misma civilizaci6n del siglo XIX se veia amenazada por los golpes de estos barbaros" .12

Los "nuevos barbaros" eran los obreros parisinos que habian tornado las calles para protestar por el cierre de los talleres nacionales, patrocinados por el gobierno, con el fin de proporcionar ayuda a los desempleados. Para ellos el cierre de los talleres indicaba la traici6n del gobierno a los princi­

pios de la Revoluci6n a la que los obreros habian contribuido en febrero, una Revoluci6n que sustituy6 a la monarquia por una republica. El gobier­

no consider6 que las protestas constituian una amenaza para la republica y mand6 al ejercito, bajo la direcci6n del general Louis Eugene Cavaignac, para restaurar el orden.

En las semanas que siguieron al aplastamiento de la rebeli6n, el gene­

ral Cavaignac, que en ese momento ya era jefe del gobierno y tenia poderes para actuar en caso de emergencia, busc6 el apoyo de los hombres de nego­

cios, de los politicos y de los cientfficos de las ciencias sociales para lograr la restauraci6n permanente del orden. Se reuni6 con los fabricantes en va­

rios distritos de Paris (arrondissements) , y someti6 sus anal isis de las causas del movimiento conocido como Los Dias de Junio.13 El general pidi6 al Co­

mite de Trabajo del gobierno que buscara la forma de estimular la recupera­

ci6n econ6mica y que propusiera unos planes de ayuda para los desemplea­

dos;14 y tambien pidi6 la colaboraci6n de la Academia de Ciencias Morales y Polfticas (Academie des Sciences Morales et Politiques), un cuerpo semiofi­

cial de eruditos que estudiaba las cuestiones sociales y hacfa recomendacio­

nes polfticas.15 Todos estos grupos reconocfan que debian mejorarse las condiciones materiales de los trabajadores, pero al mismo tiempo tambien subrayaban la importancia de las ideas. En palabras de Le Moniteur Industriel (El Monitor Industrial), un peri6dico que representaba los intereses de los comerciantes y los fabricantes, tuvo que haber existido un ataque concertado hacia las "falsas ideas" que habian estimulado "ambiciones incontroladas", una "sed de reformas tan imprudentemente incitada" por las promesas extravagantes de algunos socialistas, miembros formales del gobierno. Si la imagen de los obreros era la de unos chiflados, la de unos salvajes engafia­

dos, cuyas pasiones se habian desencadenado y estaban fuera de todo con­

trol, existia sin embargo la posibilidad de imponer la disciplina. Exponer­

los a la "realidad" restauraria el sentido perdido de equilibria. Habia que demostrarles a los obreros que su condici6n no era lamentable, que la indus­

tria no habia generado necesariamente la pobreza, al contrario, que los esfuerzos personales de los inteligentes y laboriosos habian redundado en

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el progreso individual y en las mejoras colectivas: "Ya es hora de volver a emplear un lenguaje mas decoroso y de tener un juicio mas sano. Gracias a Dios, nuestra sociedad no se merece todas las maldiciones que ha reci­

bido. Sin Iugar a dudas, a(m puede ir mejorando las condiciones sociales y asi Io hara . . . ; sin embargo, lo que hoy en dia debe fortalecerse es el senti­

miento del deber y el dominio de la conciencia" .16

En la Estadfstica de la industria, la Camara de Comercio presento un anteproyecto que organizaba la "realidad" de la organizacion economica parisina. La palabra del titulo, Estadistica, identificaba el informe con la recopilacion oficial de informacion que normalmente se habia preparado para uso administrative y se distinguia de la mas politizada Encuesta de mayo de 1 848.17 Sus autores situaban el informe en un contexto explicita­

mente historico para marcar su superioridad respecto a los esfuerzos que se habian hecho antes; y denunciaban implicitamente todas las cuestiones que habian formulado previamente.18 Esto les permitio hablar de estas cues­

tiones y formular opiniones y respuestas sin tener la obligacion de reconocer que un argumento de causalidad y una serie de posiciones politicas estaban en la base de su propia investigacion. Bajo el velo de la objetividad, la Esta­

dfstica pretendia decir la ultima palabra en una serie de debates politicos que duraban desde hacia mucho tiempo, los cuales se planteaban como evaluar los efectos del capitalismo industrial en las vidas de los obreros franceses.

El debate implico al menos a tres grupos de la sociedad francesa. El pri­

mero comprendia a investigadores privados sociales, los mas famosos de los cuales eran doctores pertenecientes a la Academie des Sciences Morales et Politiques (Academia de Ciencias Morales y Politicas), quienes, con su mira­

da cientifico-practica, habian evaluado y registrado en detalle la degeneracion fisica y moral de los obreros de la industria. Dichos doctores atribuian la delicuencia, el vicio y la enfermedad que ei1contraban en los centros indus­

triales a las especificas condiciones de trabajo y practicas de empleo. Asi, el doctor Louis Rene Villerme, en un estudio de 1 840, identifico tres "practicas pemiciosas" como causas del desorden social. Estas eran la mezcla de los sexos en las fabricas, que conducia a la corrupcion moral; el largo dia de trabajo de los obreros nifios, que destruia su salud; y la practica de algunos empresarios que consistia en dar avances sobre el salario a sus obreros, a modo de prestamo, lo cual los llevaba a la imprevision y a la pobreza.19 La cuestion clave, en la mayoria de estos tratados, consistia en argumentar en pro de la reforma de la Ley de 1 84 1 sobre el trabajo infantil -la filantropia, los bancos de ahorro, la educacion, la sanidad domestica o la legislacion pro-

EL MUNDO DEL TRABAJO A TRAVES DE LAS ESTADfSTICAS I SS tectora- que limitaba a diez el numero de horas de trabajo de los nifios en las grandes fabricas. Pero mientras ellos insistfan, a veces con exito, en Ia necesidad de llevar a cabo esta reforma, los escritos de los investigadores sociales de las decadas de 1 830 y 1 840 tambien habian elaborado una ima­

gen de Ia clase trabajadora que causaba conmocion: esta era moralmente vulnerable, socialmente dependiente y resultaba facil conducirla a Ia co­

rrupcion y al vicio. Habia varias influencias que podian separar a las clases trabajadoras confiables de las clases peligrosas; estas eran fundamentalmen­

te Ia estabilidad geografica y una familia intacta o Ia existencia de estructu­

ras familiares lo mismo en Ia casa que en Iugar de trabajo.

El segundo grupo comprendia a los representantes de los trabajadores, que empezaron a pedir, en sus periodicos en Ia decada de 1 830, que quienes experimentaban Ia pobreza en su propia piel fueran quienes hablaran de ella. Los detalles de Ia vida de Ia clase obrera no podian ser comprendidos por observadores externos. Los representantes de los trabajadores argumenta­

ban que en Iugar de estos, Ia informacion y Ia interpretacion precisas de Ia pobreza tenian que llegar en forma de testimonios personales de parte de quienes Ia vivian. Este grupo Ianzo ataques contra Ia concentracion del capi­

tal, a Ia que consideraba responsable del deterioro de los oficios calificados, del incremento de Ia competicion entre los trabajadores asalariados labo­

rales, de los bajos salarios y del enorme sufrimiento de las familias. Ellos insistfan en que no eran las faltas morales, sino el capitalismo, Ia causa de Ia degradacion del trabajo y de las vidas de los artesanos calificados. Desde las paginas de L'Atelier y Le Populaire, de las paginas de Ia Union Ouvriere de Flora Tristan y de Ia Organisation du Travail de Louis Blanc, se reclamaba Ia atencion del gobierno hacia estos problemas, a Ia vez que se pedia que los intereses del trabajo tuvieran una representacion politica.20

El tercer grupo participante en el debate sobre Ia cuestion social com­

prendia a los investigadores del gobierno que intentaron recoger estadisti­

cas (normalmente de los empresarios o de las camaras de comercio) sobre los modelos de crecimiento industrial, los salarios y el empleo. Su preocupa­

cion manifiesta era seguir Ia huella de Ia actividad econ6mica porque esta garantizaba Ia prosperidad nacional. Pero Ia condicion de los trabajadores no era su principal preocupacion en este esfuerzo; en realidad, se suponia que basicamente todos se beneficiaban del crecimiento economico. En Ia deca­

da de 1 820 se recogia Ia informacion sobre los trabajadotes para el calculo de los costos de produccion (el "precio de Ia mano de obra" encabezaba colum­

nas de cifras que mas tarde se designarian como "salarios").21 La ambiciosa

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