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Capítulo 2 El Estado, municipio y políticas de seguridad

2.2. El Estado liberal y la necesidad de formar cuerpos policiacos

Con la implantación del capitalismo, los intereses particulares y colectivos sobre todo de la clase burguesa, el nuevo estado se vio obligado a salvaguardar sus bienes, por encima de las necesidades del grueso de la población y respondió con la creación de los cuerpos policiacos;

en apariencia, su función era la de asegurar la tranquilidad del conjunto de ciudadanos, que, a cambio de adoptar normas, obligaciones y derechos, es decir de una libertad individual limitada, exigía orden y paz social, pero su función principal “fue el control social para mantener el status quo” (Torrente, 1992: 291).

Por otro lado, la propia economía capitalista exige unos mínimos de seguridad para poder actuar y desenvolverse, por ejemplo, ocupa la seguridad de las vías de comunicación, por lo que “el policía nació para mantener la paz, y asegurar el espacio social pacificado y con el auge de la modernidad burguesa, fue que la categoría del policía llegó a ser central en el pensamiento político” (Neocleous, 2016: 18).

Desde su creación, la policía y el poder estarían unidos, ya que esta evolucionaba de acuerdo con los cambios de la misma sociedad; en no pocas ocasiones se ha demostrado que los cuerpos policiacos están supeditados a criterios de quien ostenta el poder, por lo que a lo largo de la historia va transformándose en la medida que el capitalismo le impone. “Es natural que el modelo de policía se viese sometido a los avatares políticos que se derivasen de las permanentes confrontaciones entre las tendencias que surgían: mundo rural/mundo urbano; absolutismo/liberalismo; militarismo/civilismo o centralismo/municipalismo”

(Jar, 1999: 201). Por su parte, Torrente agrega que la policía surgió ligada a capitalismo, a la urbanización u conectada de forma estructural con las instituciones del orden social presente (Torrente, 1992:290).

47 Para comprender lo anterior, es necesario hacer énfasis en que el Estado se ostenta como eje que aseguraba el poder económico de los burgueses, monopolizando el uso violencia para perseguir sus propios intereses. Es decir, se escudó en la necesidad de una paz social, para controlar la violencia, además de la producción de las normas jurídicas que conlleva eso mismo, es decir que la población no puede apelar a la fuerza.

Sobre esto Malagón Pinzón (2004) refiere que tras el Siglo de las Revoluciones, la policía fue empleada en la idea de que la coacción solo debe emplearse para apartar peligros, no para una mejora de las condiciones de vida, y su actividad administrativa será reducida a la coacción y no al fomento o bienestar general (Malagón, 2004: 181). Diego Torrente (1992) agrega que “la policía surge ligada al capitalismo como ya hemos visto, y a la urbanización, y conectada de forma estructural con las instuciones del orden social presente”

(Torrente, 1992: 290).

Para lograr su cometido y mantenerse en el poder, la clase dominante legisló sobre derecho y justicia con relación a la violencia, Flores resalta que “la justicia, en consecuencia, ha sido, desde la antigüedad, uno de los bienes más caros para la humanidad, pues lleva en sí la esperanza y la certeza de poseer, en un futuro cercano, los bienes anhelados. La injusticia, por el contrario, es uno de los males más temidos, pues lleva en sí el malestar generado por los bienes perdidos y el temor por los males que en un futuro pueden sobrevenirnos” (Flores, 2011: 30).

Sobre el derecho, Walter Benjamín (2010) refiere que nace como un dispositivo de las élites dominantes para legitimar la violencia y sostiene que “la violencia se halla siempre representada en la medida en que el poder que garantiza el contrato es a su vez de origen violento cuando no es sancionado jurídicamente mediante la violencia en ese mismo contrato” (Benjamín, 2010: 101), agrega que la violencia está configurada como instauradora y mantenedora de derecho (2010: 120).

48 Charles Tilly apuntó que “los estados son el claro reflejo de la organización de la coerción”1 (Tilly, 1990: 40). y plantea que “el capital define un ámbito de explotación y la coerción un ámbito de dominio, cuyos medios se centran en la fuerza armada y se extienden a la capacidad de encarcelar, expropiar y humillar y publicar amenazas” (Tilly, 1990: 44).

Todo siempre será en beneficio de la clase dominante y la amalgama entre capitalismo y seguridad, se repetirá en todos los rincones de la tierra en los que el capitalismo penetra.

En definitiva, con el surgimiento del Estado liberal y la economía capitalista ligado a él, la propiedad privada y su salvaguarda adquiere una mayor importancia, mientras que lo que amenaza el desarrollo económico capitalista deben ser combatidas. Todo esto es el inicio de una violencia estructural en la que los cuerpos policiales coadyuvan al establecimiento del nuevo orden.

Garantizar la tranquilidad, seguridad y protección de la población ha sido la obligación del estado desde el nacimiento del contrato social. Con la evolución de la sociedad, la necesidad de dar seguridad ha ido evolucionando y también ha abarcado otros ámbitos como prevención, vigilancia y orientación, todo ello es responsabilidad del Estado, quien para responder a estas obligaciones creó la policía, “entendida como institución y como la función que realiza es el resultado de complejos fenómenos sociales a lo largo de la historia” (Orellana, 2010: 62).

Con el paso del tiempo, dadas las características sociales, políticas y culturales de cada lugar y momento se crea una policía para hacer frente a las necesidades de cada época.

1 Define la coerción como toda aplicación concertada como amenaza o como realidad, de acciones que por lo

general causan pérdidas o perjuicio a las personas o posesiones de particulares que son conscientes tanto de la acción como de sus posibles daños. Ver más en Tilly, Charles, Ciudades y estados en la historiauniversal”, en (Tilly, 1990: 44).

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“La policía se va perfilando en el sentido moderno durante los siglos XIX y XX como resultado de los procesos mencionados para enfrentar la nueva criminalidad” (Orellana, 2010: 63).

Hoy en día, es común escuchar términos relacionados a la seguridad, entre los que se encuentran municipio; policía; orden público; seguridad pública; seguridad nacional;

seguridad interior; seguridad ciudadana; seguridad humana, así como Estado y municipio, por lo que es necesario entender a qué se refiere cada uno de ellos.