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Nuevas tipologías arquitectónicas y el triunfo del clasicismo

EL RENACIMIENTO EN ALBACETE: UN PROCESO DE CREACIÓN ARQUITECTÓNICA E IMÁGENES URBANAS

VI. Nuevas tipologías arquitectónicas y el triunfo del clasicismo

Entre 1530 y 1550 fue cuando se produjo la revolución artística en Albacete que trajo consigo la introducción de nuevas tipologías arquitectónicas, la adopción de los órdenes clásicos como soporte o como subdivisión en muros y estructuras y un dominio generalizado de la composición de las portadas, ventanas y retablos.

¿Quiénes fueron los promotores de este cambio de dirección en el mundo artístico? Al día de hoy, cabría citar tres fenómenos recurrentes: Por una parte el impulso dado a todas los templos de la diócesis de Cartagena por el deán Sebastián Clavijo, por otra la presencia de Jerónimo Quijano, que como maestro mayor de la diócesis recibió el encargo de trazar, dirigir e inspeccionar todas las obras emprendidas en el obispado, y un tercer factor fue el influjo procedente de Cuenca, donde artistas como Francisco de Luna o Esteban Jamete y más tarde Andrés de Vandelvira contribuyeron de manera efectiva a difundir modelos, soluciones técnicas y repertorios clásicos. En este arranque del renacimiento ornamentado no se debe olvidar el influjo de Francisco de Luna, contemporáneo de Quijano, arquitecto muy reconocido en su tiempo, que trabajó en Cuenca y Ciudad Real especial- mente, y que aportó soluciones y esquemas compositivos en capillas y portadas abriendo camino a las nuevas tendencias.

Un hecho determinante fue la visita oficial de inspección a la diócesis realizada por don Sebastián Clavijo en 1536, a quien acompañaba como maestro mayor Jerónimo Quijano. En el transcurso de ésta, el deán fue dejando instrucciones y encargos en muchas localidades, como la parroquia de Chinchilla, San Juan de Albacete, la parroquia de La Gineta, y otras muchas en Murcia, como San Patricio de Lorca, Santiago de Jumilla, Santiago de Orihuela o Santiago de Totana. Si se tiene en cuenta que en muchos

templos la reconstrucción se inició en este año o los siguientes y, según consta, el dean recorrió todos los extremos de la diócesis, no es descabellado atribuir este impulso constructor al empeño de la Iglesia.

En paralelo a esta política de la Diócesis por reconstuir en términos monumentales todas las parroquias importantes, las órdenes militares, tanto Calatrava como Santiago, abordaron un programa construc- tivo que comenzaba por la reedificación o ampliación de los templos. La iglesias de Yeste y Ordera formaron parte de grupo de templos que habían sido trazados y comenzados con anterioridad, pero que en la década de los años treinta y cuarenta revisaron los proyectos siguiendo las pautas de la nueva generacion de arquitectos, como Francisco de Luna o Jerónimo Quijano, portadores ya de un lenguaje clásico. Pues, como ya se ha dicho, estos arquitectos fueron convocados unas veces a instancias de los responsables eclesiásticos y, otras, los visitadores de las órdenes militares los llevaron consigo para que redefinir su programa constructivo.

Fue por tanto en este periodo, a mediados de siglo, cuando se fueron dejando atrás los modelos arquitectónicos tradicionales y se introducen nuevas soluciones de linaje renacentista, tanto en la es- tructura como en los elementos y formas utilizados y en la funcion y repertorios decorativos. Las obras que aportaron esos cambios sustanciales fueron:

• Por una parte, Santa María de Chinchilla supuso una revolución formal. Al añadir a la nave gótica una cabecera que simulaba un espacio central, robando todo el protagonismo al resto del monumento. De este modo, el ábside gallonado, los lienzos de cierre y la cúpula oval realzaron la importancia del espacio sagrado del altar mayor al cubrirlo en una especie de monumental reli- cario renacentista.

• Y por otra la Iglesia de San Juan de Albacete, cuyo modelo de iglesia columnaria supuso el triunfo del clasicismo absoluto y el reinado de los órdenes, en este caso el jónico, como protago- nistas de la arquitectura.

No sería justo seguir adelante en esta visión general sin resaltar la gran importancia que tuvo y tiene aún en el panorama artístico del siglo XVI la cabecera de Santa María del Salvador de Chinchilla, cuya documentación y análisis estilístico realizados por Luis García Saúco y Alfonso Santamaría Conde ha permitido conocer su proceso constructivo e iconografía. Si antes el renacimiento se había ensayado en sacristías, pequeñas capillas laterales en Murcia, Cuenca u otros lugares, ahora y por primera vez la aventura creativa se aplicó a la cabecera de un templo, lo que convirtió esta área en un espacio nuevo, monumental y expresivo, que abrió nuevas posibilidades a un mundo en busca de soluciones clásicas.

Junto a estos hitos, en esta etapa se vivió un proceso iniciado con el triunfo de la decoración escul- tórica como compañera de la arquitectura, a un clasicismo más depurado en el que la geometría, y los órdenes clásicos sirvieron de esquema básico al diseño de cúpulas, bóvedas arcos o portadas. En la base de esta primera época estarían las primeras obras de Jerónimo Quijano, diseñadas entre 1526 y 1540, así como el influjo del extraordinario renacimiento en la catedral de Cuenca, cuyos artistas también tra- bajaron en obras es esta zona, y el primer renacimiento decorativo en Alcaraz. En los cuarenta, será la consolidación del periodo clásico, donde la arquitectura se desviste de decoración plástica, y en cambio,

la escultura o los altorrelieves se erigen como formas de acompañamiento de fachada monumentales o portadas en arco de triunfo.

El artista más destacado de este segundo renacimiento más estructural y lineal fue sin duda Andrés de Vandelvira. Su figura dominó el escenario artístico de Albacete, Jaén y gran parte de las provincias vecinas. Entre los muchos méritos de este maestro está precisamente el haber sabido combinar un sen- tido de la arquitectura majestuoso, basado en el dominio de las proporciones y su combinación con los repertorios y formas disponibles en el mundo clásico, que utiliza en sacristías, capillas y portadas. Al mismo tiempo, como demuestran sus trabajos en Alcaraz, Úbeda y Jaén, su sabio entendimiento del sitio reservado a la escultura, utilizándola para añadir riqueza y claroscuro al conjunto respetando la envoltura del espacio arquitectónico lo convierten en un sabio heredero de los primeros maestros ita- lianos.

Éste será el momento de las portadas en arco de triunfo, con dos plantas, que ahora se presentan haciendo alarde de su esquema arquitectónico. Las fachadas de La Asunción de Hellín, la Asunción de Yeste, San Blas de Villarrobledo y la Asunción de Almansa son los mejores ejemplos de la difusión de un modelo que consagraba el esquema con un gran plinto, dos cuerpos, hornacinas en los intercolumnios y una figura o relieve como remate.

En los años cincuenta y sesenta la mayor parte de las iglesias parroquiales presidían ya el centro de las ciudades. Logro conseguido en una primera etapa por el impulso de todas las fuerzas, iglesia, go- bernantes y gobernados. Pero no se puede olvidar que desde los inicios fueron los municipios los que asumieron la responsabilidad de levantarlos. Son numerosos los testimonios de las recaudaciones y medidas extraordinarias que tuvieron que poner en marcha los ayuntamientos para ver finalizados sus templos, tanto a nivel de explotación de los bienes comunales como mediante el trabajo directo de los vecinos. Por eso cabría decir que, en esta región, la grandeza de sus edificios y la monumentalidad de su paisaje arquitectónico se puede atribuir al empeño y ambición cultural de sus habitantes.

BIBLIOGRAFIA

Los trabajos realizados por Luis G. GARCÍA SAÚCO, Alfonso SANTAMARÍA CONDE, José SÁN- CHEZ FERRER y Aurelio PRETEL MARÍN, entre otros, recogidos en la Revista de Estudios Albaceten- ses y otras publicaciones apoyadas por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha han aportado estudios con una metodología sistemática y rigurosa que permite afirmar que en España son muy pocas las regiones que cuentan con una relación tan precisa y pedagógica sobre el arte y la arquitectura.

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