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El PCM y las elecciones de 1979. La Coalición de Izquierda

CAPÍTULO 3. EL PCM EN LA DÉCADA DE LOS SETENTA

3.5 El PCM y las elecciones de 1979. La Coalición de Izquierda

PCM no efectuó un análisis serio sobre las nuevas formas de organización del partido, porque nunca se precisó sobre el estatus de los nuevos afiliados. Solamente a un número pequeño de afiliados se les encuadró dentro de las organizaciones del partido, sobre todo en aquellas que tenían más estructura y estaban mejor organizadas. Del tema jamás se volvió a hablar, ni en el XIX Congreso siguiente.

Para obtener su registro definitivo, el PCM debería de obtener un mínimo de 1.5 por ciento de la votación general. Una comisión del Comité Central se presentó el día 11 de abril de 1978 con la documentación requerida. Después de analizar la documentación entregada por el PCM, la Comisión Federal Electoral acordó otorgar el día 4 de mayo de 1978 el registro condicionado al resultado de las elecciones al Partido Comunista Mexicano.

El PCM estaba seguro de que era posible salir de la crisis y avanzar hacia el socialismo actuando dentro de los marcos del sistema capitalista y la democracia burguesa; creyó que al gran capital se le podría derrotar jugando bajo sus propias reglas de juego; también consideró que su programa de acción era alcanzable mediante la conformación de una gran fuerza popular capaz de sustituir al bloque dominado por la gran burguesía.

La unidad que sirve es la que nos une en la lucha Mario Benedetti.

comicios era una oportunidad más para desplegar, en un nuevo frente, la lucha por conquistar la libertad política y un paso adelante en la lucha por el socialismo.

En el mes de junio de 1978 se había firmado un comunicado conjunto entre el PCM, el Partido del Pueblo Mexicano y el Partido Socialista Revolucionario, en el cual se invitaba a otras organizaciones y a personalidades del campo democrático y revolucionario a incorporarse a la contienda electoral para ampliar y fortalecer el proceso unitario en la lucha por el socialismo. El Movimiento de Acción y Unidad Socialista (MAUS) respondió al llamado de unidad y decidió incorporarse a la Coalición de Izquierda. Se planteó trabajar de inmediato en la integración de los comités de unidad con militantes pertenecientes a los Comités Estatales de los tres partidos. (Oposición. Núm. 240, 27 de junio de 1978).

El XI Pleno del CC realizado del 16 al 18 de enero de 1979 acordó que en una primera etapa se cubrirían los puestos que el PCM debía de ocupar en las 31 Comisiones Electorales Locales y en los 300 Comités Distritales, esta etapa terminaría en el momento de lanzar las candidaturas. Luego, en febrero, se llevarían a cabo las Convenciones Electorales Estatales que lanzarían, en un ambiente de unidad, las candidaturas a diputados uninominales. Las listas para las tres circunscripciones plurinominales se constituyeron en la Convención Nacional Electoral que se efectuó entre el 23 y el 25 de febrero de 1979.

La Plataforma Electoral que asumió la Coalición de Izquierda tuvo como ejes principales los siguientes aspectos:

- Luchar contra los topes salariales y por la elevación de los ingresos de los trabajadores aplicando una escala móvil de salarios.

- El respeto a la libre asociación sindical, contra la afiliación forzosa de los trabajadores a los partidos politicos y por el pleno derecho a la huelga.

- Para los campesinos y los trabajadores agrícolas, la consigna fue terminar el acaparamiento de la tierra por unos cuantos terratenientes y la dotación de la misma para los campesinos que la trabajasen.

- Imponer la democracia para que el pueblo disfrutara plenamente de sus derechos de asociación, prensa y manifestación; porque se acabaran los abusos de autoridad, la corrupción y la persecución política a quienes discreparan de la política gubernamental. (Oposición, Núm. 277, 2 de marzo de 1979)

En cuanto a la disputa y los roces que se generaron por las candidaturas de representación proporcional, Condés Lara (2000) lo relató de la siguiente manera:

Las 100 candidaturas de diputados por representación proporcional, luego de superar algunas fricciones dentro del grupo dirigente comunista derivadas de que pocos se consideraban con méritos suficientes para defender a la clase obrera en la LI legislatura del Congreso de la Unión, se integró así: PCM: 36, PPM: 25, PSR: 23 y MAUS: 16. (p.140)

El PCM creía que esa forma de lucha era un legado de la lucha histórica del proletariado, y que, con la participación electoral de los comunistas, el Estado no podría ignorar las demandas más sentidas de la clase obrera, al hacer de ellas su plataforma propagandística y su mejor manera de expresión, porque también se constituiría en una forma de educación que permitiría elevar el nivel de la conciencia de clase de los trabajadores y sus aliados. Una de las consignas principales de la campaña electoral fue: ¡Democracia y más salario!

El PCM consideró que tenía el deber de llevar al sistema electoral la lucha de clase de los trabajadores y utilizar todas las posibilidades de unidad, propagandísticas y de movilización, para hacer de las instituciones del Estado

órganos en los que estuviera presente la clase obrera para que hiciera oír sus demandas e influir en la política estatal, esto permitiría demostrar a aquellas organizaciones democráticas y socialistas no convencidas con la participación electoral, que ésta forma de lucha no era antagónica sino complementaria de otras formas de movilización y de acción revolucionaria.

La irrupción del PCM y sus aliados en las elecciones de 1979 manifestó que esa corriente fue capaz de conquistar sus derechos políticos apoyándose en el desarrollo de las fuerzas democráticas y en los cambios ocurridos en la conciencia de grandes masas de trabajadores. Fueron relevantes los avances que se obtuvieron en el proceso de la unidad de la izquierda, que se consolidó en la participación misma, pero sin agotar las posibilidades de unir a otras fuerzas democráticas y revolucionarias que luchaban por la libertad política y el socialismo en nuestro país.

En esta nueva etapa, el PCM estaba intentando adecuar la concepción de socialismo a las condiciones específicas que, en ese momento y de acuerdo con su análisis, vivía el capitalismo en nuestro país. Estaba convencido de que el socialismo sería un estadio superior de la democracia. Consideraba que la pluralidad de partidos políticos era solamente eventual y una parte del proceso revolucionario, ya que la transformación socialista de la sociedad mexicana sería consecuencia de las grandes luchas y los importantes movimientos de masas que estaban por venir, encabezadas obviamente por la clase obrera. Con este pensamiento y esta acción política, el PCM se iba internando en los imbricados caminos del eurocomunismo.