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Perfil del supervisor pedagógico

INTRODUCCIÓN

1.1 Antecedentes

1.2.10. Perfil del supervisor pedagógico

Considerando que la persona que ejecuta la supervisión pedagógica ejerce influencia sobre un grupo determinado a través del dominio de hechos, técnicas, habilidad consultiva, persuasión y capacidad para exhortar demostrando eficiencia profesional y conducta basados en

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los principios de la supervisión pedagógica. El supervisor pedagógico debe ser:

a. Colaborador.

Concibe la acción supervisora como un servicio de apoyo y orientación al supervisado y los demás agentes que contribuyen al logro de los aprendizajes previstos. Posee una convicción por la cooperación y la suma de esfuerzos. Sabe trabajar en equipo, reconociendo sus propios errores y acogiendo las sugerencias y aportes de los demás.

b. Asertivo y empático.

Posee habilidades comunicativas y sociales favorables para la interacción positiva con los actores educativos, se expresa con libertad, claridad y tino, evaluando lo que dice, la forma como lo dice y el contexto espacial y temporal para determinar si es prudente o no seguir expresándose. Así mismo, sabe ponerse en el lugar del supervisado para comprender su manera de pensar, sentir y actuar haciéndolo sentirse trascendente e importante.

c. Motivador.

Asume una postura de líder participativo y transformador, por tanto, confía en las capacidades de sus pares y de sus supervisados para intercambiar roles y designar responsabilidades cuando es necesario.

Promueve a los demás estimulando y reconociendo permanentemente la innovación y las buenas prácticas durante el proceso, así como los óptimos resultados.

El director, en este sentido, tiene que ejercer un papel

“transformador”. Estimular y desarrollar un clima de colegialidad, contribuir al desarrollo profesional de sus profesores, e incrementar la capacidad de la escuela para resolver sus problemas. (MINEDUC, 2012).

38 d. Concertador y persuasivo.

Es democrático y sabe generar consensos tanto en el seno de la entidad como en sus intervenciones en las entidades supervisadas.

Aplica su capacidad para exhortar y persuadir a los actores educativos y sociales, sobre todo en los de mayor necesidad y demanda, procurando mantener altas expectativas respecto a las potencialidades de los estudiantes para alcanzar altos niveles de aprendizaje, aún en contextos adversos y precarios.

La supervisión no es una competencia para ver quién sabe más; el asesoramiento es una situación concertada y acordada entre partes que desean, por, sobre todo, aportar al mejoramiento de la dinámica institucional y las situaciones eminentemente educativas que en ella suceden. (Harf y Azzerboni, 2014).

El diálogo sin continuidad ni retroalimentación y apoyo resulta estéril y genera dudas, desconfianza y hasta apatía, y segundo, que la actitud del equipo de supervisión influye mucho en el tipo de diálogo que se establece y la apertura de los maestros; así que se sugiere sea respetuosa en todo momento, de escucha, reconociendo y alentando los esfuerzos de los profesores y, sobre todo, de genuino interés sobre lo que están haciendo pues de lo contrario los profesores podrían “atrincherarse” al observar una actitud sancionadora, infalible o soberbia que les está fiscalizando. (Bonilla, Guerrero y Santillán, 2009 p.86).

e. Eficiente y oportuno.

Posee capacidad para verificar el avance en la ejecución de metas, la adecuada utilización de recursos y la consecución de objetivos planteados en su plan de acción – supervisión prevista, así como para detectar, oportunamente, deficiencias, obstáculos y/o necesidades específicas de los supervisados, para brindar estrategias y contenidos diferenciados, o sugerir cambios pertinentes que aseguren el logro de

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resultados, de acuerdo a lo identificado, aún sin estar programado, supervisión no prevista.

f. Actualizado.

Está en actualización, capacitación y especialización permanente.

Maneja la tecnología curricular, las corrientes pedagógicas contemporáneas y las teorías de aprendizaje que sustentan los principios psicopedagógicos de los currículos nacionales oficiales; así como las disposiciones técnicas normativas vigentes emanadas del Ministerio de Educación. Así mismo posee conocimiento de interculturalidad y bilingüismo, educación ambiental e inclusión, tanto para la intervención en áreas rurales como en áreas urbanas. Aplica las tecnologías de información y comunicación como soporte de su labor supervisora.

g. Investigador e innovador.

Conoce y aplica procesos de investigación científica en el acto supervisor para determinar, sin especulaciones, el mapa integral de los problemas, resultados e impactos de la labor educativa, recurriendo preferentemente a la investigación acción y a la sistematización de experiencias, a partir de lo cual elabora y valida estrategias de mejoramiento del proceso enseñanza-aprendizaje de acuerdo a la realidad inmediata, y en función de estándares. Posee convicción por la objetividad. Es innovador permanente, proactivo y emprendedor; por tanto, propicia y desarrolla “emprendimientos”.

h. Práctico.

El supervisor pedagógico es un supervisor de campo, con habilidades para la observación directa de los procesos pedagógicos en lugar de los hechos educativos, y extraer de ellos información útil, y relevante para la adecuada toma de decisiones, sin caer en lo anecdótico o banal.

40 i. Ético.

El supervisor pedagógico posee solvencia moral en todas sus dimensiones. Practica y promueve el respeto a los derechos de los niños y niñas, adolescentes y jóvenes a una educación de calidad; la justicia y la solidaridad, apostando sobre todo por las poblaciones más empobrecidas y excluidas; la lealtad y la verdad, pues no admite sobornos ni ninguna actitud que implique su inclinación a favoritismos, trasgresiones a la ley, o faltamientos a la verdad. Es responsable y firme en hacer que los demás asuman sus responsabilidades, con lo cual salvaguarda los intereses y necesidades de la formación integral de los estudiantes. La autonomía e inteligencia emocional respaldan su autoridad en el servicio.

El supervisor debe ser una persona idónea y que responda al aspecto personal, social y profesional.

En el aspecto personal, el supervisor pedagógico debe tener una buena salud física y mental; autoestima elevada; aptitudes de líder;

agudeza intelectual; sentido de responsabilidad y equidad; espíritu de trabajo y apertura al diálogo; rectitud y honestidad; amplitud de criterios y capacidad para tomar decisiones; ecuanimidad y tolerancia.

En el aspecto social, el supervisor debe ser: comunicativo, persuasivo, comprensivo, solidario, respetuoso, sincero, jovial, optimista, colaborador y, además, un promotor del clima favorable en el trabajo.

Finalmente en el aspecto profesional, debe poseer una vasta cultura general y pedagógica, ser conocedor de la realidad nacional; tener aptitudes para orientar, asesorar, apoyar y ayudar; demostrar capacidad para realizar experimentos técnico pedagógicos; tener manejo de técnicas grupales, así como habilidad en la investigación de los problemas educativos; ser especialista en tecnología educativa, promoción comunal o administración educacional, ser un agente de cambio comprometido con el mejoramiento de la educación y con la

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dignificación del magisterio, y poseer destreza para solucionar problemas. (Sovero, 2012).

1.3. Definición de términos básicos