Capítulo IV. Resultados Modos de vida en El Mayor Cucapá
2. Autorreflexión
3.1. Dimensión económica
3.1.2. Pesca en agua dulce
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estaba bien desvelada y con mucho frío de estar toda la noche mojada agarrando agua. No aguante y ya no fui, va a salir más caro enfermarme dije yo, ya no quise (Helena, entrevista, 2013).
g) Sobreexplotación de los recursos pesqueros.
A pesar de la relevancia que tiene la actividad pesquera para la población de El Mayor hay miembros del poblado que no están de acuerdo en la manera en que se está realizando la explotación pesquera, por la cantidad y la forma en la que se realiza. “Yo llegue a ver que las redes lastiman mucho el desove de la especie, porque ellos [los peces] desovan en los palos.
Ahí en la [laguna] Salada a veces en la red misma de nosotros, cuando era la temporada de desove venían los huevecillos pegados en las redes (Bárbara, entrevista, 2013)”.
Diferentes comentarios durante las entrevistas y conversaciones informales hacían referencia a la excesiva cantidad de pescado que obtienen, tanto que en más de una ocasión se han visto forzados a desecharlo pues no han logrado limpiarlo y venderlo antes de que se eche a perder. Otras personas están conscientes que la explotación actual de la curvina golfina, no sólo por las organizaciones pesqueras Cucapá sino por toda la pesquería en su conjunto va a provocar en el corto plazo el agotamiento del recurso.
No solamente es la curvina golfina la que se sigue explotando de manera inmoderada a pesar de las vedas, la totoaba ha sido nuevamente explotada debido al alto precio del buche en el mercado. “El kilo de buche de totoaba lo pagaban a 5 000.00 dólares lo que causó un saqueo inmenso […] A mí me platicaron que de aquél lado que le dicen el Piedrón, [un pescador] se encontró una mancha como de nata, como de 7 km de pura totoaba (Dafne, entrevista, 2013)”. Es importante señalar que no se identificó al responsable de esta pesquería. Los Cucapá expresaron que ya no se atreven a sacar una para consumo desde el año 2000 y es infrecuente obtenerlas de manera incidental.
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abarcaba desde el cerro las Pintas hasta la colonia Progreso, en la carretera rumbo a Tijuana (Cebrían, entrevista, 2013). Se menciona que antiguamente, cuando había agua en la Salada no había necesidad de ir a pescar a el área de El Zanjón, había suficiente para vender (Dafne, entrevista, 2014), llegaban los troques de Chihuahua (Danilo, entrevista, 2013) y de Mexicali.
Según Bárbara (entrevista, 2013), Inocencia Sainz González‡ ayudó a constituir la primera cooperativa pesquera comercial en 1987. Le dieron cinco pangas, cinco motores y una troque. En ese tiempo se iban remando a los sitios de pesca. En la laguna salada comenzaron a pescar bocones y lisa, aunque también pescaban bocón, bagre amarillo y blanco, mojarra plateada y negra, lisa y carpa. De manera ilegal pescaban camarón.
La laguna Salada era el sitio más frecuentado por los indígenas de El Mayor para pescar,
“Amarrábamos la panga a los tules y nos dormíamos, cargábamos cobija, comida y todo.
Dentro de la panga […] poníamos una lámina en la proa y ahí asábamos camarones y carne, llevábamos tortillas y aguacates (Yazmin, entrevista, 2013)”.
El tamaño y la cantidad de los recursos pesqueros era considerablemente mayor a la actual.
Bárbara (entrevista, 2013) mencionó que antes las lisas eran mucho más grandes, y había tal cantidad de pescado que en la noche cuando salían a pescar colocaban un foco para atraer a los pescados, los cuales saltaban y caían directamente a la panga. Había bagres de 14 kg según Cebrían (entrevista, 2013). “Había mucho pescado antes, bagre y bocón era lo que sacábamos, el bagre lo sacábamos de la cola buceando en las cuevas donde se metían. De ahí lo vendíamos o lo regalábamos (Eladio, entrevista, 2013)”.
b) Apreciación de la actividad en el pasado.
Todas las personas entrevistadas mencionaron lo bueno que eran los viejos tiempos cuando había agua en la laguna Salada y en el río Hardy. Especialmente la falta de preocupación por obtener fuentes de alimento o de dinero debido a la abundancia y a la facilidad con la que obtenían el recurso.
Ibas en la mañana y sacabas 300-400 kg de pescado en un día, ya 100 kg que sacaras diario era el día bien ganado […] aquí había muchos compradores, aquí no batallabas por nada, de la
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misma orilla del río estaba un señor con una pesa, pesándote, comprando y pagando el pescado. No andabas batallando por nada. Ahorita ya no les conviene venir a los compradores, juntan 100 kg en toda la semana. En aquellos años yo llegué en una noche [a pescar] 400 kg de camarón acá en el río, arriba de la [laguna] Salada. Era demasiado pescado pues, fuente de vida (Horacio, entrevista, 2013).
De manera independiente a las mejores ganancias del pasado, la población de El Mayor expresó añoranza por el estilo de vida de cuando eran niños. Ya que desde tempranas edades, de los 4 años a los 12, incluso antes de las inundaciones de la década de los 80, los niños comenzaban a pescar ya fuera en un principio a manera de juego y entretenimiento aunque a la vez aprendiendo el oficio y ayudando a sus madres; intercalando la actividad con la escuela, aunque siempre dando preferencia a la pesca. Otra bondad que es señalada continuamente era la posibilidad de trabajar en el río según la necesidad de cada individuo o de cada familia. Pues aunque no trabajaran siempre había recursos para alimentarse (Ofelia, entrevista, 2013).
c) Declive de la actividad.
Los siguientes fragmentos de entrevistas permiten crear una imagen de la situación que tuvieron que enfrentar los Cucapá conforme disminuían los niveles de agua en la laguna Salada, en el río Hardy y en el río Colorado.
Allá para la laguna Salada en un tiempo empezamos a pescar en pozas, cuando los chinchorros y todo ese equipo que teníamos resultaba excesivo. Había pozas muy grandes, unos hoyos grandísimos, profundos, más profundos que un palo de la luz y nosotros pescábamos ahí a atarayasos, sacábamos, tirábamos la atarraya y le dábamos piola a que se fuera. Yo pescaba con ataraya y mi hermano también y pescábamos mucho eh, hablando de una tonelada y media a atarayasos (Bárbara, entrevista, 2013).
[Siguió disminuyendo el nivel del agua]
Nosotros estábamos dispuestos a sacar por toneladas [pero después] el río Colorado ya era un río ensolvido, con muchos problemas. Terminábamos bien cansados de estar todo el día electrocutando varios48 [pescados], tirábamos miles de tiradas para sacar 10 o 15 kg de pescado. Unos bagres ya todos enfermos, flacos. Ya no era pesca para nosotros. Entonces mi mamá y mi hermano el chico todavía se aferraban a la pesca, empezaron a pescar en los drenes y lo poco que quedaba de los ríos. Y bueno, una pesca muy pobre, que no te daba para la gasolina, para tanto ir y andar que terminó mi hermano trabajando en la obra y mi mamá vendiendo artesanías (Bárbara, entrevista, 2013).
48 Se denomina pesca eléctrica a un método de captura de peces en el que se emplea corriente eléctrica. Dicho sistema consiste en producir un campo de corriente eléctrica dentro del agua al cerrar en ella un circuito eléctrico mediante la introducción en la misma de un ánodo y un cátodo, lo cual hace que los peces entren en un tipo de parálisis que facilita su captura mediante redes. Si se aplica correctamente permite que los ejemplares así obtenidos, luego de ser estudiados, sean devueltos a su hábitat (Confederación Hidrográfica del Ebro, 2005).
143 d) Descripción de la pesca en la actualidad.
De todo el poblado solamente cuatro personas hombres se siguen dedicando a la pesca comercial en el río Hardy durante todo el año. Hay más pobladores que en ocasiones pescan para consumo y si obtienen una buena cantidad la venden. “Muchos de aquí se fueron [después que se secó el agua de la inundación], la mayoría. No más hay nuevos, yo soy el único de los pescadores más viejos que pescamos todo el año. Mi hermano acaba de comenzar, ahí el hijo de Sabrina en veces pesca a veces no, como encontró trabajo de velador pues ya no pescó, y se acabó el trabajo de velador y vuelve a pescar y así (Aurelio, entrevista, 2013)”.
La cantidad que pescan durante el día disminuyó considerablemente. Al parecer actualmente es muy variable pasando de 10 o 20 mojarras a 50-200 kg por día, dependiendo la temporada.
Anteriormente pescaban la misma cantidad (200 kg) en una hora. Aunque hay tilapia, lisa (Eladio, entrevista, 2013) y bocón, Félix (entrevista, 2013) mencionó que los compradores le piden mojarra. Hay un único comprador para toda la pesca del río Hardy, el cual proviene de Tijuana. El precio de kilo de pescado está a 10 pesos aproximadamente y el comprador va al poblado cada cuatro días a recoger el pescado. El comprador de Mexicali dejó de pedir pescado cuando comenzó la descarga de agua de la planta de tratamiento de aguas residuales Las Arenitas. Carolina (entrevista, 2013) comentó que también hay camarón, sin embargo los pescadores no reportaron que lo estén comercializando.
Aunque el horario de pesca cambia dependiendo de las necesidades del pescador se mencionaron los siguientes horarios: en temporada de frío se pesca tres veces al día, a las 6:00 am, a las 12:00 am y a las 4:00 pm. Durante la temporada de calor sólo se pesca en la mañana de las 6:00 am a las 12:00 pm y después de las 6:00 pm. Los sitios de pesca cambian según las condiciones externas y los sitios en donde encuentren pescado. Al contrario de la pesca en El Zanjón, Félix y Aurelio mencionaron que en el río Hardy no se necesita un permiso para realizar la actividad pesquera, aunque sí existen dichos permisos, pero no hay presencia de autoridades que vigilen la normativa.
El bajo nivel del agua sobre el río también ha traído como consecuencia el cambio en la forma de pescar. Félix antiguamente utilizaba panga con motor y podía recorrer todo el río
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Hardy con la panga, actualmente utiliza un kayak y tiene que subirlo y bajarlo en una camioneta debido al bajo nivel del agua.
Como se mencionó anteriormente, los pescadores no son los únicos usuarios del río Hardy, especialmente río arriba del Campo Mosqueda. De modo que las actividades turísticas, en algunos casos, dificultan la actividad pesquera “Ayer estaba tirando mi esposo [la atarraya] y los americanos pasaban y pasaban bien recio, les valía. Le digo a mi esposo ¿por qué hacen eso si saben que estás pescando? (Luz, entrevista, 2013)”. Anteriormente el señor Jesús Mosqueda, dueño del campo Mosqueda procuraba regular las afectaciones que los turistas podían realizar a los pescadores “Él [Jesús Mosqueda] decía, cuando un gringo te moche [la red] tú me dices y yo le digo que te la pague [así arreglaron la situación en el pasado], pero sus hijos [Francisco Javier Mosqueda] son diferentes (Aurelio, entrevista, 2013)”.
e) Apreciación de la actividad en el presente.
Aunque la actividad pesquera en el río no es tan prolifera como en el pasado, los pocos pescadores del río Hardy mencionaron que prefieren continuar con ese oficio, a pesar de los inconvenientes, antes de irse a trabajar fuera del poblado en un trabajo de ocho horas al día con mayor responsabilidad como en una maquiladora.