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6. Marco teórico

6.3 Economía Social y Solidaria

6.3.2 Principios de la Economía Popular y Solidaria

Basándonos en las obras de los principales autores de la ESS como K. Polanyi y J. L.

Coraggio (2011), se puede afirmar que los valores orientadores, como la cooperación, la reciprocidad, la redistribución, la administración doméstica, el intercambio regulado, la planificación y la solidaridad democrática, se entrelazan en un marco conceptual que impulsa y orienta la Economía Popular y Solidaria.

La cooperación es un valor central en la Economía Popular y Solidaria, promoviendo la integración y la ayuda mutua entre los actores económicos. A diferencia de la competencia y el individualismo propios del sistema capitalista, la cooperación busca la colaboración para el beneficio común.

La reciprocidad también desempeña un papel clave, fomentando la simetría de la organización y el intercambio equitativo de recursos. La reciprocidad implica una relación de

dar y recibir de manera justa y equilibrada entre los participantes de la Economía Popular y Solidaria.

La redistribución es otro valor orientador, reconociendo la importancia de una distribución más equitativa de los recursos y beneficios generados. Esto implica superar las desigualdades existentes y garantizar que los frutos del trabajo colectivo sean compartidos de manera más justa.

La administración doméstica, influenciada por la idea de autarquía, enfatiza la gestión económica orientada hacia las necesidades humanas y comunitarias. Se prioriza el bienestar de las personas y las comunidades sobre la acumulación de capital, buscando una economía centrada en el ser humano.

El intercambio regulado y la planificación son elementos esenciales para asegurar un funcionamiento eficiente y sostenible de la Economía Popular y Solidaria. A través de mecanismos de regulación y planificación, se busca evitar la concentración de poder económico y asegurar el uso óptimo de los recursos para satisfacer las necesidades de la sociedad en su conjunto.

Finalmente, la solidaridad democrática impregna todo el proceso de la EPS. Esta solidaridad se extiende más allá de los límites individuales y se enfoca en el bienestar colectivo. Se basa en la idea de que el desarrollo económico y social debe ser inclusivo, respetando los derechos y la dignidad de todas las personas, especialmente las más vulnerables.

Estos valores, como la cooperación, la reciprocidad, la redistribución, la administración doméstica, el intercambio regulado, la planificación y la solidaridad democrática, conforman un marco teórico sólido y coherente que busca superar las limitaciones y desigualdades del sistema económico capitalista. La EPS propone una alternativa que se centra en el bienestar de las personas y las comunidades, promoviendo la transformación de las estructuras económicas y sociales hacia una mayor justicia y equidad.

En el Ecuador, la Ley de Economía Popular y Solidaria de Ecuador, en su Art. 4 establece los principios guías de la EPS:la búsqueda del buen vivir y el bien común, la priorización del trabajo sobre el capital y de los intereses colectivos sobre los individuales, el comercio justo y el consumo ético y responsable, la equidad de género, el respeto a la identidad cultural, la autogestión, la responsabilidad social y ambiental, la solidaridad y rendición de cuentas, y la distribución equitativa y solidaria de excedentes (Guerra et al., 2014).

La búsqueda del buen vivir y el bien común se fundamenta en la idea de un desarrollo humano integral, que se centra en satisfacer las necesidades básicas, armonizar con la

naturaleza y fortalecer los lazos comunitarios. Esta perspectiva implica reconocer la importancia de una visión holística que trascienda lo meramente económico.

La priorización del trabajo sobre el capital y de los intereses colectivos sobre los individuales refleja la necesidad de valorar el aporte y el esfuerzo de las personas en la generación de riqueza. Este enfoque busca fomentar una economía basada en relaciones justas y equitativas, donde se reconozca el papel central del trabajo humano como motor de la actividad económica.

El comercio justo y el consumo ético y responsable buscan establecer condiciones equitativas para los productores y promover prácticas comerciales que sean socialmente responsables y respetuosas con el medio ambiente. Estos principios se basan en la idea de evitar la explotación y fomentar relaciones comerciales basadas en la equidad y la reciprocidad.

La equidad de género es otro principio clave en la Economía Popular y Solidaria. Se busca garantizar la igualdad de oportunidades y la eliminación de la discriminación de género en todos los ámbitos económicos. Esto implica promover la participación equitativa de hombres y mujeres en la toma de decisiones, así como el acceso igualitario a recursos y beneficios.

El respeto a la identidad cultural reconoce y valora la diversidad cultural presente en la sociedad ecuatoriana. Este principio busca preservar y promover las tradiciones, conocimientos y prácticas culturales, asegurando su reconocimiento y respeto en el ámbito económico.

La autogestión implica la capacidad de las personas para gestionar y controlar de manera colectiva los procesos económicos en los que participan. Se promueve la participación activa y democrática de los miembros en la toma de decisiones y en la gestión de las organizaciones.

La responsabilidad social y ambiental es un principio fundamental en la Economía Popular y Solidaria. Se busca fomentar prácticas económicas sostenibles y respetuosas con el medio ambiente, así como aquellas que contribuyan al bienestar de la sociedad en su conjunto.

La solidaridad y la rendición de cuentas enfatizan la importancia de la cooperación y el apoyo mutuo entre los actores económicos. Se promueve la solidaridad como principio rector en todas las relaciones económicas, así como la transparencia y la responsabilidad en la gestión de los recursos y los resultados obtenidos.

Al promover la participación activa de los actores económicos y la gestión colectiva de los recursos, la Economía Popular y Solidaria busca transformar las estructuras económicas y sociales hacia una mayor inclusión, bienestar y desarrollo integral de las comunidades.