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PRINCIPIOS DEL DESARROLLO SUSTENTABLE PARA UN BUEN VIVIR

los grupos indígenas. Los países deben reconocer y apoyar la identidad, cultura e intereses de los grupos indígenas.

9 La guerra es inherentemente destructiva del desarrollo sostenible, y las naciones deberán respetar las leyes internacionales que protegen al medio ambiente en tiempos de conflictos armados, y deberán cooperar para que dichas leyes se sigan estableciendo.

9 La paz, el desarrollo y la protección ambiental son interdependientes e indivisibles.

Los “principios de Río” nos dan los parámetros para visualizar un desarrollo sustentable culturalmente adecuado y localmente relevante para nuestros países, regiones y comunidades.

Estos principios nos ayudan a comprender el concepto abstracto del desarrollo sustentable y comenzar a implantarlo.

reivindicaciones frente al modelo económico neoliberal. En el caso ecuatoriano, dichas reivindicaciones fueron reconocidas e incorporadas en la Constitución, convirtiéndose entonces en los principios y orientaciones del nuevo pacto social.

“El Buen Vivir, se construye desde la posiciones que reivindican la revisión y reinterpretación de la relación entre la naturaleza y los seres humanos, es decir, desde el transito del actual antropocentrismo al biopluralismo, en tanto la actividad humana realiza un uso de los recursos naturales adaptado a la generación (regeneración) natural de los mismo, se construye también desde las reivindicaciones por la igualdad, y la justicia social (productiva y distributiva), y desde el reconocimiento y la valoración de los pueblos y de sus culturas, saberes y modos de vida” (Guimaraes en Acosta, 2009).

“La Constitución ecuatoriana hace hincapié en el goce de los derechos como condición del Buen Vivir y en el ejercicio de las responsabilidades en el marco de la interculturalidad y de la convivencia armónica con la naturaleza” (Constitución de la República del Ecuador, Art, 275)

En la Constitución del Ecuador se supera la visión reduccionista del desarrollo como crecimiento económico y se establece una vision en la que el centro del desarrollo es el ser humano y el objetivo final es el alcanzar el sumak kawsay o Buen Vivir, siendo así que la Constitución formula una relación entre Estado, mercado, sociedad y naturaleza.

Con esto se busca el fortalecimiento de la sociedad como condición necesaria para el Buen Vivir en comunidad, “esto implica mejorar la calidad de vida de la población, desarrollar sus capacidades y potencialidades; contar con un sistema económico que promueva la igualdad a través de la re-distribucion social y territorial de los beneficios del desarrollo:impulsar la participacion efectiva de la ciudadanía en todos los ámbitos de interés público, establecer una conviviencia armónica con la naturaleza; garantizar la soberanía nacional, proteger y promover la diversidad cultural” (Constitución de la República del Ecuador, Art 276).

Así como la universalización de los servicios sociales de calidad para garantizar y hacer efectivos los derechos. De este modo se deja atrás la concepción de educación, salud o seguridad social como mercancías. Así, los seres humanos están en condiciones de redescubrir su relación estrecha con la Pachamama, y hacer del Buen Vivir un ejercicio práctico de sostenibilidad de la vida y de los ciclos vitales.

El objetivo es, generar a través de la educación unos esquemas para el BUEN VIVIR, algo más que fuerza de trabajo. Devolvernos el respeto hacia todo lo que nos rodea, devolvernos la sensibilidad a aquello que nada tiene que ver con la razón, lo cual sólo es posible a través de la práctica comunitaria.

Los pueblos indígenas originarios proponen una educación intercultural bilingüe direccionada hacia el Buen Vivir, que permita el conocimiento de la cultura occidental y la valoración de su propia cultura a través de la enseñanza de las formas de relación comunitarias, las ceremonias y la cosmovisión propia.

En la educación occidental, el proceso educativo se disgrega; teoría por un lado y práctica por otro (si es que alguna vez se llega a practicar lo aprendido).

En la educación comunitaria el proceso es uno solo, se enseña y se aprende a la vez, porque las condiciones para el maestro son diferentes de las condiciones para el niño, que al participar en la ceremonia o en la actividad de grupo, está viviendo ese pensar-haciendo y aprender-haciendo.

Partimos del principio de que la naturaleza es productiva, por lo tanto la educación comunitaria direccionada al respeto de nuestra PACHAMAMA tiene que ser también productiva.

En nuestras comunidades la enseñanza-aprendizaje está ligada a la vida cotidiana, por ejemplo de la siembra y la cosecha. Lo comunitario no se limita a la enseñanza teórica racional cognitiva del ser humano: aporta a la comunidad de manera práctica.

Es decir, no vamos a aprender sólo para fines de recreación intelectual sino para generar la acción que es la naturaleza de toda forma de vida. La acción genera productividad, pero no la acción individual sino la acción complementada. Por lo tanto, la pedagogía comunitaria, para ser productiva, necesariamente tiene que estar ligada a las leyes del multiverso, en equilibrio y armonía con la Madre Tierra y el Cosmos; la pedagogía expresada de manera natural en las comunidades está siempre ligada a los ciclos de la vida.

La productividad está relacionada con la complementación, entonces al comprender y practicar valores como de reciprocidad y complementariedad, por ejemplo, nos devolvemos nuestra propia naturaleza de ser productivos.

El fruto es producto de la convergencia de muchas fuerzas y energías, no solo de la acción mecánica de sembrar; para que la semilla se convierta en fruto, muchos seres aportaron con sus fuerzas: el Padre Sol, la Madre Luna, el Padre Lluvia, la Madre Tierra, la Madre Agua, los gusanitos, el viento, etc. Entonces, nosotros recuperaremos nuestra productividad cuando recuperemos la acción comunitaria complementaria.