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Programa aprovado por la Murlici·

palidád da asla capilal para la procla- mación

y

jura de la Reina constitucio·

nal Doña Isabel Segunda•

Albacete, 27 noviembre 1843.

Papel impreso.

Alto: 30 cm, oncho: 21 cm.

A.H.P. AB. BIBLIOTECA: R. N. 952.

El documen.fti especifico las fiesftis con motivo de pradomación de la reino lsmef 11,"Utimo monarca proclamado según las fórmulas tradicionáles caste- lloma. Se levantoron tres !tibiados, uno én e l ~ - no, otro en la PI07.CI de los Carrete$, y un tercero, el principal, en la Plo:m Mayor, donde se colocarlon también el retrata de la reino. l:n coda uno de ellos, troS la ceremonia religio5CI, se iría sucesivamente prodomondo de acuerdo con la siguiente ceremanio que copiomas del libro de oda.s de esa fecha {lego_,·o 248) «el alguacil más antiguo dando frente al púb i- ce dirá: «Oid, cid, oid» y otra a continuoéión de la mismo Forma, «atencián, otenci6n, otención» y pres- tándola el concurso, el seiior regidor decario (que haria de alférez) adelantándose er:i voz al~ inteligi- ble: «Castilla, Costilla, Castilla, por la Reyno Consti- tucional Doña Ysabell 2. (q.D.g.)» lvvonltindo inme- diatamente el Real Pendón y tremolándolo por 1re$

veces en medio de las aclamaciones pública&, tocan·

do las músicas de los.cuerpos ... ».

El pendón habrfo de ser recogido d~ la ca~~l

1

~ de

los Salas Capitulares de Santq Maria de la la, previo juramento de fidelidad o donde habrJQ de devolverse. A la procesión clvicci acudirían 1.QS _gre•

mios, con carros lriunli:iles que pagaron a su, costo osí como milicia y tropas a caballo.

Esto forma de _p_roda!Tiaci6~ fue la habitual en Ca~- tilla desde lo Edad Media, y o lo largo de· la Edad Moderno tenemos constotada las . distintas procla- maciones de re)'8$ en la villa· de Albacete .de un modo muy semejanfre. .

L.G.S.B.

1814), tema

que

convendría estudiar detenidamente -como tantos otros- pues tan sólo

disponemos de una buena pero corta monografía de D. Rafael Mateos y Sotos

{La

provincia de Albacete en la Guerra de la Independencia): Asimismo fue violento escena- rio de las Guerras Carlistas durante el XIX .. Y por. último -ria hemos d~ olvidar que Albacete fue sede de las Brigadas Internacionales

y

~canario de 'la trágico

y

frcticida

Guerra Civil Española ( 1936-1939}. -

MlllCIA Y GUERRAS

Luis G. Garda-Saúco

Beléndez

E

N esta sección recogemos al9unos aspectos aislados de Albocete relaciona~

dir)Cta o indirectamente con la vida castrense y bélica española, comenzando con unos documentos sobre lo Guerra de Granado en época de los Reyes

Católicos. ·

T ros la reconquista de la zona en eÍ siglo XIII, Albacete yo dependiendo de Chinchilla, ya como villa }ndependienle, vivió en sus tierras las turbulencias e intrigas de los señores a los que petteneci6 entre lot siglos XIV y XV, desde los Manueles a los Pachecos siendo escenario de numerosos luchas en época de los T rastámaro 1

Durante los años de la Edad Moderna, Albacete, por su especial situación geográfica, de paso entre el centro, Levante y Cartagena, fue testigo del tránsito de milicias hacia uno y otro lado y son Frecuentes las noticias en los libros municipales de estos hechos. En ocasiones los pasos de soldados no eran ciertamente pacíficos, dándose situaciones de saqueo y turbulencia durante sus estancias en la villa 2Precisamente para prevenir esios hechos, el Ayuntamiento solía salir a los caminos o dar socorros a la milicia evitando de este modo: el alojo de soldados en la población.

Hasta el siglo XIX no ha habido una Rresencia castrense permanente en Alboceta y casi siempre cpn un corto número de soldados, exceptuando la creación de los Milicias Nacionales Constituc:ionolistas. Será ya en el siglo XX, primero con la escuelo de Aviación de la T orrecica y después con la Base Aérea de los Llanos cuando Alboc:ete se vinculo m6s directamente a lo vida militar.

En cuanto o las guerras, la villa de Albacete ha interveiiido con más o menos .iicac:ia en las diversas contiendas de-las pasadas centurias 3, siendo principalmente de destocar en cuanto a lo heróico se refiere, (aparte de valientes soldados como Hurtado Matamoros en Lepanh:l), el gran papel desempeñado durante la Guerra de lo Independencia ( 1808·

1 PRETEL MARIN1 A.: «Algunas accionM mditarea d11 Albacete y su eornal'Ol en lm l11Chas de 101 ln- fanl9$ de Arag6n11,, Ai-Bmit, n.• 1 O.

Albacelll, diciitrr;,re 1981.

2 MATEOS Y SOTOS, R.: «O.- manes eornetida5 por unos soldados en .1 año 1519». Ai-Ba,it, n.2 8.

Albacete, julio 1980. ·

3 Albaoeta d11Hmpeñ6 un papel de cierta importancia en relaci6n . con la subliwaci6n de los mofiscos granadinm en el 1. XVI, vid.: San·

h:lmarfo Conde, A.: «Participación de Allticeete en la lucha conlro la subl.wacl6n de los rnori,c:os grana·

dlnot.». Ai-Basit, n.ª 6. AIDIXllhl,

..ftlQ)'Q 1979 «Albat91e y los mo- riscos en 11l 1iglo XVI. Oo$ expedi- ciones de mori:IC05 de p,;az•. AI- Basit, n.• 9. Albaeete, abril 1981.

1814), tema

que

convendría estudiar detenidamente -como tantos otros- pues tan sólo

disponemos de una buena pero corta monografía de D. Rafael Mateos y Sotos

{La

provincia de Albacete en la Guerra de la Independencia): Asimismo fue violento escena- rio de las Guerras Carlistas durante el XIX .. Y por. último -ria hemos d~ olvidar que Albacete fue sede de las Brigadas Internacionales

y

~canario de 'la trágico

y

frcticida

Guerra Civil Española ( 1936-1939}. -

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·ca"r.ta, de Isabel la Catolica, para que

·. Affon,·o. ·:de Viflena seo reconocido

cómo· hidalgo pcir Su ·servicio en 1a·

Guemt de Granada

Córdoba, 12 de mayo de 1487 . . Firma autógrafa de la Reina.

Papei manuscrito.

Alto: 32' 5, ancho: 30'8 cm .

. ARCHNO HISlÓRICO PROVINCIAL, MUN. PRIV.

N.2 2.5.

'

En esta corte firmada po'r ro reína manda sea re- conocído como hidalgo «Alfonso de Villena ... veci- no de Albacete que por servicios que al rey mi señor fizo en la guerra de lo, moros enemigos de nuestra .santa fe c:atólica le ovo annado e arm6 cauoJlero esmndo sobre la villa de Álora».

No· s6lo fue na aJbacetense armado caballero en estas circunstancias ya que sabemos que mn

po1h,·

riorí dad a 1500 y también en Granada le, fue un tal

Luis Sedeño.

En el reverso de estv dccumento tiene un sello de

placu oon las annas de los Reyes Católicos.

Cat. expo «Alboce1e

1

600 años»

1

1982: n/' 50.

L.G.S.B.

••

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Traslado de una real orden para jun·

far gonle para la Guerra de las Comu- nidades

Tordesilla5, 6 de enero de 1521.

Papel

111C11uscrito. Dos hojos.

Alto: 31'7 an., ancho: 22'2 cm.

ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL MUN. CAJA 359.

En este traslado de la época se recoge la orden para jlintar'gente a fin·de apcici9!!ar lo rebelión' poi-

los

«muchos alborotos y escánéfok,, {que hay) en el Reino de Toledo impidiendo la administración y exe- juci6n de la n1J8$fra justicia .... >. &, este ll'ltlndámien- lo se nombra a Don Anlo~io de Zútliga a,pitán

general

del

ejército, · .

Hasta la fedia es poco lo estQ.diado sobre lo partid·

poción de la zooo de Albacftt en la Guerra de las Comunidadei, aunque parece ser, M19Ún se

des-

prende

los

documentos_ rnone(adcis, que en principio

debió

dudar si unirse o no ·¡i_ la o:,munidad,, para flomor despué5 partido por los l'eali1las. ·

Sagún

Mateas

y Sotos Albacete participó con 129 peone5 y 12 caballos que salfercin de la población a principios

del

año T 521-y

de

los que regÍ'esoron · 112 peones y 9 é:abalfos. Por otra porte según el diodo autor Alboceté intefviJIQ con 500.000 mara-

Yedrs. ·

MATEOS Y SOTOS, Raláel: !'<Setvido de homlnl, armas y dinero que hizo a sus rnajemc/es la V,ffa de Albacete er, fa Guerra de·

1a,

Comunidades, Años MDXXI». Boleffn de la Comisión

de

Monumen.tc» ele Albaoete. n.11 1. 'Moyc,·ago.sfo 1928.

;

CAllE.JAS TORRAlBA, J. l.: La revolución de las Comunidades de Castilla en Albacete, en Congreso

de

Historia de Albacete, 111

Edad

Moderna, Afiiacetr, 1984, pógs. 7 3-26. º

Car. expo «Albacete, 600 años», 1882: n. ll 52.

L.G.S.B.

En los años de rebelión de los moriscos granadinos también actuó, ya como sargento, brillantemente.

Pero sin duda la fama de valentía que más le señaló fue en la batalla de Lepanto, al servicio de don Juan de Austria; así, el 7 de octubre de 1571 fue uno de los primeros que saltó a la galera turca donde iban los hijos del Bajá, niños de corta edad, y con una daga en la mano evitó que la soldadesca matara tanto a estos .niños como al criado que los cuidaba, según el citado criado declara. En este lance, dio muerte a muchos turcos y arrebató cuatro banderas al enemigo.

Por último, en la campaña de Portugal de Felipe 11, Juan Mancebo luchó con brillantez contra los por- tugueses quitando personalmente una bandera, y posteriormente anduvo en el sitio de Lisboa con el Duque de Alba y el Marqués de Santa Cruz y evitó, ahora, el saqueo de la ciudad por parte de soldados y marineros.

Felipe II agradecido del albacetense en tan brillantes hechos ennobleció al villano y le concedió un privi- legio de armas el 23 de septiembre de 1573, dado en el Real Sitio de El Pardo, por el que, además, se le autorizaba a poner su escudo sobre la sepultura de sus antepasados. Días después ratificaba el pro- visor de ta. l privilegio don Arias Gallego, obispo de Cartagena diciendo que autorizaba a «poner el es- cudo de dichas vuestras armas en un pilar que esta encima de un enterramiento que teneis de vuéstros padres y antepasados en la iglesia parroquial de Señor San Juan Bautista de la dicha Villa de Alba- cete con una bandera y estandarte enarbolada enci- ma y a la par de él, el dicho escudo a semejanza de el que decís os dió su Magestad ... ».

La bandera con el escudo que aquí exponemos estu- vo colocada efectivamente en San Juan, en la co- lumna del lado del Evangelio, cercana al altar ma- yor; retirada de allí hacia 1920 fue trasladada ál Archivo Municipal depositándose posteriormente en el Museo. Junto a esta bandera había otra de seda blanca, creída por algunos de la Batalla de Alman- sa, totalmente perdida de la que ya no queda más que el mástil.

El escudo es cuartelado; en el primero, tres cabezas sangrantes de moro; en el segundo un brazo con una daga y una bandera; en el tercero; tres bande- ras rendidas y en el cuarto una cabeza sangrante de moro. Bordura con la leyenda: «POR BIEN SERVIR, (MO)RIR; PARA BIVIR, NOBLEZA». Las armas se timbran con un yelmo de caballero con cimera con león portando en .su zarpa derecha una cruz. El escudo se completa con dos soldados tenantes sobre cabezas de moros y lambrequines.

Sería de justicia y de interés el reproducir al me- nos, estas armas de dc;m .Júa.n Ma,ncebo Hurtado Matamoros y volverlas a poner donde por privile- gio real estuvieron durante siglos; de este modo se

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