CAPÍTULO II. GESTIÓN EDUCATIVA Y TRANSFORMACIÓN DE LAS INSTITUCIONES DE EDUCACIÓN SUPERIOR FRENTE A LOS PROBLEMAS
2.1. Cambio en la estructura de las Instituciones de Educación Superior frente a los problemas de acceso
2.2.2. Referentes conceptuales
Para Pozner, la gestión educativa se define como:
[…] un conjunto de procesos teórico-prácticos integrados horizontal y verticalmente dentro de sistema educativo, para cumplir los mandatos sociales. […] puede entenderse como las acciones desarrolladas por los gestores que pilotean amplios espacios organizacionales. Es un saber de síntesis, capaz de ligar conocimiento y acción, ética y eficacia, política y administración en procesos que atienden al mejoramiento continuo de las prácticas educativas; a la exploración y explotación de todas las posibilidades; y a la innovación permanente como proceso sistemático (IIPE-UNESCO, 2000, pág. 17).
[…] tiene que ver con los componentes de una organización en cuanto a sus arreglos institucionales, la articulación de recursos, los objetivos […] es una capacidad de generar una relación adecuada entre la estructura, la estrategia, los sistemas, el estilo, las capacidades, la gente y los objetivos superiores de la organización considerada (Casassus, 2000, pág. 4).
Para Medina, gestión tiene que ver con la gobernabilidad y con los nuevos balances e integraciones necesarias entre lo técnico y lo político en educación. Tiene que ver también con la resolución de conflictos, donde los docentes y directivos son actores que toman decisiones permanentemente; de esta forma, la gestión está relacionada con la incertidumbre, las tensiones, las ambigüedades y los conflictos inevitables. Por lo tanto, se trata de desarrollar proyectos que contengan procesos teóricos y prácticos para el mejoramiento continuo de la calidad, la equidad y la pertinencia de la educación para todos (Medina Noyola, 2003).
Para Botero Chica, “la gestión educativa se concibe como el conjunto de procesos, de toma de decisiones y realización de acciones que permiten llevar a cabo las prácticas pedagógicas, su ejecución y evaluación” (Botero Chica, 1995).
Para Isaza Cadavid, la gestión es
[…] la capacidad de alcanzar lo propuesto, ejecutando acciones y haciendo uso de recursos técnicos, financieros y humanos”, y se concibe como “el conjunto de procesos, de toma de decisiones y realización de acciones que permiten llevar a cabo las prácticas pedagógicas, su ejecución y evaluación (Isaza Cadavid, 2009).
La gestión, además, según Vargas Jiménez,
[…] es vista como un conjunto de procesos teórico-prácticos integrados horizontal y verticalmente dentro del sistema educativo, para cumplir los mandatos formales, en donde la gestión debe ser entendida como una nueva forma de comprender y conducir la organización escolar (Vargas Jiménez, 2008, pág. 4).
Como pudo recuperarse de los diversos autores, la gestión educativa implica para esta investigación planificar actuaciones, establecer responsabilidades, coordinar y evaluar los procesos y resultados; supone, además, observar las políticas públicas en la materia y
proceso que envuelve problematizar las prácticas escolares e institucionales, interactuar, tomar decisiones y vinculase política y estratégicamente con los tres órdenes de gobierno:
federal, estatal y municipal.
Lo anterior hace que la gestión educativa deba ser vista como una práctica social e histórica, en donde los actores marcan pautas claras de la práctica de la gestión, en tanto si consideramos a la gestión, como lo hace Rosario Muñoz, como “un proceso de intervención de un segmento de realidad…” (Rosario Muñoz, 2010, pág. 213).
2.2.3.Gestión educativa como disciplina
El término gestión educativa tiene su origen y desarrollo en las teorías generales de la gestión y de la educación. Casassus propone que para comprender la naturaleza del término son necesarias dos cosas: 1) comprender los planteamientos teóricos de las disciplinas que la genera, y 2) entender el sentido y los contenidos de las políticas educativas.
Asimismo. Casassus (2000) indica que el tema central en la teoría de gestión ha sido la comprensión e interpretación de la acción humana en una organización, y nos remite para su conocimiento a la revisión de la teoría generada en esta área por varios autores norteamericanos.
Por otra parte, se precisa que la administración educativa surge en Estados Unidos y la categoría temática gestión educativa figura en el mismo país en la década de los setenta del siglo XX, como en el Reino Unido, mientras que para América Latina se data en la década de los ochenta (Gerónimo Tello, 2008).
En el caso de México los aportes en la materia se deben básicamente al Departamento de Investigaciones Educativas (DIE), la Secretaría de Educación Pública (SEP) y la Universidad Pedagógica Nacional (UPN).
2.2.4. Administración educativa en Estados Unidos
Para Estados Unidos la administración educativa tiene más de 125 años de existencia, y la mayoría de los avances teóricos sobre administración en el tema se han originado en dicho país (García Garduño, 1991).
Es William Harold Payne, superintendente escolar de Adrian, Michigan, el autor del primer libro de administración escolar, Chapters on school, publicado en 1875. Posteriormente, en 1889 Payne crea el primer curso de administración educativa. Ocho años más tarde, el decano del Teachers College de la Universidad de Columbia, James Rusell, instituye el segundo curso de administración educativa, en 1897 (García Garduño, 1991).
En 1947, sufragado por la Kellogg Foundation, se forma el Consejo Cooperativo en Administración Educativa (CPEA), el cual tenía la empresa de mejorar los programas preparatorios de administración educativa (García Garduño, 1991).
A partir de la fundación de la CPEA la administración educativa en Estados Unidos cobró fuerte auge. En 1956 se fundó el Consejo Universitario de Administración Educativa (UCEA), el cual agrupó a 36 universidades que ofrecían el doctorado en administración educativa (García Garduño, 1991).
Durante la década de los 50, la administración educativa fue grandemente influenciada por los filósofos del Círculo de Viena, con la lógica simbólica y las ideas de Russell y Whitehead. Durante esta década se puso en la materia mayor en las ciencias sociales como fuente de conceptos y teorías relevantes (García Garduño, 1991).
Durante la década de los 60 la administración educativa se caracterizó por su variedad de teorías y enfoques. Y a partir de la década de los 70’s incorporó la teoría crítica de la Escuela de Frankfurt, la fenomenología y los métodos etnográficos derivados de los
incorporación de la etnografía en la disciplina, revelados en su obra El hombre en la oficina del director (García Garduño, 1991).
A partir de la década de los 80, el concepto de la administración educativa ha estado vinculado al vocablo liderazgo, particularmente en los programas curriculares y en la denominación de los administradores de la educación. Incluso, a partir de esta asociación conceptual a los directores de escuela se les comenzó a llamar líderes escolares (García Garduño, 1991).
Para ese mismo periodo destacan los trabajos de Griffiths y Greenfield, publicados en 1986.
Estos autores realizaron una importante crítica sobre el estado de la administración educativa. El autor cuestionó el rigor científico neopositivista y la habilidad de la disciplina para hacer contribuciones significativas (García Garduño, 1991).
Actualmente, las corrientes del neopositivismo y la teoría crítica —representada por la Escuela de Frankfurt—, la fenomenología y la sociología siguen coexistiendo en la administración educativa (García Garduño, 1991).
Cabe hacer mención que esta disciplina desde su origen ha abrevado fuertemente de la filosofía y las ciencias sociales, de forma especial de la psicología, la sociología y la antropología. En términos generales se cree que a lo largo de la historia de la administración educativa han destacado tres escuelas: la clásica, la de relaciones humanas y la de las ciencias del comportamiento administrativo (García Garduño, 1991).
La primera y la segunda de estas escuelas permitieron desde la gestión educativa reflexionar e incorporar conceptos claves, tales como liderazgo, organización, producción, proceso, autoridad, administración, recompensa y estructura. Para la primera escuela Tyler, Fayol y Weber contribuirán con nociones tales como el estudio del tiempo y los movimientos, los 14 principios de la administración y la burocracia, respectivamente. Para la segunda, destacan Mayo, Lewin,Lippiy y White, Rogers, Moreno y White, con nociones tales como tendencias subyancentes, dinámica de grupos, estudios de liderazgo, terapia
centrada en el cliente, técnica sociométrica y relaciones humanas industria restaurantera, respectivamente (García Garduño, 1991).
En cuanto a la tercera escuela, ésta enfatiza en los conceptos de liderazgo, contingencia, cultura, liderazgo transformacional y teoría de sistemas. Para ella figuran un gran número de autores que enriquecen el marco teórico y conceptual de la misma, tales como Barnard (sistemas cooperativos); Bakke (proceso de fusión); Argyris (actualización óptima, el individuo y la organización); Getzels y Guba (teoría social de sistemas, nomotético e ideográfico); Maslow (jerarquía de necesidades); Herzberg (motivación, teoría de la higiene); Mac Gregor (teoría X y Y); Likert (sistemas 1-4); Halpin y Crof (climas abiertos y cerrados); Blake y Mouton (grid —rejilla— de liderazgo); Vroom (motivación, teoría de la expectancia); Etzioni (teoría del acatamiento); Mintzberg (estructura de las organizaciones);
Hersey y Blanchard (liderazgo situacional); Bennis (liderazgo); Bass (liderazgo transformacional); Senge (organizaciones que aprenden); Bolman y Deal (reestructuración de organizaciones) (García Garduño, 1991, pág. 25) .
Es notable, además, que la administración educativa anglosajona ha tenido una influencia importante en lo que en España se denomina gestión educativa, aunque la administración educativa norteamericana actual tiene una fuerte carga curricular de teoría administrativa a nivel licenciatura y posgrado (García Garduño, 1991).