• No se han encontrado resultados

Regionemas arqueológicos y prehispánicos

Cortines en cuatro ciudades del Sureste (Mérida, Chetumal, Campeche y Tuxtla Gutiérrez), contiene un interesante párrafo:

Los Estados de Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Territorio de Quintana Roo, forman una unidad geográfica unida al resto del país por el Istmo de Tehuantepec; tiene todos los climas, desde el tropical húmedo hasta el templado y frío, pasando por el calizo semiseco:

cuenta con suelos de todos los tipos con altitudes desde 5 hasta 4,000 metros sobre el nivel del mar, en los que son posibles todos los cultivos: posee recursos hidráulicos enormes, capaces de satisfacer sus necesidades humanas, agrícolas e industriales; tiene extensas costas en los litorales del Golfo, del Pacífico y del Mar Caribe; y cuenta con recursos mineros, como petróleo, plata, plomo, cobre, azufre y yacimientos de carbón (p. 28).

Vemos una síntesis bastante interesante del estado de Chiapas visto como

“naturaleza”. De esta forma, sugerir que lo que hicieron los autores del Ateneo fue algo parecido a lo que Alexander Von Humboldt planteó para la todo Latinoamérica dos siglos antes (Pratt, 2003): reinventar la naturaleza y dotar de sentido y utilidad a lo que, de otra manera, no lo tendría per se.

4.5.1.- “NUEVAS INVESTIGACIONES EN PALENQUE”, DE ALBERTO RUZ LUIHLLER. Un texto incluido en el número tres. Veamos un fragmento que parece sacado de un texto literario:

Todo en Palenque contribuye a esa sensación de grandeza y misterio: el bosque alto y tupido del que apenas se destacan los edificios; los cerros frondosos que le sirven de fondo;

la inmensidad del valle que se extiende al pie de la ciudad, hasta el lejano horizonte; la exótica vida vegetal y animal que explota en brillantes notas de colores; en cantos y rugidos; las infinitas vibraciones de la luz en el cromatismo del follaje; las masas de las pirámides y plataformas; la armonía y distinción de los templos y palacios; la maestría y belleza de los bajorrelieves; el secreto escondido en las inscripciones; los muros enegrecidos y mohosos de los monumentos semidestruidos; hasta la falta de datos históricos añade elementos subjetivos a esa admiración entre interrogativa y angustiosa que causa la vista de la ciudad arqueológica: ¿Quiénes, cuándo, cómo y porqué se atrevieron a edificar una urbe de tal importancia en los hostiles dominios de la selva? ¿Qué vidas llevaron sus ocupantes, qué grandes acontecimientos presenciaron y cuáles fueron los que determinaron la muerte de la ciudad? (1952, pp. 123-124, las negritas son mías).

Llama la atención el uso de la reiteración y la retórica para exaltar Palenque, utilizando todos los elementos posibles (animales, plantas, sonidos, imágenes como

“las infinitas vibraciones de la luz en el cromatismo del follaje”) para preguntar después por quiénes construyeron las ruinas. Así, el siguiente párrafo sugiere que quizá algún día se pueda saber el origen de los constructores. Y entonces, el autor introduce el “regionema”:

Como se sabe, Palenque está ubicado en la vertiente del Don Juan, estribación de la sierra septentrional de Chiapas, a poca altura encima del nivel del llano boscoso que se abre hacia la costa de Tabasco. Varios arroyos atraviesan la zona, llevando sus aguas al Michol, afluente del río Tulijá, uno de tantos ríos que componen el sistema del Grijalva (p. 124).

4.5.2.- “LA LÁPIDA DE CHIAPAS”, DEL INVESTIGADOR DANÉS FRANS BLOOM, incluido en el número 5. El texto abre refiriéndose a investigaciones de diversos autores como Herman C. Berendt, acerca de una importante lápida:

La lápida se conoce ahora con el nombre de “La piedra de Chiapas” y constituía la parte superior de una estela maya. Al frente se ve el perfil izquierdo de un hombre y ante su cara se distingue apenas una inscripción que Morley interpreta como la fecha maya 9-19-0-0-0, 9 Ahau 18 mol (28 de junio del año 810 d. C., según la correlación de Raúl Pavón Abreu (1955, p. 41).

Es interesante cómo la imagen de Frans Bloom ha pasado a formar parte tan visible en el imaginario chiapaneco. ¿Cómo se volvió parte tan importante de la cultura chiapaneca un explorador de un país lejano como Dinamarca? Veremos cómo este personaje73 también aparece en los regionemas turísticos de la revista Chiapas.

4.5.3.- “PALENQUE”, DE DESSIRE CHARNAY (1952), del volumen cuatro, es un texto más bien literario.

El primer templo, a la derecha del palacio, aproximadamente a trescientos metros y más allá de un riachuelo, está construido sobre una pirámide muy alta. La ascensión es muy penosa;

las piedras con las cuales estaba recubierta la pirámide se desprendían a nuestro paso, las lianas dificultaban el escalamiento y los árboles crecen tan próximos que, a veces, llegan a impedir el paso. Difícilmente es posible darse cuenta de estas obras gigantescas y surge la duda respecto a si los constructores no aprovecharon las eminencias naturales, tan comunes en América, modificándolas según su propósito, elevándolas y aplanándolas recubriendo después con piedra el exterior del montículo (p. 108).

Interesante y hermosa descripción del templo mayor de Palenque que bien podría formar parte de un texto literario. Es una descripción poco “objetiva” de las

73 Es importante considerar que no es lo mismo el hombre de carne y hueso que el personaje creado a partir de textos, leyendas, libros, etc.

ruinas de Palenque. Pero ¿es importante una descripción así? Palenque se ha vuelto un atractivo turístico utilizado de manera indiscriminada para promover el estado. Podríamos ver en esta descripción un precedente a las postales y fotografías que se venden en las tiendas de San Cristóbal de las Casas y otras ciudades de Chiapas.