El conjunto óseo de las capas superiores, analizado por Fernández (2006), fue dividido en dos unidades (0-2b y 2c), mostrando una predominancia de la Clase Mamíferos, y siendo los roedores el grupo más numeroso (Orden Rodentia). En todas las unidades se hallaron restos de Aves, y en cinco de ellas Peces. Las evidencias de aprovechamiento humano se encontraron sobre restos óseos de guanaco (Lama guanicoe), ñand,ú (Pterocnemia pennata), cánido (posiblemente Pseudalopex culpaeus) y vizcacha de la sierra (Lagidium viscasia).
Unidad 0-2b, Lama quanicoe: el 59 % de los especimenes son de esqueleto apendicular (diáfisis de huesos largos y falanges) y el resto del axial (piezas dentales, fragmentos de cráneo, mandíbula y columna, pelvis y costillar, con costillas y cartílago costal).
El MNI es de 2 individuos, presencia de uno menor de 19 meses, y al menos uno de entre O y 12 meses. Las huellas de procesamiento humano aparecen en el 39% de la muestra: las más representadas son las de corte, relacionadas por un lado con la desarticulación de las carcasas, debido a su ubicación y forma (cráneo; vértebra cervical, pelvis y falanges), también con la extracción de músculos (aparecen en elementos axiales y en segmentos de diáfisis de huesos largos), y finalmente con la preparación de los huesos para su fractura (aparecen en tibia y metapodios). Las huellas de percusión se relacionan casi en su totalidad con el procesamiento de los miembros, pues aparecen en todos los restos con contenido medular.
Unidad 2c: Lama quanicoe: 32 especímenes axiales (piezas dentarias, fragmentos del cráneo, del costillar y de la espina) y 51 apendiculares (diáfisis de huesos largos y falanges). El MNI es de 3 individuos, se estimó la presencia de uno menor de 45 meses, otro menor de 19 meses y un tercero de entre O y 12 meses. Las huellas de procesamiento se encontraron sobre 31 especímenes (37%), predominan las de percusión, y en 5 casos se combinan con huellas de corte. Están asociadas con la remoción de carne (húmero y tibia) y con la desarticulación (falanges y epífisis distal de radioulna). Todo esto indica un procesamiento intensivo de los miembros para aprovechar la carne y la médula de los huesos largos y las falanges.
Como ya se presentó en los antecedentes arqueológicos a nivel regional, Fernández (2006) llegó a la conclusión que la dieta de las poblaciones humanas en esta región y para ese período, estuvo centrada en los ungulados, y el guanaco ocupó el rol central en la subsistencia.
Su aprovechamiento estuvo caracterizado por:
- la explotación de grupos familiares, y específicamente de animales mayores de un año;
- la utilización integral de las carcasas, no habiéndose encontrado evidencias de un transporte selectivo;
- ciertas diferencias en cuanto al procesamiento y consumo de los segmentos axial y apendicular. La región axial está representada uniformemente, y se caracteriza por la ausencia de los costillares, lo que puede vincularse con un consumo diferido. En relación a esto, las huellas de corte y percusión mostrarían los momentos de procesamiento y de consumo final. Por otro lado, la región apendicular muestra perfiles variables, que pueden vincularse con distintas actividades, por ejemplo el consumo de articulaciones de huesos largos, la fabricación de instrumentos, o la intención de obtener la grasa medular.
- una marcada orientación del procesamiento hacia la obtención de las grasas. Este comportamiento se presenta con la misma intensidad tanto antes como después de la
aparición en la región de la tecnología cerámica. Las evidencias de explotación de grasa ósea en las unidades estratigráficas que no presentan cerámica, estarían indicando técnicas diferentes para lograr el hervido de los huesos y la consecuente obtención de la grasa (Fernández 2006:367-370).
Los restos óseos y faunísticos de las capas inferiores fueron analizados en el marco del estudio de la problemática intra-sitio de los niveles inferiores del sitio, junto al análisis de los conjuntos ergológicos, la distribución espacial de las tecnofacturas y estructuras de habitación, y el análisis tecno-tipológico del instrumental lítico (Bellelli 1991a).
Capa 3a: se identificó la presencia de un individuo subadulto de Lama guanicoe. Se estimó una edad de 6 meses para este individuo, y una probable fecha de muerte entre mediados de abril y mediados de mayo.
Capa 3b: en el "basural" de esta capa se identificaron restos óseos de Lama guanicoe, los cuales presentan fracturas intencionales, marcas de corte y de desarticulación. Algunos se ven todavía articulados, y otros presentan manchas de pintura. Una mandíbula derecha de subadulto con dentición de 2 a 4 meses, señala como momento de ocupación del alero el período que va desde mediados de enero a mediados de abril.
Capa 4a: presenta una muestra faunística muy fragmentada, quemada y calcinada. No se recuperaron partes óseas indicadoras de estacionalidad.
Lente "alfa" ("basural"): a partir de los restos óseos se determinó la presencia de dos individuos adultos y tres subadultos de Lama guanicoe (con edades estimadas de los subadultos en O a 6 meses, 6 a 18 meses y 2 a 4 años), estando representadas todas las partes esqueletarias. Los restos faunísticos aparecen muy concentrados en algunos sectores, y la mayor parte presentan rastros de actividad humana (muescas, puntos de percusión, huellas de corte de carne y articulaciones), y además rastros de actividad de roedores, y en un solo caso de carnívoro.
En las capas inferiores el guanáco (Lama guanicoe) fue el principal recurso alimenticio durante las ocupaciones relacionadas con estos tres niveles. Los restos de otros animales, como huesos de mulita (Zaedyus pichee) y cáscara de huevos de ñandú (Rhea sp), se interpretaron como recursos complementarios. Se postuló cierto comportamiento en relación al aprovechamiento faunístico para este período: habría sido implementado un aprovechamiento integral de los guanacos, que incluye al cuero, demostrado a partir de la determinación de especies, partes, lateralidad, huellas de trozamiento y estacionalidad, y los índices de MAU.
Estos estudios señalaron la presencia de todas las partes esqueletarias, lo que apoya la hipótesis del ingreso al sitio de todo el animal, ya sea completo o trozado. Luego se produciría el procesamiento final del recurso y el consumo en el sitio. Estos datos permitieron postular asimismo que ciertas actividades habrían sido implementadas en cercanías del sitio, por
ejemplo los lugares de caza, y los sitios de matanza de estos grandes ungulados (Bellelli 1991 a)..