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RITUAL FESTIVO EN LA PROVINCIA DE ALBACETE

In document ii congreso de historia de albacete (página 189-195)

impacto social como fue la creencia en el Purgatorio, un dog- ma muy extendido por la Contrareforma y de la que la Iglesia se aprovechó instalando en sus parroquias a las sociedades de hermanos de esta advocación. En realidad, Trento con su Decretum Purgatorium apenas atendió estas tesis ya que no pretendía abundar en las diferencias con las ideas del lutera- nismo emergente después de la experiencia secesionista de la Iglesia griega. Sin embargo, las creencias populares en las almas o ánimas constituían un credo de origen precristiano, que no tardaría en sucumbir a la fascinación del infierno Pur- gatorio, alentado en un principio por las órdenes mendicantes y más tarde instalado en el centro de la obediencia pastoral:

la parroquia. Estas creencias respecto a las almas en pena, lle- gan hasta hoy en nuestro entorno a través de rituales diversos practicados en el día de Difuntos tales como: encender mari- posas de aceite, dar vuelta a los cuadros de la casa en señal de duelo, vestir una habitación y una cama para las Ánimas esa noche, etc... Con todo, la acción social de estas agrupaciones no se vincula a esas fechas, sino a las celebraciones relacio- nadas con uno de los momentos de mayor relieve para la cul- tura popular: el solsticio de invierno, celebrado desde la anti- güedad, marcó en la era cristiana el comienzo del año solar con el nacimiento del Mesías Niño Manuel y en torno a este hecho las cofradías de Ánimas y los danzantes y lnúsicos

"animeros" desarrollaron sus rituales de mayor relieve en lo que conocemos por Navidad. De aq1..lella vinculación, cantos y letras, estandartes, cuadros en capillas y ermitas y efectos artísticos de corte popular, así como multitud de cuadritos, iconos, estampas y escapularios de la Ánimas del Purgatorio.

A las Ánimas Benditas No se les cierra la puerta Se les dice que perdonen y ellas se van tan contentas.

- La ubicación parroquial de estas cofradías nos manifiesta su carácter COlno entidad representativa de la identidad local al tutelar o reproducir la distribución territorial pastoral. El Conde de Aranda en 28 de Agosto de 1770 manda a intenden- tes y corregidores la elaboración de un listado de cofradías y mayordomías para examen del Consejo de Castilla y a la con- clusión del mismo, en 1773, se establece el firme deseo de suprimir el general de estas agrupaciones y en todo caso res- petar aquellas firmemente instaladas en el ámbito parroquial:

"Pero si con profundo exalneny crítico discerninúento lle- ga a reflexionar el Consejo, que entre la inn1ensidad de cofra- días, solo merecen atenderse las Sacran1entales Parroquiales, y estas con su tasa correspondiente para el culto divino, las que son de puros ejercicios espirituales, sin fiestas ni regocijos para que sus devotos actosy repetida palabra de Dios conten- gan los vicios; las de socorro y hospitalidad elnpleándose solo en ello la renta sin defraudar en festividades, ni consentir que una Inisma persona se aliste en dos de igual especie, no solo se aliviará en general y particular a los vasallos de estos rei- nos, sino que abreviará su resolución. Parece al conde que el medio más fácilyejecutivo desde luego sería el de proponer- se el consejo qué especie de cofradías deben subsistir, for1nan- do a cada clase el régimen correspondiente para su observan- cia, sin permitir en una n1isnla población otra de igual natu- raleza, para cuyo efecto, no extinguiéndose pudieran incorpo- rarse a su más antigua y que todas las restantes se entendie- ran abolidas por el mismo hecho de no autorizarse". (1773, A.H.N, Leg. 7090, FoI.148).

Más adelante el Conde no repara en sugerir el fortale- cimiento de los sufragios de las parroquias a partir de la propia iglesia en detrimento de las cofradías de Ánimas. Realizado el informe, este espíritu de liquidación del patrimonio cofradísti-

co se matiza y así, en 1775 el Procurador general interino del reino confirma la supresión de las cofradías gremiales y res- pecto a las ordinarias apunta10siguiente:

"En las delnás cofradías ordinarias, es grande la variedad que se obtiene de los informes, acerca de las que se hayan de conservar o suprimir. Esta diversidad de sentiJnientos y de las circunstancias que pueden concurrir en cada uno de los pue- blos en que están establecidas impide, que todas puedan cOln- prenderse en reglas generales. Solo una puede convenir a todas, que es la de cortar gastos superfluos y toda serie de abusos y desórdenes.

La reducción y agregación a otras de las 111enos útiles, es conveniente, y necesaria la formación de nuevas ordenanzas para el régbnen y gobierno de las que hayan de subsistir, reco- giéndoseyarchivándose las antiguas.

Las Sacral11entales, las del Rosario, Ánimas y Santos tute- lares, tienen a su favor uniformemente el voto de preladosy nlagistrados y parece deben per111anecer con proporción en cuanto al núnlero de parroquiasy extensión del vecindario".

(1775, A.H.N. Leg. 7090, Pág. 204).

En el mismo año el Extracto general del informe ejecutado por el Contador del Consejo Manuel Navarro corrobora la excepcionalidad de las cofradías del Santísimo Sacramento y Ánimas, al excluirse de ser suprilnidas por haber sido estable- cidas, se dice, por el Santo Concilio de Trento. Independiente- mente de la veracidad de este aserto, 10cierto es que durante todo el proceso estas agrupaciones son respetadas y consentidas por su alto valor de representación social, ya que ejecutan bue- na parte de los oficios litúrgicos lnás significativos de la comu- nidad, suelen poseer un patrimonio económico notable y sobre todo organizan los rituales festivos de la colectividad, bajo la tutela parroquial, unidad de distribución pastoral fomentada por los ilustrados frente a la disgregación de cofradías gremiales, mayordomías y demás órdenes y grupos menores.

Otras hermandades también se ubicarían en la parroquia, sin elnbargo, tan solo Ánimas y en todo caso las vinculadas al Rosario y Patronales, han gozado secularmente del control de manifestaciones populares como: pedir aguilandos, pujas de bailes, rifas y peticiones de Inocentes, que permitían conseguir fondos para el mantenimiento de la hermandad en primer gra- do y en segundo de la propia parroquia. En este contexto helnos de entender las danzas y rituales de Inocentes de Chin- chilla, las evoluciones de los Animeros serranos en su cuesta- ción navideña de aguilandos, la danza de Ánimas de Isso, etc..

Dado este carácter representativo en el ámbito local de las her- mandades de Ánimas con sus grupos de músicos y danzantes, no es extraño que estas asociaciones, cerradas en cuanto al reclutamiento de sus hermanos y de organización vertical, hallan constituido marcos de atracción social para la conquis- ta de prestigio social y poder. En los años veinte las familias influyentes acaparaban las mayordomías de la danza de Ánimas en Isso; en pleno franquismo alcaldes sucesivos han lnantenido relaciones de patronazgo con grupos de "Anime- ros", por no hablar de la suplantación de la cultura campesina realizada por las asociaciones de coros y danzas de la Sección Femenina del Movimiento. A este· afán de control, hacia este tipo de agrupaciones, ha de sumarse el intento de domestica- ción de la fiesta llevada a cabo por un sector de las propias autoridades religiosas: en Yeste, la política de curas vaticanis- tas en los años setenta acabaría con las Misas de Gallo inter- pretadas por los Animerosycon ellas el propio grupo. Con la llegada de la democracia se ha producido un resurgir de estas cuadrillas de músicos y danzantes, recuperándose los lengua- jes expresivos de la cultura campesina, manifiestos en unos comportamientos rituales y artísticos de rasgos identitarios propios. Junto a ellos, las referencias animeras de cantos, rifas

y estandartes, adquieren su sentido en el recuerdo de antiguas relaciones con un tejido asociativo organizado bajo el parasol eclesiástico institucionalizado en forma de cofradías.

- La existencia de Hernlandades onlnipresentes que con- trolan y dirigen, bajo auspicios eclesiásticos, la vida social y religiosa de la población, chocó con la ideología de los políti- cos ilustrados. Este tipo de agrupaciones, incluidas hermanda- des gremiales y penitenciales serían atacadas y reducidas por las instituciones políticas al representar ideas y comportamien- tos propios de una organización social denostada por su idea- rio. La abundancia en el siglo XVIII de un vasto panorama de hermandades, mayordomías y otras agrupaciones sociales de corte supuestamente religioso y popular, chocó con los intere- ses de los defensores de la Ilustración, partidarios de una reli- giosidad desprovista de festejos y otros efectos sociales insta- lados en el credo y la práctica popular. Si revisamos detenida- lnente las contestaciones de las diversas cofradías reseñadas en los informes de Consejos Suprimidos, sólo en algunas, caso de Chinchilla, se hace referencia a los rituales no estrictamente litúrgicos y asistenciales, citándose, en una de las dos cofra- días de Ánimas establecidas en la parroquia, muy de pasada, la existencia de una "buzaina" petitoria y "la danza", mecanis- mos, en todo caso de cuestación para la cofradía pero también de jolgorio y fiesta para sus habitantes. Ello responde a una intención clara de los párrocos e informantes en ocultar a los ojos del Consejo de Castilla y el propio intendente, la vida social de estas agrupaciones más allá del simple plano litúrgi- ca y asistencial. El informe, a pesar de obviar estas cuestiones es de gran valor y de notorio relieve doculuental, ya que deta- lla la estructura de la organización y orden interno de la cofra- día dirigida por dos mayordomos y compuesta por una serie de hermanos a cargo de los diferentes rituales petitorios donde aparecen estas tradiciones.

Hermandad de Ánimas de Chinchilla, la única que pide limosnas.

" Tan antigua que se ignora su fundación ni en que tiempo fue su establecimiento y si que se halla en la iglesia Parroquial de esta ciudad. No consta licencia ni aprobación alguna, solo se encuentra ser visitada por el ordinario eclesiástico. Su número de hermanos es el de setenta y dos: tiene dos mayor- domos que los nOlnbra la hermandad anualmente en la única Junta que se celebra, conlO queda dicho en las anteriores. Pide limosna en esta forma: dicho número de hermanos está dividi- do en tres partes: una tiene a su cargo el salir para las Pascuas en Navidad con una danza y buzaina a pedir limosna por la ciudad para las Ánimas cuando se les da licencia por el señor corregidor, que piden en especies de pan, tocino, aves y otros géneros comestibles que quieren dar a los devotos y vecinos, los que se venden en alnl0neda y fuera y reducido a dinero, un año con otro informan subirá a quinientos reales de vellón cada Navidad, lo que se pone en poder del Arcipreste de esta ciudad el que lo distribuye en misas y con recibos da cuenta de ellos en las visitas del ordinario eclesiástico. La segunda par- te de hermanos de esta hermandad tiene a su cargo pedir dia- rialnente limosnas por esta ciudad con caldereta y calnpanilla y estas producen anualmente ochocientos reales de vellón poco más o menos: cuyas limosnas por senlanas las ponen en poder del capellán de esta hermandad; y mediante a que en el año pasado de mil setecientos setenta y cinco y a instancia de otra hermandad y con licencia del ordinario eclesiástico se esta- bleció en los días de fiesta de precepto núsa de doce, se sacan otros ochocientos reales de limosnas, cuatro reales para el capellán que celebra otra misa y diez y seis más para los sacristanes pues sin esta providencia no habría otra núsa por- que en la iglesia y conventos solo duran las núsas hasta las diez y media de la mañana lo más tarde y es de mucha utilidad

para los vecinos que vienen de sus cortijos y también para los pasajeros y las tropas en tránsito hacer misa a las doce por cuya ,falta se quedarían sin ella innunlerables personas.; y el resto que queda de estos ochocientos reales de linzosnas paga- do el ilnporte de otras misas de doce, se invierte en la celebra- ción de ,nisas y esto corre a cargo del capellán de la herman- dad, quien en las visitas del ordinario eclesiástico da las cuen- tas de estas lilnosnas. Y la tercera parte restante de herlnanos de esta hermandad, que no tiene los relacionados cargos, le tiene que pagar cada uno cinco reales todos los años que ponen en poder de los mayordolnos y estos entregan al cape- llán que dice la nJisa de doce un real a cuenta de los cuatro consignados con lo que de los referidos ochocientos solo vayan los tres restantes... (1771, AHN, Leg.7090, Pág. 8 v-lO.)

El resto de la descripción hace referencia a otros gastos de velas y cera para sepelios de los hermanos, procesiones del Corpus, Rogativas, etc...

Esta visión de conmedimiento y práctica litúrgica, presen- te en el informe del párroco de Chinchilla, pero extensible a la mayor parte de cofradías de otros lugares, contrasta con la expuesta por el intendente de Murcia Antonio Carrillo Mendo- za, quien en la línea argumental definida por el Conde de Aran- da carga ideológicamente en su informe de 1771 contra aso- ciaciones y festejos populares en un espíritu nada parecido a los informes parroquiales, al respecto y atendiendo al uso y destino de rentas generadas por las hermandades concluye lo siguiente:

"...sin comprehender los 1.390.162 que de rentas y dota- ciones fijas se consunlen igualmente en borracheras, solda- descas, conúlonas, destrucción de fanúlias y toda especie de desórdenes disfrazados con el culto divino que que sostiene ilnpíanlente la preocupación vulgar. Parece que estas razones habrían llenado lni obligación, si el honor que debo a la bon- dad de V.E., no me enlpeñase a producir las observaciones de el gobierno polftico que he tenido en las más provincias de España, alucinadas generalmente, con poquísinla diferencia, sobre principios de ignorancia y tradiciones populares.

Para cortar desde luego y en su raíz, los gastos y profusio- nes que aniquilan las familias en los pueblos y autoriza el gen- ti/ísinlo, con capa de religión, en demostraciones bárbaras y profanas de toros, fuegos, soldadescas, convites, borracheras, rifas y y concurrencias gravosas, convendrá extinguir y prohi- bir por punto general el nonlbre y cuerpo de toda cofradía, hermandad y cuerpo coligado no n'lenos que el nombranliento, elección, turno y sorteo de n1ayordon10s, hennanos nlayores, priostes o encargados de esta naturaleza..." (1771, A.H.N., Leg.1094, Pág.4).

En otro orden de cosas el intendente elabora un vasto índi- ce de actividades consideradas como profanas en las que incluye desfiles procesionales, rifas, fiestas callejeras, etc. Una vez más la sombra de Trento aparece en relación con Ánimas y Purgatorio.

" De todas las ,festividades públicas, dotadas o no dotadas, que se celebran deben quedar con uso únicalnente la del Sacramento y Ánilnas en su día, por ser las establecidas por el Concilio de Trento y la del santo tutelar del pueblo, sin que para ellas se perlnita cofradía, hermandad, rifa, soldadesca, lilnosna ni delnanda alguna aunque sea a las puertas de la iglesia y campanilla por las calles y ni lnás demostración que el verdadero culto divino en los telnplos" (Id., pág. 9)..."Entre las muchas supersticiones inspiradas en el vulgo a costa gran- de de sus intereses se encuentran las rifas públicas de comes- tibles, venta o beneficio de flores y otras cosas por los Anime- ros con el pretexto de sufragio, de modo que de una rosa, un pollo, una flor y cualquiera otra cosa despreciable del valor de dos o tres cuartos, se rifa y beneficia para las Ánimas en seis, Biblioteca Digital de Albacete «Tomás Navarro Tomás»

oc/~oo más reales y esto por las gentes más necesitadas de los pueblos, que se consumen en cOlnpetencia a esta vacaliña y estafa, el sudor de toda la semana, con el fin único de regalar a sus mancebas o novias, persuadiéndose ciegamente a que este torpe medio le asegura muchas indulgencias y sirve de sufragio a las penas del Purgatorio"(Id. Pág. 10-10 v.)

Estos datos vienen a refrendarse, ampliarse y corregirse con la información de campo que recogida dos centurias más tarde en un trabajo de recopilación etnográfica, nos ha permi- tido reconstruir cómo fue realmente la vida ritual de la Her- mandad parroquial de Ánimas en Chinchilla de Montearagón en su vertiente festiva. Hacia 1970 tuve ocasión de comprobar personalmente la existencia de diversas actividades de corte festivo y litúrgico en la población de Chinchilla de Monte Ara- gón, consistentes en tres núcleos de actividad ritual, aparente- mente inconexos: el primero relativo a la costumbre ancestral de tocar las bocinas o "bozainas", tradición propia de todos los sábados de Cuaresma, antiguamente los viernes, a cargo de la Cofradía del Cristo de la Agonía y Santo Entierro, sociedad que ha heredado en el tiempo esta actividadl. El ritual com- prende una carrera de cuatro o cinco cofrades, quienes acom- pañados de dos bocinas de latón de unos dos metros de longi- tud, una más ancha que otra para obtener dos tonos, interpre- tan en plazas y rincones de la localidad unas frases musicales lánguidas y penetrantes, conduciéndose la comitiva entre actuación y actuación al compás de un ritmo de tambor y cam- panilla. (1999, Luna M., Pág.27).

El segundo núcleo festivo, consiste en una colección de danzas interpretadas ahora por clarinete y tambor, antes dul- zaina, bailadas en la actualidad con cualquier pretexto festivo, pero que antes suponían el eje central de la celebración del día de Inocentes, el 28 de Diciembre, con un conjunto escénico en el que la concurrencia podía pagar para la danza bien por noto- riedad o devoción, completado con las hazañas de un Inocente recaudador. Dichos bailes, ritualizados antaño en esta conme- moración se componen de unos "paloteos" al estilo de los cas- tellanos, la danza del Árbol o de cintas con la que los danzan- tes visten y desvisten un vástago de dos metros, Seguidilla manchega y Jota.

El tercer espacio festivo, en el momento de la recopilación fue recogido de la tradición oral habiéndose perdido por com- pleto. En aquel mismo año, algunas personas de edad Ine die- ron noticia de lo que sería el momento cumbre de la celebra- ción de Inocentes: al terminar las danzas descritas se leía entre toques de tambor un romance alusivo a las partes del arado, tras el que el Inocente anunciaba su propósito de colocar un cepo en el pie o unas orejeras a la concurrencia, lo que podía evitarse previo pago a éste de una cantidad que se recogía en el nombre de las Ánimas Benditas. Dicha versificación roman- ceada pudo ser recogida y grabada:

La cama para el arado Es pieza muy exquisita La yo presento en nombre De las Ánbnas Benditas.

Si me pedís el dental Aquí lo tengo presente A Dios suplico que estén Las almas "indirugentes".

La esteva me toca a mi Colocarla en su lugar

Pidiendo a Dios que a las abnas Las alivie en su penar.

Las tierras atormentadas Por la reja del arado

El alnla en el Purgatorio Con el fuego limpia el pecado.

Todos saben que el pescuño Le da gran fuerza al arado

y también el Purgatorio Limpia el abna del pecado.

El timón quiere derecho Que así lo pide el arado Que derecha era la cruz Que a Jesucristo "enclavaron ".

Las birlotas, que son dos Hacen dos "aligamientos"

Como las personas unen Con los santos sacramentos.

Con tu linl0sna las Ánimas Quedarán lnuy placenteras y yo quedo satisfecho

Con ponerle a toda la concurrencia Las orejeras. (1999, Luna, M., Pág.29).

Los tres conjuntos descritos se encuentran agrupados den- tro de las celebraciones de Cuaresma y Navidad de lo que fue- ran los rituales protegidos por la cofradía de las Ánimas. Gra- cias a esta referencia documental se ha podido reconstruir con precisión el proceso de cambio acaecido en estas manifesta- ciones a pesar del tiempo trascurrido. De su antiguo carácter funcional, vinculado al quehacer de la Hermandad hasta hoy, danzas, danzantes y lnúsicas han pasado a formar parte de un entramado de elementos patrimoniales desvinculados de sus antiguas obediencias eclesiásticas para ser referentes identita- rios de la localidad. Como en tantas otras ocasiones, elemen- tos significativos de la cultura social en un tiempo tamizan su existencia para desglosarse en elementos útiles para las nuevas generaciones perdiendo sus antiguos valores pero adquiriendo otros nuevos. Al final el filtro ilustrado suprimió la mayor par- te de las cofradías aunque no estas asociaciones y rituales populares cuya existencia se situaba más allá de la propia her- Inandad, se trataba de manifestaciones instaladas en lo más profundo del acervo cultural de los habitantes del pueblo y de su estructura social, razón de su persecución, pero también de su pervivencia, ya que por su carácter de representación social seguirán funcionando hasta el primer cuarto del siglo veinte. A estas alturas parece evidente que no podemos estudiar las cofradías al estilo de los historiadores analistas de las fraterni- dades francesas, tan sólo atendiendo a su aspecto asistencial, como empresa de pompas fúnebres, sino considerándolas como vehículos o instrumentos de expresión de la cultura ate- sorada por las sociedades canlpesinas y subalternas mediati- zadas en todo caso por el poder eclesiástico, que expresan len- guajes artísticos y rituales festivos de estructuras originales y precisas.

-Después de los años treinta del siglo XX, las hermandades de Ánimas prácticamente se extinguen, pero no así muchos de los grupos de músicos o danzantes que continuarán con sus mudanzas, ahora bajo el parasol parroquial en los días de fies- ta. Así encontramos sentido a determinados anacronismos que rodean la actividad de estos grupos de músicos que portan a veces estandartes con la Virgen del Carmen y las ánimas, inter- pretan cantos navideños de Ánimas, rezan en caso de luto, rea- lizan misas cantadas, etc..., testigos huérfanos al fin, de una tra- dición secular vinculada al mundo de las cofradías animeras.

En otro orden de cosas y derivado del carácter representa- cional vivido en tiempos de las cofradías y en cualquier caso justificado por la adscripción de estos grupos de músicos a la identidad local, reproducen repertorios musicales que hemos

I Información obtenida gracias a don Antonio Ruiz de Fez, por entonces Moyordomo de la Cofradía del Santo Entierro

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