ciudad la industria de la seda, cuya fama raantieueii dignamente los citados telares.
La entonación general de toda la parte arquitectónica del decorado del salón es de mármol de Carrara ligeramente voleado, y sus miembros más salientes están adornados con oro mate. "Wartliclet y Vera han s i - do los artistas que la han ejecutado con verdadero acierto y admirable perfección.
Compitiendo dignamente con las del salón de actos, y obra del mismo artista son las puertas y ventanas del salón de honor; como en aqué- llas, la armadura es de caoba y el tableraje de nogal. Su preciosa
talla forma en las ventanas riquísimas lochas, en las puertas águi- las imperiales, excepto en las cuatro paredes de la puerta que da á la galería, en los cuales resaltan preciosas alegorías que represen- tan las cuatro partes del mundo. Dudamos mucho de que en Es- p a ñ a , ni en el extranjero haya artista de cuyas manos salgan obras de talla en madera que aventajen, ni aun igualen á las que el Sr. Delgado ha hecho para el salón de actos y cámara real del alcázar de Toledo.
El solado del salón es de mármol en tres tonos: i*ojo, gris y blanco, y forma un dibujo caprichoso y adecuado al decorado de los muros. Ha estado á cargo de D. Joaquín Mollinetz.
En el abovedado techo llaman extraordinariamente la atención de los que visitan el alcázar de Toledo los magníficos lienzos pintados que de- coran á aquól, imitando á los antiguos frescos. Ultima obra del Sr. Sans, cuya repentina muerte, acaecida no hace mucho tiempo, fué una sensi- ble pérdida para las artes en España, se distinguen por la brillantez del colorido, lo acertado de la composición y la verdad de los trajes y actitudes. El autor de Los Náufragos de Trafalgar y de tantos otros cuadros notabilísimos no necesita nuestros elogios; por esta razón nos concretaremos á hacer la descripción del techo sin detenernos á señalar sus muchas bellezas.
Cuatro páginas culminantes de la historia y vida del Emperador Carlos I fueron los asuntos dados por el Excmo. Sr. Teniente general Marqués de San Román, Director general de Infantería, al entonces Director del Museo Nacional de Pintura y Escultura, para perpe-
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tuaren el Monumento Ia memoria del angusto César que tañías veces lo habitó, y aceptados, sin vacilar, por el grande artista,
listos fiiorou:
1. ° La entrada del Emperador Carlos V en Túnez.
2. ° La entrada triunfal del Emperador Carlos V en Roma.
3. ° La entrevista del Emperador con el Rey Francisco I de Francia.
4. ° La batalla de Miihlbcrg.
Ocupa la parte Norte del salón la primera composición, que represen- ta La entrada del Emperador Carlos V en Túnez, después do la toma de la Goleta y la batalla de los Pozos. El Emperador rodeado de sus Generales, armados todos de batalla y entre los que se ve el Gran Du- que de Alba de espalda al espectador, se dirige á Túnez, cuyos muros se divisan á lo lejos. La parto izquierda de la composición la forma el s é - quito del Emperador y su campamento, donde se ve retratada su misma tienda, y á la derecha el Rey de Túnez Muley Hacera (?) recibe un gpu- go de indios y moros que habían salido de la ciudad y que imploran de su Rey sirva de mediador para con el César, á fin de que las tropas vencedoras no saqueen la ciudad, cuyo botín de guerra se ve represen- tado por bellas mujeres, alhajas, tapices y otros ricos objetos de arte lujosamente agrupados.
El frente de esta composición, ó sea la parte Sur del salón, lo ocupa el segundo asunto, quo representa La entrada triunfal del Empera- dor Carlos V en Roma. El Emperador, bajo palio, vestido de pontifical y rodeado de los principales magnates de su Corte, entre ellos el Mar- qués del Basto á caballo con la bandera copiada de laque usó el Empe- rador en la campaña de Túnez, el Duque de Alba á su lado, también á caballo con la bandera del Imperio, el Conde de Benavente, etc., etc., marchan hacia la ciudad cuyo castillo de San Angelo se divisa á lo lejos.
Les precede el Cardenal legado por el Papa, y gran número de per- sonajes, embajadores y diferentes órdenes religiosas salen al en- cuentro del Emperador, que, como es sabido, era esperado por el Papa Paulo I I I fuera de los muros de la Ciudad Eterna, y á quien se ve á la derecha sentado en su trono y rodeado de Cardenales. En el séquito del Emperador, el Sr. Sans ha tenido el capricho muy laudable de perpe- tuar la memoria del restaurador de las obras del alcázar, Excino. señor
T E C H O O E l . S A L Ó N DK H O N O H - K K T K A D A DK C A R L O S V K N T 0 N B Z
D E L ALCÁZAR D E T O L E D O 185
General Sau Román, Director general de Infantería, representando su retrato á caballo, con armadura y un martillo de guerra en la mano en uno de los personajes que siguen al Emperador; a?í como el del Inge- niero Director de las obras. Sr. D. Víctor Hernández, también á caballo, detrás del General, y con traje de Lansquenet en otro de los individuos de la comitiva.
El tercer asunto, La enlremsta del Emperador con el Rey Francis- co I en los jardines del antiguo alcázar de Madrid, ocupa la parte Este del lecho del salón. El prisionero de Pavía, acompañado de los Genera- les Hernando de Alarcón, del Marqués de Pescara y del Virrey de N á - poles Carlos de Lannoy detrás de éste, se acerca y presenta al Em- perador que, seguido de la Duquesa de Alençóu (recientemente llegada de Francia al saber la enfermedad que aquejaba al Rey su hermauo), de varios personajes de la Corte y de su fiel lebrel, le recibe en los jar- dines del mismo alcázar.
El frente de este asunto, ó sea oí Oeste del salón, lo ocupa el que re- presenta el cuarto asunto, L a batalla de Mühlberg. El Emperador, co- pia del retrato original hecho por Ticiano, con el mismo traje y caballo que llevaba en ia batalla y seguido del Duque de Alba y de parte del ejército, es conducido por un guía al vado del, río Elba, cuyo paso dió por resultado la prisión del Duque de Sajonia, y la derrota de la liga protestante.
Estos cuatro asuntos arrancan de la cornisa del techo del salón, con- venientemente decorado por las armas imperiales sostenidas por dos grifos, y los ángulos arreglados al gusto de la época ostentan en bajo relieve los retratos de las cuatro Reinas hermanas del Emperador, Doña María de Hungría, Doña Leonor de Francia, Doña Catalina de Portu- gal y Doña Isabel de Noruega y Dinamarca, y son obra del artista aca- démico escultor D. Jerónimo Suñol.
Sobre cada composición un rótulo en forma de paño sostenido por ángeles ó amorcillos, indica el asunto y la fecha del suceso.
De haberse continuado las obras con estricta sujeción á lo proyecta*
do, cuando el General San Román era aún Director general de Infan- tería, la cámara de salida hubiera sido un salón árabe de primorosa la- bor, de cuya ejecución se habría encargado el reputado artista Sr. Con-
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