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Sanidad e inocuidad

In document Universidad Autónoma Chapingo (página 79-82)

V. Temas prioritarios de la Agenda

8. Sanidad e inocuidad

3. Alcance o cobertura de cada servicio, diferenciando a los socios de los no socios. 


4. Nivel de precios pagados al productor por sus productos, o de ahorros logrados por los insumos o servicios ofrecidos. 



En suma, el precario nivel organizativo de los pequeños y medianos pro- ductores, en particular los ejidatarios y comuneros que detentan 76% y 53 % de los terrenos y superficie rural del país, respectivamente (INEGI, 2016), constituye un serio obstáculo para aspirar a mayores niveles de desarrollo en el campo, superar la ingente pobreza de una proporción importante de este segmento de población, aumentar el poder de negociación para mejorar las condiciones de inserción en los mercados y reducir el carácter regresivo del gasto público ha- cia el campo.

asimetrías en desarrollo organizacional entre los productores de las regiones norte, centro y sur, tal como se hizo notar en el tema organizacional. Y es que si en algún tema se manifiesta con elocuencia la importancia de la acción colec- tiva, es en la sanidad e inocuidad, pues las plagas y enfermedades no conocen fronteras y no distinguen entre un productor que adopta los más elevados es- tándares y otro, vecino del primero, que no lo hace.

Dos factores adicionales que contribuyen a explicar este estado de cosas son los siguientes:26

En primer lugar destaca el arreglo institucional prevaleciente desde 1996, que establece la operación del control fito y zoosanitario a través de convenios de concertación entre el Gobierno Federal, los gobiernos estatales y organismos auxiliares de sanidad vegetal (OASV) en el caso agrícola, de fomento y protección pecuaria (CEFPP) para la protección pecuaria, y de sanidad acuícola (CESA), en el caso acuícola.

Estos procesos (basados en los principios de descentralización, cofinan- ciamiento y atención a la demanda de los productores)no contemplaron con- servar las estructuras mínimas adecuadas para cumplir con las responsabilida- des indelegables –como la vigilancia fitosanitaria de plagas cuarentenarias y exóticas, la supervisión normativa, el control de la movilización de productos regulados y la planeación estratégica–, así como tampoco de mantener una estructura base de personal, motivada en principios de calidad del servicio. Por el contrario, el esquema de reducción burocrática se basó en los programas de retiro voluntario, lo que provocó la salida de personal, generalmente preparado para cumplir sus labores, afectando sensiblemente la calidad del servicio oficial.

Este proceso de reducción de personal y recursos ha sido el principal obstáculo para la creación de estructuras estatales del Servicio Nacional de Sanidad Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA).

Otra deficiencia institucional se presenta en la inexistencia de una instan- cia que lleve a cabo el monitoreo de los recursos que administra el Fideicomiso

26 Los argumentos empleados en este apartado fueron tomados íntegramente de FAO‐SAGARPA, 

2012. 

Fondo de Fomento Agropecuario de los Estados (FOFAE), para el caso especí- fico de los programas de sanidad e inocuidad agroalimentaria. Por tanto, el arre- glo institucional prevaleciente conlleva a que el SENASICA se vea limitado a ejer- cer una conducción estratégica de las acciones fitosanitarias del país. Este arreglo institucional inadecuado es una de las causas de la reducida capacidad operativa para desplegar una estrategia fito y zoosanitaria efectiva.

En segundo lugar, destaca la reducida capacidad operativa de las institu- ciones formales para desplegar estrategias efectivas.
Así, las instituciones res- ponsables de desplegar una estrategia fito y zoosanitaria tienen una reducida capacidad operativa. La primera causa de esta situación es que la planeación de la política sanitaria no está orientada a objetivos y metas. Por el contrario, ésta se realiza con base en planes de trabajo anual que no corresponden a procesos de planeación estratégica con visiones de mediano y largo plazo, de manera que orienten la planeación operativa anual. Esto ha reducido el poten- cial de los recursos de los programas para incrementar su eficacia en términos de mayores impactos económicos, comerciales y fito-zoosanitarios27.

El esquema actual de la asignación de recursos reduce la posibilidad de orientarlos hacia las prioridades sanitarias nacionales, debido a que una impor- tante proporción de las decisiones sobre el destino de los presupuestos se rea- liza en el ámbito estatal y, principalmente, en cada comité sanitario estatal. Este enfoque limita las posibilidades del SENASICA para incidir adecuadamente en la orientación de los recursos hacia las prioridades nacionales, además de no pre- ver la atención con un enfoque regional de los problemas fito-zoosanitarios para resolver las externalidades negativas que las plagas y enfermedades pueden generar entre estados y regiones del país.

Otra causa de la reducida capacidad operativa para desplegar una estra- tegia fito y zoosanitaria efectiva es la insuficiente infraestructura física y personal para instrumentar los controles. Aunque se han tenido importantes avances en la infraestructura de inspección y vigilancia y las plantas de control biológico,

27 Un ejemplo del desconocimiento de la importancia de controles sanitarios por las UER se ob‐

serva en la región citrícola de la región del Golfo. En dicha región las huertas de las UER con baja  rentabilidad, son abandonadas, lo que representa focos de infección, desde donde se propagan  las enfermedades con mayor facilidad a las UER que continúan con su actividad productiva.  

existen claras falencias, puesto que los laboratorios existentes no son suficien- tes para certificar los procesos de inocuidad en todos los productos de expor- tación, principalmente porque la mayoría de ellos están destinados a los pro- cesos sanitarios pecuarios, y sólo once se encuentran en los procesos de sanidad vegetal e inocuidad.

Asimismo, existen limitados incentivos para realizar acciones de mejora sanitaria.
La poca conciencia acerca de la importancia de los controles fitosa- nitarios es una expresión de las carencias de información o del desconoci- miento de los productores sobre la seriedad de los problemas que podrían cau- sar al ser humano, al medio ambiente y a la rentabilidad de sus UER un problema de índole sanitario. Lo anterior, aunado a los bajos incentivos para realizar acciones de mejora sanitaria, conlleva a que el productor no tenga in- terés en controlar plagas y enfermedades en sus predios, pues el mercado na- cional de productos agropecuarios no impone exigencias de calidad certificada a los productos, sino que sólo se limita a observaciones organolépticas. Por ello, a menos que los productores accedan al mercado en las cadenas de super- mercados, grandes centrales de abastos o exporten, no tienen mayor interés en controlar plagas y enfermedades fito y zoosanitarias.

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