• No se han encontrado resultados

Segregación y el peligro por el ―otro‖

In document Ver/Abrir (página 49-54)

Capítulo 4 BAJO LA SOMBRA DEL SUR: SER Y PERTENECER, FORMAS DE

4.5 Segregación y el peligro por el ―otro‖

El espacio social, público o privado se define por la presencia del ―otro‖, reconocimiento (de) y encuentro con el ―otro‖; la pertenencia a una comunidad política y la libertad, y como el ámbito de múltiples luchas por la inclusión, el reconocimiento y el acceso a los derechos en las diversas personas, es decir, la lucha por la ciudadanía y protestas por la exclusión del bienestar que ofrece la ciudad o los diversos sectores que la constituyen.

A lo largo de la historia de las ciudades, los espacios públicos han aportado las condiciones necesarias para contener elementos heterogéneos, acogiendo al extranjero, al marginal, y entregando posibilidad de encuentro en el anonimato, permitiendo vincular tanto las aspiraciones individuales como colectivas. Sin embargo, la globalización y la urbanización de las mismas, ha llevado a generar un cierto malestar por la falta de espacios públicos o la baja calidad de los mismos. Esto trae a consecuencia que los mismos habitantes de las ciudades se sientan amenazados e inseguros. El espacio público es percibido como una amenaza, puesto que es el lugar en donde se encuentra ese ―otro‖ diferente a uno. La

50

respuesta natural a esta amenaza es la de no salir, no exponerse, refugiarse en lugares privados (Davis, 2001). En este contexto de inseguridad, se abandona el espacio público y se pierde la solidaridad, el interés y respeto hacia los ―otros‖. La percepción de inseguridad y el abandono de los espacios públicos funcionan como un proceso circular y acumulativo. Si los espacios públicos, aquellos que contribuyen a generar un tipo de interacción social que no se consigue en los espacios privados, a aumentar las capacidades de vínculos entre personas conocidas y desconocidas, plantear demandas, dialogar con autoridades, a construir una identidad colectiva, se pierden, lo que aumenta es la inseguridad (Segovia, 2007).

Este temor e inseguridad obliga a los habitantes de las ciudades a adoptar técnicas de supervivencia que profundizan la segmentación social, inciden en la devaluación de la vida humana y en la tendencia a responder a la ansiedad incrementando aún más la segregación y la confrontación entre sectores. La seguridad se constituye, así, como una mercancía, producida para ser vendida en el mercado. Al vender seguridad lo que se ofrece, de manera ficticia, es tranquilidad, confianza y preservación de la vida en la ciudad (Laub, 2007).

Todos los balnearios a los que acuden los entrevistados cuentan con personal de seguridad, que según las palabras de los mismos, son los que se encargan no solo de proteger las cosas que dejan los clientes en las carpas, sino que además, son los que controlan el acceso de los usuarios de los balnearios y los invitados que estos puedan llegar a tener, así como de restringir el ingreso de aquellos que se encuentran en la zona pública y que desean ingresar sin contar con un alquiler de carpa o sombrilla. La seguridad ofrecida por los balnearios constituye uno de los factores tenidos en cuenta a la hora de optar por alquilar en un balneario privado y en dónde se decide alquilar:

“Los beneficios que tenes al alquilar es (…) la comodidad de tener un espacio seguro para uno (...) nos da más seguridad algunas medidas que tienen los balnearios (del sur) que en el centro por lo menos no he visto”. (Usuario de balneario privado, entrevista personal realizada el 27/09/2019).

51

“Al tener hijos pequeños, el alquilar carpa te da la comodidad de poder tener un lugar donde dejar tus pertenencias de modo seguro...” (Usuario de balneario privado, entrevista personal realizada el 26/09/ 2019).

En algunos casos, ocurren hechos de violencia cuando se presenta la situación de restricción por parte de la seguridad balnearia ante aquellos que quiere bajar a la playa pública pasando por los balnearios.

―... vos no podes prohibir las bajadas, los hacemos pasar por otro lado. Eso sí fue algo que ha ido cambiando en el tiempo. Incluso, se hicieron varias bajadas públicas, en Mariano hay una, una entre South Beach y Marbella, y otra pasando Honu Beach al lado del Aquarium, tenes y tenes para ir, y el que no puede pagar un toldo, pagarse su sombrilla, y ponerse, pero si alguien quiere bajar por las playas nuestras se lo deja pasar porque es como decíamos hoy, hay un grado de violencia que hace 15 años atrás no había, hemos tenido varios hechos de violencia por este tema. La gente quiere pasar por el medio, y nosotros los dejamos pasar por el costado, más que nada por el tema de los hurtos.‖ (Matías Machinandiarena, entrevista personal realizada el 9/10/2019).

La seguridad de los balnearios privados es, entonces, uno de los tantos servicios que estos ofrecen a la comunidad para llevar unas vacaciones tranquilas despreocupados por la inseguridad de dejar sus cosas en el espacio público. Se constituye así, en una barrera material contra el miedo y la seguridad.

El crecimiento de las ciudades y su desarrollo urbano ponen en crisis la valor simbólico de los espacios públicos, donde lo que se promulga desde los medios y los imaginarios sociales es el peligro que en ellos abunda. Estos espacios son ocupados por los

―otros‖ que allí viven, venden o deambular, y la solución más rápida que se encuentra para mantener la seguridad es hacer una ―limpieza‖, es decir, higienizar la ciudad de aquellos que no son considerados parte del conjunto social. De esta forma, se busca sustituir los espacios públicos por áreas privatizadas, las cuales son consideradas como zonas protegidas para unos y excluyentes para los otros (Borja, 2000).

52

Esta búsqueda de seguridad implica el cerrar el espacio público, cercarlo, puesto a que este es visto como la causa que genera la inseguridad y el miedo urbano. Lo que se intenta es recuperar la imagen del paraíso perdido que se encuentra en el imaginario social. Ese espacio en donde todos se conocen con todos y todos son iguales. En definitiva, lo que se busca es el control y la regulación total del medio urbano.

Estos espacios controlados, son territorios donde la apariencia prevalece sobre la realidad y donde se busca socializar y relacionarse con aquel es que igual a uno mismo. El peligro que esto supone, es la incapacidad resultante de poder relacionarse con esos ―otros‖

distintos a uno y el incremento de la exclusión social o la poca integración ciudadana, perdiendo la capacidad de aceptar la diversidad, ya sea cultural, social, sexual o laboral, y ser parte de ella, generando el equilibrando entre el riesgo que esto supone y la protección y la seguridad anhelada.

La generación de áreas protegidas, especializadas, exclusivas y desconectadas, que

―garantizan‖ la seguridad de unos frente a los otros, que son los peligrosos, los ―violentos‖, en verdad lo que encubre es un tipo de violencia diferente (Borja, 2000). Un urbanismo como fuente de violencia donde se fragmenta y zonifica la ciudad, acentuando la distinción y segregación socio-espacial. Mar de Plata es un claro ejemplo de ciudad zonificada, donde se encuentran zonas muy diversas que la componen. Su costa, toda aprovechada para el consumo de verano, no se mercantiliza de igual manera. Hasta el mismo EMTUR (Ente Municipal de Turismo de Mar del Plata) hace una clara diferenciación de las distintas zonas costeras de la ciudad:

“Las playas marplatenses se alternan a lo largo de 47 km de costa y tienen distintas características que complacen todos los gustos. Las alternativas incluyen las populosas playas céntricas (Bristol, Popular, Punta Iglesia, Las Toscas); las de aguas más calmas por la protección de escolleras (Varese y Cabo Corrientes); las tradicionales playas de La Perla, las que forman pequeñas ollas entre espigones con forma de “T” (al norte); las frecuentadas por surfistas (Playa Grande); las más amplias (Punta Mogotes); las más pequeñas al pie de los acantilados (al sur); las rodeadas de bosques (Alfar) y la naturista (al sur de Chapadmalal).

53

En los balnearios privados y paradores al sur del Faro de Punta Mogotes es posible llegar hasta el mar en vehículos 4 x 4 y remontar las olas en gomones, motos de agua o tablas de surf y windsurf. También disfrutar de excelente gastronomía y maravillosas vistas marinas, bailar hasta el amanecer y disfrutar espectáculos musicales.

Las playas marplatenses se caracterizan por el declive suave; las ofertas de sombra, gastronomía y recreación; y por brindar servicio de guardavidas para la seguridad de los bañistas.” (EMTUR, 2019).18

Esta diversificación hecha por el EMTUR, plantea diferencias de los distintos sectores de la costa en relación a las virtudes naturales y de recursos que tienen los distintos sectores de playa. Pero los mismos, también, presentan diferencian en lo que el plano económico respecta.

Tal como lo explica un artículo de la Revista Ajo19 la ciudad de Mar del Plata se divide por diversas administraciones turísticas. Por un lado están las playas administradas por la Provincia (Complejo Punta Mogotes), por la Nación (Complejo Chapadmalal), el Consorcio Portuario (balneario Arenas Blancas), Playas del Faro SAI (los 30 balnearios del Sur), y por la Municipalidad de General Pueyrredón, quien tiene la administración de 36 Unidades Turísticas Fiscales. Los cánones que cada administración cobra por los balnearios también muestran la disparidad y estratificación que caracteriza la ciudad. Un claro ejemplo de eso, son los valores arrojados en el año 2015 en donde según los registros de ARBA, Playas del Faro SAI facturó en 2014 en concepto de alquiler por sus 30 playas una cifra cercana a los

$20.000.000. Por su parte, la Municipalidad tuvo en el mismo año una recaudación de tan solo

$7.892.000 por las 36 Unidades Turísticas Fiscales que administra (Polleri, 2015). A pesar de que, en el corriente año, el intendente Carlos Arroyo y el empresario Florencio Aldrey Iglesias llegaron a un acuerdo para continuar con la explotación comercial del Paseo Hermitage, un complejo que incluye tres playas, un casino, 248 cocheras cubiertas, un anfiteatro y 10 locales comerciales, en donde Aldrey deberá pagar un canon $1.000.000 por mes y abonará

$10.000.000 en equipamientos para las playas públicas y más de $150.000.000 por el costo de

18Ente Municipal de Turismo de Mar del Plata (EMTUR), en turismomardelplata.gov.ar, Recuperado de:

http://www.turismomardelplata.gov.ar/asp/sp/detallesplayas.asp?Cod_Lugar=19864&desc_lugar=Alfar&desc_al le=Paseo%20Costanero%20Sur%20Presidente%20Illia&numero=1&zona=Playas%20Alfar

19Polleri, Federico (2015), Aritmética en ojotas, Revista Ajo, Mar del Plata, Argentina, Recuperado de:

http://www.revistaajo.com.ar/notas/2600-aritmetica-en-ojotas.html

54

oportunidad por el no alquiler de carpas, cuando antes solo abonaba un canon mensual de 9.000 pesos20, aun así, el negocio inmobiliario de concesionar los balnearios sigue siendo favorable para la administración privada.

In document Ver/Abrir (página 49-54)