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Sexualidad y Plan Nacional de Desarrollo 2013 -2018

El Plan Nacional de Desarrollo 2013 -2018 (PND 2013-2018) es un documento de trabajo en donde convergen ideas y visiones, así como propuestas y líneas de acción para llevar a México a su máximo potencial; además, proyecta hacer de México una sociedad de derechos en donde todos tengan acceso efectivo a los derechos que otorga la constitución (Gobierno Federal 2013). Para lograr lo anterior se establecen como metas Nacionales: un México en Paz, un México Incluyente, un México con Educación de Calidad, un México Próspero y un México con Responsabilidad Global. Asimismo, se presentan Estrategias Transversales para Democratizar la Productividad, para alcanzar un Gobierno Cercano y Moderno, y para tener una Perspectiva de Género en todos los programas de la administración pública federal.

En este estudio solo analiza una de las tres estrategias transversales, la de

“perspectiva de género” y dos de las metas nacionales del PND 2013-2018: México Incluyente y México Próspero, en esta última sólo se analiza la parte que enfatiza al turismo como actividad promotora de desarrollo económico y bienestar social.

Estrategia transversal perspectiva de género

La presente Administración considera fundamental garantizar la igualdad sustantiva de oportunidades entre mujeres y hombres. Es inconcebible aspirar a llevar a México hacia su máximo potencial cuando más de la mitad de su población se enfrenta a brechas de género en todos los ámbitos.

95 Éste es el primer Plan Nacional de Desarrollo que incorpora una perspectiva de género como principio esencial. Es decir, que contempla la necesidad de realizar acciones especiales orientadas a garantizar los derechos de las mujeres y evitar que las diferencias de género sean causa de desigualdad, exclusión o discriminación. El objetivo es fomentar un proceso de cambio profundo que comience al interior de las instituciones de gobierno. Lo anterior con el objeto de evitar que en las dependencias de la Administración Pública Federal se reproduzcan los roles y estereotipos de género que inciden en la desigualdad, la exclusión y discriminación, mismos que repercuten negativamente en el éxito de las políticas públicas.

(Gobierno Federal, 2016).

De forma transversal el PND desarrolla una estrategia que atraviesa por todas las metas nacionales la estrategia de Perspectiva de Género, en la que se busca garantizar la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, puntualiza que no se puede aspirar a llevar a México hacia su máximo potencial cuando más de la mitad de su población se enfrenta a brechas de género en todos los ámbitos, es decir, que contempla la necesidad de realizar acciones especiales orientadas a garantizar los derechos de las mujeres y evitar que las diferencias de género sean causa de desigualdad, exclusión o discriminación. Esta estrategia busca erradicar que en las dependencias de la Administración Pública Federal se reproduzcan los roles y estereotipos de género que inciden en la desigualdad, la exclusión y discriminación porque impactan negativamente en el éxito de las políticas públicas.

Con la lectura de este discurso se puede percibir que la estrategia transversal perspectiva de género, entiende la equidad de género como la relación de hombres y mujeres. Desde la perspectiva Teórica Queer la noción de género es limitada, ya que la estrategia está enmarcada en un binarismo sexual que refiere a la ideología y práctica de construir dos sexos de los cuerpos humanos, a partir del supuesto binarismo cromosómico, gonadal y genital de la especie (Núñez, 2011). Esta, es una postura equivocada ya que en términos biológicos existen más de dos sexos en la especie humana. No sólo existen personas XX y XY, sino también desde el punto de vista cromosómico personas con un trío cromosómico XXY, XYY, XXX, o incluso con otras combinaciones cromosómicas. De igual forma existen personas con ambas gónadas, es decir, personas con testículos y con ovarios. En cuanto a lo genital, no solo existen seres humanos con pene y testículos o con vulva y vagina, sino que existen personas con gran

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variabilidad corporal de tejidos genitales. Según Fausto-Streling (1993) se calculan entre el 1 y 3% de la población mundial y son denominadas “intersexuales” (Núñez, 2011).

Dada a esta variabilidad corporal, es común que al momento de nacer se seleccionen determinados atributos físicos (genitales) para asignar uno de los dos sexos reconocidos socialmente. Hasta cierto punto, los cuerpos se vuelven inteligibles y tienen significado a partir de ser reconocidos y clasificados por los ideales socio-culturales. No obstante, la intersexualidad materializa una realidad humana que exige su reconocimiento e inclusión exenta de los ideales socio-culturales (Núñez, 2011) basada en las realidades naturales de tal manera que gocen de visibilidad en el ámbito jurídico, social, cultural, económico y político, y se les conceda la satisfacción a sus necesidades como seres humanos en los planes y programas de desarrollo regionales, nacionales y globales.

La no inclusión social, hasta ahora, de la población intersexual y transexual, ha afectado no sólo su salud, educación y capacidad económica y, con ellos, su inclusión misma como sujetos actores y beneficiarios del desarrollo, sino también su integridad corporal, su dignidad como seres humanos y su vida misma. (Núñez et. al, 2015)

La estrategia transversal del PND 2013-2018, reproduce acríticamente la ideología que sólo acepta la existencia de dos cuerpos y de dos sexos en la especie humana. Como ejemplo, pueden citarse frases llenas de buenas intenciones, pero inadecuadas, como cuando se dice que se busca: “garantizar la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres”, o “contempla la necesidad de realizar acciones especiales orientadas a garantizar los derechos de las mujeres y evitar que las diferencias de género sean causa de desigualdad, exclusión o discriminación” (Gobierno Federal, 2012) entendiendo por sexo, a la construcción social de género, hombre y mujer y por discriminación a la que ocurre contra las mujeres, solamente.

Con independencia a los avances en materia de equidad y perspectiva de género, creemos que se sigue careciendo de un análisis coherente sobre la sexualidad y el poder en las sociedades modernas, que sirva de base para argumentar una reflexión desde una visión inclusiva de la sexualidad en las políticas públicas y el desarrollo; de tal manera que se permita reconocer a toda la diversidad de identidad sexual, y erradicar el

97 paradigma hegemónico moldeado por una sociedad heterosexista que estipula que el sexo con el que nace una persona determina su género.

En lo que respecta a la Meta Nacional México Incluyente, ésta señala:

El Plan explica las estrategias para lograr un México Incluyente, en el que se enfrente y supere el hambre. Delinea las acciones a emprender para revertir la pobreza. Muestra, también, el camino para lograr una sociedad con igualdad de género y sin exclusiones, donde se vele por el bienestar de las personas con discapacidad, los indígenas, los niños y los adultos mayores. (Gobierno Federal, 2012)

En la Meta de México incluyente, centraliza su acción en garantiza el goce de los derechos sociales y cerrar las brechas de desigualdad de los grupos vulnerables, señalando como vulnerables a las mujeres, a los que hablan lengua indígena, a los que viven con una discapacidad, a los niños y niñas y además a las personas de edad avanzada.

Enfrentar y superar el hambre, delinear acciones a emprender para revertir la pobreza (alimentación, salud y vivienda digna) para lograr una sociedad justa y equitativa, en donde se vele por el bienestar de las personas con discapacidad, los indígenas, los niños y los adultos mayores; la discriminación, intolerancia y exclusión social constituye uno de los mayores desafíos de la actual administración federal. Señala la necesidad de dirigir esfuerzos para incluir a los jóvenes que no estudian ni trabajan a las cifras de población económicamente activa o a los indicadores de estudiante activos de la Secretaria de Educación Pública, protección y atención social para adultos mayores a 65 años y a las personas discapacitadas.

En materia de salud señala que hay situaciones que atentan contra la salud, como la pobreza y los estilos de vida poco saludables y de riesgo; hablan del sexo inseguro, como una manera significativa que repercute en la salud de la población, en las estrategias de acción hablan de controlar las infecciones de “trasmisión sexual”, promover una “salud sexual y reproductiva” etc.

Acceso a vivienda digna, infraestructura social básica y desarrollo territorial el objetivo central es reducir el rezago de vivienda a través del mejoramiento y ampliación de la vivienda existente y el fomento de la adquisición de la vivienda nueva y de forma

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responsable buscar que crecimiento urbano y el desarrollo de viviendas se encuentre cerca de servicios como escuelas, hospitales y centros de abasto.

Para continuar con el análisis cito el enfoque transversal de perspectiva general, en donde se señalan las estrategias generales que deberán seguirse en la presente administración para el desarrollo efectivo de la meta México Incluyente.

Promover la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres para ejercer sus derechos, reduciendo la brecha en materia de acceso y permanencia laboral; desarrollar y fortalecer esquemas de apoyo y atención que ayuden a las mujeres a mejorar sus condiciones de acceso a la seguridad social y a mejorar su bienestar económico; fomentar políticas dirigidas a los hombres que favorezcan su participación en el trabajo doméstico y de cuidados, así como sus derechos en el ámbito familiar;

prevenir y atender la violencia contra las mujeres con la coordinación de las diversas instituciones gubernamentales y sociales involucradas en esa materia; diseñar, aplicar y promover políticas y servicios de apoyo a las familias, incluyendo servicios asequibles, accesibles y de calidad para el cuidado de infantes y otros familiares que requieren cuidados; evaluar los esquemas de atención de los programas sociales para determinar los mecanismos más efectivos que reduzcan las brechas de género, logrando una política social equitativa entre mujeres y hombres

Por lo anterior, podemos asumir que en la Meta Nacional México Incluyente se reproduce el discurso de la dicotomía macho-hembra y a la que se le suma otro dispositivo de poder: el binarismo de género que se puede definir como la ideología y práctica que se apoya en el binarismo sexual, para “naturalizar” el comportamiento y los papeles sociales asignados a hombres y mujeres (su masculinidad y femineidad) (Núñez, 2011).

El concepto de género viene a dar cuenta de la construcción sociocultural de que el cuerpo/sexo macho se deriva naturalmente la masculinidad y del cuerpo/sexo hembra, la femineidad; se trata de una articulación de la corporalidad y la sexualidad en la que , para su distinción, se clasifican roles, atributos y significados sociales.

Las históricas reformas legales conquistadas en estos últimos años han sido imprescindibles para avanzar en materia de inclusión social. Se presentan avances en materia de política pública contra los roles y estereotipos de género, a través de nociones como igualdad y equidad de género y la estructura transversal de perspectiva de género, pese a lo que pueda pensarse, no ha sido suficiente para agotarlos en esta agenda pues afecta a más personas que no están siendo incluidas y quedan discriminadas

99 en las acciones que garantizan el goce de los derechos sociales, como las personas transexuales, transgénero o travestis, así mismo no atiende el binarismo de género que ignora a las personas que transgreden el género esperado por la sociedad, en algún aspecto o a lo largo de su vida. Nos referimos aquí tanto a las personas transexuales, como a las personas transgénero y andróginas.

La condición transexual y transgénero en contextos sociales de ideologías de poder de binarismo sexual y de género, se traduce en una violencia estructural de las sociedades patriarcales que repercute en las condiciones de pobreza de los afectados. La inmensa mayoría de personas transexuales y transgénero sufren una violencia, exclusión económica y exclusión laboral que no sufren otras personas de su propia clase social en las sociedades donde habitan (Núñez, et al, 2015).

El bullying que sufren en las escuelas, provoca su exclusión o expulsión temprana de las instituciones educativas que impacta en incompetencia laboral y obtención de empleo formal, esta acción pueden llevar a que las personas transgénero, transexuales y andróginas sufran situaciones de depresión e incluso suicidios. De igual forma, no son objeto de atención de las políticas públicas de combate a la pobreza, no son sujetos de créditos ni de programas compensatorios que sí favorecen a las mujeres (aun cuando muchas de ellas se consideren a sí mismas mujeres); la falta de inclusión en las instituciones educativas o del empleo formal, agrava aún más su situación de pobreza (Núñez, et al, 2015).

En materia de salud, en el discurso se perciban “pincelazos”, algunos de los elementos de la dimensión sexualidad en el establecimiento de políticas públicas y estrategias para el desarrollo, sólo se visualiza desde los conceptos como el de

“Derechos Sexuales y Reproductivos”, es decir, se incorpora la sexualidad en las metas y estrategias del PND 2013-2018 subordinada al tema de la población y sus preocupaciones por la salud reproductiva y la equidad de género, acotada a la equidad entre hombres y mujeres. La invisibilidad, exclusión, discriminación, y subordinación económica, social, cultural y política de las personas transexuales y transgénero condiciona fuertemente su situación de pobreza, sus altas tasas de morbilidad y mortalidad (una baja esperanza de vida), la negación de servicios de salud adecuados y sus muy bajos niveles de vida y de bienestar.

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La desigualdad y la exclusión se construyen por la sociedad misma, la democracia exige no aceptar como natural la desigualdad y la exclusión, por lo que es necesario modificar procesos políticos y culturales para comprender que las personas son iguales independientemente de su identidad sexual y de género. Además es necesario hacer presente en los planes de desarrollo al grupo amplio de personas disidentes de sexo y género y no pasarlos inadvertidos como se puede constatar en una de las metas de México Incluyente.

El principio de inclusión parte del hecho innegable de que las personas podemos tener condiciones diferentes como el género, la orientación sexual, o cualquier otra, sin que ello tenga que ser un inconveniente para garantizar el ejercicio de los derechos y el acceso a las oportunidades en condiciones de igualdad. Por lo que la inclusión consiste, en tener una visión amplia de los derechos humanos sexuales y reproductivos de tal manera que se logre transformar el entorno social: la cultura, las instituciones, los procesos, la infraestructura, los servicios, el marco legal, entre otros muchos aspectos, que conlleve a ser realmente una sociedad incluyente.

Un Estado garante de los derechos humanos que otorga la constitución promueve una sociedad incluyente, libre de homofobia en donde se reconozca y respete a la diversidad sexual, de género y de orientación sexual; lo anterior brindaría potencialmente nuevas posibilidades de trato justo y equitativo para los seres humanos, que incluyen acciones afirmativas en ámbitos laborales, educativos, de salud y políticos.

Así mismo, crea posibilidades de inversión en regiones y países.

El desarrollo del turismo se ha visto desde hace poco más de una década como una opción de desarrollo por los beneficios económicos que representa para las comunidades receptoras y la modalidad de turismo LGBTTTI es un ejemplo de las áreas de oportunidad que generan entre las políticas progresistas hacia el colectivo disidente del sistema sexo-género.

La posibilidad de asumir que la actividad turística y los turistas influyen económica y socialmente en el desarrollo de una región, nos lleva a reflexionar en el turismo como un modelo para la promoción del desarrollo regional que debe de analizarse no sólo como un proceso de economía política sino al mismo tiempo de reorganización socio espacial y transformación política, social y cultural.

101 Desde esta perspectiva se concibe al turismo LGBTTTI como una industria productora de espacios, significados y experiencias, por lo que debe influir en cambios de políticas públicas y capacidades empresariales para su práctica.