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Es curioso observar la campaña solapada y artera que han emprendido al- gunos critiquillos en contra del cinema soviético. Campaña que, a más de una rniopia intelectual alarmante, demuestra una completa carencia de valor para combatirlo abiertamente. Para ello inventan una frase sin contenido que, a fuerza de repetirla, ha alcanzado categoría de tópico. Estos, que jamás han levantado su voz en protesta del otro cinema, de ese cuyo objeto es presen- tarnos como virtudes en mil tapadas formas, las ambiciones desmedidas, las concupiscencias repugnantes, las injusticias execrables, claman ahora por una pureza inexistente y que nunca han deseado. jCinema puro!, demandan. Vea- mas qué entienden por tal.
Según ellos, es este cinema todo aquel que no está al servicio de intere- ses políticos, sociales, económicos, religiosos, etc., ni al servicio de clase alguna.
Aun creyendo en la sinceridad de esta definición, no se puede admitir, porque define 10 que no existe. Yo por 10 menos desconozco, en este sentido, no ya el cinema, sino el Arte en cualquiera de sus múltiples manifestaciones.
Porque, estudiando la historia del Arte - que 10 recomiendo a estos impug- nadores 10 hagan con objetividad -, se advertirá que las grandes obras artís- ticas, esas que escapan al tiempo y a los lugares, han sido. son y serán las que expresen con mayor sinceridad las emociones, sentimientos y aspiraciones de su época, realizadas por hombres que han sabido interpretar el momento en que han vivido. Y por una de esas contradicciones que nos enseña la Dialéctica, una manifestación artística localizada en el tiempo y en el espacio
se
hace uni- versal e inmortal.Hace tiempo en uno -de mis artí~ulos dije: «El artista es la antena que recoge con su sensibilidad todas las vibraciones del mundo para plasmarlas en una realidad perceptible por los sentidos. A él van a parar todas las emo- ciones, sentimientos y aspiraciones del pueblo, entendiendo por tal no el con- junto de todos los individuos en el sentir de Rousseau, sino la reunión de los individuos que no son una rémora para el desenvolvimiento histórico; de aquellos que no sólo viven, sino que ansían vivir y perpetuarse.» Y estas emo- ciones, sentimientos y aspiraciones son producidos o por el sufrimiento de un malestar, por el goce de un bienestar o por las ansias de poseerlo. Y este mal- estar o este bienestar, ¿no es acaso una consecuencia del modo de pro- ducción?
El Arte es una consecuencia de la manera de producir. Las primeras mani- festaciones del arte son la expresión de una preocupación general plasmada en un objeto real. Preocupación que en este período se reduce a la adquisición de los medios de subsistencia. Y hasta hoy, en qu.e la civilización quiere desviar a otros campos las actividades humanas, no son éstas, en último caso, más que la conquista de un bienestar. completo que podrá llegar ó no, pero que su aspiración máxima es poseerlo.
y a medida que -cambian los medios de producción cambia también el arte recorriendo trayectorias paralelas.
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Fi moTeca
dI'! CataJuI'ya
No se puede concebir un arte desligado del medio por ser .éste la expre-
sión del mismo. .
Dicho esto como introito necesario, veamos si podemos encontrar el ver-
·dadero significado de esta frase.
Hemos afirmado que el Arte ha :surgido y se ha. desenvuelto a impulsos de las necesidades económicas que en su interpreta.ción artística adopta moda-
lidades múltiples. .
Las artes clásicas se desenvuelven en un vasto período de tiempo en el que domina la filosofía idealista que lleva como corolario el individualismo. El in- dividualismo en .sus varias formas, es el principio político-s acial-económico que impera. No existe el ente sociedad como cuerpo orgánico en el que las partes lila se contradigan ni se opongan. Y el Arte, que es la más perfecta estilización de la realidad, es individualista.
PeroIa verdad como la negación absoluta, no existen. En toda afirmación hay una negación generadora del progreso, de la evolución. El pasar del tiempo es afirmación y negación; negación de un día que pasa y afirmación de otro que llega. Y el Arte como ser, está sujeto a estas leyes. Cada modalidad manifestativa del mismo tiene una existencia limitada. Durará mientras le sea
posible cumplir sus funciones propias.
y llega un momento en que las contradicciones, generadoras de la evolu- ción permanente, se agudizan y crean un nuevo estado de cosas. Este lleva consigo en su alborear, en el período inmediato a su cristalización, en ese momento en que
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viejo riñe su última batalla, una hiperestesia emocional que provoca en las artes existentes por su incapacidad para expresar el mo- mento, un tambaleo, una' decadencia, . al mismo tiempo que se barrunta pri- mero y surge después otra moda1idad artística capaz de cumplir la función que las anteriores se habían visto obligadas abandonar. .y
he aquí' el proceso genésico del Cinearte. La vida de la Humanidad se ha div'idido equivocadamente en varios períodos, no pudiéndose dividir más que en dos que corresponden al predominio de las dos concepciones diametral- mente opuestas del mundo: idealista y materialista. Podemos decir con Marx que la Prehistoria de la Humanidad - período idealista - acaba con nosotros para -dar paso a su Historia - período materialista -. Y este mo- mento, con sus eretismos y convulsiones crónicas, es el de mayor trascendencia que ha vivido Ta Humanidad, por ser en :el que se realiza la mutación del idealismo al materialismo. Momentos estos que escapan a cualquier calificativo, no pueden por menos de ser registrados por. el Arte. Mas en su lucha por hacerlo. se manifiesta la incapacidad de estas moélalidades artísticas conocidas y decaen hasta casi desaparecer como artes autónomas. Pero nada muere sin ser reemplazado por algo que posea aquellas condiciones o cualidades que al parecer originan su desaparición : condiciones que son de adaptación. Y en este mismo cielo de empirismo, en esta nueva concepción y explicación cien- tífica del mundo, que lleva consigo una nueva estructuración de las .relacio- nes humanas' al dar paso a la sociedad -.--< ya que este concepto no se ha reali- zado, .en coritra de la creencia de los más, pues ¿cómo admitir, cómo conce- bir la existencia de un cuerpo en que sus elementos sean tan antagónicos que se nieguen? - nacen emociones nuevas que las artes clásicas no pueden ex- .p>resar.y 'para ello surge el Cinearte, en el que la Ciencia juega un papel desco- nocido y. paralelo al que juega la vida, y de una tal fuerza de expresión capaz de dar vida a todas las emociones de la época por grandes que sean.' Emocio- nes que 'son . protestatarias e iconoclastas de un orden de cosas en el que la Humanidad se siente oprimida, esclavizada, sintiendo la necesidad de liber- tarse de él para construir una sociedad donde el libre juego de las voluntades pase de ser una utopía a ser una realidad.
y entonces, cuando por haberse realizado la s~ciedad tengamos cinearte
100 por cÍ:ento, será cuando podremos usar 'esa frase de «cinema puro».
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9 -Pág. 98y significación zyxwvutsrqponmlkjihgfedcbaZYXWVUTSRQPONMLKJIHGFEDCBA d e I fi I m sonoro
En 1832 ideó el físico bruselés José Antonio Plateau su maravillosa
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Rueda de la vida; cuarenta y cinco años más tarde, Reynaud asombraba a todo Paríscon su Praxinoscopio; Marey por su parte, inspirándose en la obra de [ans- sen, lanzó en 1888 su primer Cronofotógrafo; al fin, en el histórico año 1890, los hermanos Lurnière perfeccionaron de tal modo los aparatos ya viejos y semiolvidados, por inútiles, de sus predecesores, que hasta acertaron a construir la primera cámara cinematográfica. Como por encanto, de la más extraña manera, cesan casi en absoluto desde esta fecha las nuevas y quizá inevitables innovaciones perfeccionadas; y. no obstante, aun existían ~ y en parte existen - grandes problemas a resolver: el cine en relieve, el cine en colo- res, el cine sonoro ...
La explicación del fenómeno puede ser sencilla: porque precisamente ese no querer hablar de todas estas cosas, desconcertante para elobservador medio.
muestra con absoluta claridad al minucioso investigador una serie de razones ...
muy razonables. Y la más visible es que la cámara cinematográfica, al ser lan- zada por los Lumière a enfrentarse con la pública curiosidad. pasó de ser un instrumento más de laboratorio, a ser nada menos que generadora de un nuevo arte. Y c?mo engendrado en nuestra época de perfecta racionalización. un arte
capitalista. -
Ya el cinema en manos de negociantes. arrebatado de mala manera de los laboratorios. metamorfoseado de vulgar aparato de investigación científica en descubridor de turbadoras bellezas femeninas - hecho morfina, superopio:
negocio en fin -. todo debía someterse a sus deseos y conveniencias; así pues, , los cerebros inventores tendrían que ser vigilados e incluso provistos de mor-
dazas especiales.
He aquí el secreto del por qué: de que el cine no progresase ya con ese acelerado ritmo que cupo profetizar en sus primeros días; de que los avances fuesen tan trabajosos. tan lentos, tan escasos, aparentemente al menos. Porque el comerciante, aunque parezca mentira, razona y sabe hasta decirse: «Si ofrezco al público films sonoros, me veré precisado a construir nuevos estu- dios, habré de fabricar nuevos aparatos, tendré que contratar nuevos artistas:
actores con bonita voz. músicos, dialogantes... todo esto es caro; no vale la pena de hacer hablar a mis sombras y más si la gente sigue ignorando que las pobres pueden ya dejar de ser mudas.»
Es fatal: un arte capitalista es antes que nada negocio y por consiguiente hay que tratarlo como tal. También 'es, por ejemplo, un negocio el construir y vender cañones. I Ah; pero aquí sí que hay cosas que hacer! ¿Y no es al mismo tiempo mucho más razonable q}le molestarse en dotar de voz al cine- matógrafo, el idear esos gases tan simpáticos, esas hiperitas y arsinas de nom- bres tan dulzarrones y bonitos? «El inventar el film sonoro es antieconómico y por tanto no es preciso pensar siquiera en ello.» Sin embargo, unos hombres heroicamente locos - casi unos bolcheviques - se las ingeniaron para que la fotografía de Raquel cantase un tango sentimental o que Mussolini - por si fuera poco el tener que verle en todos los noticiarios del mundo - nos lan- zase desde la pantalla sus arengas más vibrantes y conmovedoras. Es verdad que nadie pudo oír ni el tango ni el discurso: Mr. Lukor no deseaba estro- pearse los oídos escuchando cosas tan cursis ; ni. quizá actuando como ángel del buen gusto, dejárselos estropear a los demás.
Fué preciso que los hermanos Warnerv-propietarios y regidores de una empresa norteamericana de segundo orden, se viesen tan próximos a la ruina, para que el público pudiese conocer
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ya, desde hacía tiempo, inventado en los grandes laboratorios mundiales.Entonces ¿qué hacer? Mr: Lukor, Mr. Fax. Mr. Hays se hicieron al mismo tiempo la misma pregunta. A la gente le agradaba, no se sabía realmente por qué, oir la voz cascada de Josephine o el desmayado canto de Al Solson; ya que ni siquiera admitía sin sonar los besos histéricos de Greta y [ohn. No había, pues. más remedio que gastar todo ese dinero que se deseaba ahorrar;
pero la verdad es que, pensándolo en frío. el hacer gimotear a Bessie o cantar
de Catalunya
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r.oC in e m e a Bebé envuelta en unrebozo mejicano podía resultar un magnífico. tie'gocici.I Vaya; no valía la pena de pensarlo durante mucho tiempo I La
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Metro, la Paramount y la Fox se dispusieron a luchar por la conquista de los nuevosmercados: y al mismo tiempo a echar una zancadilla a los Warner, que se creían P9r
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visto más sabios que todos los Zukor, Fox y Laskys reunidos.Pero. como siempre, no se tuvieron en cuenta los mayores inconvenientes.
La explotación cinematográfica de los Estados Unidos es sin disputa un mag- nífico negocio: pero no hay que olvidar nunca a la pobre Europa; y resulta que en Europa nadie sabe hablar yanqui, ni existen al parecer los menores deseos de aprender esa lengua. Ni aun en Inglaterra se quiere escuchar el acen- to canalla de una Janet cualquiera.
Fué entonces cuando se intentó suplir la necesaria escasez de diálogo con la sobra de música, y en substitución de las operetas y revistas aparatosas, lo que fué peor: aquellas desdichadas versiones que por fortuna parecen ya
casi extinguidas. .
Sin embargo, el cine sonoro progresó, se fué haciendo hasta soportable.
En lugar de obrar como asesino del cinematógrafo. como nos aseguraron tan- tos críticos de la época. el sonido fué ayudándose a perfeccionarse. Los direc- tores y argumentistas, inevitablemente desconcertados al principio, iban una y otra vez encontrando, descubriendo nuevos trucos y hallazgos. Harry Beau- mont, antes que Clair - habrá que resituar en su puesto al director americano, siquiera sea por este. aislado acierto - nos hizo comprender con su Broadway Melody
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que se podía hacery
conseguir en el nuevo arte.Después", ¿vale la pena de historiar - todavía sin alcanzar una plena perspectiva -la azarosa' existencia del cine sonoro - fracaso, éxito, fracaso, éxito .. , - desde su nacimiento hasta hoy? ¿Pueden acaso recordarse sin risa todos los comentarios desencantados e incrédulos que motivó en su día el que . ",', las sombras se decidiesen a hablar? No: después de ver El millón, Cuatro de infantería, El camino de la vida, Muchachas de uniforme: después de recordar
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que era el cine mudo, lo que encerraban sus obras maestras, todas esas la, mentaciones y desmentidas profecías no pueden ser releídas en serio. con cal- ma. En todo caso las observaremos con la misma curiosidad con que podríamos estudiar un trilobites- cualquiera.JOS~ CASTELLóN DrAZ