CAPITULO IV: PROSPECTIVA DE LOS ADOLESCENTES EN CONFLICTO
5.1.3. Sociedad
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de toda sociedad en la cual se pueden crear factores de protección hacia el adolescente y evitar que realice conductas antisociales.
101 y que apenas ha tenido en cuenta al individuo en su dimensión como persona socialmente integrada en una comunidad.”187
“Pero, más allá de la dramática desigualdad en la distribución de ingresos, que deja en condiciones de miseria a gran parte de la población, existe una exclusión social manifiesta a través de disparidades agudas en los niveles de poder y reconocimiento social, de participación política, de libertad individual, de educación, de salubridad y expectativa de vida, de seguridad personal, de organización colectiva y de acceso a servicios básicos, entre muchas otras desigualdades que afectan de manera importante a la población joven.”188
Es importante establecer que la sociedad también juega un papel importante en el desarrollo de los niños y los adolescentes lo cual puede repercutir positivamente o negativamente en ellos, el que se presenten problemas como inseguridad, delincuencia y corrupción, solo el reflejo de lo que somos como sociedad, al convertirnos en seres ajenos y omisos ante las problemáticas que surgen en comunidad, creando un ambiente de egoísmo e individualismo, donde solo velamos por nuestros intereses propios, dejando de lado el bien común. Como ciudadanos no actuamos ante la inoperatividad del Estado al no garantizarnos seguridad, salud, empleos, educación de calidad entre muchos otros derechos que consagra nuestra constitución, lo cual ha traído consigo graves consecuencias, tales como la delincuencia juvenil que con el paso de los años va en aumento, donde se ven involucrados jóvenes a una edad más temprana.
Tal y como lo menciona el autor Jiménez Ornelas: “El paradigma de la juventud, como un proceso del apresto de los jóvenes para lograr su plena y funcional inserción en las estructuras formales de la sociedad, no responde de manera
187 Jiménez Ornelas, René Alejandro. Op. Cit. pág. 216
188 Ibídem. Pág. 225.
102 adecuada a nuestra realidad. Este paradigma es excluyente, ya que deja de lado a una gran cantidad de representantes juveniles. La cotidianeidad nos muestra que la sociedad no está creando los espacios suficientes para los jóvenes; no cuenta con la capacidad suficiente para albergarlos y se está convirtiendo en su enemiga.”189 En este mismo sentido el autor Marcial Vázquez expresa: “En nuestra sociedad se ha establecido un sistema excluyente. Tal sistema nos enfrenta cotidianamente a un escenario en el que ser pobre o analfabeta es casi un delito; donde buscar en el extranjero la supervivencia negada en la patria propia es atentar contra la propia vida; donde tener que trabajar dobles y triples turnos por los salarios de miseria es exponerse a violadores, secuestradores y asesinos; donde apostarle a que “otro mundo es posible” es obtener, además de una buena golpiza, el pase directo a los
“separos” policiacos y a la fabricación ilegal de delitos”.190
“Es obvio que la juventud ha sido descuidada en la formación de su personalidad con valores culturales, sociales y éticos que en tiempos todavía recientes se consideraban imprescindibles. Y aunque el joven lucha por la conquista de su libertad, pronto cae en la cuenta de que se encuentra sumergido en el tedio consumista de una sociedad materializada e injusta desde sus planteamientos, centrada en la preocupación desmesurada por la obtención de bienes materiales sin temor a que la persona sea atropellada o excluida. La sociedad actual es la sociedad de la tentación, que potencia la manipulación publicitaria y la escalada del erotismo, con esto el joven, en vez de conquistar su libertad, ha perdido el sentido real de la vida.”191
La sociedad actual ha creado un ambiente de exclusión social que ha perjudicado principalmente a la población juvenil, al no contar con espacios de trabajo suficientes para realizarse profesionalmente, a pesar de que muy pocos logran obtener un grado académico, los pocos que concluir sus estudios universitarios, se encuentran con una triste y dura realidad,
189 Ibídem. Pág. 222.
190 Marcial Vázquez Rogelio, Op. Cit., Pág. 194
191 Jiménez Ornelas, René Alejandro. Op. Cit., pág. 224.
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problemas de desempleo, salarios precarios, trabajos inestables, las extensas jornadas laborales, en estos tiempos una profesión no te garantiza una estabilidad económica, creando un entorno de inestabilidad e incertidumbre a gran parte de nuestra juventud, y sobre todo aún grado mayor a aquellos que por diversas razones abandonan la escuela y se exponen a laborar en espacios donde no se garantizan los derechos que como trabajador le corresponden.
“La delincuencia es un fenómeno estrechamente vinculado a cada tipo de sociedad y es un reflejo de las principales características de la misma, por lo que, si se quiere comprender el fenómeno de la delincuencia, resulta imprescindible conocer los fundamentos básicos de cada clase de sociedad, con sus funciones y disfunciones.
Por ejemplo, si mejora la situación económica del país, disminuye el índice de desempleo; al disminuir el índice de desempleo, disminuye la delincuencia; además, la mejora de la situación económica a la larga incide positivamente en el índice de escolaridad, y esto trae como consecuencia una disminución en la delincuencia juvenil. Y viceversa, al aumentar la población aumenta la delincuencia juvenil y aumentan los centros de rehabilitación. Al aumentar el índice de drogadicción, aumenta la delincuencia juvenil. Esto puede verse si se quiere de manera muy determinante, y lo es, en cierta medida, pero lo importante aquí es señalar que los factores sociales determinan en cierta medida la producción de delincuentes y violencia en las sociedades.”192
“Uno de los indicadores más importantes para evaluar el funcionamiento de las sociedades es el nivel de integración o desarticulación en que se ven involucrados los menores de edad; en todo caso, mantener un bajo índice de participación de los niños y adolescentes en actividades delictivas (sobre todo de alto impacto) nos remite a sociedades que garantizan derechos sociales y humanos con inclusión y que al mismo tiempo reflejan la construcción de un presente-futuro con altas expectativas de bienestar. En cambio, el hecho de que menores de edad se
192 Ibídem. Pág. 239.
104 encuentren considerados entre los activos del crimen organizado, y que al mismo tiempo se observen involucrados en delitos graves, refleja una complejidad que involucra una desestructuración social y exhibe el fracaso de las instituciones familiar y escolar, así como de la limitación de oportunidades a las que tiene acceso este grupo poblacional.”193
Resulta contradictorio el que juzguemos duramente a aquellos jóvenes que se encontraban en una situación de total desprotección por parte del Estado y la familia, dentro de un entorno de violencia e inseguridad, lo cual de alguna manera los vuelve vulnerables y blancos fáciles para el crimen organizado, donde existe una culpabilidad compartida entre las instituciones mencionadas con anterioridad, así como también la sociedad.
“Una sociedad que no puede darle al adolescente los elementos reales para el cambio de vida, y un adolescente que regresa a un mundo de exclusión y frustración donde la oportunidad de volver a delinquir es más viable que insertarse en el mundo laboral y del estudio, es una sociedad que se repite en sus errores, y por consiguiente, lo que construye con una institución de buenos deseos, lo destruye por la falta de oportunidades que resuelvan con hechos el problema del adolescente delincuente.”194
“La sociedad civil también debe contribuir en estas tareas, pues de no hacerlo puede ser que un día se encuentren a un joven apuntándoles con un arma para despojarlos de su automóvil, de sus pertenencias y de sus bienes, pero ¿cómo podrían hacerlo? Una gran aportación es que los sectores industriales abran oportunidades desde la iniciativa privada para incorporar a los adolescentes al campo laboral y productivo, las asociaciones civiles deben involucrar la participación
193 Niño Martínez, José Javier, Osorio Ballesteros, Abraham, & González Ortiz, Felipe. (2018).
Prevención del delito en adolescentes en el Estado de México. La idea de riesgo y el sistema de preceptorías. Intersticios sociales, (16), 255-290. Consultado en 19 de agosto de 2019, de http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S200749642018000200255&lng=es&tln g=es.
194 Pérez Gándara, Raymundo. Op. Cit., pág. 06
105 de adolescentes en sus actividades, y así, todos con una pequeña aportación vayamos contribuyendo en esa difícil tarea, pero no imposible.”195
Debemos tomar conciencia que todos somos parte del problema, pero también podemos ser parte de la solución, si cada ciudadano mexicano actuara dentro de sus posibilidades en la creación de mejores oportunidades laborales, sociales educativas y culturales, para nuestros niños y jóvenes, podríamos reducir estos índices de delincuencia e inseguridad, tal vez no de manera drástica pero si positivamente y gradualmente hasta lograr contrarrestar esta problemática.