IV. Teoría referente a los conceptos esenciales que conforman a la formación de virtudes
4.5 La Templanza
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64 sobre las repercusiones que hay al hacer pensante todo hecho que vamos realizando en nuestra vida.
Culturalmente, la templanza es vista en colectivo como una forma de enfrentar un mal corporal en el ser humano, tal como los problemas de drogadicción, el alcoholismo, o cualquier enfermedad que se crea a partir del uso excesivo de una bien material, sería necesario que en la cultura, la misma virtud de la templanza, se reflejara a partir del desarrollo de la persona, pues esta permite que el sujeto esté en constante dominio sobre sus emociones y placeres, que a la postre generan un hábito de anteponer el la razón a los gustos sensitivos.
En segundo lugar se ha encontrado que el autor Comte-Sponville (1995) deduce que la templanza interviene en el tema de las decisiones, para él la templanza “es una virtud por la cual continuamos siendo señores de nuestros placeres y no esclavos. Es goce libre, que goza de los placeres al gozar también la propia libertad” (p. 48).
Ser dueños de nuestros placeres significa la creación propia de nuestros gustos y deseos en las que el goce tiende a ser llevado con la facultad necesaria para poseerlos, en este sentido el goce libre ejerce una suerte de decisiones propias sobre los sentidos, nuestra imaginación y sobre las ideas que vamos creando. Poner por encima el control de la razón y la sensibilidad supone entrenamiento, y este solamente se da a través de las tareas en donde los sentidos, la creación de ideas y el control de los impulsos juegan gran relevancia, también es importante nombrar que el control que puede tener la razón a nuestro ser refiere un tipo de pensar nuestras acciones a nuestro entorno familiar, cultural y social. Es poner como prioridad el bienestar emocional y espiritual por encima de los objetos materiales y su uso no moderado.
Los placeres, hay que ser conscientes, son creados por la experiencia de los sentidos, del pensamiento y del goce que deriva, por ello los placeres fungen en la medida de lo posible a despertar los sentidos, a desarrollar un sentido de bienestar y a encontrarse en un estado orgánico del ser.
65 Es importante no solo llegar a ser productores de emociones sino también a ser perceptor de los mismo, lo que significa tener un contacto con lo que hay fuera. En la medida de lo posible, los placeres se crean internamente pero también es partir de la canalización de los sentidos como llega a ser pensada y producida mediante la significación de cada placer en particular, existen diversos tipos de placeres como el sensorial, el corporal, el de la razón, así como el espiritual.
Cada uno de nuestros sentidos produce determinados goces y ayuda en la construcción del significados, sin embargo, es necesario tener el ‘timón’ que determine hacia donde van dirigidos estos placeres, es decir, ser consciente de que el goce sensual, corporal, intelectual y espiritual al igual que la virtud tiene que tener un equilibrio y para ello se necesita el desarrollo de un pensamiento sobre nuestro propio concepto de equilibrio y orden.
De fondo existe el orden y el equilibrio como el trabajo de la consciencia por lo sensorial, lo intelectual, lo corporal y lo espiritual; es una práctica experimental sobre uno mismo pero también a la vez, es fuerza y carácter en formación sobre nuestra propia construcción mental.
Muchas veces se confunde el placer de los bienes materiales con el libre uso de estos bienes, intervienen los factores del conocimiento de los conceptos de libre uso, de responsabilidad respecto a lo que se tiene contacto, así como desarrollar la entereza en el individuo que este es dueño y señor de sí mismo.
El tercer aporte al significado de la templanza se encuentra en “La templanza de la adolescencia” escrito por Caricote A. (2012), en ese escrito describe que la templanza
Consiste en moderar los apetitos y el uso excesivo de los sentidos, sujetándolos a la razón (…) Para controlar los instintos y el deseo del dominio de la razón es imprescindible educar nuestra voluntad (…) es adecuarse a las reglas internas de la sociedad no a las externas, lo cual significa que esta virtud, no es sinónimo de
66 represión sino de moderación, es la afirmación positiva de la integración personal (…) lo virtuoso de la templanza “no es el desear placeres o privarse de gozar sensaciones, sino adecuaciones en los deseos, su satisfacción en la realidad y que la razón aprueba”, en consecuencia el objetivo es integrar la razón y el placer en el ser humano” (p.71).
Los placeres y deseos se controlan si existe la facultad para poder sujetarlos a la reflexión y así interpretarlos. Cuando la reflexión lleva a cabo cada situación sensible o sensitiva, la voluntad funge el paso a la acción porque dentro de cada pensamiento se irá eligiendo la mejor manera de actuar. La voluntad está en constante formación y va de la mano al desarrollo de la sensibilidad y los deseos, la adecuación de las reglas por parte de la persona que a la postre tiene la libertad para reflexionar anteponiéndose a lo que libera a partir de su estado orgánico que es el sentir en determinado momento.
La moderación significa saber sobre sí mismo, es una postura de acuerdo a los bienes culturales, la moderación considera a la sobriedad su aliada porque esta también toma al placer como una forma de efecto respecto al uso adecuado y no adecuado que puede haber en la vida, sabe que los placeres son engañosos en muchos sentidos. El sujetar los placeres a la razón es una tarea ardua que se forma en toda la vida del ser humano.
Una persona moderada desarrolla la templanza con la aparición constante de estos placeres, sabe de la existencia y no se limita a experimentarlos, sino que sabe utilizarlos en la medida que llegue a ser gusto para el cuerpo y los sentidos, cuando estos placeres pierden toda lógica del disfrute es cuando inician los problemas ya que se pierde el pensar por el bien mismo, lo que genera abuso o mal uso de los bienes.
De acuerdo a las tres anteriores acepciones de templanza expreso que la templanza es el uso adecuado de los bienes materiales, intelectuales y espirituales, en el que la creación de nuestros gustos y deseos significan poner al raciocinio al servicio del entrenamiento de nuestros sentidos. Emprende la labor de ordenar la sensibilidad, dando el tiempo para pensar cualquier situación, anteponiéndose a los efectos corporales, donde la reflexión
67 funge como guía que enfrenta a los acontecimientos. Dentro de la templanza, la voluntad es primordial ya que le da paso a la acción eligiendo la mejor manera de actuar, que es precisamente elegir el bien por el bien mismo.
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