En palabras de Bárcena (1997), no hay duda de que educar es un ver- bo que se debe conjugar, preferentemente en tiempo futuro; es por ello que toda tarea educativa deberá responsabilizarse de forma ple- na de la formación de cada persona, pensando así en una educación enfocada en formar sujetos autosuficientes. En este sentido, la edu- cación como proceso intencionado de formación no puede ser ajena al contexto ni a los procesos sociales en los que se desarrolla, tales como; la globalización, la Sociedad de la Información y la Sociedad del Conocimiento. Se ha escrito ampliamente, no sin causar polémi- ca, desde diferentes enfoques acerca de estos procesos sociales.
El sociólogo español Manuel Castells, en textos como La era de la información (1999) y La sociedad red: una visión global (2006), hace én- fasis en que la globalización implica necesariamente el desarrollo de las TIC, así como en sus posibilidades y los retos a los que se enfren- ta, tales como los cambios en los procesos de comunicación y en las formas de vida.
Con respecto a la globalización, Ulrich Beck (2008) afirma que ésta de algún modo permite la democratización, al permitir el acceso y participación de cualquier actor social: empresas, instituciones, suje- tos, etcétera, en los procesos sociales. Sin embargo, también advierte que ha generado grandes brechas sociales, educativas y tecnológicas.
Estos procesos sociales se desarrollaron a partir de los avances re- volucionarios del siglo XX, colocando como referente de la expansión de las telecomunicaciones al experimento de Marconi en 1901 (Bláz- quez, 2001). A partir del siglo XXI las tecnologías no han dejado de evolucionar y transformar la vida de la sociedad, desde la forma en cómo nos comunicamos hasta el cómo aprendemos.
Tomando en cuenta tanto el desarrollo de las TIC como las im- plicaciones en el ámbito político, resulta innegable que la globaliza- ción trae consigo nuevas formas de relacionarse, de vivir y convivir, de participación de las organizaciones, así como nuevas formas de aprender. Estamos al tanto de que este sistema ha generado cambios constantes e incertidumbre social, además, de ella se desprende lo que Zigmund Bauman (2000) llama la “modernidad líquida” en la que vivimos, la cual se define como el contexto dinámico y efímero en el que nos desarrollamos.
Con base en esto, resulta importante hacer uso de dos conceptos que resultan de los procesos e implicaciones de la globalización:
Sociedad de la Información (SI) y Sociedad del Conocimiento (SC), pero ¿son acaso lo mismo?, ¿en qué sociedad nos encontramos? En el sentido de lo efímero y vertiginoso del contexto, resulta que la información es generada en grandes cantidades, y entonces, ¿cómo se aprende?
De manera muy general, se entiende por Sociedad de la Informa- ción (SI) a aquella que permite la comunicación en todas las activi- dades, entonces la digitalización es una de las claves de la SI; en este sentido, ha dado nuevas formas de producir, almacenar y difundir información, y ha modificado sustancialmente las relaciones inter- personales, de comunicación, educación y entretenimiento (Crovi, 2002). Ahora bien, la Sociedad del Conocimiento (SC) se caracteri- za por “la reorganización del trabajo tradicional basado en siglos de experiencia, mediante la aplicación del conocimiento y en especial del análisis sistemático y lógico. La clave no es la electrónica sino la ciencia cognitiva” (Drucker, 1999, en Micheli, 2002). Entonces, el
simple acceso a la información no garantiza la adquisición de cono- cimiento; para ello, es necesario que el estudiante se responsabilice de su aprendizaje y sea capaz de “aprender a aprender”, para no sólo acceder a la información, sino comprenderla, resaltar las ideas fun- damentales, estructurarla, y tener una visión crítica sobre la misma.
Es en esta dirección donde se dirige la enseñanza abierta3 y por consiguiente los MOOC; los cuales tienen particularidades atenuan- tes de la actual revolución tecnológica en la que nos encontramos, haciendo uso de recursos abiertos y de diferentes herramientas que encontramos en la red. La rapidez con la que estos últimos han creci- do se debe, en gran parte, al avance de las innovaciones tecnológicas, tales como los soportes del conocimiento de acceso abierto (Open Ac- cess) y las nubes de almacenamiento en la red.
Los MOOC, como ya se ha mencionado, emergen del modelo co- nectivista de aprendizaje, en el cual el profesor no es quien enseña ni evalúa al alumno, lo que trae consigo un mayor esfuerzo para los par- ticipantes porque deberán hacerse cargo de su propio proceso, cada uno debe definir tanto las metas como su ritmo y el cumplimiento de sus logros. “Los alumnos intercambian conocimientos entre sí y el maestro funge como guía y también aprende, por lo que el trabajo está orientado hacia el establecimiento de redes de aprendizaje”. (Bu- cio y Castañeda de León, 2015, p. 208).
¿Y qué implicaciones tienen los recursos abiertos en el aprendizaje?
Bajo los fundamentos del conectivismo, desarrollado por Siemens (2004, p. 6), las decisiones y estrategias educativas están basadas en principios que cambian rápidamente. Nueva información se está ad- quiriendo de manera continua. La habilidad de realizar distinciones
3 Resulta importante aclarar bajo el contexto de la SI y SC que la enseñanza abierta se refiere a aquellas opciones educativas que se imparten a cualquier población, sin requisitos previos, es decir, aquellas opciones a las que puede ingresar cualquier persona que tenga conocimientos y habilidades en el uso de las TIC. Un ejemplo son los MOOC, destinados a la participación ilimitada y acceso abierto a través de
entre la información relevante y no relevante resulta vital, en tanto que algunas de sus premisas son:
• El aprendizaje y el conocimiento dependen de la diversidad de opiniones
• El aprendizaje es un proceso de conectar nodos o fuentes de información especializados
• La actualización (conocimiento preciso y actual) es la inten- ción de todas las actividades conectivistas de aprendizaje
De esta forma, el conectivismo está estrechamente relacionado con la SI y SC e implica que los sujetos tenemos acceso a la información y a los recursos abiertos, en tanto el aprendizaje se construye de forma colectiva y conectada. Por tanto, los MOOC, con su gran número de participantes, permite que ellos compartan, construyan y asimilen la información, a través no sólo de las fuentes, sino usando redes socia- les y distintas herramientas tecnológicas.
Si bien el primer antecedente de los MOOC fue en 2008, en el In- forme Horizon 20134 donde se estableció como tendencia a plazo en materia de tecnología para la educación superior, con lo cual fue uno de los primeros documentos de reconocimiento internacional en esta- blecer a los MOOC como una de las posibilidades educativas en la SI y SC. Sin olvidar que el diario New York Times publicó que 2012 era el año de los MOOC, pues tan solo en ese momento la plataforma Cour- sera, había alcanzado más de 1.7 millones de estudiantes inscritos:
“growing faster than Facebook”.
De lo anterior se deduce que la educación superior enfrenta una de las épocas más vertiginosas, inciertas y complejas de la historia, pues se encuentra enmarcada en procesos sociales efímeros y que
4 Marca las tendencias a corto, mediano y largo plazo en materia de tecnología para educación superior.
implican sí posibilidades de aprovechar la riqueza de información, herramientas y recursos, pero a su vez trae consigo grandes desafíos para las instituciones de educación superior, donde están insertas las Escuelas Normales.
Si partimos del hecho de que los procesos sociales están contextua- lizados bajo una realidad efímera y cambiante, la educación superior enfrenta el reto de formar sujetos integrales y capaces de adaptarse a los constantes cambios y demandas de la sociedad actual.
2. La innovación educativa y la formación continua como ta-