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Teorías y enfoques

Teorías multi-factor del maltrato a la mujer por su pareja Modelo propuesto por Heise (1998)

Las teorías que explican el fenómeno del maltrato a la mujer por su pareja, no es por la existencia de un único factor sino, por una diversidad de factores. Éstas teorías, consideran que el maltrato a las mujeres puede estar determinado por circunstancias propias del maltratador, de la víctima, de sus familias de origen, del entorno social que los rodea y de variables socioculturales a nivel global de la sociedad. Esta teoría multifactorial es conocida también como teoría ecológica, que ha sido desarrollado por muchos autores, algunos de los cuales describen a continuación:

En primer lugar, el modelo ecológico que Heise (1998) desarrolla, nace de una revisión bibliográfica de las investigaciones realizadas en el ámbito académico en Norteamérica desde las distintas disciplinas: Psicología, antropología, sociología y estudios comparativos transculturales. Esta revisión realizada por la autora intenta integrar los avances conseguidos en las distintas áreas en pro de un mejor entendimiento de las causas que producen la violencia en contra de las mujeres. Tomando como referencia el modelo que Belsky (1980) aplicó al estudio del abuso y abandono de menores, Heise dibuja una matriz de círculos concéntricos a través de los cuales propone explicar la etiología de la violencia contra las mujeres como una combinación dinámica de factores individuales y contextuales que confluyen en la génesis del maltrato. Así, cada uno de estos círculos representa un nivel de influencia diferente, como veremos a continuación:

El historial personal: Este nivel corresponde al círculo más pequeño de los cuatro en el que confluyen los tres restantes. La autora engloba en él los factores relacionados con el desarrollo individual que condicionan la respuesta del sujeto hacia los estímulos que proceden tanto del microsistema como del ecosistema y macro sistema. Es decir, se estaría abordando de los factores del riesgo que convierten al individuo en víctima o perpetrador. Haciendo un recorrido por las publicaciones

norteamericanas en busca de estos indicadores, Heise (1998) encuentra un dato significativo: son muy pocos los factores que ayudan a predecir que una mujer pueda ser víctima de maltrato. Así, características sociodemográficas de las mujeres tales como el nivel educativo y social, el abuso de alcohol, la ocupación laboral, etc., no parecen ser consistentes a la hora de situar a las mujeres en una posición de mayor riesgo de ser maltratadas. En cambio, en el caso de los hombres agresores se encontró dos indicadores que parecen ser predictores del maltrato futuro a sus parejas: haber sido testigo de violencia doméstica durante la infancia y haber sufrido directamente maltrato físico o sexual en la niñez.

Microsistema: Se define como los factores de riesgo situacionales que emanan de las relaciones entre los individuos y el significado atribuido a tales relaciones. En el caso del maltrato a la mujer por su pareja, el microsistema que adquiere una mayor relevancia es la familia, ya que es la privacidad del hogar el contexto inmediato donde tienen lugar más episodios violentos. Aunque en este nivel han identificado diversos factores en la bibliografía especializada como desencadenantes del maltrato a la mujer por su pareja, quizás sea el modelo tradicional de familia basado en valores patriarcales el que adquiere mayor fuerza a la hora de predecir una relación de maltrato. No obstante, también son relevantes la dominación masculina, el control económico del hombre y su supremacía en la toma de decisiones.

Exosistema: Lo conforman los factores que actúan en el marco comunitario;

las estructuras sociales formales e informales que inciden directamente en el individuo y su comportamiento. También la condición cambiante de algunos de esos exosistemas es destacada por la autora como factor influyente. La literatura revisada por Heise (1998) señala como posibles desencadenantes del maltrato a la mujer por su pareja el bajo nivel socioeconómico y el desempleo.

Macro sistema: Es el nivel más general que engloba a los anteriores y que influye sobre todos ellos, el referido a los valores culturales y las creencias más o menos permanentes del sistema social. Se representa con el mayor de los círculos concéntricos y toman relevancia a la hora de explicar el maltrato a la mujer por su pareja como un problema eminentemente social: la organización social basada en el patriarcado, los valores masculinos asociados a la dominancia, fortaleza y honor, la rigidez de los roles de género, el sentido de derecho de propiedad sobre la mujer y, consecuentemente, la aprobación a ser castigada por el hombre. Por último, también la justificación de la violencia como forma de resolución de conflictos.

Las Teorías Psicológicas

Atribuyen que la causa del maltrato del hombre contra su pareja es por variables de tipo psicológico como pueden ser los desórdenes de personalidad, psicopatologías,

experiencias de abuso en la infancia, daño cerebral, consumo de sustancias, trastorno de estrés postraumático, etc.” (Brewster, 2002) citado por Navarro (2009, p.31). Además, influyen “Ciertas características de personalidad como la necesidad de control, la ira o el comportamiento obsesivo han sido señaladas, del mismo modo, como favorecedoras de la conducta violenta del hombre” (Dutton, 1992; Dutton & Starzomski, 1993; Walker, 1994, citado por Navarro (2009, pp. 31-32). Incluso “existen investigaciones que indican una correlación entre cierta psicopatología del hombre y las conductas de maltrato hacia su pareja” (Brewster, 2002), citado por Navarro (2009, p. 32).

Del mismo modo “esta relación se da con mucha menos frecuencia que lo que tradicionalmente se ha sugerido, y por otro lado, incita a pensar que el maltrato a la mujer por su pareja es un hecho que ocurre con poca frecuencia. Por ello, se hace necesario recurrir a otras perspectivas teóricas más globales que ayuden a explicar el fenómeno en toda su dimensión” (Navarro, 2009, p.32).

Las teorías sociológicas

Dentro de éste grupo de teorías, se tiene la “teoría familiar sistémica” que se fundamenta en la responsabilidad que tienen todos los miembros de la familia en la construcción y mantenimiento de dinámicas violentas, así como también el valor de la trasmisión intergeneracional de estos patrones aprendidos. El fundamento principal de esta teoría es que el hombre y la mujer son víctimas y culpables de la violencia marital establecida entre ellos” (Villavicencio & Sebastián, 2001), citado por Navarro (2009, p.32).

Otra de las teorías sociológicas es la Teoría del Aprendizaje Social de Bandura, Ross y Ross (1961), esta teoría aplicada al maltrato, considera que la trasmisión intergeneracional de la violencia tiene un papel fundamental en el establecimiento de dinámicas violentas en la pareja. El maltrato, por tanto, sería una conducta que se aprende por observación y que se mantiene si es reforzada en términos de beneficios a corto plazo como, la sumisión de la pareja, bajo costo de consecuencias, como puede ser la impunidad legal. La normalización de la violencia como forma de resolver conflictos en familias de pocos recursos llevaría a que los patrones de conducta violentos y la transferencia de los mismos fuera más frecuentes en unas “subculturas” que en otras”, (Brewster, 2002) citado por Navarro (2009, p.32).

La Teoría de Recursos

Esta teoría se fundamenta en la premisa de que la fuerza o la amenaza de ésta es la que modula todos los sistemas sociales, y un reflejo de dicho patrón se daría en los cónyuges y/o pareja. Tradicionalmente los hombres son los que han podido disponer de más recursos económicos que las mujeres, han sido los beneficiarios del poder y la toma de decisiones en el sistema familiar. Sin embargo, Goode (1971) afirma que los que disponen de más recursos no tienen necesidad de usar la fuerza de forma tan explícita, mientras

que los que disponen de menos recursos económicos sociales y personales, hacen uso de la fuerza como forma de control y dominación de los otros, lo que apoyaría los datos existentes que apuntan a una mayor incidencia en las familias de clase socioeconómica más baja, citado por Navarro (2009, p.33).

La Teoría del Intercambio

Se trata de la aplicación al maltrato doméstico de la Teoría de Homans (1961) citado por Navarro (2009, p.33), en la que se propone que todo sistema social estaría mediado por el intercambio de servicios, como pueden ser el amor, el afecto, el sexo, el dinero, etc., que se obtienen a cambio de unos servicios o costes entre los miembros de la pareja que se establecería de forma recíproca. El maltrato, por tanto, surgiría cuando uno de los miembros de la pareja intenta conseguir a la fuerza los beneficios que espera del otro, en cuanto percibe que ésta es una estrategia eficaz para obtenerlo con un bajo coste. Y la mujer maltratada, accedería a satisfacer los deseos del otro con el fin evitar el castigo, facilitando el establecimiento de un patrón de refuerzo y castigo en la pareja basado en la violencia

La Teoría Femenista

Plantean que la causa del maltrato a la mujer, radica en la estructura social patriarcal, que propicia la desigualdad entre hombres y mujeres dando lugar a la perpetuación de la dominación masculina y la supeditación y vulnerabilidad de la mujer. En este sentido;

el hombre utilizaría el control para mantener la superioridad sobre la mujer (Dutton, 1992), citado por Navarro (2009). La crítica que hace la perspectiva feminista a las teorías sociológicas es que tratan el fenómeno como un problema individual, tanto de las víctimas como de los agresores (Villavicencio & Sebastián, 2001) citado por Navarro (2009).

En definitiva, la teoría feminista plantea “la necesidad de abordar el problema de la violencia contra las mujeres desde un punto de vista más global que tiene sus orígenes en valores sociales patriarcales y no en la confluencia una serie de factores circunstanciales incluyendo, además, la óptica de las mujeres víctimas” (Navarro, 2009, p.34).

Enfoque de género

Pone en evidencia las desigualdades sociales de poder de varones y mujeres, las cuales han determinado históricamente la subordinación de las mujeres, la violencia contra ellas y limitado sus posibilidades de realización y autonomía. Señala roles, atributos, comportamientos, posiciones jerárquicas, asumidos de manera distinta y excluyente por hombres y mujeres no son naturales, sino construidos social y culturalmente. Recusa la división sexual del trabajo, entre el ámbito productivo, asignado a los hombres y reproductivo a las mujeres, que crea desventajas para ellas e impiden su plena realización y participación en el bienestar, y propugna las responsabilidades compartidas de hombres y mujeres en los espacios públicos y domésticos. Plantea desterrar cualquier relación jerárquica basada en

las diferencias sexuales y asegurar el ejercicio pleno de derechos para hombres y mujeres (D.S. N. º 008-2016-MIMP).

Teoría de la frustración-agresión

Plantea que la agresión es una conducta que surge cuando la consecución de una meta es bloqueada o interferida. La frustración, entendida como la interferencia en la ocurrencia de una respuesta en un adecuado tiempo, era la condición necesaria para que la agresión se hiciera presente. La conducta agresiva estará en función de la cantidad de satisfacción que el individuo contrariado haya anticipado sobre una meta que no ha alcanzado y el grado de expectativa sobre su logro: cuanto mayor sea el grado de satisfacción frustrado y el grado de expectativa de logro, mayor será la inclinación a infringir un daño.

No obstante, la agresión puede no aparecer en aquellos casos en los que el sujeto inhiba la respuesta por miedo al castigo o por una tendencia agresiva débil (Dollard, Doob, Miller, Mowrer & Sears, 1939), citado en Carrasco & González (2006).

2.3. Marco conceptual y operacional

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