distintos perpetradores
Los resultados de la encuesta, como se dijo en el capítulo anterior, muestran que la violencia de género hacia las mujeres es mayoritariamente ejercida por esposos, convivientes, novios y enamorados; pero que ésta también ocurre en múltiples es- pacios y es perpetrada por diversas perso- nas, tanto familiares y conocidas como por personas extrañas o que no tienen ninguna relación con las víctimas. Así, del total de mujeres que han sufrido alguna forma de violencia (60,6%) cerca de la cuarta parte (24,0%) han sido violentadas por diferen- tes personas y en distintos ámbitos.
LA VIOLENCIA DE GÉNERO CONTRA LAS MUJERES EN EL ECUADOR
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Gráfico 29Distribución porcentual de las mujeres que han sufrido violencia de género en cualquier ámbito, por perpetrador
Fuente: INEC, Encuesta de relaciones familiares y violencia de género contra las mujeres, 2011 Elaboración: Gloria Camacho y Cynthia Mendoza
Pareja o ex pareja
76%
Otras personas
24%
Al medir la incidencia de las distintas for- mas de violencia hacia las mujeres, des- agregando por quiénes son los responsa- bles de las agresiones, se encontró que la violencia física es la menos ejercida por otras personas y que ésta ocurre en el en- torno familiar inmediato de las mujeres (3%); cifra muy inferior al 35% de este tipo de violencia perpetrada por esposos, novios o convivientes. Los datos ponen en evidencia que los golpes y agresiones cor- porales son propinados por personas que comparten la cotidianidad de las mujeres, en el marco de las relaciones afectivas o familiares de las víctimas. Por tanto el ho- gar y los espacios de interrelación perso- nal se convierten en los principales luga- res de riesgo, pues es en el ámbito privado donde más se atenta contra su integridad.
La violencia patrimonial o económica –como ilustra el gráfico 20– también es
ejercida casi en su totalidad por parientes o por la pareja o ex pareja de la víctima, mostrando la misma tendencia que señala a la esfera privada como el principal es- cenario en que se cometen estas arbitra- riedades que empobrecen a las mujeres. Si bien este tipo de violencia tiene una clara connotación de género cuando es ejercida desde la posición de poder de la pareja masculina, no podemos afirmar de forma categórica que ésta sea la causa princi- pal para que padres, madres, hermanos u otras personas despojen a las mujeres de sus bienes, dinero, propiedades o do- cumentos. En el ejercicio de la violencia económica o patrimonial hacia las muje- res por parte de progenitores y parientes confluirían tanto las desventajas de géne- ro, como las que ubican a los hijos e hijas en un bajo escalón dentro de las jerarquías familiares, basadas en el adulto-centrismo que impera en la sociedad ecuatoriana.
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LA VIOLENCIA DE GÉNERO CONTRA LAS MUJERES EN EL ECUADOR
La violencia psicológica o emocional si- gue la misma tendencia en términos de que su magnitud es mayor cuando el agre- sor es la pareja o ex pareja, que cuando las agresiones provienen de otras perso- nas, familiares o no. Cuando se interrogó sobre este tipo de violencia en el ámbito familiar se hicieron las mismas preguntas que se formularon con respecto a la pareja sentimental: si le insultaron, ofendieron o humillaron, si la ignoraron, si la amena- zaron con golpearla, o si fue encerrada.
El 26,7% de las encuestadas declaró ha- ber vivido una o más de las situaciones descritas. En cambio, cuando se consultó sobre malos tratos en el ámbito comuni- tario (calle, fiestas, lugares de diversión, iglesias, unidades de salud, transporte) la pregunta que se incluyó para medir la violencia psicológica fue si hubo per- sonas conocidas o desconocidas que “¿le hicieron tener miedo de sufrir un ataque o abuso sexual?”. Las respuestas afirma- tivas alcanzan el 24,2%, lo que indica que 1 de cada 4 mujeres ha sido amenazada o
ha experimentado un fuerte hostigamien- to sexual, al punto de haber sentido temor de sufrir una agresión sexual en su contra.
En cuanto a las experiencias en el ám- bito educativo, laboral y comunitario se consultó si alguna vez “le ofendieron o denigraron” o si “la ignoraron o hicie- ron de lado” por ser mujer. Aunque esta variable no está incluida en el índice de las mujeres que han sufrido violencia psicológica o emocional, la hemos in- corporado en este acápite considerando que dicha desvalorización de las muje- res por su condición de tales es un hecho muy cercano a las conductas catalogadas como agresiones psicológicas, y produce efectos muy similares: atentan contra el equilibrio emocional de las mujeres e im- pactan en la percepción sobre su propia valía; y, por lo general, se convierten en un obstáculo para un buen desempeño académico y laboral, o truncan su pro- yecto educativo, o su trayectoria en el mercado de trabajo.
Gráfico 30
Porcentaje de mujeres que han sufrido violencia de género, por perpetrador y tipo de agresión
Fuente: INEC, Encuesta de relaciones familiares y violencia de género contra las mujeres, 2011 Elaboración: Gloria Camacho y Cynthia Mendoza
10,7
14,5
35
43,4
48,7
6
11,2
3
10,5 11,9
16,7
25,7
38
53,9
60,6
Patrimonial Sexual Física Picológica Algún tipo de
violencia Pareja o ex pareja Otras personas Total
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En lo que respecta a la violencia sexual, encontramos que ésta difiere de las an- teriores en tanto es una práctica en que la proporción que recae sobre la pareja o ex pareja es bastante inferior con res- pecto a los otros tipos de violencia; ya que en cerca de la mitad de los casos (46,5%) son otras personas las respon- sables de dichas agresiones. Se consta- ta, además, que este tipo de violencia tiene múltiples expresiones y que ocu- rre en todos los ámbitos de la conviven- cia social o de la comunidad. Por tanto, los perpetradores son muy diversos, pues entre ellos se encuentran desde personas extrañas o desconocidas has- ta padres, hermanos y otros parientes;
pasando por profesores, empleadores, supervisores, amigos, vecinos u otras personas conocidas de la víctima. Con la finalidad de acercarnos a esta proble- mática de manera diferenciada, a conti- nuación analizaremos la incidencia de tres formas específicas de este fenóme- no social: la violación, el acoso sexual y el abuso sexual.