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Vínculos Afectivos Primarios: Relación con la Madre y el Padre

V. MUJERES QUE “ANDAN AL CIEN”

5.2. Familia de Origen y Orden de Género

5.2.2. Vínculos Afectivos Primarios: Relación con la Madre y el Padre

En lo que respecta a la relación con los padres, las informantes expresaron que tuvieron una relación “normal” con ellos. Como ellas asistían a la escuela, y la mayor parte del tiempo jugaban, no hubo regaños o episodios en los que les pegaran. La relación con el padre es un poco distante a diferencia de la relación de la madre, sin embargo se expresa que cuando había “pleitos” entre hermanos a quienes castigaban era a los varones, a ellas no les pegaban, incluso se les decía a los hermanos que debían defenderlas de los demás.

En el siguiente comentario, Cristina expresa la relación que llevaba con su padre:

Mi apá, nunca me pegó a mí, nunca, que yo me acuerde nunca, nunca, nunca me pegó, por ejemplo me peliaba con el Luis, con el Bernardo, y que me pegaba bien feo, yo me arrepentí, apá me pego el Bernardo y me defendía y ya veía que

les pegaba cintarazos y los agarraba así, me arrepentía de haberle dicho porque les pegaba bien fuerte.

Cristina expresó que su padre ingiere bebidas alcohólicas y eso genera que ella le deje de hablar, porque no le gusta verlo así, incluso cuando anda “borracho”

ha llegado a pegarle a su mamá; en una ocasión “le pegó con una riata, de los caballos y la agarró”. Ante tal situación de violencia, la mamá de Cristina ha optado por internar a su esposo por un tiempo en centros de reabilitación, hasta que considera que está mejor, va por él.

El siguiente fragmento, se explica lo anterior:

Yo lo quiero mucho, pero hay veces que me cae mal así, cuando anda así [borracho], no me dan ganas de hablarle y así […] me cae mal pues, cuando anda así, porque cuando anda bien así, pues, normal como todo el tiempo, como todo el tiempo […] mi amá es la que más se preocupaba y ella era la que lo, pues la que lo internaba pues, cuando se ponía así, antes, muy a la larga, pero ahora, muy seguido últimamente.

En el caso de Nayeli y Andrea, ellas mantienen una relación distante con su padre, ya que crecieron sin verlo, esto quiere decir, que cuando ellas estaban niñas la presencia de su padre estuvo ausente, ya que por un tiempo trabajaron en el “otro lado” y venían por períodos largos de tiempo, por lo tanto no se acostumbraron a verlo y no le tienen la confianza suficiente para platicar.

En el siguiente fragmento de entrevista, Nayeli expresa que, cuando ella estaba niña su papá trabajaba en Estados Unidos:

Yo estaba chiquita cuando se fue él para Tucson y allá se quedó mucho tiempo, seis años tenía yo, cuando se regresó y fue cuando salió mi mamá embarazada de mi hermano, y él se volvió a ir, cuando mi má, mi má haz de cuenta que se embarazó y él se volvió a ir y mi hermano iba a cumplir 1 año yo creo o 2 iba a cumplir cuando él se regresó […] él iba y venía pues, duraba muchos años allá y de repente venía nomás un tiempo, me acuerdo que nomás venía a los cumpleaños, tengo fotos todos los cumple, para eso nomás venía.

Nayeli, quien salió embarazada cuando estaba en la secundaria expresó que con su papá no platica para nada, y desde que se embarazó es puro regaño con su papá. Así lo expresó en el siguiente fragmento:

Sabes que yo con mi papá no platico, mi papá es solo regaño ahorita, después de tener al bebé, si hablo con él del bebe, porque él está encantado con el bebé […]

me preguntó que si me pensaba juntar o casar con él [el padre del niño], y le dije que no me había respondido, se enojó mucho, pero después me apoyo, y me dijo pues ni modo aquí te quedas no pasa nada, yo puedo mantener al niño.

Otro aspecto que emerge en esta generación es que las mujeres informantes, perciben los problemas de sus padres, incluso se han dado cuenta de la infidelidad hacia sus madres. Cristina, por ejemplo mencionó que su papá le ha

“puesto el cuerno” a su mamá, y su mamá sabe que es “chiva”. Así expresó en la entrevista:

Mi amá, sabe bien, pues, que es chiva pero no le dice nada, todo sabemos, una vez yo le encontré un condón en la bolsa.

Nayeli, por ejemplo hace hincapié en el hecho de que su mamá haya esperado a su papá tanto tiempo, mientras él trabajaba en el “otro lado”. En ese tiempo, su mamá no salía con nadie, y al decir que no salía con nadie, se refiere a que no salía con ningún hombre ya que ella sólo cuidaba a Nayeli y a su hermano pequeño.

El siguiente testimonio revela lo que mencionó Nayeli sobre la ausencia de su padre y la espera de su madre:

Lo que si es que mi má encerrada [se ríe], y le digo a mi má yo no hubiera aguantado, le digo, que ella lo esperó todos los años que duró y eso, y él mandaba dinero pero no lo veíamos pues, y no, nunca anduvo ella con nadie más así.

Es interesante el comentario de Nayeli, en éste es posible distinguir un nuevo significado sobre la pareja; a ésta le llama la atención cómo sus madres pudieron

esperar a sus padres tanto tiempo, o bien, cómo dijo Cristina respecto a la infidelidad, su mamá sabía, pero no hacía nada.

Quien otorga los permisos principalmente, es la madre, ya que ella es la que está más al pendiente de ellas, sin embargo expresan las entrevistadas que no tienen la suficiente confianza como para platicar con sus madres cosas personales.

Cristina menciona que:

No tengo la confianza yo con ella, de hecho no tengo nada de confianza, nada le platico, no le tengo confianza, porque, por ejemplo la primera vez que le dije que si podía salir con alguien, con un amigo que me había invitado a salir, pues me dijo, que con quien, con ese lépero, y pues ni al caso pues, y pues entonces no le puedo decir, por ejemplo, yo por eso nunca le pido permiso para salir porque ya sé que va a salir con sus cosas y no me va a dejar salir y me va a regañar.

Nayeli, expresó que tampoco le tiene la confianza suficiente a su mamá, y evita con ella las pláticas que tengan que ver con su vida personal. Andrea por otra parte, mantiene una relación de comunicación con su mamá, debido a que sola las sacó adelante a ella y a su hermana, por lo que se dirige a su madre “de usted” para mostrar el respeto que le tiene; mientras tanto, expresó que hay algunas cosas que no las platica con su mamá, o no le cuenta todo.

En relación a la información que recibieron de sus madres, respecto a la menstruación las entrevistadas mencionaron, que sus madres no les dijeron nada, y que ellas aprendieron todo en la escuela, con las maestras, por lo que cuando se presentó el primer período menstrual, no se asustaron porque “ya sabían”.

Así expresa Cristina, la primera vez que le “bajó”:

A mí en la escuela cuando iba en sexto la maestra una vez sacó a los hombres y dejó a las puras mujeres y nos dijo que, que nos quedáramos no, y ya nos empezó a decir de que lleváramos una toalla a la escuela que porque que era algo muy normal, que pues a las mujeres pues les pasa eso y pues ya llevaba una toalla y ya como, y en, fue empezando sexto cuando me empezó a mí […] yo no me asusté porque yo ya sabía, entonces le dije a mi amá me das dinero pa´ comprar unas toallas, que porque ya me bajó y mi amá, como te sientes y que sabe que, no pues nada […] de hecho mi amá nunca me dijo nada de que ya después de que te baja tienes que tener cuidado porque puedes salir embarazada, nunca, nunca.

Nayeli, mencionó que cuando “le bajó” si se asustó, porque estaba muy chiquita, estaba en quinto de primaria, y aunque en la escuela ya les habían hablado sobre la menstruación ella, si le platicó a su mamá.

Estaba yo muy chiquita […] estaba muy chiquita y lloré, los días de la regla, los duré llorando, sabía que tenía eso, pero se me hacía raro en mí […] mi má dijo pues que era normal, que es algo que a todas nos pasa.

Puede entenderse el hecho de que las entrevistadas no hayan recibido información de parte de sus madres respecto a la menstruación o cualquier otro tema que vincule el cuerpo y lo íntimo, pues también coincide con las generaciones pasadas, que respecto a este tema, ellas tampoco recibieron información de parte de sus madres por lo que se limitan a decir que los procesos físicos por los que pasa una mujer “es algo que a todas les pasa”.

En general, la infancia de las entrevistadas consistió básicamente en tener una infancia “normal”, en la que no realizaron tanto trabajo a diferencia de las generaciones pasadas, en las que el trabajo en la infancia constituyó su formación como sujetos de género. En esta generación, los padres priorizaron la educación de sus hijos como una oportunidad de tener mejores condiciones de vida que ellos. La oferta educativa es vista como “lo único que les pueden dejar”

para que ellas salgan adelante, y si por algún motivo les va “mal en la vida”, tengan con qué salir adelante.

Otros elementos que configuran la infancia de estas mujeres, y que de alguna manera también construyen significados sobre sí mismas, tiene que ver con el acceso a la televisión por cable y la influencia que tienen las caricaturas, los reality shows, las películas, las novelas, entre otros programas que las socializa y las inserta en una cosmovisión global de la realidad.