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6.2. Valoraciones sobre el problema del nido vacío
Como ocurría con los otros trastornos, las familias con dificultades económicas se encuentran más condicionadas para resolver la crisis del nido vacío. Al disponer de pocos recursos, tienen más dificultad para acceder a otras vías de rehabilitación psicológica o gratificación compensatoria que la sociedad les ofrece.
programadas de intervención personal y/o familiar para detectar y resolver mejor el problema.
6.3. ¿Se asocian el síndrome del nido vacío y la menopausia?
El 77,1% de los encuestados considera que sí se da esta asociación, lo que se traduce en un reforzamiento de los síntomas de ambas situaciones. Además, como veíamos antes, las más afectadas son las mujeres amas de casa, con escaso nivel cultural y de clase social baja.
La menopausia es el cese permanente de la regla. Sus manifestaciones iniciales más habituales son los desarreglos menstruales y los sofocos, que incluso pueden producirse varios años antes. “Amén de todo el correlato de síntomas climatéricos de tipo vegetativo -sofocos, sudores, parestesias, cefaleas, etc.- y metabólicos -astenia, neuralgias, artralgias, mialgias obesidad, virilización,etc.- acontecen otra serie de síntomas psíquicos -tristeza, angustia, irritabilidad, insomnio psicastenia, disminución de la libido, etc.- que en su mayoría se encuadran dentro de un sistema depresivo”16Hay muchas situaciones que pueden adelantar el cese de la regla, por ejemplo el abuso de tabaco, el alcohol o la alimentación deficiente. En cambio, la píldora tomada durante varios años puede retrasar este proceso.
En la menopausia coinciden tres cambios físicos asociados: el organismo disminuye la producción de hormonas femeninas (estrógenos y progesterona), los ovarios dejan de liberar óvulos y los periodos finalizan. Se produce un cambio hormonal que en algunos casos influye en el estado de ánimo, incrementando la sensibilidad y la irritabilidad, lo que puede asociarse a sensaciones de inutilidad, falta de ilusión, etc. Se sienten más frágiles, menos queridas y, si previamente eran ya personas depresivas, la intensidad de estos síntomas se incrementan. No obstante, conviene matizar que hay mujeres que experimentan muy pocos problemas porque el cambio se ha ido dando de forma gradual y han contado con las prevenciones y soportes oportunos.
Aunque para un sector importante de los encuestados la relación entre nido vacío y menopausia es clara, no atribuyen a ambas el mismo peso. En general se podría afirmar que a la mujer le condiciona más lo que le sucede en el “útero doméstico” que los cambios que experimenta en el “útero biológico”. A la situación estresante del hogar antes detallada, se le suman ahora los cambios producidos por la menopausia. En efecto, para muchas mujeres la menopausia representa una pérdida de sus anteriores roles y apoyos, hasta el punto de desubicarlas como personas: finaliza su capacidad reproductiva, se sienten menos necesarias, se desvanece un rol que en su día les ofrecía garantías de integración y de ser: objeto sexual y procreativo. Además, se producen alteraciones en su identidad como mujer: sentimientos de perdida de feminidad y de atractivo personal y sexual. Tradicionalmente en nuestra sociedad se identificaba la sexualidad de la mujer con su capacidad reproductiva y todavía en la actualidad muchos
16 SOTO, A., “Depresión y suicidio en la mujer”, en MACÍAS, José Ángel, Trastornos psíquicos en la mujer, Universidad de Valladolid, Valladolid, 1997, pág. 39.
piensan erróneamente que la menopausia representa el fin de la sexualidad, de la capacidad de dar y obtener placer
Se resalta también el carácter biológico y natural de la menopausia que se aleja del concepto de la enfermedad; al igual que la menarquia, puede dar problemas específicos pero no por ello se debe considerar una patología. En la menopausia algunas mujeres tendrán algunos síntomas, pero la salida airosa de ese trance dependerá más de la capacidad para asumir cambios en las situaciones y relaciones cotidianas (pareja, familia, amistades, autorreflexión de la propia mujer) que del tratamiento médico de dichos síntomas.
Para el 30% de los encuestados no existe asociación entre el síndrome de nido vacío y la menopausia. Consideran que tales procesos son distintos, aunque a veces coincidan en el tiempo. Pero incluso esta coincidencia también se está alterando ya que las madres son ahora de mayor edad. y la menopausia aparece antes que el nido vacío.
Para este sector de opinión son las situaciones y características personales las que desencadenan esta patología, no las etapas biológicas ligadas a la edad, que sólo crean alteraciones pasajeras mientras se reequilibran y ajustan los cambios.
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Como valoración más global, hay que considerar que en el ser humano se dan dos sistemas primarios incompatibles, pero obligados a relacionarse: el sistema biológico, que cambia permanentemente, y el sistema simbólico, orientado hacia la estabilidad. El resultado es que nos movemos en un equilibrio inestable, conflictivo a veces, y que, sea cual sea el modelo o modo elaborado para armonizar estos dos principios, la crisis será inevitable a más o menos largo plazo: cambios de edad, menopausia, nido vacío, enfermedades, fluctuaciones en la posición familiar y social, etc.. Estos cambios precisan del empleo de recursos nuevos y creativos para afrontar y superar la situación pero en ocasiones estas crisis vitales se acaban abordando como si de situaciones de urgencia se tratara, es decir, se movilizan los recursos acostumbrados cuando lo que se requieren son nuevos abordajes. Otras veces los estilos de vida y la forma de percibir el entorno se rigidifican y estos momentos de tránsito pueden vivirse como amenazantes, e incluso como acontecimientos traumáticos, transformándose una etapa madurativa en una experiencia deteriorante.