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G) DERECHOS DE LA ORDEN

III.- VIAJES Y BAñOS

1.- El bizarro militar, hacía la curiosa crónica de ese viaje, de la que entresacamos:

“Me esperaba mi amigo en la estación del F.C. que reza Archena-Fortuna y en carruaje llegamos a su gran mansión, en la que pasé unos días muy agradables; re- corrimos la rica vega del río Segura por aquellos lares y todo el Valle de Ricote, por donde todavía quedan vestigios del rey moro Aben-Hud.

Visitamos el famoso balneario que es un compendio de arqueología romana y dis- fruté de sus aguas medicinales”.

La personalidad del comunicante, y la cita del “amigo” que le esperaba y de la

“gran mansión” donde estuvo, me hace pensar que pudiera ser familiar del Marqués de Corvera, de su hermano, el Vizconde de Rías, o alguno de ellos.

2.- Los interesantes datos que me ha facilitado el Archivero Municipal de Cehegín respecto a ayudas prestadas por el Excmo. Ayuntamiento para que gente de condi- ción modesta pudiera desplazarse a Archena para tomar los baños según prescripción médica:

CEHEGÍN Y LOS BAÑOS DE ARCHENA

Quizá la relación más fluida dada entre las poblaciones de Cehegín y la de Archena haya sido la del flujo de personas que han acudido, desde tiempo inmemorial, a tomar las aguas en los archiconocidos baños de esta población, bien por cuestiones de salud, bien por placer. Sabemos perfectamente, por la documentación municipal, tanto de las actas de Pleno como de la Junta Municipal de Sanidad, que la Corporación so- lía aportar ayudas a los enfermos pobres para que acudiesen a tomar los baños, dentro del proceso de tratamiento que recomendaban los médicos locales. También en los periódicos de principios del siglo XX, como la Luz de la Comarca, el Siglo Nuevo, Cehegín, se hace mención, pero en este caso de aquellos que lo hacían por descanso, o también por enfermedad, pero tratándose de personas de buena posición social.

En este caso suele aparecer una nota en que la redacción del periódico se congratula de la vuelta de tal persona de tomar los baños. También cuando se inicia el viaje suelen aparecer notas de prensa en que desean un buen viaje, donde fulano pasará unos días con su familia, para repo- nerse o descansar tomando las aguas.

Un tiempo en que suelen figurar muchos casos sobre las aportaciones del Ayuntamiento para que los enfermos pobres sin recursos puedan ir a tomar las aguas de Archena es durante el periodo de la Segunda Repúbli- ca. Dejamos un par de textos para que quede constancia documental de ello. En acta de Pleno del día siete de junio del año 1935, siendo alcalde don Rafael Carrasco Aracil se tomó el siguiente acuerdo:

“Visto el certificado médico expedido por el facultativo don Bonifa- cio Ordóñez Fajardo, en el que se hace constar que el enfermo Salva- dor de Gea Bernad, inscrito en esta Beneficencia Municipal, precisa tomar los baños de Archena para el restablecimiento de la enfermedad que padece, y constando a la Corporación la certeza de los extremos alegados, acordó socorrer al pobre de que se trata con la cantidad de quince pesetas para que con su importe atienda a los gastos de viaje.”

En acta de pleno del día veintitrés de abril del año 1936 se acordó subvencionar el viaje de dos enfermos pobres a los baños de Archena.

Curiosamente en esta misma acta presenta su dimisión don Manuel Fajardo Ruiz y preside la Corporación don Francisco Martínez Egea como primer teniente de alcalde.

“Vistos los certificados médicos presentados por los pobres de solem- nidad Zenón Pérez Sánchez y Antonio Valera de Gea, en los que se hace constar que ambos enfermos precisan tomar los baños de Archena para el restablecimiento de las enfermedades que padecen y considerando que, evidentemente, ambos solicitantes carecen de medios económicos para atender a tal fin, la Corporación, por unanimidad, acordó soco- rrer al primero con la cantidad de diez pesetas y al segundo con la de veinte pesetas, para que atiendan a los gastos de viaje, teniendo en

cuenta que el señor Valera de Gea se encuentra impedido para mover- se, por lo que necesariamente ha de ir acompañado por una persona de su familia.”

Los baños, como hemos dicho, siempre han sido el vínculo de co- nexión más claro que ha existido entre los pueblos de Cehegín y Arche- na. Aguas que siempre se han considerado propicias para tratamiento de determinadas enfermedades, pero que también atraían a personas en busca de descanso, incluso en viaje de novios era costumbre ir, tanto a los comentados como a los de Fortuna y Mula.

Cehegín, a 22 de enero de 2013 Francisco Jesús Hidalgo García Archivero Municipal de Cehegín 3.- En mi vida, como socio desde 1949, del histórico Casino de Cehegín (fundado en el año 1860 en el palacete del Marqués de San Mamés) y en las animadas conver- saciones entre aquellos varones que desde su juventud daban vida al hoy restaurado centro, escuché historias de viajes y bañistas al idílico lugar que comentamos, y es que los vecinos tocados de reuma, que abundaban, como hoy, elegían entre los de Archena, de más tono social y curativo y los de Mula, más placenteros, en nuestra jurisdicción, que por devoción al Niño y tradición centenaria seguían las familias de más o menos posibilidades económicas.

4.- A los baños, que seguía el prócer don Alfonso Álvarez-Castellanos, debemos los viandantes de años atrás el llamado Puente de Hierro, ya que al regresar de aque- llos lares el año 1865 le sorprendió una gruesa tormenta que elevó el nivel de los ríos, siendo el Quípar, en este caso, el que no podían vadear los carruajes. Don Alfonso tuvo que pasar la noche, tapado con una manta al abrigo del fuego de una de las ca- sas de aparceros de la proximidad. Cuando amaneció, había dejado de llover, bajó el nivel del río, pudieron pasar carruajes y semovientes y cuando don Alfonso regresó a su casa le dijo al mayoral:

-“Esta noche te vas en el correo a Madrid y le cuantas a don Antonio [Cánovas del Castillo] lo que nos ha ocurrido, que para el otoño he de volver a los Baños, que lloverá y se saldrá el rio…”.

Y ahí está, jubilado, en su soberbia armazón, el puente que reza “Soc. Cockeril Serraing. Bélgica-1883”.

5.- El anecdotario sobre los bañistas de clase media y modesta es intenso: llegados los periodos reglamentarios, se organizaban las familias por sagas y por amistades, cargaban los carros y, o, carretas, con los apichusques caseros y se trasladaban de lugar, a las casas que alquilaban al efecto, con baño interior, o sin él.

En Archena siempre hubo varios hoteles de distinta categoría, sin perjuicio de que los bañistas que lo desearan se alojasen en viviendas particulares, pues como decía el famoso “el Guerra”, torero del XIX

-Hay gente pa tó.

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