CAPÍTULO I: MARCO TEÓRICO
1.2 Conceptos básicos
1.2.3 Vulnerabilidad
El uso científico de la palabra vulnerabilidad tiene sus raíces en la Geografía y en los peligros naturales; en la búsqueda de una definición adecuada para el desarrollo del trabajo, se encontró un sinfín de enfoques del concepto. Sin embargo la definición general del concepto se concibe como una componente de base social que es definida como el grado en que un sistema es propenso a experimentar daños debido a la exposición a un peligro (Turner et al., 2003: 8074).
En relación a lo anterior, la vulnerabilidad es la manifestación más palpable de la construcción social del riesgo. Este concepto pone de relieve que la sociedad, en su interacción con el mundo físico cambia, construye el riesgo mediante la transformación de los eventos físicos en las amenazas de diferentes intensidades o magnitudes a través de procesos sociales que aumentan la exposición y la vulnerabilidad de los grupos de población, su medios de vida, la producción, la infraestructura de soporte y servicios (Blaikie et al., 1996; Wisner, 1993; Wilches-Chaux, 1989).
Por lo general, la vulnerabilidad está íntimamente correlacionada con la posición socioeconómica. Aunque se hacen varias distinciones que muestran que es demasiado simplista para explicar todos los riesgos, por lo general se cree que el pobre sufre más con los desastres que el rico, si bien pobreza y vulnerabilidad no están uniforme e invariablemente correlacionadas en todos los casos. El punto clave es la importancia que se le da a las formas sociales para la explicación del desastre (Blaikie et al., 1996:14-15).
Es por ello, que el concepto de vulnerabilidad es importante porque ha sido una poderosa herramienta de análisis para la descripción de los estados de la susceptibilidad a los daños, la impotencia y la marginalidad de los sistemas físicos y sociales, y para orientar el análisis normativo de las acciones para mejorar el bienestar a través de la reducción del riesgo (Adger, 2006: 268).
Así, hoy en día el concepto de vulnerabilidad se puede centrar en una variedad de contextos de investigación ya que ha sido definido desde muchos ángulos; la dificultad para su definición se presenta cuando se trata de aplicar el concepto a una situación concreta, en donde se deben de tomar en cuenta la variedad de presiones que experimentan los sistemas,
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la gama de respuestas que caracterizan el comportamiento de estos y la multiplicidad de actores involucrados (Wisner, 1993; Mc Fadden y Green, 2007: 120).
Dentro de las evaluaciones de vulnerabilidad, se obtiene que algunos grupos de la sociedad son más propensos que otros al daño, pérdida y sufrimiento en el contexto de diferentes amenazas. Las características claves de estas variaciones de impacto incluyen clase, casta, etnicidad, género, incapacidad, edad o estatus. Aunque el concepto de vulnerabilidad claramente incluye diferentes magnitudes, desde niveles altos hasta bajos para diferente gente, el término es utilizado para significar aquellos que son más vulnerables (Anderson y Woodrow, 1989 en Blaikie et al., 1996:14).
1.2.3.1 Tipos y dimensiones de vulnerabilidad
Como se ha mencionado, la vulnerabilidad puede presentar varias dimensiones, todo depende del contexto que se tiene en cuenta para su análisis. En este sentido, Wilches-Chaux (1989) sugirió el concepto de vulnerabilidad global para integrar los diferentes aspectos que caracterizan la vulnerabilidad desde diferentes perspectivas, el autor menciona que “esta propuesta se introduce con el objetivo de destacar la interacción de diversos factores que convergen en una comunidad y que explican la incapacidad de respuesta ante un riesgo determinado”. Por lo tanto, el concepto de vulnerabilidad global incorpora las siguientes dimensiones:
1) Económica: se refiere a las condiciones de desempleo, insuficiencia de ingresos e inestabilidad laboral que podrían explicar la dificultad o imposibilidad de recuperación ante los daños ocasionados por un desastre.
2) Social: corresponde a la trama de organizaciones, materializada a través de instituciones estatales y/o civiles, para responder adecuadamente ante las consecuencias de un desastre. La dimensión social de vulnerabilidad no siempre se refiere a instituciones formales, sino que puede estar relacionada con el nivel de cohesión social que posee una comunidad, medido en las relaciones que vinculan a sus miembros entre sí, y que constituyen el sentido de pertenencia al grupo.
3) Política: se refiere al nivel de autonomía de una comunidad en la toma de decisiones.
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4) Jurídica: remite a la existencia, o no, de regulaciones y/o normativas relacionadas con la resolución de problemas de riesgo.
5) Física: se refiere a la localización inadecuada de asentamientos humanos en zonas de riesgo y a las deficiencias de las estructuras físicas para absorber los efectos de la fuente de peligro.
6) Tecnológica: referida a la incapacidad de acceder o poner en práctica tecnologías adecuadas para adaptarse a los posibles impactos negativos en el ambiente.
7) Ideológica: dimensión referida a las distintas concepciones del mundo que influyen en la forma de reacción social ante la ocurrencia de un desastre.
8) Educativa: alude a la forma de acceso al conocimiento para enfrentar los riesgos. Se expresa en una educación deficiente o que no tiene una buena cobertura en una comunidad propensa.
9) Institucional: se relacionada con las dificultades que tienen las instituciones para hacer la gestión del riesgo. Se expresa en la falta de flexibilidad de las instituciones, en el exceso de burocracia, en el hecho de que prevalecen la decisión política y el protagonismo.
10) Cultural: está referida a la forma en que los individuos se ven a sí mismos en la sociedad y como colectividad. Juegan un papel crucial los medios de comunicación, puesto que contribuyen a la utilización sesgada de imágenes o a la transmisión de información ligera o imprecisa sobre el medio, la sociedad y los desastres.
11) Ambiental: se establece cuando el modelo de desarrollo no está basado en la convivencia sino en la explotación inadecuada y la destrucción de los recursos naturales.
El resultado de este planteamiento es útil para visualizar la vulnerabilidad desde diferentes dimensiones y diversas perspectivas. Cardona-Arboleda (2001: 103) comenta que este planteamiento facilita el entendimiento de la vulnerabilidad como una condición o circunstancia dinámica o cambiante.
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