Mujer ZRC: No sé, que eso era así.
Hombre ZRC: Cuando se hablaba con el gerente del hospital había un precio, y aquí en la alcaldía era otro.
Mujer ZRC: Y casi la mitad, entonces ese cargo lo ocupó una persona que venía de afuera porque, no sé.
Hombre ZRC: Tristemente nosotros los profesionales en un pueblo de estos, no tenemos mucho en qué trabajar y para empezar a cobrar una asistencia técnica a nuestros campesinos, ellos tampoco tienen una finca grande, una explotación que les permita darle a ese profesional algo que (no se entiende) el ingreso. Pero cuando uno se va de profesional también encuentra la tristeza que deja su pueblito como abandonado y lo deja a las manos de cualquier otra persona que lo va manejando por sinergia. Por ejemplo nosotros, ¿qué nos propusimos y qué hemos venido haciendo?, montémonos este negocito, tenemos un grado de independencia para poder aportar a las organizaciones y tenemos algún recurso que no es muy importante pero es algo con qué vivir. Nosotros habíamos estado trabajando en la alcaldía de Bogotá, tuve la oportunidad de estar en la dirección de la ULATA cinco años, me vine en diciembre del año pasado, antepasado y me han venido llamando unas seis o siete veces de Bogotá, de
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Desarrollo Económico, de Ambiente pero lo primero, he querido siempre, digamos que me vine con unos propósitos, ya que estamos con la ZRC, vamos a lucharlo por eso, nosotros de manera personal no vamos a ganar plata pero seguramente vamos a ganar una redistribución de los recursos de nuestra propia zona, y tratar de implementar algunos proyectos que nos permitan cada vez tener una mejor calidad de vida de los habitantes. Qué es lo que hemos intentado hacer, por ejemplo, en el decreto 1500 de 2007, el presidente Uribe, él dice que las plantas que llamamos mataderos son un riesgo para la salud humana, entonces en el pueblo no se puede sacrificar porque ahí no hay una planta de cinco mil millones, de ocho mil millones de pesos, ese ejercicio que se ha venido haciendo en los campos a través del tiempo, de un momento a otro se convirtió en el elemento más riesgoso para la salud de la población, nosotros vemos que detrás de eso es la concentración de grandes frigoríficos que se las entregan a las federaciones para que ellos manejen los dineros. Entonces aparece Frigomedios, Frigoriente, una cantidad de centros que muchas veces se han convertido en unos grandes contaminantes. Lo primero, están pegados a las grandes ciudades, en donde los terrenos son muy costosos, no hay los espacios para procesamiento de subproducto ni nada de estas cuestiones; si aquí el contenido ruminal de 10 bovinos se puede convertir en abono, allá simplemente se convierte en material de desecho y contaminación; si los líquidos de esos 10 bovinos acá los podemos trabajar con un sistema de irrigación, de un biogestor, allá por los volúmenes no lo van a poder hacer. Además de convertirse en grandes contaminantes, nos ponen a nosotros en una posición demasiado frustrada, a producir ganado de buena calidad, a venderlo muy barato para afuera e ir a comprar allá, el comerciante qué compra, algo cómodo para poder vender cómodo. Lo que se compra cómodo en un frigorífico pues no se da en las mejores canales, sino en canales de segunda, tercera, cuarta, y para poderlo vender en el pueblo en el que producimos bien, poderlo vender a un precio muy costoso. Con base en eso, por ejemplo nosotros, como asociación de ganaderos empezamos a montar un complejo ganadero. Dijimos bueno, vamos a comprar una finca, tenemos que hacer una planta de (no se entiende), que si no puede ser para nuestra subregión, porque nuestra subregión es ganadera, al menos que sea para nuestro municipio. Pero como mínimo eso. Ahora vemos otra necesidad y la planteamos y estudiamos en el comité, el decreto 1606 y sus decretos modificatorios, en el 2008 los modificatorios, han visto que la leche de la vaca es terrible para la salud humana, tiene (no se entiende), tiene bacilos, estafilococos, entonces ya no se puede vender la leche cruda ni el queso crudo, hay que llevarlos a una planta procesadora llámese Colanta, Alpina, como la quiera llamar, para que ellos la pasen a 86 grados por 15 segundos, le hagan una pasteurización y nos la devuelvan a un precio de, más o menos, 2.800 el litro,
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cuando para nosotros producir un litro puede valer 600 pesos y a ellos se las entregamos por ahí a mil pesos, por costosa. En ese comité pudimos estudiar, también la asociación que empezamos nosotros a proyectar eso y a decirle a la ZRC ¿por qué no empezamos a hacer una planta de lácteos?, si esto se va poniendo cada día más difícil pues entonces formemos una panta de lácteos, en donde recojamos la leche de todas las fincas de nuestros productores, la transformamos, le sacamos registros Invima, le ponemos a que cumpla la norma como ellos dicen y le buscamos un mercado, un valor agregado. En eso venimos trabajando, el comité Impulsa viene trabajando en eso. Se viene trabajando en que por qué no poder producir la pulpa de la fruta, eso de aquí salen camiones llenos de frutas, no las produce un propietario sino cientos de pequeños productores que están produciendo unos 6 u 8 camiones de fruta a la semana, entonces ¿por qué no se pueda llevar toda esa fruta?, procesada, conservada, con los registros, con todo lo que sea, y que nos permita tener un valor agregado de esos productos.
Esas cosas son las que hacemos nosotros en nuestra ZRC. Difícil, con todas las trabas del caso, cuando el Estado a través de la ley 100, ellos han querido entregarle a un campesino simplemente pañitos de agua tibia. Cuando ellos ven que nosotros tenemos un proyecto de este carácter y que vamos más allá a simplemente ser peones de ellos para trabajar y entregarles los productos crudos para que los transformen, entonces ahí ya nos ponen las trabas. Por ejemplo, con lo de la planta de lácteos nos dicen que en Cabrera, en este momento, no tenemos un sitio adecuado para montar algo de la agroindustria, entonces ¿dónde?, ¿en la ciudad?, en donde están los millonarios son los únicos que tienen suelo para eso, cuando nosotros tenemos 30 mil hectáreas, en Sumapaz hay 70 mil hectáreas, ¿será que en esos terrenos no hay? Hablaba yo un poco y decía, bueno, y es que en Bogotá no encontramos en una cuadra una salsamentaria, en la otra no encontramos una planta de lácteos, en la otra una fábrica de galletas… y, ¿con eso ha trasformado a la ciudad o la ha puesto en riesgo? Yo digo que en el municipio tiene que haber un sitio para esto. Y aquí tenemos que hablar de las UPZ que se habla en la ciudad también, las unidades de planeación zonal, y seguramente llegamos a la zona de allí y si no se puede vamos a otra. Es una planta muy pequeña, no vamos a ser competencia de las grandes empresas, simplemente vamos a solucionar un problema que tenemos en la producción de nuestros campesinos. Si nuestros campesinos no pueden producir, ¿entonces quién? Seguramente a través del TLC nos van a desmotivar mucho, y nos van a traer unos productos baratos pero creo que esos productos van baratos hasta el día que nosotros dejemos de producir, y el día que el campo no produzca, ese día le van a meter todos los impuestos y todas las cosas a esos productos a comprarlos caros porque ya no los tenemos.
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Mujer 2: No, y que además pueden ser económicos, puede que desde el comienzo ese ha sido