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Cuadernos Hispanoamericanos

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Academic year: 2023

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Los índices de la revista se pueden consultar en el HAPI (Índice Periódico Hispano Americano), en la Bibliografía MLA y en el Catálogo de la Biblioteca. 21 Estas páginas se centrarán esencialmente en la poesía cubana escrita en la isla.

Poesía sin fin», en Zonafranca

Poesía sin fin", en Zonafranca. (libros de estos autores y muy pocas reseñas o críticas sobre ellos dentro o fuera de la Isla), sino a través de su actuar cotidiano, en la Zona Franca, donde viven y, donde no sólo se sienten satisfechos con su versos o espectáculos. Supongo que habrá otros "Alamares" en lugares inhóspitos de la isla que aún no aparecen en los diccionarios ni en las carteleras culturales o turísticas. Creo que la influencia más fuerte para ellos fue la de Samuel Feijóo, poeta y director de la revista "Signos".

Una vez vi a Feijoó ponerse un cono en la cabeza, poner una vela en un vaso sobre una mesa de la Biblioteca Nacional, para hablar de "ciudades pobres y pobres rurales" en su performance. Luis Eligió Pérez me sorprendió con su primer volumen sobre la ciudad: rompiendo el pavimento; la grieta de la conciencia (esa zona donde el ruido, el miedo y los drenajes de la imaginación aparecen con aguas de cloaca). Pero incluso sus miembros se atrevieron a nombrar al grupo, tal como el "Ministerio de Poesía" en el antiguo Japón.

Tallar un árbol en el bosque

Vivió absorto en la búsqueda de palabras que identificaran y unieran sus almas sujetas a la protección de las tinieblas o en guerra contra ellas. Cuando era adolescente buscaba la poesía que quería escribir y también el lenguaje que se adaptaba a mi voz. Whitman, el cantante de la democracia, había incluido a Cuba en el paisaje de su ya vasta geografía: «-siempre Cuba con un espíritu gentil...».

Mi primer libro de poemas Salterio y lamento, publicado en La Habana en 1953, fue "una libre expresión de sentimientos", es decir, de nostalgia. Recordar escuchar en la voz de mi prima Marta las de Don Quijote y su escudero Sancho Panza discutiendo el ataque a los molinos de viento me hizo sonreír, recordando la risa que me daba en mi infancia. Allen Ginsberg aulló en las calles de Manhattan por la pérdida de la mejor inteligencia de su generación, condenó en voz alta la desaparición de los valores de la sociedad en la que vivíamos.

Cubanos, qué gente grande

Acababa de recibir el Premio Cervantes en 1977 y se encontraba, con sus grandes ojeras, casi mortales, pero erguido, serio y tal vez triste, ante la puerta del Hotel Palace de Madrid. Moriría tres años después, y la ceremonia ligera de aquel encuentro en el que estreché la mano del gran escritor cubano, francés y belga en la puerta del hotel más cosmopolita de Madrid, ha quedado siempre grabada en mi memoria. Y también vi brevemente a Gastón Baquero, que tanto tuvo que ver con el Mundo Hispánico y con ciertas décadas doradas del interés español por la poesía iberoamericana, de la que fue un entregado distribuidor y un excelente, importante practicante, lamentablemente con décadas de malvada olvido.

Severo Sarduy fue también para mí el descubrimiento de la alegría cubana y de la literatura cubana. Lo vi muchas veces, en Madrid, en Tenerife, en Lanzarote, en París, y vi su casa en La Habana, estuve allí con su familia, y estuve con él ese fatídico día en que supo que una tremenda enfermedad le dice los días. Pero les dije a Jesús y Manuel si querían quedar, y los encontré casi al mismo tiempo en Chicote, el famoso bar de la Gran Vía.

Gastón Baquero en Madrid

Alguna vez colaboró ​​en la revista de Camilo José Cela, Papeles de Son Armadans, pero su relación con el jefe de lo publicado en España no fue buena y su nombre pasó a formar parte de la extensa lista negra que manejaba el escritor gallego. Él era quien manejaba todo lo relacionado con los escritores del otro lado del océano. Cuando al final de su vida obtuvo algún reconocimiento en este sentido, declaró en las entrevistas que concedió lo que para él era la poesía: “Casi todo lo que escribí se basó en pura invención.

Esa conciencia de lo que no existe y darle vida, inventarlo, es el gran placer y el gran deber del poeta. El universo le causaba una enorme fascinación y, a decir verdad, cuando le preguntaron cómo influyó en su poesía la nostalgia de los treinta y cinco años de vivir fuera de Cuba, respondió: "La verdad es que nunca he estado fuera de la Isla, porque uno lleva consigo él, dentro de sí mismo, todo lo que le interesa en el Universo.El significado de la poesía para Gastón Baquero y la nostalgia del exilio fue diferente a lo que se podía esperar, como también lo fue su relación con la poesía.

La Habana: bella, perversa, amarga

La novedad de Llueve sobre La Habana es la dureza de su tono y la marginalidad de unos personajes, diez en total, que sobreviven en una Habana peligrosa e incierta, llena de asesinos y delincuentes que no dudan en vengarse y tomar su voluntad. No forzar Una ciudad en la que los narcotraficantes hacen de su ley imponer el desorden en una Habana que, a pesar de su miseria, conserva restos de su antiguo esplendor y belleza. En el centro de esta descripción, una joven -amante de los libros y la escritura- y un ex periodista, ambos con un pasado que prefieren olvidar, conocer y amar con la confianza de que finalmente encontrarán la felicidad. lo cual parecía imposible en una Habana donde sobreviven zorros y ovejas, unos cuantos hombres buenos y oportunistas de todo tipo, eso sí: todos perdedores.

En este espacio, la desesperación y el miedo penetran con la misma intensidad en un tiempo lento y monótono donde siempre sucede lo mismo y donde la posibilidad de cambio es una fantasía. De esta manera, los personajes verán sus vidas detenidas y cargarán con la certeza de que no significan nada para nadie, porque se sienten amenazados por peligros inminentes. Pese a todo, en esta isla sin timón persisten libros prohibidos de autores cubanos que pueden adquirirse clandestinamente: Los párpados y el polvo, de Fayed Jamis; El mundo alucinatorio de Reinaldo Arenas, o el clásico El pan dormido de José Soler Puig, y está también la belleza del Malecón que esconde una Habana en la que lo bello y lo grotesco conviven en íntima complicidad (5.

Carta invernal

Siempre con una opinión sobre los últimos textos publicados en La Gaceta de Cuba, Revolución y Cultura, Unión y otras revistas dedicadas al arte y la literatura. Mucho de esto lo perdí en el camino, y de hecho no sólo por nuestra culpa, sino porque la literatura de La Habana está hecha de una soledad que me excluye, como una carrera donde lo principal es dejar a los demás atrás y aspirar a la meta. Febrero en La Habana es siempre un referente para la Feria Internacional del Libro, un indudable lugar de encuentro de escritores y lectores.

A veces tenemos la alegría de la espontaneidad, como cuando recibimos por correo electrónico revistas sobre literatura alternativa y arte en general, como 33 y 1/3, Revolution Evening Post o el excelente Archivo Artístico Literario Desliz, que al menos me ayudan a renovarme. y tener confianza en lo que puede ser una gran falacia de que en La Habana se puede producir literatura. De hecho, más que una falacia, la afirmación de que en La Habana se puede hacer literatura es un error, un ERROR, sin embargo a muchos nos gusta perdernos en el E R R O R, reinventar el E R R O R, buscar el E R R O R. A mí, sin embargo, me gusta buscar esa vida literaria en la banca de un parque, en la sala de un cine de barrio, en una esquina.

Antología Poética

Vivía lejos de mí mismo, muy lejos. Ni siquiera sé quién soy. "Los más somnolientos son los que tienen prisa", dice mi amigo, tumbado sobre las toscas piedras. En el agua que corre, en el agua que canta, busco la forma que el alma me arrebata.

Recoges lo que no está muerto en ti, animal de ojos y manos pobres, y lo das al azar en mil sacrificios. Un hogar en ninguna parte, una enfermedad desconocida, Los que no han sido quemados por un amor consumidor. Diligente, estricta y dulce como un puñado de estrellas Considera la danza que hace la cima en la harina, Y sobre todo el dolor que humea en el corazón del hombre cuya inteligencia es un bosque en llamas.

LOS ÁRBOLES, Y EL VERDE HERBAL

Al abismo, para encontrarte y, en última instancia, aceptarte a ti mismo. tu parte del pastel o bátelo y descúbrelo. que está realizando un engaño indiscreto. Con su antigua nostalgia por la tierra, el mar besaba. La costa se relajó, sin enfado. No te calles, Máelstrom, el duro aliento de la verdad, no pretendas acompañar los últimos restos del pez dorado en el palo revoltoso.

Desperdicié mis palabras asombrado por las cosas. Soy un animal tierno de melancolía. Hablo de los ojos de la novia y de la luz como único trofeo, ceñido de fuego, me levanto del polvo. En mitad de la noche paso mis horas Sólo el sonido del agua me acompaña.

Lo cual podría resultar áspero al primer contacto sin quitar la espina que provoca la incrustación. No todos los hombres que viven en la ciudad son ciudadanos, ni el trabajo de la máquina es el fin de la máquina.

Revista de Occidente

Revista mensual fundada en 1923 por José Ortega y Gasset

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