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España nueva - Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

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(1)

CRONICA DE FRANCIA

Renace la esperanza de los emigrados por la actividad del nuevo Gobierno Español

la visita del Jefe del Gobierno, Sr.

>is, al Presidente de la República cesa —visita que si era obligada por razones de protocolo, lo fue más aún en prue­

ba de afecto y gratitud de nuestra emigración a quien antes de ser elevado a la primera ma­

gistratura de Francia, había expresado con ca­

racteres profundos su solidaridad hacia la de­

mocracia española desterrada—, el Sr. Llopis se entrevistó igualmente con el Presidente del Consejo de Ministros, señor Ramadier y con el Ministro de Negocios Extranjeros, Sr. Bi­

dault. Con ambos hombres de Estado, nuestro presidente habló, como es lógico, de la situa­

ción del problema español; les expuso segu­

ramente sus puntos de vista, el programa que el Gobierno ha trazado, sus posibilidades de realización, sus esperanzas de obtener de las potencias rectoras del mundo una comprensión Propicia al desarrollo de aquellos planes. El

«otningo y el lunes últimos, el Presidente Llo­

pis ha estado en Bruselas. A la afectuosa aco­

gida que allí le han tributado sus compañe­

ros socialistas, ha sucedido la recepción no me­

nos cordial de que le ha hecho objeto el ele­

mento oficial: Mr. Huysman, Presidente del Consejo de Ministros y Mr. Spaack, Ministro l“e Negocios Extranjeros, han recibido y cam­

inado impresiones con don Rodolfo Llopis. Las previstas han estado impregnadas de la más

’iva simpatía. No hay que olvidar, como refe­

rencia de los términos y de la trascendencia

“e esta entrevista, que al tacto inteligente y 1 la noble actitud de Mr. Spaack se debe en fan medida la resolución adoptada en diciem­

bre por la O.N.U.

Estos primeros pasos del Gobierno, sus re- ík ^Os v*s*bles> las amplias perspectivas que

“roujan, demuestran que el estado de atonía

? que se encontraba la causa española en el

“°minio internacional, después de la asamblea

¡ las Naciones Unidas, ha desaparecido y que instituciones legítimas de la República, do­

. as, de nuevos bríos, se aprestan a coronar ron éxito Ja obra iniciada.

.Si en el orden de la política exterior el Go- ,ierno dei Sr. Llopis ha roto el bloque de hie- el aspecto nacional ha servido para in­

J *rar en el espíritu de los españoles nuevo La emigración española, singularmente L1 ue Francia por sus características especia- P5, necesitaba imperiosamente reactivos efica- [?• no había perdido la fe en el resultado final re suj esfuerzos y de sus sacrificios, pero los cí *°i Per‘o<l°s de semi-indiferencia interna- LOna! habían actuado sobre ella, formando L. tlima de inquietud y de depresión que po­

I a1 c°ns¡derarse peligroso. El plan del Gobier- I J enunciado en sus líneas generales en la

declaración formulada por el Presidente del Consejo de Ministros, ha hallado eco en el co­

razón de los españoles que sufren cautiverio en la España tiranizada y en el de cuantos vi­

ven y esperan fuera de las fronteras de la patria.

Signo revelador de esta saludable reacción que se ha producido en el ánimo español ha sido el acto celebrado en Tolosa por el Partido So­

cialista Español primero organizado desde la formación del nuevo Gobierno de la Repúbli­

ca. El salón de uno de los teatros de mayor capacidad de la Capital del Mediodía de Fran­

cia se hallaba literalmente abarrotado de un público entusiasta. El ambiente reflejado en este acto es la primera expresión tangible de la confianza de la emigración española en el Gobierno, su aprobación implícita del progra­

ma, ya que los oradores hicieron, con la exal­

tación de sus sentimientos republicanos, una glosa del mismo. Hablaron en dicho acto dos socialistas bien representativos: Wenceslao Ca­

rrillo, Vicesecretario de la Ejecutiva del Parti­

do Socialista y Pascual Tomás, Diputado a Cor­

tes, Secretario General de la Ú.G.T. y hoy Sub­

secretario de la Presidencia .del Consejo.

El discurso de este último, subrayado con el aplauso unánime, constituyó un examen do­

cumentado de nuestro problema y una llama­

da a los españoles a la unión, a la disciplina,

MANIFESTACIONES DEL JEFE DEL GOBIERNO

E

L jefe del Gobierno, Sr. Llopis, ha con­

testado en los siguientes términos a las preguntas que le han sido formuladas por el representante en París de la Agencia Interna­

cional News-Service:

1. ¿Qué medidas específicas piensa adoptar su Gobierno para lograr el derrocamiento de Franco ?

La resolución última de la Asamblea General de las Naciones Unidas, deja abiertas posi­

bilidades y cpyunturas que el Gobierno de la República piensa aprovechar. Ante la O.N.U., en cuya órbita quiere moverse en todo mo­

mento el Gobierno, proclamamos y proclama­

remos nuestra voluntad de ser, como órgano legítimo, quienes organicen con todas las ga­

rantías apetecibles la consulta electoral. Bus­

caremos las asistencias y apoyos internaciona­

les que no hemos obtenido hasta ahora y, sobre todo, intensificaremos nuestra acción- en el interior del país, procurando agrupar en un organismo de resistencia a todas las fuer­

zas antifranquistas. Ese organismo será la pro­

yección y continuidad del Gobierno patria aden­

tro. Mediante la conjugación de estas accio­

nes internacional e interior, procuraremos ace­

lerar el derrumbamiento del régimen franquista.

2. Su programa gubernamental hace hinca­

pié especial en una cooperación más íntima con las organizaciones antifranquistas del interior de España. ¿Sobre qué directrices tratará usted de obtener esta cooperación?

Para el derrocamiento de la dictadura es­

pañola es necesaria la colaboración de todas las fuerzas antifranquistas. El Gobierno de la República espera lograr esa colaboración pre­

cisamente a base del fin esencial que todas persiguen y que puede y debe reunirlas a to­

das: La liquidación del ‘régimen franquista y la devolución de su libertad al pueblo español.

j. Otro aspecto de su programa preveía ple­

biscitos en España tan pronto como sea posi­

ble después del derrocamiento del régimen franquista. ¿Qué modificaciones se hicieron en esta parte del programa con el fin de obtener apoyo de todos los Partidos políticos que han aceptado participar en su Gobierno?

En el programa que sometí a la considera­

ción de los Partidos políticos y organizaciones sindicales cuando hacía las gestiones conducen­

tes a la formación del Gobierno, se hablaba simplemente de que después de derrocar al

a la ponderación, a la tolerancia y al sacrifi­

cio, en aras de la convivencia nacional y de la reconstrucción moral y material de la Patria, condenando todo espíritu de revancha.

Invocó el Sr. Tomás el fundamental deber del Gobierno de actuar dentro de la órbita de las Naciones Unidas. Nuestra razón, que es indiscutible, ha de imponerse mediante el apo­

yo y la comprensión de las potencias. El Go­

bierno es el instrumento de la democracia es­

pañola y para ser eficaz, esto es, para derribar a Franco y lograr de veras la liberación de los españoles, su acción tiene que disurrir por los cauces que señala el organismo encargado de velar por la seguridad de la comunidad uni­

versal.

Reiteró el Sr. Tomás la afirmación —que es el nervio de la declaración de principios del Gobierno— de que las actividades de éste se consagrarán a impedir que pueda establecerse en España régimen distinto del republicano sin que previamente se haya manifestado, con to­

das las garantías de libertad, la voluntad de los españoles.

El último hecho significativo, que en justicia hay que inscribir en el haber del Gobierno de la República, es la recepción organizada en su honor por el Presidente de la Asamblea Nacional Francesa, M. Herriot.

régimen franquista el pueblo acudiría a las ur­

nas para expresar su voluntad. Algunos parti­

dos republicanos me pidieron precisiones so­

bre el particular y la fórmula de las eleccio­

nes generales satisfizo a todos. No hubo, pues, modificación alguna del programa y fué más bien cuestión de matices más o menos estilís­

ticos la que se debatió. En esas elecciones ge­

nerales, el pueblo, libremente, con toda clase de garantías, expresará inequívocamente su sen-

LA RESPONSABILIDAD LABORISTA EN EL

L

A revista "Tribune" ha dedicado un edi­

torial a la cuestión española, con mo­

tivo de la crisis del Gobierno repu­

blicano.

"Tribune" dice: "Las principales Organiza­

ciones obreras españolas, el Partido Socialista, la U. G. T. y la C. N. T. están convencidos de que, sin una presión efectiva de los países de­

mocráticos, los trabajadores españoles no esta­

rán en condiciones de poder enfrentarse al ré­

gimen impuesto por Franco. Por tanto, según su opinión, la eficacia de cualquier gobierno republicano en el exilio depende del apoyo extranjero y del reconocimiento que las poten­

cias le otorguen.

"El Gobierno que presidió e! doctor Giral solamente fué reconocido por algunas repúbli­

cas suramericanas y por algunos estados del este europeo, aunque no lo fué por la U. R.

S. S.

"Durante el reciente debate sobre España en la Asamblea de Naciones Unidas, el Gobierno del doctor Giral no fué claramente citado y los socialistas españoles, los sindicalistas y los anarquistas interpretaron esto como una repro­

bación implícita hacia dicho Gobierno.

"Al mismo tiempo, algunas organizaciones clandestinas de trabajadores, en el interior de España, participan de la opinión de que es necesario establecer una acción conjunta con otras importantes zonas de influencia que se oponen actualmente a Franco, para terminar cuanto antes con él, coordinando esta acción con monárquicos y católicos, aun en el caso

tir. No hay duda de que si el cuerpo electoral otorga sus sufragios, como yo lo espero, a los candidatos republicanos, como si los otorga a los monárquicos, cosa que no creo, las eleccio­

nes tienen un carácter plebiscitario.

4. ¿Cuál es la política de su Gobierno res­

pecto al alcance de una amnistía en España después de la caída de Franco?

Liquidado el régimen franquista y recuperada España para la libertad no existen problemas de amnistía para los millares de compatriotas condenados y encarcelados actualmente por su­

puestos delitos políticos, porque automática­

mente recobrarán sus derechos de ciudadanos.

Con respeto absoluto para los discrepantes, que fué siempre norma del régimen republicano y que debe ser compromiso ineludible para los que pretendan establecer la convivencia nacio­

nal, la República hará justicia lisa y llanamen­

te, justicia con enjuiciamiento lleno de ga­

rantías.

5. ¿Dónde y cuándo piensa el Gobierno pre­

sentarse a las Cortes?

El Gobierno de la República ha hecho públi­

co desde el primer momento su deseo de com­

parecer ante las Cortes, tan pronto como sea posible. A satisfacer este deseo y a cumplir este precepto constitucional se encaminan las ges­

tiones que estamos realizando y que espera­

mos que den fruto en breve.

6. ¿Está estudiando su Gobierno alguna pe­

tición para obtener el reconocimiento por par­

te del Gobierno de Francia?

El Gobierno que presido desea mantener cor­

diales relaciones con todos los países demo­

cráticos del mundo y realizará con entusiasmo las gestiones necesarias para conseguir los apo­

yos y asistencias internacionales que todavía no ha alcanzado.

7. En una declaración hecha a la prensa días después de la formación del Gobierno declaró usted que daría los pasos necesarios para en­

sanchar su naturaleza representativa. ¿Conside­

ra usted que su Gobierno ampliado incluiría de un lado una representación negrinista y de otro una representación monárquica?

El Gobierno aspira a recoger en su seno a los representantes de todos los estados de opi­

nión políticos y sociales de nuestro país que deseen el pronto derrocamiento del régimen que le oprime. Y dará los pasos necesarios para lograr esa unanimidad nacional antifranquista, dispersa aún en grupos y partidos. Pero, como Gobierno, no puede ni desea entrar en cues­

tiones internas de partido, que sólo a lqs par­

tidos, con libertad absoluta de acción, corres­

ponde resolver. París, Marzo 1947.

MORAL DEL GOBIERNO PROBLEMA ESPAÑOL

en que éstos hayan estado con Franco durante la guerra de España."

"Tribune" añade que "hay monárquicos par­

tidarios de Franco, pero existe un grupo de ac­

ción católica, al frente de la cual se encuentra el Ministro de Relaciones Exteriores franquis­

ta, quien, a pesar del lugar que ocupa, realiza maniobras para una restauración monárquico- absolutista, con la intención de conservar para la Iglesia las ventajas que ha obtenido durante el régimen franquista."

Y agrega este importante semanario londi­

nense: "El pactido católico más importante, del cual es jefe el señor Gil Robles, es partidario de un acuerdo con las Izquierdas.

"De ahí que la situación sea siempre muy complicada, a causa de estas diferentes tácticas políticas. El señor Giménez Fernández, per­

sonalidad católica, que fué Ministro de Agri­

cultura durante la República, apoyaría un go­

bierno de transición, capaz de celebrar un ple­

biscito con el fin de decidir entre una monar­

quía y una República. Por otra parte, el señor Gil Robles apoya una restauración inmediata de la monarquía, mediante un golpe de Estado, dado de acuerdo con las organizaciones obre­

ras, con el fin de proceder después a un re­

feréndum.

"Pero, sin un apoyo eficaz del exterior, nin­

gún cambio de régimen será posible en Es­

paña. El Gobierno laborista de nuestro país debe darse cuenta de la gran responsabilidad moral que ha contraído con los socialistas es­

pañoles y, en general, con los demócratas."

(2)

Página 2 España Nueva

TAMBIEN CONTRA TRANCO EN NORUEGA

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Se publica loe eabados. Redacción y Aammistración: Tacuba 15, alto«. México, D. F.

DIRECTOR: ANTONIO MARIA SBERT Secretario de Redacción: CLEMENTE CRUZADO

PRECIO DEL EJEMPLAR: México, número corriente, 0,30 pesos; número atrasado. 0.60 peso*.

PRECIO DE SUSCRIPCION: México, $3.50 trimestre. Extranjero: por correo ordinario. 1.00 dólar trimestre. Correspondencia administrativa y giros a nombre de VIRGILIO BELENDEZ.

Registrado en la Administración de Correos de México el 23 de noviembre de 1945, como artículo de segunda clase.

EDITORIAL

T

IEMPO ha que Franco pasó el umbral del trágico ridículo y batió todas las marcas del cinismo más re­

pugnante. Cuando habla, ofende al mundo con la hipótesis de que se dirige a un universo de imbéciles, capaces de creer que lo blanco es negro.

Las únicas verdades de Franco son las que calla. Subió al poder con la ayuda de Hitler y Mussolini, por la estúpida complacencia de los gobiernos que llevaron al mundo a la guerra de 1939. Traicionó a Hitler y a Mussolini, por­

que, al llegar la hora de intervenir sin rebozo, la causa del Eje ya estaba perdida. Y vive de la discordia latente entre sus enemigos.

Discordia interior e internacional. Discordia entre monárquicos, que no aprecian por igual ni el contenido de la monarquía ni la táctica pa­

ra restaurarla. Quieren unos asegurar sus in­

tereses oligárquicos recibiendo el poder de Fran­

co, contando todavía con ¿1. Ven otros que por este camino la monarquía no será más que la continuación del régimen actual, entrando el problema de España en un nuevo período revolucionario y pugnan por una restauración,

“manu militari”, pero sin Franco. Juzgan los terceros que sólo el sufragio popular puede res­

tablecer firmemente el trono en España. Pero, a estos últimos, únicos decentes, no les asisten por ahora ni generales con mando, ni fuerzas con resortes capaces de hacer saltar al usurpa­

dor.

Divididas las potencias por los problemas de organización de la paz y de preparación de la nueva guerra contingente —que nadie desea y todo el mundo prevé, con el deseo de agrupar las fuerzas de modo que resulte imposible—

Franco espera. Aspira a ofrecer sus servicios a uno de los bandos en pugna: preferentemente al bando anglosajón; mas, si acaso, dispuesto siempre a una alianza con el otro, tan sincera como las que Hitler o Mussolini consumaron. ..

El oído atento a lo que se habla en Moscú, Franco espera, esperan los monárquicos y es­

peran todos que allí se decida implícitamente nuestra suerte inmediata.

Pero, Franco se equivoca, como tantas ve­

ces —no hay más que leer sus discursos, desde 1936, para confirmar que jamás acertó en sus presagios—. Se equivoca una vez más, porque su régimen no interesa a nadie, ni a sus ami­

gos del interior, ni a sus presuntos amigos cir­

cunstanciales del exterior. Su amistad compro­

mete demasiado. Los oligarcas que le auparon, intentarán salvarse a su costa; es el sacrificio menos costoso y más productivo. Las potencias anglosajonas inventarán cualquier expediente para derrocarlo, con mayor motivo si han de servirse de España en la política internacional.

En la feria de la farsa la monarquía tiene me­

jor mercado que la inmundicia sangrienta del franquismo.

L

OS únicos que podemos sentirnos ligados a la fundación de una paz duradera so­

mos los republicanos. Si los tratados se esta­

blecen en un ambiente de concordia y sobre ba­

ses firmes, un aliento de justicia y una volun­

tad generosa de fincarla en España crearán el clima propicio para restablecer la voluntad po­

pular en sus derechos y para cumplir el espí­

ritu y la letra de los acuerdos que implican la colaboración internacional para resolver el pro­

blema español.

Y no se conculcará por ello el canon de la no intervención, ni en el espíritu ni en la letra, como en verdad fué conculcado en 1936. Léase, para comprenderlo mejor, lo que ha dicho en el último discurso pronunciado en México el Pre­

sidente de los Estados Unidos de América, Mr.

Harry S. Truman:

“La no intervención no significa ni puede significar indiferencia a lo que ocurre fuera de nuestras fronteras. Los acontecimientos en un país pueden tener pronto efecto en otros paí­

ses. La comunidad de naciones se siente pre­

ocupada por la violación de los principios acep­

tados de conducta nacional por cualquiera de sus miembros. La conducta ilegal de un país puede amagar la existencia misma de la ley de la que dependen todas las naciones.”

“En nuestra vida doméstica civil reconocimos desde hace mucho que la alternativa a la re­

gla del fuerte, es la ley establecida por la co­

munidad. Desde hace algunos años hemos tra­

tado, con éxito cada vez mayor, de aplicar este concepto básico a las relaciones internacionales.

No es por coincidencia que el esfuerzo para lo­

grar la seguridad mundial colectiva haya sido simultáneo a la aceptación cada vez más gran­

de de la doctrina de no intervención. Es inspi­

rador notar las progresos que hemos hecho pa­

ra el establecimiento de una comunidad de na­

ciones con autoridad para imponer la ley a los delincuentes. La Carta de las Naciones Unidas concede específicamente a la comunidad mun­

dial de naciones cierto grado de esa autoridad.”

Este “grado de autoridad” que la Carta de San Francisco concede a las Naciones Unidas para “imponer la ley a los delincuentes”, es precisamente el que urge aplicar al delincuente Franco, cuyo pliego de cargos quedó estableci­

do en el sumario instruido por el Consejo de Seguridad y reconocido por los acuerdos de la Asamblea General.

Con tolerancia infundada señalóse un “pe­

ríodo de tiempo razonable” en el acuerdo de las Naciones Unidas del 12 de diciembre próxi­

mo pasado. Han pasado ya tres meses y se cum­

plió un año de la fecha en que Francia, Gran Bretaña y los Estados Unidos formularon su no­

ta propugnando por la formación de un go­

bierno que restablezca las libertades civiles, re­

ligiosas y políticas en España, gobierno al que ofrecieron su apoyo.

Contra las hipócritas y desvergonzadas afir­

maciones de Franco, está la realidad en carne viva, el hambre, el terror y la muerte, que son la contribución cuotidiana del pueblo durante este “período de tiempo” que ya no puede ser razonable porque entraña la continuidad de un régimen contra la razón y la moral.

La paz de Moscú será la paz de España o será el avispero del mundo.

Asamblea de la Esquerra”

L pasado sábado se celebró en el "Orfeó Catalá" la asamblea general de los mili­

tantes de "Esquerra Republicana de Catalunya"

en México, anunciada en nuestra edición ante­

rior.

Presidida por el señor Andreu Abelló, en representación del Ejecutivo, la asamblea exa­

minó un proyecto de reglamento, formulado por una comisión de la que formaban parte representantes de todas las tendencias y ma­

tices significados en el Partido, para constituir una entidad local única, proyecto que fué apro­

bado después de ser discutido con todo deta­

lle y de aceptarse numerosas enmiendas, en su mayoría de acuerdo con la comisión.

Finalmente, la asamblea eligió, en votación secreta, la nueva Junta Directiva, que quedó constituida como sigue:

Presidente, señor Durán D’Ocón; Vicepresi-

V

A agudizándose la tensión política con­

tra el régimen franquista en Noruega.

Las dificultades que los barcos norue­

gos encuentran en los puertos españoles han excitado aún más los ánimos contra el go­

bierno de Franco, en Noruega.

Se cree que dichas dificultades son repre­

salias de las autoridades franquistas por la ac­

titud del Secretario General de la O. N. U., Mr. Trygve Lie y de la delegación de Noruega en la Asamblea de Naciones Unidas. Pero, en los círculos políticos de Oslo se considera que Franco hace un mal cálculo queriéndose ven­

gar en el tráfico de la marina noruega, ya que carece de autoridad para semejante actitud, que contrasta con su humildad y su adulación a otras potencias que no pierden oportunidad de declarar que su régimen es una tiranía re­

pugnante cuya extirpación es urgente.

Se dice en Oslo que la cuestión española se planteará en el Parlamento de Noruega y el Gobierno de Su Majestad habrá de tomar una actitud todavía más decidida y firme contra el régimen franquista.

Reuter dice que, aun cuando no hay infor­

mación por parte de España o Noruega, cuyas Embajadas guardan el más absoluto silencio, los hechos están a la vista de todos. En el fon­

do de estos hechos que permite sugerir que la autoridad moral de la Asamblea General de las Naciones Unidas (llamada por el Sena­

dor Norteamericano, señor Arthur H. Vander­

berg "Pueblo de la reunión del mundo"), se encontrará muy pronto ante un desafío muy se­

rio. La declaración del señor lie cuando infor­

mó a la Asamblea que: "mientras que el régi­

men de Franco subsista en España no podrá haber acuerdo ni confianza entre los miembros fundadores de las Naciones Unidas y todo per­

mite esperar que los mismos que nos dieron la victoria y la paz, serán capaces de encontrar el camino y los métodos que nos lleven a la restauración de la Libertad en España hacien­

do posible que un Gobierno democrático ocu­

pe el Poder, hoy usurpado por Franco.” Cuan­

do tal ocurría, la Embajada de España en Was­

hington decía conocer la existencia de una

"reunión secreta”, por la cual actuaba el señor Lie. y que la campaña contra España era diri­

gida por el Secretario General de la Orga­

nización, en favor de "algunos de sus amigos”.

Recientemente la controversia fué puesta de actualidad por los dos países. El Ministerio de Negocios Extranjeros de Noruega, de acuer­

do con un despacho publicado el I3 de febre­

ro por el periódico de habla noruega que se edi­

ta en Brooklyn, confirmó haber recibido ciertas intimidaciones por parte de España, la que culpaba a Noruega de una actitud no amiga para con Franco, culpando a la nación nórdica de seguir una actitud "comercialmente enemis-

Dice el «The Times»

FRANCO CAPITULA ANTE LOS GENERALES DEL‘MERCADO NEGRO”

Una cuestión espinosa

DONDE van a parar el aceite de oliva y las patatas? ¿Qué se hace de los plá­

tanos y de los nutritivos frijoles, gar­

banzos y lentejas? ¿Quién oculta la mitad del trigo recolectado en una de las mejores cosechas que se han conoc’do desde hace muchos años?

¿Por qué está todo más caro, incluso el vino?

¿Cómo es que cada vez que el Gobierno inten­

ta fijar un precio tope a un artículo determina­

do —como ha ocurrido, por ejemplo, con el

■ atiese— este desaparece del mercado como por arte de magia? El rumor público tiene respues­

tas para todos los gustos a estas preguntas, pe­

ro, por regla general, son la Falange y los ingleses quienes salen peor librados.

La escasez y carestía de los productos alimen­

ticios y de la mayoría de los demás artículos: el alto costo de la vida, en venera!. afectan en forma tan aguda y directa al ciudadano medio español, que esta cuestión tan espinosa hace que se interese muy superficialmente en los apa-

dente 1’, señor A. Oliva; Vicepresidente 2’, señor Ferrán Zulueta; Secretario de organiza­

ción, señor M. Calvet; Secretario Adjunto, se­

ñor J. Falcó; Tesorero, señor R. Altaba; Voca­

les, señores A. Maña, A. Plá y Farreras y Du­

rán.

También en votación secreta fué elegido un Comité Político, presidido por el Presidente de la Junta Directiva, señor Durán D’Ocón y constituido por los señores Tomás i Piera, Dot, J. Durán, R. Boronat, Dalmau Costa y Verni.

Con algunas abstenciones, ambos organismos fueron elegidos sin votos en contra.

La Junta Directiva y el Comité Político ce­

lebraron su primera reunión conjunta el mar­

tes de esta semana.

tosa” para con España. Todo eso es lo único que se ha dicho por parte de Noruega hasta la fecha. La misma Emhajada de Noruega en Washington declaró que lo único que del caso sabía, era lo que había publicado "Nordik Tidende”, el periódico de Brookyln.

Es muy posible que Noruega, después de haber dado estado oficial a la situación al plantearla en su propio parlamento, presentará una demanda ante los EE. UU. y Gran Bretaña en la que pedirá, ya que de dichos países se surte Franco de petróleo y otras materias que importa, que se tomen medidas contra el dic­

tador español, llegando incluso a pedir que los envíos de cuantas materias le sirvan, le sea cortado. A tal demanda seguiría la presen­

tación de la queja ante el pleno de las Na­

ciones Unidas.

Puede esperarse también que las Naciones Unidas, por su parte, investiguen los informes existentes, sobre la toma del comercio, que antes España tenía con Noruega, por parte de Chile y Suecia.

Los círculos oficiales norteamericanos, aun.

que no han sido informados en detalle sobre la actitud española, interpretan toda la cues­

tión como una prueba, por parte de Franco, que intenta ver hasta dónde puede llegar 'en contra de las Naciones Unidas”. Franco, más que en perjudicar a Noruega, es posible que esté interesado en comprobar la reacción de los grandes países del Occidente. Se comprende así, por el hecho sintomático de que haya es­

cogido un país pequeño como Noruega, ara después, dando publicidad a la situación, ver hasta dónde se liega por los "Grandes” en la defensa de los países débiles. Si la maní bra de Franco llega hasta la extensión de una or­

den formal, por la que los buques noruegos no puedan tocar en puertos españoles, tal si­

tuación será la primera prueba verdad pe. la cual pasará la autoridad moral de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que en el aso específico de Franco, sólo dió recomend. io­

nes morales a sus miembros para que actuaran en consecuencia.

Si a la actitud desafiante de Franco, las Na­

ciones Unidas no contestan debidamente su prestigio ante el mundo sufrirá gran quebranto y mostrará hasta dónde llega su impotencia, declaran los círculos norteamericanos.

En el caso en que tos EE. UU. quieran to mar la defensa de Noruega, llegando incluso a la aplicación de sanciones, será el presidente Truman el que con el Secretario de Estado 1 Marshall y el Delegado norteamericano en las | Naciones Unidas Mr. Warren R. Austin de­

berá decidir Ja cuestión, si bien para nadie es un secreto que los Estados Unidos desean no llegar a ninguna situación que pueda pro' ocai una nueva guerra civil en España.

rentemente- abstrusos aspectos del problema a pañol, tal como se discute en el extranjero

Acaparamiento subvencionado

Les agricultores se han visto estimulados a ocultar y acaparar mayor cantidad todavía de trigo este año, recordando que el pasado, tra.‘

el fracaso de multas y amenazas, el Gob ernc acabó por comprarles las existencias que te*

nían ilícitamente almacenadas a nredo muy su perior al autorizado por la ley. El impuesto « pedal sobre espectáculos públicos y comida

ce luj'o continúa en vigor, aunque su pri­

mitivo propósito, consistente en suministrar » les obreros radones más importantes, se haya esfumado totalmente. Ahora se ha convertido er una forma más de contribución indirecta cuya aparente y especialísima finalidad parece ser k c e castigar y multar al estraperlista a través d<

sus propias víctimas. La dedudón lógica de todc ello es que la inflación a que es*á sometico te do el armazón de la vida española alean, a ta les properdones que el Estado, incapaz de ?a jar este gigantesco quiste, prefiere recia n' íl parte del ilídto provecho.

Se opina ahora que el general Franco intc0 ta, por fin, acabar con el sistema de los nonatos”, merced al cual pueden todas las Ta milias de militares, de categoría superior a * de soldado raso, obtener grandes cantidades víveres en los almacenes militares a precie?

mamCTite reduddos. Si este supuesto gesto d£

Caudillo se vonvirtiese en realidad, vendría a aumentar su prestigio entre el pueblo en pr0I?crl dones enormes, puesto que pondría punto úna' al que puede considerarse como el más irritan de los abusos que se comenten hoy en E?Pan3 Pero, tal propósito implica también el sómetef ruda prueba la lealtad del ejérdto e«pañcl . puede tenerse por seguro oue habrá de con una oposidón muy firme. Están en Jü -.

cue t’rnes alimentadas y ha de resultar 51 . curioso ver quién gana la partida.

(3)

España Nueva Página 3

FRANCO HACE declara ­

ciones EN SERIO

f O es cierto, como insidiosa- ÍXJ mente se ha dicho, que exista J \ una dictadura en el país".

Esas son palabras de Franco a un perio­

dista norteamericano. Perfectamente. En España no hay dictadura. Luego Franco no es eZ dictador de España. Si en Es­

paña hubiera dictadura, el dictador de España lo seria, quizá, yo. o mi amigo d historiador. Pero no Franco. "Yo no soy el amo de España, como se cree en el extranjero —ha recalcado Fran­

co--. Yo no puedo obrar como me plaz­

ca. Antes de dar ningún paso impor­

tante, necesito el concurso y el consen­

timiento de mi gobierno. Y el proce­

dimiento que se sigue es idéntico al de cualquier otro país democrático". La cosa está clara. En cualquier otro país democrático se sigue el mismo procedi­

miento que ha seguido Franco. En cual­

quier país democrático es cosa corrien­

te, por ejemplo, fusilar a los adversa­

rios del gobierno o, por lo menos, me­

terlos en presidio. Asi, todos recuerdan con horror cómo mister Churchill fu­

siló primero a mister Attlee, cuando és­

te se opuso al gobierno de aquél, y có­

mo mister Attlee encerró luego en una mazmorra a mister Churchill. cuando éste se proclamó a su vez jefe de la oposición. El procedimiento es el mis­

mo que emplea el gobierno de Franco.

Si Franco ha fusilado a diputados, a ex ministros, a hombres eminentes de la oposición a su régimen, no ha sido porque Franco haga lo que quiera, sino porque eso es lo que se hace en cual­

quier país democrático. Nadie ignora, por lo demás, cómo el presidente demó­

crata de los Estados Unidos mister Truman fusiló hace tiempo al candidato republicano mister Dewey, siguiendo las buenas costumbres de una verdade­

ra democracia, tal como la entiende Franco. Si después los republicanos ganaron las elecciones a los demócra­

tas en los Estados Unidos, no fue por culpa de Franco. Fué porque mister Truman no había fusilado o encarcela­

do a todos sus adversarios políticos. Es decir, Franco procede en su gobierno como se procede en cualquier país de­

mocrático, pero, por lo visto, no en to­

dos los países democráticos se procede como procede Franco. Franco tiene su gobierno, que no le deja hacer lo que quiere. Es un gobierno éste de Franco nombrado precisamente por Franco pa­

ra que continuamente esté haciendo la contra a Franco.

Y. además, Franco tiene las Cortes.

Eso ha dicho con toda claridad Fran­

co al periodista norteamericano. "Las Cortes —ha explicado Franco— están mtegradas por representantes munici­

pales y miembros de los sindicatos de trabajo, de las instituciones públicas y de las profesiones". Son, pues, unas Cortes elegidas muy libremente. Fran- Qo nombra, verbigracia, alcalde de una cantal a un "camisa vieja". Luego, ese camisa vieja" nasa a ser "procurador"

de las Coates como alcalde de aquella capital. Cuando Franco, que lo nom- oró alcalde, lo ve de "procurador" en

‘as Cortes, se muestra muy sorpren­

dido;

Franco.—¡Cómo! ¿Ya le han elegido a usted para formar parte de las Cortes?

El procurador.—Si, mi generalisi- rn° -.. Cosas de la elección, que ha re­

caído en mi.

Franco.—¡Qué agradable sorpresa!

cómo fué el elegirlo?

El procurador.—Pues, por ser alcal-

Franco.—¡M iten, el picarón!.. .

• Cué calladito se lo tenia!... ¿Y quién I e nombró alcalde?

\ El procurador.—Pues, usted, mi ge- Galísimo.

Franco.—¡Qué bueno!... Pues...

I 'l° sabia nada. ..

Siáia VALIJA

Ese procurador nombrado alcalde por Franco para poder ser luego procura­

dor de Franco, va en seguida a las Cor­

tes, como cualquiera puede imaginarse, dispuesto a oponerse a todo lo que se le ocurra a Franco. Ello explica que Franco no sea dictador de España. El régimen franquista que existe en Espa­

ña no es un régimen dictatorial. Ni fascista. Los regímenes fascistas son, por el contrario, los de los países que integran las Naciones Unidas. Así lo ha afirmado Franco al periodista norte­

americano. No es fascista el gobierno de Franco. Es fascista, en cambio, el gobierno de mister Attlee, y el de mis­

ter Tturnan, y el de monsieur Ramadier, y el del licenciado Alemán. Todos ellos son fascistas, según Franco. El único que no es fascista es el gobierno del propio Franco. Es decir, Franco es co­

mo un islote democrático, liberal, an­

gelical, benéfico y paternal, en un mun­

do totalitario, tiránico, imperialista, dic­

tatorial, retrógrado, militarista y ultra­

montano. Más aún. Ni Franco fué ad­

mirador de Hitler, ni es fascista, ni cre­

yó nunca en la victoria del Eje, ni anun­

ció la derrota de las democracias, ni nvió jamás la División Azul para lu­

char contra la barbarie roja, ni hay, en realidad, barbarie roja en el mundo.

Fuimos nosotros, los refugiados, quie­

A

la gente joven de entonces nos parecía aquella la silueta perfecta del jacobi­

no. Eran los turbios años de la dicta- unas veces forzosamente silencioso, otras, lan- dura de Primo de Rivera. Don Alvaro de Al­

bornoz iba a la cárcel o salía de ella o, lo que es peor, permanecía en oscura ergástula, zando su verbo ardido a los cuatro vientos a través de la hoja impresa.

La silueta no ha variado a pesar del trans­

curso del tiempo. La figura ágil, menuda, ele­

gante, de Albornoz, su perfil agudo, piden a gritos, hoy como ayer, el fraque azul, el cal­

zón ceñido y la vuelta polaina del convencional

de 1789- , _

Desde los bancos altos de "la Montaña’ o desde la tribuna del famoso club de la rué Saint Honoré, la elocuencia suasoria de este republicano español no hubiese desdicho de la de un Saint Just o de la de un Maximiliano Robespierre. Tampoco a él le falta el gesto idealista con que aquellos hombres magnífi­

cos incorporaron un tipo de romanticismo po­

lítico al romanticismo del arte que por enton­

ces comienza a invadir Europa.

Pero la historia no se detiene. Los finales del siglo XVIII no son precisamente los del siglo XIX que es cuando don Alvaro de Al­

bornoz nace a la vida política española cin­

cuenta años ha— pronunciando un discurso, su primer discurso, en Oviedo, junto a un grupo de insignes varones: "Clarín”, Burila, Posada, y Melquíades Alvarez. La realidad de España y el panorama de la cultura universal presentaban a la sazón aspectos, formas, con­

flictos que requerían enfoques bien distintos a los que antaño se ofreciera a los revolucio­

narios franceses del fraque azul y del alto cor­

batín. El sentido crítico del joven escolar de la Universidad de Oviedo no podía ser ajeno a las transformaciones de la vida social’ y a los estímulos de lo nuevo.

El fondo del problema español era, sin em­

bargo, invariable. El republicanismo de Albor­

noz —el propio Albornoz lo ha manifesta­

do en reciente discurso— broto del mas puro hontanar intelectual y universitario de la Es­

paña de la época. La ilustre cuna ovetense que había albergado en otros días espíritus tales como los de Martínez Marina, Campomanes, Jovellanos y Arguelles, no hubiera podido me­

cer con mejor ritmo el claro entendimiento del joven Albornoz. Pero ;es todo en la vi­

da del espíritu el intelecto, la sabiduría li-

nes levantamos el brazo para hacer el saludo romano a Hitler, y quienes de­

rrotamos a las Naciones Unidas y quie­

nes salvamos a la civilización occiden­

tal de la barbarie moscovita. Mejor en­

terados, podemos afirmar hoy que la División Azul la mandaba en realidad el general Hernández Saravia. Lo cier­

to es que la División Azul marchó a combatir al frente oriental por orden del gobierno republicano en el destie­

rro. Las cosas, como sean, y caiga quien caiga.

Tampoco es cierto que Franco pro­

pusiera a Churchill la formación de un bloque occidental. Lo que Franco pro­

puso fué la formación de un bloque oc­

cidental. Y no lo propuso a Churchill, sino a Churchill. Pues asi ha quedado perfectamente explicado y aclarado por Franco en sus declaraciones al perio­

dista norteamericano.

Este ha podido saber, finalmente, que el mayor éxito lo ha obtenido el régi­

men de Franco en el terreno económi­

co. A través de estas declaraciones de Franco, se comprende fácilmente que España, bajo Franco, ha entrado en una era de absoluta y espléndida pros­

peridad. El franquismo es la abundan­

cia. El franquismo es el jaujismo. Cier­

to es que, en tiempos de la República, en España había pan blanco y aceite

Alvaro de Albornoz

SEMBLANZA DE UN GRAN REPUBLICANO

Por

Antonio ESPINA

bresca, la borla académica, la tesis, la docta pluma mojada en tinta de pensamiento abs­

tracto ?

El diablo mundo y el dolor del hombre se extendían ante el corazón del muchacho. Bas­

taba para advertirlo con mirar, aunque fuese de soslayo el espectáculo de la patria, de esa nuestra "hermosa tierra de España”. Albornoz caminó por ella en todas direcciones, conver­

só y púsose en contacto directo con el espa­

ñol de en medio y el de abajo (el de arriba no le interesaba porque ya le conocía sobra­

damente) y supo de las angustias del gañán en el campo, del hambre del obrero en las ciu­

dades, de la miseria esquiva del oficinista, del artista, del profesor, de todo el que trabaja­

ba y creaba o trabaja y crea, inveteradamente explotado por los que huelgan siempre, por los que dilapidan el producto de ajeno es­

fuerzo. .

Entonces, Albornoz, pasando del republica­

nismo intelectual, y sin mengua de éste —al republicanismo práctico y eficaz del hombre de acción, se lanza resueltamente a la lucha revolucionaria cuyos frutos había de recoger España treinta años más tarde. Frutos que ni se han perdido, ni pueden perderse sea cual­

quiera la ruta que el destino depare a la de­

mocracia española. Que si ésta cayó, ocasional­

mente vencida, no podrá jamás ser aniquilada.

El espíritu democrático y liberal no puede mo­

rir ni siquiera en España. Su triunfo "está escrito con astros en el azul zafir”, que dijo el poeta.

Largo y tenaz combate el de don Alvaro de Albornoz. Pocas existencias más fecundas que la suya. Durante cincuenta años, escribe sin cesar en diarios y revistas, publica libros —he aquí algunas obras admirables de todos cono­

cidas: "Intelectuales y hombres de acción”,

"El gobierno de los caudillos militares”, "In­

dividualismo y socialismo”, "Historia del par­

tido republicano"—; pronuncia discursos en los mítines, en la plaza pública, en la tribuna parlamentaria; interviene en todos los com­

plots contra la dictadura de Primo de Rivera, forma parte del Comité revolucionario que más tarde había de constituir el Gobierno provisio­

nal de la República; ocupa la Embajada de España en París, actúa con inflexible designio durante la guerra civil y no cesa en el des­

tierro, bien en el seno del Gobierno republi­

cano o fuera de él, en su duro batallar por unos ideales a los que ha ofrendado alma y

de oliva y bifteques con patatas y vino de Valdepeñas y huevos fritos con cho­

rizo, y había también trabajo y bue­

nos jornales. Pero, al parecer, la situa­

ción económica era espantosa, según Franco. He aqui sus propias palabras:

"En España, debido a las luchas polí­

ticas, a la inestabilidad y a la falta de permanencia de los gobiernos, todo pro­

greso económico se encontraba total­

mente abandonado. "¡Malditos aque­

llos tiempos republicanos en que cual­

quiera comía lo que quería! Ahora, no hay pan, ni aceite, ni vino, ni nada de todo lo demás, y sólo le toca a cada hijo de vecino una docena de garban­

zos por quincena, según la tarjeta de racionamiento; ahora no come en Es­

paña quien no tiene treinta duros dia­

rios para gastárselos en el mercado ne­

gro. Esa es la situación. Bajo Franco hay, pues, hambre y miseria y priva­

ciones. Pero ahora es, precisamente, cuando Franco afirma que existe ver­

dadero "progreso económico". El pue­

blo español bosteza. Bosteza de un ex­

tremo a otro de la peninsula. Pero Franco afirma muy en serio al perio­

dista norteamericano: "Los progresos económicos y sociales se notan en todas las provincias".

Con la misma seriedad, hubiera po­

dido afirmar Franco que él no era Fran­

co, sino Júpiter Olimnico. o la Purísi­

ma Concepción de Murillo. Y, con la misma seriedad, el periodista norteame­

ricano hubiera enviado por cablegrama, en serio, a México, las declaraciones hechas en serio por Franco en Madrid.

EL VALIJERO

vida a través de uno de los pe­

riodos más dramáticos de la historia de España.

D. Alvaro de Albornoz es ya viejo. El acta de nacimiento así lo asegura. Su tono vital, no obstante, lo niega irónica­

mente, con aquella misma iro­

nía que suele salpimentar con reluces norteños el verbo levan­

tino del político —no en balde palpita en sus venas sangre me­

diterránea— en sus discursos y en sus escritos. Lo niega, co­

mo lo negábamos nosotros en no leiana noche al escuchar la palabra ardiente de Albornoz, al contemplar la juvenil trepidación de su alma insumisa.

De "magnum decus hispanorum” pudiéramos calificar a este repúblico ejemplar, como de otro gran español del siglo XVII dijo el eras- mita Joos Lipsio. No sólo decoro y honor de su país, sino también espejo para dirigentes, ciudadanos y políticos de la futura España. El liberalismo español tiene una deuda de impe­

recedera gratitud hacia Albornoz. Para probar­

lo, basta enumerar unos cuantos documentos que él firmó, puño y letra, como Ministro de la República. Helos aquí: Leyes de Separación de la Iglesia y del Estado; de Confesiones y Congregaciones; del Matrimonio civil; de Se­

cularización de cementerios; de Organización del Tribunal de Garantías Constitucionales (del cual fué presidente Albornoz); reforma del Código Penal de 1870; Decreto de diso­

lución de la Compañía de Jesús.

Como se ve, el repertorio es excelente. De los que alborozan el ánimo y acarician la in­

trepidez de cualquier buen republicano. Y cons­

te que no son éstas más que algunas muestras de la obra que ha realizado don Alvaro de Albornoz en uno solo de los departamentos ministeriales de que fué titular. No hay duda de que la causa de la democracia tiene en Albornoz uno de sus más claros exponentes.

"La Nouvelle Espagne”, París, 22-2-47.

ACLARACION

E

N estas mismas páginas hemos publicado, el pasado sábado, un escrito de la Junta Directiva y del Consejo Político de la Agru­

pación de Izquierda Republicana constituida por elementos que no forman parte de Izquier­

da Republicana en el Exilio (Ateneo Salme­

rón), del que se omitió, al formar la página, la última línea, que contenía la fecha y firma.

Dicho escrito estaba fechado en México el 28 de febrero y lo suscribían don Mariano Ruiz Funes como Presidente de la citada en­

tidad y don M. García Becerra como Secretario.

(4)

Página 4 España Nueva

CORTES Y DEMOCRACIA EN ESPAÑA

Por Pedro BOSCH-GIMPERA

L

A estructuración histórica y filosófica de la democracia hasta su realización moderna —no siempre completa—

y su formulación definitiva por Lincoln —el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo— son principios latentes, desde muy antiguo en la civilización occidental y siem­

pre presentes en ella. Se hallan en forma instintiva en los pue­

blos primitivos europeos, cristalizan en la institución de la monarquía patriarcal, llegan a una de sus cumbres en los Es­

tados-ciudades griegas y especialmente en Atenas, en el siglo V no se pierde del todo su idea en Roma a través de sus cambios políticos y ni siquiera en la monarquía imperial y en el derecho cesarista, fundado en una delegación del pueblo y limitando el poder del príncipe por el derecho natural y por la ley —aunque luego se olvidaran los Césares de este origen y de estas limitaciones—. Siguen a través del feudalismo, se realizan en parte en las instituciones representativas medievales y forman parte de la filosofía política de la época; perduran a través del absolutismo renacentista y resurgen en el constitu­

cionalismo inglés y en su filosofía política, después de las re­

voluciones del siglo XVII; se reafirma, más vigorosamente y trata de arraigar en las revoluciones norteamericanas y fran­

cesa, en las Cortes de Cádiz, en las luchas por la independen­

cia americana y en la evolución democrática general, hasta ahora. No sin luchas continuas, no sin limitaciones, frenos y ofuscaciones, pero en una linea continua y en una resultante ascendente.

Dos autores ingleses, los hermanos R. W. y A. J. Carly­

le, estudiaron documentadamente buena parte de este desarro­

llo histórico y doctrinal en su obra monumental “A history of mediaeval política] Thought” (6 vols. Edimburgo Londres;

1928-1936), y uno de ellos en el precioso libro “La libertad política” traducido al español por el Fondo

de Cultura económica en 1942. Justamente hacen resaltar la contribución de España, aunque tes escapan algunos puntos esenciales.

Los “leit motiv” de la historia de la de­

mocracia y su base esencial son la igualdad por naturaleza de los hombres, su derecho a la libertad, la autoridad por delegación y sus limitaciones, el pueblo como origen de la so­

beranía y la participación de éste en la le­

gislación y el gobierno a través de institucio­

nes surgidas de su seno. La evolución mo­

derna, si arranca prácticamente de las revo­

luciones inglesas, americana y francesa, tiene sus verdaderas raíces en la gestación medie­

val y taron cosas ellos.

en ella los pueblos españoles adelan- a los demás de Europa y en muchas llegaron hasta mucho más lejos que

N España las monarquías y las institu­

ciones de las que con el tiempo salen las Cortes tienen distinto carácter en

los diferentes pueblos. La monarquía leonesa Las Corles catalanas en tiempos de Jai- hereda de la visigoda su carácter militar, me seS¿» miniatura de la época la fuerte autoridad del rey que acaba por

imponerse a la aristocracia, que en realidad es una casta militar sucesora de la visigoda. Al unirse transitoria o per­

manentemente Castilla a León, el Estado Castellano, que en un principio se había organizado frente a León y con un distinto espíritu más democrático y patriarcal, parecido al de los estados pirenaicos, se contagia del carácter del Estado leo­

nés y, en definitiva, la monarquía conserva su tipo autoritario, distinto de las monarquías pirenaicas, como la catalana que, salidas de una raíz popular e influidas por el feudalismo fran­

cés, mantienen el carácter de monarquías paccionadas, en el cual se destaca más vigorosamente la personalidad de los de­

más elementos del Estado, lo que limita permajientemente la autoridad real.

Al organizarse los cuerpos representativos en las Cortes en el siglo XII tienen también distinto carácter en los reinos de León-Castilla o en los orientales y ello conduce a una evo­

lución distinta. Las de León-Castilla cuya remota ascenden­

cia se puede hallar en los Concilios visigodos, al dividirse su competencia, reservándose la eclesiástica a los Concilios que acaban por ser puramente asambleas de los representantes de la Iglesia, pasando la referente a los asuntos estatales a las Cortes, éstas se encuentran en una posición subordinada al rey, que convoca a quien quiere y que mantiene la suprema auto­

ridad legislativa en sus manos. Nunca se llega a definir clara­

mente el derecho a participar en las Cortes y, admitidas en ellas las ciudades, son muchas no obstante las que se mantienen apartadas. Por otra parte, la precedencia de la votación del

un de da así

L

subsidio respecto a las cuestiones de ordenamiento político, impide que adquieran un poder efectivo. Cierto que en 1202 las Cortes de Benavente, bajo Alfonso IX, se pronuncian en juicio entre el rey y los caballeros, que en las de León 1208 consienten leyes bajo Alfonso IX y que Alfonso X autoridad a lo establecido por las de Valladolid de 1258, como, desde fines del siglo XIII, intervienen en asuntos po­

líticos (Cuéllar, de 1297, bajo Fernando IV; Patencia, de 1313, en la menor edad de Alfonso XI; Burgos de 1315 bajo el mis­

mo) y en el siglo XIV, las de Briviesca bajo Juan II (1387) proclaman que las cortes reates contrarias a la costumbre y el derecho habían de ser consideradas como nulas y que las leyes y ordenanzas sólo podía anularse en Cortes. Pero en el siglo XV reconocen en Olmedo, en 1445 bajo Enrique IV, que el rey está por encima de los vasallos no pudiendo ser juzgado por ellos y que puede revocar las leyes “de su ciencia cierta, proprio motu e poderío absolutio”. Este acuerdo se hace efec­

tivo bajo los Reyes Católicos, a pesar de que todavía se reco­

noce en las Cortes de Toledo (1480) la autoridad legislativa de éstas y se trata de defender la perrrogativa bajo Juana en Valladolid (1506) y bajo Varios V; pero el rey ya se ha im­

puesto y desde los Reyes Católicos las Cortes se hallan en po­

sición inferior. Luego bajo los Austrias, aunque sigan reunién­

dose, no tienen más misión que votar el subsidio, jurar el sucesor y recibir el juramento del monarca, que no por ello limita su potestad soberana. Además el espíritu demorático, que se había mantenido vivo en los municipios hasta Carlos V, recibió un golpe de muerte en la guerra de las Comuni­

dades que ensangrentó a Ecpaña.

A evolución en las monarquías paccio­

nadas pirenaicas y especialmente en la catalana más completa y segura.

El aspecto militar del príncipe, sobre todo porque la Reconquista termina antes que en Castilla-León, no es el predominante. En el MALLUM feudal se reúnen los señores no só­

lo para cuestiones judiciales sino también pa­

ra asesorar al prícipe, lo mismo que en las asambleas de paz y tregua de las que habrán de salir las Cortes. El monarca jura observar las constituciones de paz y tregua con lo que limita él mismo su poder soberano, en las asambleas de 1058 y 1068 se progmulgan los

“Usatjes”, en los que hay una verdadera constitución política, en las del siglo XII se afirma el carácter paccionado de la monar­

quía y ya se reúnen “para tratar de la utili­

dad común de la tierra, ordenando la gober­

nación del reino las Cortes de Lérida de 1214 para la minoridad de Jaime I. En el reinado siguiente (Pedro III el Grande) las Cortes son ya colegisladoras, (1283) y el rey reco­

noce que, en adelante, toda ley habrá de ha­

cerse con el consentimiento y aprobación de las Cortes. En las de 1299 se prescribe que an­

tes de jurar el rey no puede ejercer ningún acto de jurisdicción, que no serán válidos los juramentos de fidelidad prestados antes que el del rey; y que las Cortes tienen la facultad exclusiva de interpretar la ley. En las de 1289 se había establecido que no se obedeciera ninguna disposición real contra privilegio o contra costumbre. Las Cortes catalanas no sólo aprobaban propuestas de ley emanadas del monarca (constituciones) el cual debia necesariamente presentarles para su ratificación las disposiciones legislativas que hubiese promulgado sin habérse­

las sometido previamente, sino que tenian iniciativa para le­

gislar (capítulos). Hubo reuniones del brazo popular solo, cu­

yas decisiones fueron sancionadas por el rey y tuvieron fuerza de ley. Y, finalmente, de las Cortes salió en el siglo XIV un verdadero poder ejecutivo independiente del rey, la Generali­

dad, que tuvo no sólo atribuciones financieras sino políticas, judiciales y militares y que era verdadera expresión de la so­

beranía popular, el primer experimento realizado en Europa de manera completa de un gobierno popular coexistente con el poder real, adelantándose a las monarquías constituciona­

les del siglo XIX. En el siglo XV, la Generalidad proclamó y ejerció el derecho de destituir al rey que había faltado a su juramento y de cambiar de príncipe, lo mismo que en el XVII, agotados los intentos de conciliación con Felipe IV, intentó organizar en 1641 la República, así como, en 1714, las ins­

tituciones populares de Cataluña mantuvieron solas la lucha contra Felipe V.

E

E1 distinto carácter de la democracia en los pueblos es­

pañoles se refleja también en la formación de las res­

pectivas filosofías políticas. En Cataluña, Ramón LIull (Lulio) en el siglo XIII, parte ya de la idea de la soberanía nacional. La delegación de la autoridad en el príncipe no es nunca completa y se hace mediante pactos y leyes a que aquél no puede faltar y Eiximenis prevé la universalización del ré­

gimen republicano, habiéndose organizado en el mecanismo es­

tatal positivas garantías contra la arbitrariedad real y recu­

perándose el ejercicio de la soberanía cuando el rey falta al pacto. En la monarquía castellana leonesa, aunque durante el período simbolizado por las Cortes de Briviesca se llegó a practicar el consentimiento de las Cortes para las leyes, no se llegó a organizar la garantía contra la arbitrariedad real, y cuando, en los siglos XVI y XVII se desarrolló una filoso­

fía política, a pesar de sostener que el rey tenía su autori­

dad de la “república” y debía obrar conforme a ley y justi­

cia, no había manera de hacer efectivos los derechos del pue­

blo y el rey era responsable únicamente ante su conciencia y ante Dios; y el único recurso, ciertamente desesperado y que a nadie se te ocurrió poner en práctica jamás, fué el de la

“muerte del tirano”. En la distinta evolución democrática de los dos pueblos se halla la explicación y la raíz de los con­

flictos entre el despotismo y la libertad y de las dificultades para organizar la última, contagiados muchos —no sólo los reyes— de la idea autoritaria del Estado. La idea de Cáno­

vas: la monarquía preexistente y la colaboración de las Cor­

tes “llamadas” por el rey, es ciertamente la tradicional de Castilla; pero, del mismo modo que no impidió la anula ion de las Cortes antes del siglo XIX, en este último año llevó a constantes conflictos con la monarquía y en la época “caño- vista” de la Restauración quebró, al faltar la buena fe del rey.

No hubo entonces más salida para la soberanía nacional que derribar el trono mediante la revolución.

Nuevo Director General de Enseñanza de la 'República

Española

E

L Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes d< la República Española, por Decreto del Gobierno, ha nom­

brado Director de Enseñanza al Dr. don José María Bellido, Catedrático de la Facultad de Medicina de Barcelona y Agre­

gado al Instituto de Fisiología de Toulouse.

lista de los ciudadanos españoles por quienes se interesan familiares suyos y de los cuales desconoce so domicilio este Consulado General

Palma Norte, 417, Desp. 312.

ABADIA Laborde, Alejandro.—Naturalde Alfejarín, Zaragos*- ALFONSO Blanco, Angel.—Ultimo domicilio conocido: 1 Jfr'

te de Alvarado 43. Altos.

ARIZA Juan, natural de Puebla de los Infantes, Sevilla BRAÑAS Suárez, Dimas.—-Natural de Tudela de Vego*

Oviedo.

CARDONA, Tur, Jaime.

CLAVERO Maestre, Coro.—Odontólogo.

GARCIA González, Manuel.—Ultimo domicilio: Chite-13 Chih.

GALERAS MARTOS, Antonio. Militar.

GRACIA ROCHE, José María.—-Natural de Valencia LOPEZ Antonio.—Natural de Zaragoza.

LORENTE Talamas Dr. José. Profesor de la Facultad de ‘ dicina de Valladolid.

PEREZ Antonio.—Natural de Molins de Rey, Barcelona RAMOS Frenández Cristóbal.—De Lubrin, Almería.

SANCHEZ de Frutos, Francisco, Bajío 3Í4-D-5. -, SEPTIEN Porres José.—Ultimo domicilio conocido, Hotel

paña, México, D. F.

México, D. F, a 4 de marzo de 194?.

El Cónsul General de España, PABLO DE TREMOYA.

Referencias

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espiritual, y, por tanto, es una &#34;imagen espiritual de Dios&#34; 47. Sólo por su mente, el hombre es imagen espiritual de Dios. &#34;Aunque en todas las criaturas hay