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gu rra de Granada (1482-1492)

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También a partir de la campaña de 1484, parte del personal desplegado, como veremos, será desviado al abastecimiento de la guarnición del real. En los años siguientes los ayuntamientos siguieron contribuyendo de forma similar al mantenimiento de la Plaza de Alhama. Aportación de la Hermandad Provincial de Murcia en relación con la Hermandad General para el mantenimiento de Albama.

Mientras tanto, el mantenimiento de la Plaza de Alhama continúa y la Hermandad General se vuelve a reunir, entre otras cosas para hacerlo efectivo.

Mar Meo\terraneo

Tipos de tropas y sueldos

En el transcurso de la última guerra de conquista del reino nazarí, el ejército de Castilla no será permanente. Por lo tanto, las tropas normalmente parten después de la cosecha de cereales y regresan antes de la cosecha. Los miembros de su comitiva serán retribuidos con el dinero del Señor y de la Corona, aunque debido a la obligatoriedad de su servicio parecen recibir menos dinero que los componentes de otro tipo de tropas.

En 1487 los caballeros e hidalgos de Alcaraz fueron nuevamente llamados a intervenir en la guerra, pero debido a algunas dificultades que atravesaba la población de la ciudad (<

Tampoco se puede decir que los cabildos del extinto Marquesado de Villena hagan todo su bien a través de la poderosa Hermandad, como hemos podido comprobar en las movilizaciones que tuvieron lugar en julio de 1485 o en la primavera de 1488. Si pretendemos señalar Algo aquí, Manifiesto es el significado supremo de la fuerza movilizada por la Hermandad General. Con razón hemos analizado el funcionamiento de la maquinaria movilizada por este organismo y hemos revelado el número de agricultores que reclamaba.

En cuanto a su paga, como sabemos, superior a la de las tropas nobles, los campesinos de la hermandad cobran ochenta días, prorrogables. Una de las figuras clave en la logística de la guerra del lado cristiano.

Equipamiento y abastecimiento

Por ejemplo, en el caso de Villanueva de la Fuente, que está vinculada al concejo de Alcaraz por estar incorporada a su territorio, sufre abusos generalizados por parte de las autoridades municipales. Así, en 1489, entre otras fechorías cometidas en derrames comunes, escisiones de la Cofradía o actividades de los Caballeros de la Montaña, los habitantes de la ciudad tuvieron que intentar enviar suministros al real de Baza. Como consecuencia de la conquista de esta población, algunos vecinos de Alcaraca arriendan ciertos diezmos a la Archidiócesis de Toledo sobre determinadas cantidades de grano producido en los pueblos del campo de Montiel.

Finalmente, relacionado con las carretas está el transporte de artillería, que, dependiente únicamente de la Corona, ofrece una organización autónoma. En noviembre de 1488 se produjo un cambio en la gestión del salitre en los concejos del Arzobispo de Toledo con el reino de Murcia, de modo que quienes se encargaban de la compra del salitre en estas zonas, Juan de Urueña y Alonso de Medina, Tuve que rendirme. su cargo a Fernán Gómez. Durante mucho tiempo, la Iglesia de Roma concedió indulgencias a cambio de la entrega de donaciones destinadas a cubrir los gastos del conflicto, mediante la predicación de la llamada Bula Cruzada.

Una vez iniciadas las campañas, se comienzan a realizar órdenes y pagos extraordinarios según las exigencias de la Corte. Esto se ve impulsado, tanto para sus actividades internas como no bélicas, por diversas imposiciones indirectas de necesidades básicas, así como por contribuciones extraordinarias paralelas cuando se trata de financiar las acciones de los peones de guerra. Las exigencias monetarias serán particularmente onerosas en ocasiones, como en el caso del derrame cometido en 1488 para pagar a las tropas de la Hermandad.

Así se desprende de las cuentas examinadas por Ladero, según las cuales Alfonso de Toledo recibió de Alcaraz 1.294 fanegas de cebada para abastecer a Baza, aunque no se especifica si es el concejo, el alfoz o la provincia hermandad la que Alcaraz con los Montiel campo. En las cartas dirigidas a los cabildos de la cofradía provincial de Murcia se indican las penas a tal efecto por no contribuir al suministro de Alhama o por no asistir a las reuniones provinciales.

Implicaciones sociales: sectores dominantes y clases populares

Esta situación provocó una serie de recursos y reacciones entre los jueces y los afectados, hasta que los reyes intentaron zanjar el asunto ordenando a los caballeros e hidalgos que contribuyeran a los gastos de la guerra, contra su costumbre. A la vista de los hechos, una actuación brillante en la guerra de Granada puede suponer un supuesto ascenso en la escala social del combatiente destacado, aunque en realidad este ascenso puede ser meramente nominal, dependiendo en parte de la afinidad de la persona involucrada en el conflicto. la batalla. miembros de la oligarquía. Las familias de los patriciados, propietarios de cargos públicos, también intentarán aprovechar la situación para mantener su superioridad.

Pero si algún grupo se ve especialmente afectado por el desarrollo de la guerra es precisamente el menos favorecido social y económicamente. Documento por el que los Reyes Católicos piden a sus delegados en Albacete que no ofendan a dicha localidad ni a ningún habitante por la reciente deserción de cuatro de sus vecinos (A.H.P.Ab., MUL1icipios, cajanO359. J488, 9 de julio, Murcia). Juan Romero, conforme a reglamento, había cumplido nueve meses y a su costa en el real de Santa Fe, con lo que los Reyes Católicos accedieron al alegato e instaron a las autoridades de la ciudad a respetar su persona y revertir la confiscación de sus bienes para darle . si la empresa lo hubiera hecho.

Hemos considerado este hecho como un posible factor para que el ayuntamiento no aportase algunos años a la fraternidad provincial junto con el resto del reducido marquesado. Sin embargo, la disposición de los reyes ya era demasiado tarde para algunos, y para entonces casi una veintena de familias hellinistas habían emigrado para repoblar la ciudad de Abarán, quizá a causa de las imposiciones, mientras que otros se dirigieron al reino de Granada a pesar del aparente hundimiento. A lo largo de la guerra no dejará de suceder el asentamiento de musulmanes en el reino nazarí, huyendo de la vida ingrata en tierras cristianas.

A costa de la triste condición de estos moros que se ven obligados a desplazarse, Rodrigo de Brihuega, organista de los reyes, recibe importantes beneficios. Este hecho se retrasó hasta cinco años después, con la conquista de Baza, donde destacaría Enríquez, quien trasladó a Socavas treinta familias de la población conquistada.

Apresamientos y cautiverios

No parece casualidad que al poco tiempo de repoblarse Baza llegaran bastantes nuevos vecinos de la citada localidad. El alcalde de Socavas, Luis de Bocanegra, vivirá en Baza en lugar de la ciudad de Santiago, donde también posee fincas.

El alejamiento de la frontera

Las tierras meridionales del extinto señorío, es decir las que habían pasado tras la firma de la paz en posesión de la corona, estaban integradas desde el siglo XIII en el circunscrito del llamado Reino de Murcia, cuyas fronteras Coinciden en gran medida con el obispado de Cartagena. La institución de la Hermandad General servirá como el medio más eficaz para hacer posible la reescritura de las tierras meseteñas a Murcia. Esta medida se acentúa con la utilización de la Hermandad como ejército de base en la guerra contra Granada.

A lo largo de la guerra, el equilibrio de poder entre los distintos territorios se restablecerá y reforzará por otros medios ajenos a la Hermandad. A pesar de estos intentos de aprovechar la situación bélica para organizar el mapa jurisdiccional castellano, el Marquesado de Villena todavía aparece en 1482 como una unidad territorial coherente, aspecto que se tendrá en cuenta a la hora de contribuir al apoyo de la guarnición de las villas alhamanas de los señoríos extintos contribuyen conjuntamente, al menos los integrados en la hermandad provincial de Murcia. Un paso más en el proceso de conexión de estos territorios con la ciudad de Murcia pudo darse cuando el frente de batalla se trasladó a la frontera de Lorca a partir de la campaña de 1488.

En este sentido, no podíamos pasar por alto la extraordinaria labor del profesor Juan de Mata CARRIAZ ARROQUIA, cuya "Historia de la Guerra de Granada" [en Historia de Espaiia (dir. Ramón Menéndez Pidal), tomo XVII: La España de los Reyes Católicos vol. Si partimos de fuentes murcianas, los títulos Juan y Juana María Abellán pueden ser los que más información han aportado hasta el momento sobre la aparición de la Guerra de Granada en tierras de Albacete (ABELLÁN PÉREZ, Juan y ABELLÁN PÉREZ, Juana María : “La presencia de Murcia en la Guerra de Granada de 1486 a través del repartimiento a modo de hermandad», Miscelánea Medieval Murciana (M.M.M.), VIII, Universidad de Murcia, 1981, pp. Incluso con algunos errores en el trabajo de Bosque Carceller sobre Murcia bajo del Avance de Juan Chacón, de escasa importancia e imprescindible consulta, en el que dedica abundantes páginas a los acontecimientos que rodearon la conquista de Granada, así como interesante documentación transcrita (BOSQUE CARCELLER, Rodolfo: Murcia y los Reyes Católicos , Diputación Provincial de Murcia p.

En la órbita historiográfica de Murcia hay que destacar también las diversas obras de Juan TORRES FONTESA (Don Pedro Fajardo, adelantado del reino de Murcia, C.S.LC., Madrid, 153, 352 p.; Evolución de un modelo de organización de oposición local a las autoridades patricias, Instituto de Estudios de Albacete (en adelante: LEA), Albacete pp.; YChinchilla medieval, LE.A., Albacete pp.].

Referencias

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