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6. El alejamiento de la frontera
Al iniciarse la guelTa final, las sierras meridionales de la actual provincia de Albacete son aún telTitorios vecinos de lo último que de AI-Andalus queda. Sus parajes montañosos serían, como vimos, escenario frecuente de entradas de los vecinos del reino granadino, unas veces de modo pacífico, otras con intenciones de saqueo, lo que traería la aparición de cuerpos defensivos del lado castellano.
Tampoco debió ser extraño el tráfico clandestino de mercancías con tierras musul- manas, algo habitual en la frontera norte y oriental. Lejos de idealismos literarios, la vida en lugares fronteros ha de ser desmitificada: sus tierras, tristemente salpica- das de despoblados, padecieron la inseguridad por las correrías de ambos bandos, el control félTeo sobre la a veces no tan reducida minoría mudéjar, la falta de estructuración económica y la condena al no entendimiento con los vecinos, origi- nada a menudo por la persuasión de los poderes político y religioso.
A lo largo de la década de los ochenta la frontera se va alejando progresiva- mente. Cualquier cambio que experimente en su trazado supone con facilidad una nueva movilización mudéjar por estos términos colindantes al Islam. A pesar de esta situación de proximidad al sultanato, se puede afirmar que desde cuatro décadas atrás existe un cierto despegue agrario en estas tierras del alto Segura, fenómeno que se hará más patente a partir de 1480 con el desalTollo de las roturaciones. Diez años después, conel peligro fronterizo eliminado totalmente, la recuperación agraria se acelera todavía más.
Por desgracia, durante el tiempo de desarrollo de las principales cañadas ganaderas, el señorío santiaguista permanecerá al margen de las grandes vías pecuarias, ya que los propietarios de ganado no alTiesgan el paso de sus cabezas por zonas de semejante peligro. Sin embargo, el desarrollo de estas tierras vendrá ocasionado básicamente de la mano de la ganadería, y precisamente por su tradi- ción fronteriza. Como bien dice Rodríguez Llopis, cuyos análisis hemos tomado como referencia exclusiva de este breve apartado, "en una sociedad que lucha, la ganadería prima sobre los espacios cultivados». Por consecuencia, más tarde, aun habiendo desaparecido el peligro fronterizo, los miembros de la oligarquía, en beneficio de sus intereses particulares ligados a la ganadería, impedirán la recupe- ración humana de muchos despoblados que bien pudiera haberse hecho posible mediante la roturación de dichos lugares abandonados. Con esta estrategia se desaprovecha el crecimiento poblacional que tiene lugar en la comarca favorecido asimismo por el mayor distanciamiento de las operaciones militares.
7. Consecuencias políticas: la jurisdicción militar de Murcia
La transición hacia el Estado centralista de los Reyes Católicos marca pro- fundamente las relaciones entre los concejos de la Mancha albacetense, la tierra de
Alcaraz y las sierras de Segura, frente a los distintos poderes públicos ocupados entre otros menesteres en movilizar y organizar a las poblaciones y sus recursos de cara a suprimir los últimos vestigios del Islam en nuestra península.
El Marquesado de Villena se desintegra poco antes del inicio de las hostili- dades contra el Estado de Abü'l-Hasan 'AlI y su familia. Las tierras meridionales del extinto señorío, esto es, aquellas que habían pasado tras la firma de la paz a posesión de la Corona, habían estado integradas desde el siglo XIII en la circuns- cripción del llamadoReino de Murcia, cuyos límites en buena parte coinciden con el obispado de Cartagena. Cuando estas comarcas de Montaragón-lo reducido del Marquesado- atraviesen periodos de señorío la integración a Murcia será pura- mente nominal, pero incluso en los documentos correspondientes a las fases de realengo se habla del reino de Murcia unas veces en un sentido estricto sin el señorío manchego y otras en un sentido amplio englobándolo y empleándose expresiones como «reino de Murciacon el Marquesado de Villena», como si nunca hubiera estado clara la pertenencia de algunas tierras del señorío villenense a la circunscripción murciana. Son tienas, que, formando parte teóricamente del reino de Murcia, en múltiples ocasiones han venido escapando a su jurisdicción.
Concluida la guena de los reyes contra el marqués Diego López Pacheco, aquéllos pretenden recuperar y reforzar la vinculación jurídico-administrativa de las tierras realengas del Marquesado al adelantamiento murciano. La institución de la Hermandad General va a servir como medio más eficaz para hacer posible la readscripción de las tierras meseteñas a Murcia. Esta medida se acentúa con la utilización de la Hermandad como ejército fundamental de la guena contra el granadino. Con esta institución, las huestes provinciales se organizarán anualmen- te a veces bajo símbolos murcianos, y es significativo cómo algunos hombres que bien podrían vivir a veinte o treinta leguas de la ciudad del Segura entraran en ciertos alardes gritando el nombre de Murcia como rasgo de identificación territo- rial. De esta vinculación supo Alcaraz librarse aprovechando su tradicional separa- ción jurisdiccional, y aunque en un principio se planteó que la ciudad perteneciera a la provincia murciana de la Hermandad, como hemos comprobado acabó enca- bezando otra provincia aparte. Con el transcurso de la guerra las relaciones de poder entre los diferentes territorios se van a ir recuperando y reforzando por otras vías ajenas a la Hermandad. La llegada de Pedro Fajardo al Adelantamiento mur- ciano supondrá la primera subordinación militar de los pueblos del Marquesado de Villena reducidos a la Corona y -esta vez sí- del arcedianazgo de Alcaraz a las autoridades murcianas todavía de un modo discreto en cuanto sólo aportan una contribución material y además esta aportación de dichas comarcas ha de hacerse previa orden regia. Cuando Juan Chacón sustituya a Fajardo, la sujeción de tienas albacetenses se hará más terminante.
A pesar de estos intentos por utilizar la coyuntura bélica para organizar el mapa jurisdiccional castellano, todavía en 1482 el Marquesado de Villena se pre- senta como una entidad territorial coherente, y este aspecto será tenido en cuenta cuando en las aportaciones al sostenimiento de la guarnición de Alhama los pue- blos del extinto señorío contribuyan conjuntamente, al menos los integrados en la hermandad provincial de Murcia.
Mientras las tropas castellanas vayan conquistando el sector occidental del
reino de Granada, los hombres del Marquesado quedan en diversas ocasiones a disposición del capitán Juan de Benavides para llevar a cabo diversas talas en la frontera oriental. La jurisdicción militar de Juan Chacón -y por delegación, la de Benavides- seguirá extensible a la tielTa de Alcaraz y ya de un modo más explícito al sectormurciano del Marquesado de Villena.
Un paso más en el proceso de vinculación de estos territorios a la ciudad de Murcia pudo haberse producido cuando el frente de combate se traslade a la frontera lorquina a partir de la campaña de 1488. Este año, a causa de centrarse las operaciones en el frente oriental, será cuando se acentúe la actividad del sureste castellano y se coordinen las operaciones en Murcia, donde los Reyes Católicos pasan a residir temporalmente con la intención de dirigir tales acciones. Sin embargo precisamente ese año nos encontramos con un reclutamiento en el sector de realengo del Marquesado de Villena ordenado separadamente de los territOlios murcianos. ¿Acaso quisieron ver los monarcas en el antiguo señorío un territorio de mayor cohesión que las provincias de Hermandad? En realidad este aparente desvío de la movilización no debe ser atribuible al supuesto descenso de la activi- dad bélica para esa campaña, aspecto éste que apenas se notó entre las poblaciones murciano-albacetenses. Más bien son los aludidos problemas que existen para reclutar combatientes en las tierras murcianas los factores responsables de este cambio en el sistema de organizar el contingente. En 1487 ya hubo problemas de alistamiento de hombres y fue posible una pequeña reducción del cupo provincial;
pues bien, a los concejos del reino de Murciaen sentido estrictose les va a conceder una nueva reducción del número de hombres que deben aportar el año siguiente, de modo que la cifra inicialmente prevista se reducirá a un tercio; pero como en las tierras del Marquesado no se detectan tantos problemas en esta línea, los reyes promueven un reclutamiento distinto, evitando así aminorar también la contribu- ción de sus concejos.
El nombramiento de Luis Portocarrero como capitán general de la frontera en los obispados de Jaén y Cartagena Uulio, 1488) viene a introducir un nuevo elemento en dirección opuesta a la política de forzado acercamiento que se venía aplicando en tielTas albacetenses respecto a las autoridades de Murcia. La jurisdic- ción que se le otorga abarca también el adelantamiento de Cazorla y el arcedianazgo de Alcaraz, pero queda desgajado de sus competencias el territorio del Marquesado de Villena, seguramente por su mayor lejanía respecto del escenario de las opera- ciones militares. Asimismo, dentro de su línea de oposición a toda injerencia de poderes extraños, el concejo de Alcaraz manifestará como lo había hecho en otras ocasiones su disconformidad con esta nueva vinculación a las autoridades murcianas.
En cualquier caso, por razones de organización militar frente a Granada y por obra de otras instituciones y vínculos continuará construyéndose una entidad regional que perdurará durante siglos hasta su desmantelamiento reciente con el llamadoEstado de las Autonomías.
BIBLIOGRAFÍA
Para elaborar esta pequeña obra de divulgación ha sido precisa la consulta de cerca de ochenta documentos de archivo necesariamente contrastados con la información disponible en bibliografía. En este sentido, no hemos podido pasar por alto la excepcional labor del profesor Juan de Mata CARRIAZO ARROQUIA, cuya «Historia de la Guerra de Granada» [enHistoria de Espaiia (Dir. por Ramón Menéndez Pidal), tomo XVII: La España de los Reyes Católicos, (1474-1516), vol. I, pp. 385 Y ss., Espasa-Calpe, Madrid, 1969] constituye la primera gran obra moder- na de conjunto sobre el tema.
Digno heredero del anterior, Miguel Ángel LADERO QUESADA es en la actualidad el primer especialista sobre la materia. Entre sus numerosas obras remitimos fundamentalmente a «Milicia y economía en la guerra de Granada: el cerco de Baza»,Cuadernos de Historia Medieval, n° 22, Universidad de Valladolid, 1964,130 pp.;Granada. Historia de un país islámico (1232-1571), Gredas, Madrid, 3a ed. 1989, 406 pp.; Y también Castilla y la conquista del Reino de Granada, Diputación Provincial de Granada, 2a ed. 1993, 459 pp. Por otra parte hemos de mencionar las actas del Symposium conmemorativo del Quinto Centenario (diciembre, 1991) publicadas en una obra que recoge cerca de treinta títulos (W. AA.: La incorporación de Granada a la Corona de Castilla, Diputación Provin- cial de Granada, 1993,779 pp.).
Partiendo de las fuentes murcianas, los títulos de Juan y Juana María Abellán, acaso sean los que más información han aportado hasta la fecha en cuanto se refiere a la incidencia de la guerra granadina en las tierras albacetenses (ABELLÁN PÉREZ, Juan y ABELLÁN PÉREZ, Juana María: «La presencia de Murcia en la guerra de Granada de 1486 a través de un repartimiento por vía de hermandad», Miscelánea Medieval Murciana (M.M.M.), VIII, Universidad de Mur- cia, 1981, pp. 191-210; Y ABELLÁN PÉREZ, Juana María: «Contribución humana de la hermandad de Murcia a la guerra de Granada (1487-89)>>,M.M.M., X, Univer- sidad de Murcia, 1983, pp. 19-44).
Aun con ciertos errores de escasa importancia, de indispensable consulta es la obra de Bosque Carceller sobre Murcia bajo el Adelantamiento de Juan Chacón, en la que dedica abundantes páginas a la nan-ación de los hechos de la conquista de Granada, así como una interesante documentación transcrita (BOSQUE CARCELLER, Rodolfo: Murcia y los Reyes Católicos, Diputación Provincial de Murcia, 1953, 251 pp.). Asimismo, dentro de la órbita historiográfica murciana hay que señalar diversas obras de Juan TORRES FONTES(Don Pedro Fajardo, adelan- tado del reino de Murcia, C.S.LC., Madrid, 153, 352 pp.; «La caballería de alarde murciana en el siglo XV», Anuario de Historia del Derecho Español, XXXVIII, Madrid, 1965, pp. 31-86; «Las relaciones castellano-granadinas desde 1475 a 1478», Hispania, n° 86, C.S.I.c., Madrid, 1962, pp. 188-229).
Miguel RODRÍGUEZ LLOPIS ha analizado magistralmente la incidencia de la coyuntura bélica sobre las áreas fronterizas de la Orden de Santiago en el sur de la provincia de Albacete en sus obrasConflictos fronterizos y dependencia señorial:
la encomienda santiaguista de Yeste y Taibilla (ss. XIII-XV), LE.A., Albacete, 1982,
176 pp.; ySeñoríos y feudalismo en el reino de Murcia. Los dominios de la Orden de Santiago entre 1440 y 1535, Universidad de Murcia (1987), 365 pp.
Entre los estudios de carácter local y provincial, las obras publicadas por Aurelio Pretel vienen a revelarnos valiosos datos sobre la implicación de Chinchilla y Alcaraz, entre otras localidades, en la contienda [PRETEL MARÍN, Aurelio:
Apuntes para la historia medieval del castillo de Pefías de San Pedro, Imp. Fuentes, Albacete, 1975, 122 pp.; La integración de un municipio medieval en el estado autoritario de los Reyes Católicos (La ciudad de Alcaraz, 1475-1525), LEA, Albacete, 1979, 73 pp.; La "C07nunidad y República» de Chinchilla (1488-1520). Evolución de un modelo de organización de la oposición local al poder patricio, Instituto de Estudios Albacetenses (en lo sucesivo: LEA), Albacete, 1992, 549 pp.;YChinchilla medieval, LE.A., Albacete, 1992, 549 pp.]. Del mismo autor en colaboración con Rodríguez Llopis también puede consultarse «Villanueva de la Fuente: un concejo rural en tierra de Alcaraz y una encomienda atípica de la Orden de Santiago (1213- 1525)>>, Anales del Centro Asociado de Albacete, n° 3, U.N.E.D., Albacete, 1981, pp. 93-142.
Los títulos de José María SOLER GARCÍA: La Relación de Villena de 1575, Instituto de Estudios Alicantinos, 1974, 616 pp., Y «Del archivo villenense. Un registro de escrituras realizado en 1593», Congreso de Historia del Señorío de Villena, LEA, Albacete, 1987, pp. 393-405; Yel de Casimiro FERNÁNDEZ BAUDÍN:
«Datos para la historia de Socavas y sus pueblos limítrofes», La Mancha, n° 4, 1961, pp. 17-61, ayudan a completar la información necesaria.
Finalmente, algunos datos y aspectos tratados aquí, en especial los referidos a la Hermandad General y a la jurisdicción político-militar de Murcia sobre tierras albacetenses, ya fueron avanzados con mayor detenimiento en otro artículo (AYLLÓN GUTIÉRREZ, Carlos: "Vinculación del territorio albacetense a Murcia en la guerra de Granada (1482-1492»>, M.M.M., XVIII, Universidad de Murcia, 1994, pp. 9-21).
ÍNDICE
l. DESARROLLO DE LA CONTIENDA.. 3
1. Introducción: tiempo de correrías 3
2. Las primeras ofensivas y el abastecimiento de Alhama 4 3. La Hermandad General y la organización de las movilizaciones.... 8 4. 1486-1487. El frente occidental... 12 5. 1488. El frente oriental... 15
6. 1489. El cerco de Baza 17
7. Los años finales. 1490-1492 20
11. DIVERSOS ASPECTOS DE LA GUERRA... 23
1. Tipos de tropas y sueldos 23
2. Equipamientoy abastecimiento 28
3. Financiación 30
4. Implicaciones sociales: sectores dominantes y clases populares 33
5. Apresamientosy cautiverios 40
6. El alejamiento de la frontera 41
7. Consecuencias políticas. La jurisdicción militar de Murcia 41
BIBLIOGRAFÍA... 45
CUADERNOS publicados:
1. Los terremotos en la provincia de Albacete, por Fernando Rodríguez de la Torre.
2. La intervención albacetense en la guerra de Granada (1482-1492), por Carlos Ayllón Gutién-ez.