Se basa en mi experiencia profesional como participante activo y comprometido en la planificación en los años 1980. Los arquitectos, como urbanistas, intervienen en la ciudad con conocimiento de la forma. El proyecto urbano y el plan resultante es un proceso sintético de creación de una acción física concreta en la ciudad que provoca un efecto beneficioso en una ciudad físicamente muy compleja que debe realizarse a partir de fragmentos que conectan partes del todo.
Los modelos formales históricos españoles
Las ampliaciones como aportaciones urbanas mediterráneas a la ciudad paleoindustrial constituyen el segundo modelo urbano alternativo. La importante tradición de las expansiones en nuestro país (ahora nuevamente apreciada) se pierde con la influencia de la tradición teórica anglosajona de la gran ciudad industrial. Básicamente, por la influencia de la construcción de infraestructura territorial (red vial nacional) y la pérdida de vigencia del modelo tradicional rural y agrícola de planificación territorial.
Del planeamiento de los ochenta al urbanismo urbano
La crisis de la planificación oficial con la victoria de la izquierda en las elecciones locales y la recuperación de. Por otro lado, existe un importante aporte preliminar a la definición de las propuestas dentro de la tradición anglosajona del diseño urbano (Urban Design). El primer documento de aprobación (febrero de 1983) vuelve a plantear la referencia metodológica perdida a la ortodoxia del Plan Ribera de Barcelona.
Vigencia del urbanismo urbano
Esta alternativa la aleja de los problemas reales de la ciudad, que a su vez pasan a ser propiedad de los políticos y de las campañas electorales (OMP, 1982). Esto es comprensible como una reacción a las renovaciones modernas y al desarrollo del pasado para eliminar la ciudad existente. Muchas de las opciones se limitan a preservar la ciudad en su estado actual, impidiendo en muchos casos una renovación tipológica o morfológica.
La forma de la ciudad, entendida sólo desde el aporte morfológico, no coincide con la descripción global. El desarrollo del concepto de forma completa de la ciudad, en la planificación de los años ochenta, se tuerce debido al bloqueo que ejerce el conocimiento práctico desde la escala limitante de las morfologías. Este planteamiento comienza a cuestionarse en la segunda fase del plan general de Madrid (exposición y documento de aprobación preliminar y final), que propone una comprensión más completa de la ciudad.
Ésta es la clave para comprender la conexión entre los elementos individuales y la forma general de la ciudad. Esta idea del tipo permite hacer una contribución específica a la construcción, desarrollo y mejora formal de la ciudad. Frente a esto, la opción casi generalizable, adoptada en la planificación de los años 1980, ha sido la de regular los procesos de transformación de la ciudad existente.
La regulación de usos en diferentes espacios o morfologías de la ciudad fue la base del planeamiento urbanístico. Las transformaciones ocurren no sólo como resultado de cambios relativos de ubicación, sino también como resultado del desarrollo de la ciudad en su conjunto. También aparecen como consecuencia de efectos en el entorno inmediato o fuera de él, que surgen de la construcción de elementos físicos (infraestructura u objetos individuales).
Lo específico de la comprensión y acción del urbanista es su trabajo con la forma, como organización de los espacios de la ciudad y su territorio. Ahora es posible introducir la variable altura tridimensional (el Himalaya, con sus casi ocho kilómetros).
La forma urbana
Sobre la acción propositiva y el proyecto
Esto, además de constatar la conservación de morfologías históricas atacadas por la planificación previa (planes especiales y catálogos), ha llevado al desarrollo de una metodología innovadora de renovación y remodelación urbana. El desarrollo de la ciudad puede definirse como un proceso dinámico abierto, que cambia el carácter relativo de cada lugar, como espacio y actividad social. Por otro lado, el exceso de severidad conservadora de las morfologías de las ciudades existentes dificultó los planteamientos normativos de compatibilidad física y transformación, debido a la implementación de nuevos usos sobre las tipologías existentes.
Así se puede decir que la creación de dicha infraestructura produce efectos estructurales dentro y entre grandes áreas de la ciudad, efectos calificativos que se extienden a su entorno y planificación, condicionando los tejidos urbanos que se sustentan en la vía. La capacidad de detectar e identificar estos procesos en cualquier zona de la ciudad es un objeto primordial del análisis urbano. La planificación urbana como disciplina surge de la actividad práctica de planificar y tiene un método específico que es el método proposicional.
El método urbanístico es una síntesis metodológica entre análisis de la realidad y proyecto, entre objetividad científica e intervención voluntaria. El acercamiento artístico a la ciudad y al territorio no es una contemplación, en el sentido general de la teoría, sino una acción. El predominio que ha ganado el proyecto urbano en el urbanismo reciente es consecuencia de la renovación lograda en el urbanismo con las experiencias urbanísticas de los años 1980.
El proyecto urbano, despejado del capricho egocéntrico del arquitecto o político y arraigado en la ciudad, adquiere un significado que antes no tenía debido a su evolución espacial.
La ciudad como fractal
Los resultados específicos de estas investigaciones analíticas y experiencias proposicionales nos permiten aventurar que, frente a enfoques geométricos euclidianos anteriores, la ciudad, como artefacto, se basa en una geometría ligada a los procesos de sistemas dinámicos, no lineales, es decir, aquellos complejos de sistemas generados por iteración de elementos simples. Mandelbrot a principios de los años ochenta, en sus investigaciones en Estados Unidos, con la ayuda de ordenadores. En definitiva, el concepto es el de un fragmento geométrico de orientación y desarrollo variable, pero de apariencia similar (Gleick, 1987).
La geometría fractal ha tenido un extraordinario desarrollo en la última década, tanto popular (programas informáticos para dibujos, etc.), como científico (aplicaciones a la biología, medicina, geología, gráfica, etc.). Sin embargo, es necesario superar la barrera en la que se encuentra inmerso cualquier descubrimiento científico hoy, en la sociedad del espectáculo en la que vivimos, para valorar su contribución real (Wagenberg, 1990). La geometría fractal es particularmente ideal en planificación urbana, porque combina el enfoque analítico con el enfoque proposicional, de una manera muy rica y sugerente.
Además del método de aproximación, es el de una geometría visual e intuitiva, interesada fundamentalmente en las formas, algo inherente a la nueva recuperación urbana. A partir de la investigación y el conocimiento visual de las formas, profundizamos y comprendemos su estructura y dinámica de formación y construcción. La geometría fractal se basa en el dibujo como herramienta que nos permite anticipar y revelar formas, y responder a la variedad de dimensiones y escalas en las que nos movemos hoy en la Tierra, con la ayuda del desarrollo y la tecnología.
Nos proporciona datos matemáticos cuantitativos para describir la calidad de las cosas y hacer predicciones que luego pueden convertirse en realidades físicas.
La multidimensionalidad de la ciudad
Nuestra práctica como urbanistas nos ha enseñado a buscar diferentes elementos urbanos, mediante el uso de diferentes mapas, debidamente contrastados y verificados con la realidad. Los mapas, como representaciones analógicas de territorio y ciudad, no constituyen una visión objetiva neutral, sino que están lógicamente mediatizados por quienes los dibujan o encargan, favoreciendo su selección de elementos. El desarrollo de sistemas informáticos, como el SIG (Sistema de Información Geográfica), permite obtener información cartográfica y temática actualizada, de los centros locales o regionales, en el propio ordenador, así como la elaboración de planos personalizados, combinando diferentes elementos. según cada puesto de trabajo específico (Forest, 1994).
Entre lugares inadvertidos y confusos, dentro de sistemas territoriales y dispositivos microscópicos de computadoras (Eames, 1982). Esto se sitúa entre las escalas cartográficas de 1:100.000 mapas topográficos regionales y 1:1.000 de parcelas urbanas. La mejor ilustración de esta visión son las fotografías nocturnas de los satélites espaciales.
La dimensión humana del entorno de la vida cotidiana terminaría en la casa estándar de cien metros cuadrados, las calles de diez y los autobuses y coches de cinco metros de largo. La clasificación taxonómica de los diferentes elementos seleccionados, así como la comparación de las formas de relaciones estructurales que presentan, permite una comprensión más profunda de los objetos. La práctica del dibujo, del diseño urbano, recuperada por el urbanismo de los años 80, ha ayudado a comprender intuitivamente las formas de esta nueva geometría, a través de la combinación de escalas y dialéctica analítica proposicional.
34;El aporte más interesante de esta edición es la capacidad de describir el espacio en una interacción de áreas, cada una de las cuales se lee en la escala adecuada, y cada una de ellas, a través de sus elementos relevantes.
La autosimilitud
El interés de la visión multiescalar no es la visión segmentada del objeto, sino la multidimensional y continua, su cadena comparativa, relaciones interescalares e intraescalares. Como dice el famoso matemático Mandelbrot: "Hay que ver los objetos, es una geometría en el sentido más intuitivo de la palabra, es decir, una que se interesa por las formas. Esta idea no es algo del todo nuevo, pero sí tiene sus imágenes una larga historia de cultura artística y filosófica.
Lo importante de la propiedad de autosemejanza no es sólo la capacidad de analizar formas y compararlas entre sí, a lo largo de una escala, para descubrir su origen, sino que también sirve como método de acción para comprender su construcción. Un camino holístico o multiescalar que sólo puede entenderse como producto de la interacción entre partes, lo que le confiere cierta estabilidad. Al mismo tiempo, son simples ya que pueden crearse mediante sucesivas aplicaciones de iteración.
Y añade: "El objetivo de la ciencia siempre ha sido reducir la complejidad del mundo a reglas simples". Las relaciones completamente vacías, dentro de la estructura general de las ciudades, morfologías básicas, patios de parcela y de manzana, circulaciones interiores y huecos de fachada o estructuras de dimensiones máximas. La complejidad geométrica de la aglomeración metropolitana de Madrid se refleja mejor en algunos modelos fractales (escamas de Von Koch o deposición electrolítica de zinc) que en los modelos urbanos de Howard o Eberstadt.
Este fractal (Mandelbrot, 1975) es la base de la interpretación formal de la fotografía del crepitar de una preparación gelatinosa similar al fondo seco de un lago o de una parcela rural. 1982 La cornisa de Orcasitas y el Parque de Pradolongo, Panorama de la construcción 1985a Análisis estructural de Sevilla, Ayuntamiento 1985b La calificación de la periferia, Escuela de Madrid 1985c Diseño en planeamiento municipal, CEUMT.