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ITINERARIO DE SACRAMENTOS DE INICIACION

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Andrea Moya

Academic year: 2024

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Prof. Pbro. Lic. Roberto G. Giardino

“Él nos hizo y a él

pertenecemos;

somos su pueblo.”

(Salmo 100, 3).

Teología de los Sacramentos.

Instancia Evaluativa Final Integradora.

Hna Andrea Moya

Prof. Lic. Roberto Giardino.

Profesorado en Ciencias Sagradas.

2002

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Introducción.

En el siguiente trabajo, se explicita un itinerario de formación sobre la teología de los sacramentos, deteniéndonos en los de Iniciación Cristiana y su proceso. Consta de una Aplicación Pastoral, basada en la metodología de “La Escuela de Jesús”, en la que en 4 pasos se busca al discípulo misionero pueda apropiarse de elementos fundamentales de la vida de Jesús, del seguimiento y de la vida cristiana.

La propuesta cuenta con una fundamentación, en la que se busca dar cuenta de los motivos de esta modalidad. A continuación, se explicitan los objetivos propuesto y los interlocutores.

Finalmente se propone la guía detallada de los encuentros, a modo de planificación y la manera en que se llevará a cabo.

Desde mi lugar como docente en formación, realizo una conclusión a modo de reflexión personal de lo que significó este trabajo final integrador del espacio formativo: “Teología de los Sacramentos. Iniciación Cristiana”.

1. Fundamentación.

En este apartado se busca poner las bases de la propuesta formativa del itinerario de iniciación cristiana de los sacramentos desde un clave de anclaje teórico formativo y una experiencia de Fe, que se abre a la gracia. La vivencia de los signos sacramentales, buscando profundizar en el sentido de los sacramentos y la acción de la gracia en nuestras vidas.

Los sacramentos son los “espacios” en los que la comunidad eclesial hace presente la gracia pascual. Se vuelven zonas para nutrirse y hacer presente el Reino de Dios. La reflexión teológica sobre los sacramentos de Iniciación Cristiana (Bautismo-Confirmación-Eucaristía) desde una modalidad de catequética específica de

“La Escuela con Jesús” busca profundizar en la configuración de ser cristiana en el ser, sentido y en la misión.

• Propiciadores de un espacio.

Se busca hacer de 4 encuentros de formación un espacio de apertura a la gracia desde una aproximación teológica de los sacramentos de iniciación cristiana. Por lo tanto, se determina la intencionalidad de la selección del contenido a transmitir y una manera específica de mostrarlo, de

“abrir el juego a un mundo de posibilidades” para que el sujeto desde su posición pueda apropiarse de lo ofrecido, en un juego de libertades en un determinado campo de conocimientos.

Si tenemos en cuenta que el oficio de enseñar es sostener, acompañar, y ofrecer herramientas significativas para que el otro pueda decidir por qué hacer algo qué hacer con lo que el mundo le ha dado hasta ahora y eventualmente cambiar. Desde esta óptica se complejiza sumando la categoría gracia, la apertura de los interlocutores a ella, a su acción transformadora desde la libertad antes citada.

• Mediadores de un Encuentro.

Nuestra tarea como animadores, no será otra que la de mediar entre los jóvenes y lo que uno lleva incorporado como experiencia y valor de este mundo y que quiere acercar y compartir con ellos y ellas. Y la libertad es un movimiento de autenticidad en los interrogantes y descubrimientos que nos plantea nuestra labor de estar en medio, uniendo, o cosiendo, o restaurando, o buscando acuerdos entre ambos. Poniéndose en juego a sí mismo, dejando actuar a la gracia en el encuentro, en cada interlocutor y en cada animador.

2. Objetivos.

• Objetivos Generales.

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a. de contenidos: Que el joven se abra a la comprensión y valoración de los sacramentos de la Iniciación Cristiana, y pueda continuar una profundización de acogida de la gracia de la Pascua de Cristo.

b. de actitudes: que el joven participe de los sacramentos como auténticas celebraciones de la fe que asumen y animan la vida cristiana.

c. de valoración: que el joven y el grupo pueda ahondar en la experiencia de ser comunidad convocada por Jesús a vivir gracias, que esto pueda evidenciarse en los vínculos comunitario ad-intra e ad extra grupo.

Que el grupo pueda crecer en una integración parroquial expresada en el servicio.

• Metodología: Mostrar un camino por recorrer.

Los interlocutores, se encuentra recorriendo un itinerario de discípulos misioneros en el grupo parroquial y se caracterizan por llevar adelante lo que conocemos como “La Escuela con Jesús: un camino en cuatro pasos1”. Es por ello, que la propuesta formativa que se hace se adapta a esta metodología pedagógica específica, con algunas modificaciones que buscan responder a la vivencia de la iniciación cristiana en el tiempo comprendido de los encuentros.

3. Interlocutores.

Estos encuentros han sido elaborados para jóvenes de un grupo misionero parroquial, sus edades oscilan entre los 17 y 22 años. El grupo misionero se reúne semanalmente en la capilla Jesús de la Divina Misericordia, perteneciente a la parroquia Visitación de Ntra. Sra. y San Alfonso María de Ligorio, en la ciudad de Córdoba. Ellos jóvenes han crecido en esta capilla, integrando la obra de la IAM, desde hace un tiempo, han iniciado esta nueva etapa de discípulos misioneros.

4. Encuentros.

La escuela con Jesús.

Jesús nos ofrece "vida nueva" y su estilo es el de un amigo, un maestro y un salvador, que se acerca a nosotros y espera que recibamos lo que nos ofrece y que colaboremos en su Obra. Esa es la Escuela de Jesús y el proceso salvador que nos ofrece.

Un camino y cuatro pasos para nuestra escuela con Jesús.

Reflexionemos sobre los cuatro pasos de la Escuela con Jesús analizando lo que se propone cada uno, los elementos que integra y algunas sugerencias metodológicas para la realización de los encuentros correspondientes con los niños.

Encuentros de catequesis misionera: Es el primer encuentro. En él se "escucha" de la Palabra, con el consiguiente estudio sistemático de la doctrina relacionada con ella. En este encuentro se aprende a conocer los elementos básicos del ser misionero. Es un encuentro de reflexión y de estudio para escuchar y comprender lo que Dios nos comunica. La Catequesis misionera se propone lograr que los interlocutores conozcan a Jesús y en El comprendan su misión universal.

Espiritualidad Misionera: Es la celebración y vivencialización de lo aprendido en el primer encuentro. Se trata de interiorizar lo aprendido, que se viva, se celebre. Dentro de los contenidos están: la vivencialización de la Historia de salvación, los medios para crecer en el Espíritu, cómo responder fielmente a Jesús, los Sacramentos de vida nueva.

1 Enlace disponible en:

https://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cevang/p_missionary_works/infantia/documents/rc_i c_infantia_doc_20011109_esamp18_sp.html Consultado el día: 1/11/2022.

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Servicio Misionero: Aquí se ayuda a los interlocutores para que den el paso de "ser"

discípulos a "hacer" discípulos para Jesús, enseñando a otros lo que han aprendido de Él. El contenido central responde al qué hay que hacer, al cómo hacerlo en favor de nuestros hermanos.

Comunión Misionera: Estos encuentros busca crear vínculos de unidad, fraternidad y ayuda mutua. Es también el encuentro en donde, a la luz del Evangelio, se revisa la vida y se mide el crecimiento del espíritu misionero, de cada uno y del grupo. El tema del encuentro es la vida y servicio misioneros del mismo grupo.

Propuesta de Adaptación

En esta oportunidad, se buscará de ir respondiendo estos pasos para una profundización progresiva y sistemática de los sacramentos y el proceso de iniciación cristiana. Para ello, se realizará cuatro encuentros, en el que en los tres primeros constarán de dos grandes momentos que alternarán catequesis y espiritualidad misionera, siendo el último encuentro una experiencia de servicio y comunión misionero en el mismo grupo y en la comunidad parroquial.

Itinerario por recorrer.

En el siguiente cuadro se hace visible la planificación de este abordaje, en la adaptación de la Escuela con Jesús y el proceso de Iniciación Cristiana en cuatro encuentros.

Encuentro Escuela con Jesús

Contenidos abordados. Experiencia

1 Catequesis y

Espiritualidad Misionera

• Introducción. Camino a recorrer.

• Conceptos de Sacramento

• Concepto de la realidad de iniciación.

• Proceso de iniciación cristiana en su conjunto.

• Experiencia Sacramental.

• Dios sale al encuentro del Hombre.

• Fundamentos.

• Momento celebrativo: “Los

sacramentos de mi vida”

2 y 3 Catequesis y Espiritualidad Misionera

• Bautismo.

• Confirmación

• Eucaristía.

Mc1,9-11.

Jn21,1-19.

Lucas 22,15-20

CATEQUESIS

• Catequesis Sacramental.

• Signos que lo evidencian.

• Actualización de la Pascua.

ESPIRITUALIDAD

• Momento Celebrativo Litúrgico.

• Haciendo presente los signos en nuestra

cotidianeidad.

4 Servicio y

Comunión Misionera

Comunidad de los Testigos del Resucitado

Hechos 2,1-11

Gesto Misionero, En comunidad salimos al encuentro.

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Encuentro N.º 1: En los primeros pasos del Discipulado.

En este primer encuentro nos proponemos una introducción general al recorrido de formación y experiencia de Fe que compartiremos en el grupo. El formato combinará un momento catequético y otro de espiritualidad, buscando poner los fundamentos del proceso.

Hemos creído en el amor de Dios: así puede expresar el cristiano la opción fundamental de su vida. No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva.

A partir de un diálogo socio constructivista de la frase de Benedicto XVI, se buscará un disparador a la temática de los sacramentos desde su fundamento Cristológico y si carácter de mediación simbólica de la gracia.

Los sacramentos como mediación.

Si buscamos en la Biblia la palabra "sacramento" no la encontraremos, por lo menos en el sentido que hoy le damos. Pero esto no quiere decir que no tengan fundamento bíblico. De hecho todos ellos fueron instituidos por Nuestro Señor Jesucristo.

La palabra sacramento es de origen latino, los cristianos la usaron desde los primeros años para significar lo que se refería a los actos de culto. Pero con el correr del tiempo, esta palabra se dejó para referirse exclusivamente a los signos sagrados instituidos por Jesucristo. San Agustín, que vivió en el siglo IV, fue quien más contribuyó a la clarificación del concepto de "sacramento" y no fue hasta el siglo XII, que se fijó el número de sacramentos como siete.

La Iglesia reconoce que los sacramentos son para ella sus grandes símbolos de encuentro con Dios, sus ritos constituyentes, a través de los cuales Dios actúa en ella y ella puede expresar su fe y su respuesta a Dios.La realidad sacramental es inseparable de la dimensión de la Pascua de Jesús y la experiencia de la comunidad eclesial, algo que iremos profundizando durante estos encuentros.

Los sacramentos, como hoy los presenta la Iglesia son: Actos salvadores de Cristo, que la Iglesia comunica al hombre mediante signos sensibles.

Decimos que son actos salvadores, porque son acciones que salvan al hombre de situaciones concretas, llenándolo de la fuerza del amor, fruto de la muerte y resurrección de Cristo. Abarcan toda la vida del hombre en sus puntos más significativos. En una línea de tiempo y con dibujos de los sacramentos vamos pegando en el pizarrón los momentos de la vida en que se hacen presente.

En su nacimiento: Bautismo En su crecimiento: Confirmación

En las heridas del pecado: Reconciliación En su alimentación: Eucaristía

En la formación de un hogar: Matrimonio

En la consagración al servicio de la comunidad: Orden Sacerdotal En la enfermedad: Unción de los enfermos

Son actos salvadores de Cristo porque Él es el verdadero autor, he aquí el valor del sacramento.

Es Cristo quien bautiza, perdona los pecados o comunica el Espíritu Santo. Recibir un

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sacramento es encontrarse personalmente con Cristo que salva. En la Iglesia que los comunica porque fueron entregados a ella por Cristo para que los administrara a los hombres.

Los sacramentos en mi vida.

En este momento se propone un espacio vivencial celebrativo a partir a la lectura “Los Sacramentos de la Vida” de Leonardo Boff.

Se le pedirá a cada uno de los jóvenes que dibujen aquel objeto más preciado en este momento de sus vidas que tenga “historicidad”, es decir, que con el sólo hecho de verlo, recordarlo, evoca a instante diferente de mi vida y la marca de una manera muy especial y significativa.

Se pone a disposición, papeles de diversos tamaños y texturas, junto a lápices, fibrones, temperas etc, abriendo el espacio y clima a la creatividad, con música que ambiente el momento.

Cuando han finalizado, los invitamos a que en silencio llevemos al centro del salón sus objetos y nos tomemos unos instantes para observarlo, el propio y el de mis hermanos de grupo, haciendo oración este instante, agradeciendo por lo que a cada uno le evoca en su historia.

El Sacramento de la Colilla.

Luego se proyecta el siguiente video:

https://www.youtube.com/watch?v=A81_sxBO2Y4&ab_channel=AndersonAguirre

Compartimos algunas resonancias de la historia, y si luego de haberlo visto, añadirían algo más a sus creaciones, o les cambiarían algo.

A partir del relato de una experiencia familiar fuerte, como es la muerte de su padre, Boff, explicita lo que es un sacramento en la vida cotidiana cargado de un sentido en sí mismo más allá del elemento propiamente sino de la realidad a la que evoca. Cuando el autor se encontraba en Alemania, recibe una carta de parte de su familia en la que se le comunica la muerte de su padre, y su hermana ha colocado en el sobre además la última colilla de cigarrillo fumada por él, cobrando un sentido profundo y sacramental. El autor expresa lo siguiente: “De ahora en adelante la colilla ya no es una colilla de cigarrillo. Está vivo y habla de la vida acompaña la vida su color típico, su fuerte olor y lo quemado de su punta lo mantiene aún encendido de nuestra vida. Es una colilla que se fue apagando con la vida, pero hoy es parte del sacramento de la vida nos recuerda todo lo que fue su historia, alegrías frustraciones todo” (pág. 9).

Lo transcendente se hace presente en lo inmanente:

Es importante rescatar las palabras del autor respecto a cómo lo trascendente se hace visible en lo inmanente, esto se realiza desde la transparencia, se hace evidente aquello que estaba velado a mis ojos previo a la vivencia de lo sacramental. El sacramento introduce dentro de sí una experiencia total. El mundo no está sólo dividido en inmanencia y transcendencia. Existe otra categoría intermedia, la transparencia, que acoge en sí tanto a la inmanencia como a la transcendencia. Estas dos no son realidades opuestas, una frente a otra, excluyéndose, sino que son realidades que comulgan y se encuentran entre sí. Se traspasan, se conjugan, se combinan, se asocian, se religan, se concatenan, se comunican y conviven una en la otra. La transparencia quiere decir exactamente eso:

lo transcendente se hace presente en lo inmanente, logrando que esto se vuelva transparente a la realidad de aquello. Lo transcendente, irrumpiendo dentro de lo inmanente, transfigura lo inmanente, lo vuelve transparente.

El sacramento (trans-parencia) participa, por tanto, de dos mundos: del transcendente y del inmanente. Eso no ocurre sin tensiones y tentaciones. El sacramento puede inmanentizarse

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excluyendo la transcendencia y entonces se vuelve opaco, sin el fulgor de la transcendencia que transfigura el peso de la materia.

La gracia no queda supeditada a los siete signos mayores de la fe. Nos alcanza bajo otros signos sacramentales: puede ser la palabra de un amigo, un artículo de prensa, un mensaje perdido en el espacio, una mirada suplicante, un gesto de reconciliación, un reto proveniente de la pobreza o la opresión…Todo puede ser vehículo sacramental de la gracia divina.

De acuerdo con los planteos del autor, para que una experiencia se vuelva sacramental y se visibilice en un elemento que se vuelva sacramento, es necesario que esté ligado a un acontecimiento que para el sujeto sea realmente importante, que lo atraviese, lo traspase y lo ligue con algo más grande, que evoque una realidad más profunda. Las categorías de transparencia de la Trascendencia en la Inmanencia son los conceptos claves que permite la comunión entre signo, símbolo y acontecimientos. Sin embargo estos deben estar profundamente ligados para el sujeto presente, no basta sólo una explicación del momento que permita comprensión, ya que de esta manera solo toca una dimensión de la persona (lo intelectual), debe cobrar un sentido en todas las dimensiones de la persona, en el recuero de aquello que evoca, en la historia personal y comunitaria, que atraviese el cuerpo de aromas y sensaciones, que permita una vivencia corporal y afectiva, para poder así dejar huellas profundas en el interior de la persona. Es allí donde cobra sentido y valen la pena vivir los ritos sacramentales.

Habiendo ahondo bastante en la conceptualización, y un momento vivencial celebrativo, abrimos un espacio de merienda compartida, antes de dar un nuevo paso.

¿Qué es iniciación?

La Iniciación Cristiana (IC) es una experiencia propia de la persona humana, el sujeto necesita iniciarse en todo cuanto le toque vivir, toda persona está en continuo proceso inicial, incluso en la vivencia de fe. No es un hecho puntual, sino un proceso, en el cual, alguien es introducido y conducido hacia la entraña de la experiencia vital

La IC es el camino q se transita para alcanzar la raíz, de la existencia, consta de 3 tres experiencias:

Bautismo Confirmación

Eucaristía de Iniciación

Son punto de llegada de un proceso y el punto de partida de una nueva etapa, no son el proceso en sí mismos, sino que celebran el camino recorrido, lo concluye y lo abre en una nueva perspectiva q a partir de esa nueva celebración adquiere la vida del creyente. Se van expresando en determinados ritos, signos, manifestaciones que visibilizan el proceso.

Nunca en el Nuevo Testamento se habla de iniciación cristiana. Este lenguaje era propio de otras religiones. los padres de la Iglesia no tuvieron el menor reparo en asumir ese lenguaje y en ir configurando progresivamente el acceso a la fe como un auténtico proceso de iniciación. Fue así como surgió y se consolidó todo un ritual de iniciaciones. Aquellas comunidades cristianas comprendieron de forma única la grandeza del misterio y de la existencia cristiana.

Si tiene algún paralelo el proceso de incorporación a Cristo y a su Iglesia con la iniciación antropológica, este es con el tipo de iniciación que hemos definido como libre, o de adhesión a una religión o misterio. No hay o no debe haber —en principio— en el cristianismo ningún tipo de iniciación que sea obligatorio y esté vinculado a diversos momentos de la vida: no hay sacramentos

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de la infancia, ni de la adolescencia, ni de la juventud, ni de la vejez. Porque los sacramentos cristianos no están vinculados a diversas etapas de la vida, sino a las llamadas libres de Dios.

No obstante, está hondamente arraigada en el hombre la convicción de que las diferentes etapas de la vida son «momentos decisivos» y críticos, que sensibilizan de una manera especial al hombre y a la mujer ante la experiencia del misterio. Por eso, la Iglesia —en situaciones de cristianismo sociológico— ha aprovechado estos momentos como tiempos iniciáticos y ha asumido y adaptado los rituales antropológicos a su experiencia de fe.

La iniciación cristiana en el Nuevo Testamento: conversión, bautismo, eucaristía Aportes Bíblicos.

Para este espacio, se busca un acercamiento a los fundamentos de la IC desde los escritos de Pablo, buscando además un estrecho contacto de los jóvenes con la Palabra de Dios y compartiendo juntos este proceso. Para ello, iremos buscando las diferentes citas bíblicas, leyendo y comento de manera grupal la reflexión.

Los autores del Nuevo Testamento, principalmente Pablo, hablan con frecuencia de elementos constitutivos del proceso de iniciación en la fe y en la comunidad cristiana: la escucha de la Palabra, la conversión, la profundización en el misterio cristiano y la fe, el bautismo, la comunicación del Espíritu, la eucaristía.

Elementos fundamentales de la iniciación cristiana (1 Tes)

En 1Tes Pablo describe el proceso de iniciación sin hacer mención explícita del bautismo. Se trata de un proceso en el que Pablo resalta estos pasos:

• Es predicado el evangelio no sólo con palabras, sino también con signos de poder y con Espíritu Santo, que hace que el evangelio sea totalmente persuasivo (1Tes 1,5).

• El mensaje transmite que Dios llama a la santidad, pues los convertidos han recibido el don del Espíritu Santo, que ha hecho posesión suya a cada uno de los fieles (1Tes 4,7-8).

• Los que han escuchado el mensaje se hacen imitadores del Señor, abrazan la palabra con el gozo del Espíritu, aunque las tribulaciones y sufrimientos que ese cambio comporta son muchos, han de abandonar a los ídolos y convertirse al Dios vivo y verdadero (1Tes 1,6-7.9).

«Bautizados hacia Cristo Jesús y revestidos de él» dentro del proceso de conversión y fe y efusión del Espíritu.

En la carta a los Calatas san Pablo emplea por vez primera el verbo «bautizar» (Gal 3,27). La iniciación cristiana supone: el abandono de la ley y de la justificación por las obras, es la destrucción de ese régimen de vida y la muerte a él, y la opción por Jesucristo, por la justificación a través de la fe en él: (Gal 2,16.18-20).

Quien recorre estos pasos es agraciado con el Espíritu Santo. La existencia cristiana comienza por la acogida del Espíritu, por las experiencias del Espíritu (Gal 3,1-5.14). Después de afirmar todo esto, Pablo tiene en cuenta la experiencia del bautismo y la evoca diciendo:

«Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús. En efecto, todos los que habéis sido bautizados hacia Cristo os habéis revestido de Cristo: ya no hay judío ni griego; ni esclavo ni libre;

ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús... La prueba de que sois hijos es que Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: ¡Abbá, Padre! De modo que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero por voluntad de Dios» (Gal 3,26-28;

4,6-7).

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Oración Conclusiva.

Luego de esta primera jornada de encuentro de profundización en nuestra vida sacramental, nos vamos a despedir haciendo una oración, con el Salmo 100, que además de ser el lema de todo este mes, busca significar la experiencia de Dios Personal y Comunitaria de la vivencia de los Sacramentos.

Se proyecta la letra del salmo, y lo leemos a dos coros, a cada estrofa cantamos la antífona: “Él nos hizo, somos tu pueblo” Al finalizar haremos un eco de aquellas palabras que permanecieron en interior.

SALMO 100

1 Salmo de acción de gracias.

Aclame al Señor toda la tierra,

2 sirvan al Señor con alegría,

lleguen hasta él con cantos jubilosos.

3 Reconozcan que el Señor es Dios:

él nos hizo y a él pertenecemos;

somos su pueblo y ovejas de su rebaño.

4 entren por sus puertas dando gracias, entren en sus atrios con himnos de alabanza, alaben al Señor y bendigan su Nombre.

5 ¡Qué bueno es el Señor!

Su misericordia permanece para siempre, y su fidelidad por todas las generaciones.

PARA EL PROXIMO ENCUENTRO SE LE PIDE UNA FOTO DE RECUERDO

DEL BAUTISMO Y EN LO POSIBLE LA FECHA DEL ACONTECIMIENTO.

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Encuentro N.º 2: Bautismo un Hito en nuestro caminar.

En este encuentro nos proponemos dar un paso en la profundización de los sacramentos de Bautismo y Confirmación, tan intrínsicamente unidos y el acento pascual

Dinámica de inicio

Cosecha del encuentro anterior, desde la categoría de siembra coseche nos disponemos a un primer momento pasar por el corazón el encuentro anterior y las resonancias que quedaron en nuestro interior y nos disponemos para una primera cosecha de lo vivido. Expresamos palabras que signifiquen expresen esta experiencia y las anotamos en el pizarrón.

Mirando el caminar de la Comunidad de Discípulos.

Desde una lectura compartida, vamos iniciándonos juntos en esta reflexión teológica, los chicos van alternándose para leer y se realizan comentarios de resonancias, dudas, nuevas invitación que el texto deje en ellos.

Los ritos de iniciación eran interpretados por los Padres de la Iglesia, en la época clásica, según dos claves, una joánica y otra paulina. La iniciación cristiana simbolizaba el «nacer de arriba» — tema joánico (Jn 3,3-5)— y la «participación en la pasión y muerte de Jesucristo» —tema paulino—

(Rom 6,3-11). En esta oportunidad, nos detendremos en el acento pascual.

En estos primeros siglos, bautismo y confirmación eran la culminación litúrgica del proceso de iniciación. En un principio formaban una unidad total. Eran los ritos bautismales. Bautismo e imposición de manos eran un único rito. Las diversas unciones que en él tenían lugar formaban parte de la única celebración, aunque es cierto que cada rito bautismal comportaba su propia y específica significación dentro del conjunto simbólico. Hacía finales del siglo IV se habla ya de ritos posbautismales, que van poniendo de relieve la acción del Espíritu Santo y son confiados al obispo, como símbolo mediador de la comunión eclesial.

La Iglesia del Nuevo Testamento y la Iglesia de los Padres tenían una convicción absoluta: el bautismo conducía a la eucaristía. La purificación precedía al banquete. La eucaristía bautismal era el momento de la gran comunión con Cristo y con su Iglesia. Sin participación eucarística todo lo anterior habría quedado como en suspenso, como no finalizado.

El Bautismo de Jesús, en nuestro Bautismo.

El término Bautismo procede del verbo griego baptizein, que significa sumergir, lavar. El simbolismo de los efectos del agua como signo de purificación es muy común en la historia de las religiones

Momento de la Palabra de Dios:

Disponemos de un altar de la Palabra, encendemos una vela, signo de Jesús Resucitado en medio nuestro, pedimos la asistencia del Espíritu para este momento.

Proclamación de Mc 1, 9-11.

9En aquellos días, Jesús llegó desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán.10 Y al salir del agua, vio que los cielos se abrían y que el Espíritu Santo descendía sobre él como una paloma; 11 y una voz desde el cielo dijo: «Tú eres mi Hijo muy querido, en ti tengo puesta toda mi predilección».

El hecho más importante para interpretar el Bautismo cristiano es el Bautismo de Jesús, en el que culminan las prefiguraciones del Antiguo Testamento sobre este sacramento.

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Todos los evangelistas coinciden en narrar dos cosas:

El descenso del Espíritu

La proclamación divina asociada a la venida del Espíritu Santo

La proclamación divina "Tú eres mi hijo amado, en ti me complazco" (Mc 1,11; Mt 3,17; Lc 3,22) acompañó la venida del Espíritu. Estas palabras evocan el texto de Isaías que da inicio a los cantos del Siervo de Yahvé (Is 42,1); este Siervo es el hombre solidario con el pueblo pecador, al que libera y salva a través de su sufrimiento y muerte. (Is 53, 1-12).

El bautismo para Jesús tiene un sentido concreto: es el acto y el momento en que el hombre asume conscientemente una vocación y un destino en la vida, la vocación y el destino de la solidaridad incondicional con los hombres, especialmente los más pobres, hasta llegar a la misma muerte.

El Bautismo en la comunidad de creyentes.

La Iglesia bautiza porque así realiza el mandato de Jesús resucitado y porque está llena del Espíritu Santo para comunicar la salvación a través de este sacramento. El Bautismo es el sacramento de la fe (Mc 16,16). Pero la fe tiene necesidad de la comunidad de creyentes. Solo en la fe de la Iglesia puede creer cada uno de los cristianos. La fe que se requiere para el Bautismo no es una fe perfecta y madura, sino un comienzo que está llamado a desarrollarse. En todos los bautizados, niños o adultos, la fe debe crecer después del Bautismo.

Actividad Grupal: Nos dividimos en dos grupos, para una lectura reflexiva sobre el significado del Bautismo y las partes del rito. Cada grupo leerá y elaborará un afiche explicativo que luego compartiremos a modo de plenario.

Plenario: Cada grupo comparte lo trabajado.

Momento Celebrativo: Pasar por el Corazón Nuestro Bautismo.

Para este momento, cada uno traerá consigo la foto o el recuerdo de su bautismo, y nos dispondremos para la celebración.

Momento Celebrativo: Pasar por el Corazón Nuestro Bautismo.

Ambientación del lugar

La oración estará presidida por un icono de Jesús sobre una mesita y unas velas alrededor. A los pies de la mesa habrá un recipiente con agua. Se entregará a los asistentes fotocopiada la hoja que hay en este guion con los textos para meditar. Se pondrá música de fondo para crear clima de recogimiento.

Nos hemos reunido aquí para hacer un momento de oración. Necesitamos orar, hacer silencio interior, para escuchar al Dios que nos habita en lo más profundo de nuestro corazón, y que no deja de llamarnos por nuestro nombre para decirnos una y otra vez: “Tú eres mi hijo amado”, “Tú eres mi hija amada”.

Así lo escuchó Jesús en el río Jordán tras su Bautismo, y así lo podemos escuchar nosotros, sus seguidores, que hemos recibido el mismo Espíritu Santo.

Mirando la foto del bautismo que hemos traído, el recuerdo, o aquello que nos hayan contado nuestros padres, padrinos, buscamos de hacerlo oración. Luego rezamos todos juntos la oración titulada “Gracias Jesús por mi bautismo”. Después dejaremos unos minutos para releer y hacer nuestra esta oración.

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Gracias, Jesús, por mi bautismo.

Gracias porque estar habitado por ti es todo un tesoro. Tú, Jesús, pones color a mis grises rutinas.

Tú llenas mis soledades de presencia. Tú fortaleces mis fragilidades.

Tú sacas siempre de mí lo mejor que hay en mí. Tú cambias mis egoísmos en generosidad.

Tú transformas mis resentimientos en perdón. Tú conviertes mis prisas en sosiego,

Tú elevas mis relaciones a la categoría de encuentros. Tú, Jesús, transformas mis intolerancias en aceptación. Tú envuelves mis miedos en confianza y fortaleza.

Tú das sentido a mi trabajo, convirtiéndolo en misión. Tú acompañas cada minuto de mi vida, para que pueda hacerse realidad lo que sueñas para mí, que tenga una vida plena y feliz.

Gracias por incluirme en tu Iglesia, para juntos construir tu Reino.

Habiendo ahondo bastante en la conceptualización, y un momento vivencial celebrativo, abrimos un espacio de merienda, antes de dar un nuevo paso.

Luego del momento de una colación compartida nos disponemos para dar un paso más, sobre el próximo sacramento que se encuentra intrínsicamente unidos. La Confirmación, que viene a dar culmen al bautismo.

Momento expositivo.

Lo primero que conviene reafirmar es que el sacramento por el cual recibimos el Espíritu Santo, el Sacramento del Espíritu, es el Bautismo. Con él nacemos espiritualmente y nos hacemos partícipes de la vida de la Santísima Trinidad y comenzamos a vivir una vida sobrenatural. La Confirmación es el robustecimiento de la Gracia Bautismal. Es un crecimiento espiritual, en este sacramento se van a renovar las promesas del Bautismo que otros hicieron por nosotros si es que se recibió al poco tiempo de nacer. Su fin es perfeccionar lo que el Bautismo comenzó en nosotros.

Lo que caracteriza el símbolo de la Confirmación es la imposición de manos y la unción con el crisma. Esta unción ilustra el nombre de cristiano que significa "ungido" y que tiene origen en el nombre de Cristo, al que Dios ungió con el Espíritu Santo.

Imposición de manos: En este sentido se puede decir que en la Confirmación el obispo, en nombre de la Iglesia, bendice a los bautizados para que el Espíritu Santo los fortalezca y lleve a plenitud la gracia del Bautismo. Con la imposición de manos se hace la inserción plena de las personas bautizadas en la comunidad apostólica, esta inserción es una verdadera participación en el profetismo de Cristo, que los cristianos tendrán que realizar asumiendo, anunciando y confesando la fe en Cristo, testimoniando con palabras y obras, la verdad evangélica

Unción con el Crisma: Jesús es el Ungido por excelencia. Así lo manifiesta el evangelio de Lucas al narrar el suceso acaecido en la sinagoga de Nazaret, donde se lee el texto del profeta Isaías haciendo referencia a Jesús (Lc 4, 18-19). El cristiano, al recibir la Confirmación, queda ungido y enviado para la misión de anunciar la fe, testimoniar la verdad, comprometerse en la implantación

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en el mundo de la justicia, la libertad y la paz, para ser fermento de santidad y edificar la iglesia por medio de sus carismas y servicios de caridad.

La Confirmación, se da una sola vez en la vida, imprime en el alma una marca indeleble, el signo de que Jesucristo lo ha marcado con el sello de su Espíritu, revistiéndolo de la fuerza de lo alto para que sea su testigo.

Si el Bautismo hace al cristiano Hijo de Dios, la Confirmación le enriquece con una fuerza nueva y singular del Espíritu Santo, que le hace capaz de dar testimonio de su existencia y de irradiar la fe que la presencia y acción de Dios ha creado y mantiene en él.

La especial gracia de este sacramento es el fortalecimiento de la fe, aumento de la gracia santificante. Dios no puede aumentar lo que no está presente, de ahí que el que lo recibe deba hacerlo en estado de Gracia, es decir arrepentirse y confesar los pecados antes de confirmarse.

Tres categorías de la Confirmación que no podemos olvidar:

Confirma la fe

Dios nos primerea: El primero que hace un gesto es Dios q sale al encuentro, es Dios quien da firmeza, da sustento, poner cimiento. Nosotros experimentamos que la Pascua de Jesús, le da firmeza a nuestra vida, desde el amor misericordioso de Dios Padre, manifestado en Jesús por el Espíritu Santo.

Nos hace salir al encuentro: Se hace visible a los demás en el servicio y en el anuncio.

Oración Final

Para nuestro momento conclusivo de oración, vamos a compartir el inicio juntos, y nos llevaremos la tarea de finalizarla en nuestras casas, en algún momento de intimidad con Jesús.

Nos disponemos para agradecer de esta jornada compartida, haremos la renovación de las promesas bautismales todos juntos:

Queridos amigos: Apenas habían nacido, sus padres y padrinos los llevaron a la Iglesia para que el sacerdote los bautizara en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Ellos prometieron a Dios que os educarían en la fe de Jesucristo y así lo han hecho. Ahora que ya sons mayores y pueden responder ustedes mismos:

Animador. ¿Renuncian al pecado que tanto ofende a Dios?

Jóvenes: SI, RENUNCIO

A. ¿Renuncian a todo lo que disgusta a Jesús?

J: SI, RENUNCIO

A. ¿Creen en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra?

J: SI, CREO

A. ¿Creen en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que nació de Santa María Virgen, murió, fue sepultado, resucitó de entre los muertos, y está sentado a la derecha del Padre?

J. SI, CREO

A. ¿Creen en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que el Padre y Jesús nos envían para que nos ayude a ser cada día mejores?

J. SI, CREO

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A. ¿Y en la Iglesia que es una, santa, católica y apostólica? J.

SI, CREO

Animador: Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que los regeneró por el agua y el Espíritu Santo, reciba esta renovación y los guarde en su gracia, por el mismo Jesucristo, hasta la vida eterna. Amén.

Momento Personal del Discípulo con la Palabra de Dios.

Lectio Divina a la luz del Sacramento de la Confirmación.

Momento de preparación: Busca un lugar tranquilo, toma la Palabra de Dios, acomódate, pedí la asistencia del Espíritu Santo para este momento, para hacer oración la Palabra Revelada y te muestra nuevos caminos de conversión discipular.

Lectura del Evangelio de Juan 21, 1-19.

Lee el texto varias veces, intenta imaginarlo, posteriormente, ubícate en la escena, desde el lugar del apóstol Pedro, él tiene algo importante para enseñarnos en esta ocasión.

De seguro los discípulos ya estaban muy cansados llegada la noche. Habían seguido a Pedro a pescar, pero no habían podido conseguir nada. Sí o sí estaban frustrados. Además, la resurrección había pasado, la pasión había sido una experiencia fuerte... Ver al Maestro en cruz, mucho más.

Estaban exhaustos.

Sin embargo, algo sucede... justo al amanecer, aparece Jesús. Él es quien los había convocado, quien los había llamado, y ahora se les aparecía, Resucitado. Sin embargo, no lo reconocen al principio. Recién cuando la voz de Jesús resuena al preguntarles “¿tienen algo para comer?”, el amor y el recuerdo de un vínculo profundo, hacen que Juan lo reconozca y diga: “Es el Señor”. Es así que, por la mediación de un compañero, un hermano en la fe, Pedro reconoce también a Jesús, y se lanza con confianza al agua. Una vez que comprendieron que se trataba del mismísimo Jesús, quien les decía “tiren la red a la derecha de la barca y encontrarán”, se arriesgaron. Y así fue como consiguieron muchos peces, y fueron hacia Él.

Jesús los espera con la comida compartida, el Resucitado, el verdadero alimento viene a saciar todas sus hambres, en intimidad en comunidad.

Poniéndonos en el lugar de Pedro, se acerca un momento de suma intimidad con el Maestro, preguntas sobre el amor, y una respuesta que lo abraza todo, la misión. Solo desde la Pascua de Jesús Pedro pudo abrazar su esencial camino discipular y desde allí abrirse a la misión. Primero fue necesario su propia pascua de su imagen de Dios, de sus negaciones y pecado, para abrirse a la misericordia que él mismo luego será mediación para sus hermanos.

En los últimos versículos, ya en presencia del Resucitado en las orillas del mar, no son ya solo un grupo de pescadores... ahora están en Comunidad con el Maestro, el Amigo que habiéndolos amado hasta el fi n, ahora los vuelve a convocar en torno a Él. Jesús siempre vuelve a tomar la iniciativa, se muestra necesitado, hambriento, y los espera a la orilla con las brasas listas para el asado. Como en los viejos tiempos, comparten el pan y el pez, ya no hace falta hacer preguntas... están con el Resucitado.

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Encuentro N.º 3 Eucaristía

En este encuentro, siguiendo con la modalidad de los encuentros anteriores, alternando momentos de catequesis y litúrgicos-vivenciales, nos adentraremos en el Sacramentos de la Eucaristía.

Dinámica de inicio

Cosecha del encuentro anterior, desde la categoría de siembra cosecha nos disponemos a un primer momento pasar por el corazón el encuentro anterior y las resonancias que quedaron en nuestro interior y nos disponemos para una primera cosecha de lo vivido.

Expresamos palabras que signifiquen expresen esta experiencia y las anotamos en el pizarrón.

En esta oportunidad, todo el encuentro se dará en torno a la mesa compartida. El lugar estará ambientado para una cena, poniendo en el centro, pan y vino y los lugares de todos ya dispuestos, buscando resaltar lo que en el evangelista Lucas pone en boca de Jesús: “He deseado ardientemente comer esta Pascua con ustedes antes de mi Pasión” Lucas 22,15. Música instrumental de alegría, que invite a vivir con todos los sentidos este momento.

Los animadores irán compartiendo a modo de charla algunos tips a modo de disparadores sobre la Eucaristía, buscando evidenciar los saberes previos de los jóvenes y la manera de relacionarlos con lo abordado.

Texto a modo de guía de esta cena:

Sean todos bienvenidos a esta gran cena que, como grupo misionera, hoy somos convocados por Jesús en comunidad. Vamos a hacer la experiencia de la Cena del Señor, desde el banquete Eucarístico.

En esta cena, se irán haciendo preguntas que iremos conversando entre los que tengo más cerca y luego iremos rescatando las ideas principales.

¿Qué entendemos por EUCARISTÍA? (Se deja el espacio para la charla).

El animador interrumpe el diálogo diciendo: En la experiencia de la pascua, Jesús nos quiere dar su vida, el pan y el vino son presencia real del Resucitado que nos hace participar de su experiencia. Nos hace sentirnos comprometido con la vida del otro.

Se abre nuevamente el micrófono para la charla.

Otro animador interviene: Existe una doble tentación cuando pensamos en la vida Eucarística:

1. “YO SOLITO”: Esto sucede cuando hago experiencia de Cristo presente en la eucaristía para mí, para alimentarme en mi interioridad nada más, llegando a lo que conocemos como “intimismo”. La Eucaristía sólo cobra pleno sentido cuando me mueve al encuentro con los hermanos.

2. “PREMIO DE LOS BUENOS”: Es importante sanarnos de la alergia que implica que la Eucaristía es premio para los buenos, “recompensa cuando hago las cosas bien y me lo pierdo cuando estoy por el mal camino”. La Eucaristía es comida de pecadores, alimento para el débil, yo me reconozco necesitado para poder ser alimentado, y no sentirme fuerte para recibir la recompensa.

Momento Celebrativo-Vivencial.

Proclamación de la Palabra de Dios: Lucas 22, 15-20.

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Posteriormente, vamos a escuchar una canción2, mientras vamos comiendo el pan, haciendo oración esta poesía de Pedro Casaldáliga cmf, obispo de Brasil.

Mis manos, esas manos y Tus manos.

Hacemos este Gesto, compartida La mesa y el destino, como hermanos.

Las vidas en Tu muerte y en Tu vida.

Unidos en el pan los muchos granos, Iremos aprendiendo a ser la unida Ciudad de Dios, Ciudad de los humanos.

Comiéndote, sabremos ser comida.

El vino de sus venas nos provoca.

El pan, que ellos no tienen, nos convoca A ser Contigo el pan de cada día.

Llamados por la luz de Tu memoria,

Marchamos hacia el Reino haciendo Historia, Fraterna y subversiva Eucaristía.

El vino de sus venas nos provoca.

El pan, que ellos no tienen, nos convoca A ser Contigo el pan de cada día.

Llamados por la luz de Tu memoria,

Marchamos hacia el Reino haciendo Historia, Fraterna y subversiva Eucaristía.

Momento expositivo.

Buscando rescatar de manera específica 4 elementos de la Eucaristía:

LA EUCARISTÍA

Sobre este sacramento, se destacan las siguientes conceptualizaciones fundamentales:

Es Memorial de la Pascua de Jesús, la actualización de la pascua en el aquí y ahora de la historia de la comunidad cristiana; nos hace participar de su experiencia.

La Eucaristía es símbolo de encuentro o un encuentro en símbolo: desde la cena del adiós, pasando por la cena pascual de Emaús o la «fracción del pan» de las primeras comunidades cristianas o las eucaristías del tiempo de los Padres hasta llegar a las misas del segundo milenio y hasta nosotros, la Iglesia ha tenido la conciencia de asistir y celebrar el encuentro con el Señor, con su cuerpo entregado. La eucaristía es el encuentro que genera encuentros entre los creyentes hasta hacer de la Iglesia la «tienda del encuentro», la comunidad de los que tienen un solo corazón, una sola alma y todo en común. El gran símbolo del encuentro es el pan partido y la copa de la alianza: en él se visibiliza y revela el cuerpo-por-los-demás de Jesús, su vida-entregada-derramada.

Es banquete sacrificial; es decir, es mesa compartida en la cual para que el alimento sea posible hace falta la entrega.

2Enlace disponible en:

https://www.youtube.com/watch?v=PqPhBjRmGk0&ab_channel=JesuitasAc%C3%BAstico

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Al participar en la celebración eucarística los creyentes tenemos la oportunidad de insertarnos en la misteriosa comunión de comida de Jesús con sus discípulos, tanto en el tiempo prepascual como pospascual. En la celebración nosotros Iglesia, nos sentamos a su mesa. En cierta manera somos elevados a la plenitud del reino y compartimos in mysterio la entrega sin límites, la oblación del Señor; participamos en la incipiente transfiguración del mundo.

La eucaristía es el banquete sacramental, el nuevo banquete pascual del pueblo de Dios. Jesús nos lo confió en aquel momento en que nos expresó su amor hasta el extremo, antes de morir. Jesús, el Señor, continúa el con-vite (cum-vita, con-vida) con su comunidad, allí donde ella quiera, donde se reúna en asamblea santa. El Señor resucitado nos lo volvió a recordar y nos mandó que lo repitiéramos «en el Espíritu» como memorial permanente hasta que llegue a plenitud la parusía y él sea todo en todas las cosas, para devolverle al Padre todo. Y en esa comida santa el Señor Jesús nos demuestra que se sigue entregando. Él es el que preside nuestra mesa, el servidor, el alimento y la bebida Este banquete es el signo eficaz del don que el Resucitado hace de sí mismo. Es un banquete sacrificial. En el banquete eucarístico la Iglesia entra en el memorial del amor entregado que nunca pasa. Cristo Jesús instituyó la eucaristía como memorial de toda su vida y, sobre todo, de su cruz y resurrección. Él, con todo lo que ha hecho por nosotros y por toda la creación, está presente en este memorial y actúa. Desea que ella misma se convierta en sacrificio de alabanza al Padre y en mediadora de salvación para el mundo. La eucaristía es el gran sacrificio de alabanza en el cual la Iglesia habla en nombre de Cristo Jesús.

Es presencia real y transformadora de Jesús como mediadora hacia la integridad y comunión con Dios, con los hermanos y con la realidad creada. El pan y el vino pierden en la Eucaristía su sentido natural como alimento corporal y reciben un nuevo ser y un nuevo sentido. Son signos- simbólicos reales de la presencia real y de la entrega personal de Jesucristo.

Toda presencia transformadora es mediadora, la existencia del otro es mediación para el encuentro con la interioridad, en la profundidad del otro, el otro como mi hermano, el totalmente Otro, Dios presente en mi vida por las mediaciones.

El encuentro eucarístico entre Jesús y su Iglesia se realiza todavía de forma velada, provisoria.

El encuentro aviva el ansia de un nuevo encuentro, o un encuentro sin fin.

Es la acción de Cristo resucitado en su iglesia (eclesiología eucarística), en su comunidad. «La Iglesia es el lugar exclusivo de la institución eucarística». La Iglesia es la depositaría de su palabra y la encargada de transmitirla. Es parte de su cuerpo, con el que el resucitado está indisolublemente unido. Con todo, a la Iglesia le corresponde, por medio de sus ministros, realizar y configurar el servicio eucarístico. Ella ha recibido el mandato del memorial y debe realizarlo con responsabilidad.

Ella también goza de la presencia de su Señor y ha sido agraciada con su «autoridad» y los dones del Espíritu.

La Sagrada Eucaristía culmina la iniciación cristiana. Los que han sido elevados a la dignidad del sacerdocio real por el Bautismo y configurados más profundamente con Cristo en la Confirmación, participan por medio de la Eucaristía con toda la comunidad en el sacrificio mismo del Señor. Cristo instituyó en la Ultima Cena, el sacrificio eucarístico de su cuerpo y su Sangre para perpetuar por los siglos el sacrificio de la cruz y confiar el memorial de su muerte y resurrección a la Iglesia. Es signo de unidad, vínculo de amor, banquete pascual en el que se recibe a Cristo.

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Encuentro N. º 4 Comunidad de los Testigos del Resucitado

El encuentro de hoy, tiene tres dimensiones, una experiencia celebrativa a partir de la Palabra de Dios, la vivencia de la vida comunitaria y el servicio, en el que prepararán oraciones para compartir con la comunidad parroquial a la salida de misa. Finalmente, desde la categoría cosecha, buscaremos recoger la riqueza de estos encuentros, y hacerla oración compartida.

Dinámica Inicial:

Se dispondrán de papeles por el salón con títulos o frases claves los conceptos y experiencias abordadas con anterioridad, se le pedirá que en dos grupos puedan tomarlas y ordenarlas en el menor tiempo posible. Con esto se buscará de sondear lo que hasta ahora se han podido apropriar, interiorizar y que lo puedan manifestar explicando con sus palabras los motivos de la selección conceptual y vivencial.

Momento de la Palabra de Dios.

Las primeras comunidades pos-pascuales en Hechos de los Apóstoles.

Compartimos la lectura de Hch 4, 32-34.

32La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma. Nadie consideraba sus bienes como propios, sino que todo era común entre ellos.

33Los Apóstoles daban testimonio con mucho poder de la resurrección del Señor Jesús y gozaban de gran estima.34Ninguno padecía necesidad, porque todos los que poseían tierras o casas las vendían

En esta perícopa que hoy hacemos oración, el autor sagrado nos regala 4 tips para perseverar en nuestra vida comunitaria, en los lazos en que Cristo compartimos.

Cuatro son los rasgos que habría que revisar para determinar si nuestra comunidad cristiana pertenece a ese Pueblo de Dios que se inició en la Pascua.

Los discípulos eran constantes en cuatro puntos:

1) Escuchar las enseñanzas de los apóstoles. ¿Ahora lo somos? ¿Buscamos aprender lo que desde la Comunidad eclesial vamos compartiendo juntos en el ser discípulos misioneros?

¿Nos actualizamos en lo que dice el Papa o los obispos para intentar aplicarlo en la vida cotidiana?

2) Eran constantes en la vida en común. Se cuidaban unos a otros. Atendían a los que sufren.

¿Lo hacemos ahora? ¿Cómo soy de constante en el cuidado de los que sufren?

3) En la fracción del pan, en la Eucaristía. Hoy la Eucaristía se reserva a algo que se celebra el Domingo.

4) Constantes en la oración personal y comunitaria. ¿Cuántas veces nos unimos hoy con nuestra comunidad religiosa para rezar?

El Señor nos invita por tanto a imitar estos cuatro rasgos de las primeras comunidades cristianas, porque 21 siglos después siguen siendo referencia y ejemplo.

Servicio Misionero.

Con el objetivo de llevar a la comunidad lo que nos ha enriquecido en este itinerario formativo vivencial, vamos a realizar juntos una gráfica que refleje lo más esencial de los sacramentos de iniciación (no debe ocupar más de una página tamaño A5) dejando alguna pregunta que invite a los que la reciben a profundizar en esta realidad tan importante para la vida del Discípulo Misionero de Jesús Resucitado.

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En la semana las llevamos a imprimir, y se repartirán a la salida de las celebraciones comunitarias habituales.

Dinámica de Acción de Gracias Final.

Nos disponemos a una nueva cosecha, en esta oportunidad, la hemos dejado para el final del encuentro, ya que se hará sobre todo el recorrido de estas semanas que venimos compartiendo.

Cosecha del encuentro anterior, desde la categoría de siembra cosecha nos disponemos a un primer momento pasar por el corazón el encuentro anterior y las resonancias que quedaron en nuestro interior y nos disponemos para una primera cosecha de lo vivido.

5. Conclusión General:

Realizar esta sistematización con interlocutores específicos ha sido un desafío, un don y una gran tarea. Fue una invitación a detenerme en los contenidos principales, idear la manera en que lo podemos hacer experiencia, conociendo desde hace varios años a los interlocutores y su contexto.

Finalmente, este itinerario logra ver la luz, a pesar de su extensión, estoy conforme con los objetivos y creo que pueden llegar a cumplirse en la realización de la propuesta. Espero poder llevarlos a la práctica en breve, en lo que seguramente podré revisar los tiempos de acuerdo a los encuentros estimados.

Quisiera terminar con el versículo que buscó dar fundamento a esta experiencia: “Él nos hizo y a él pertenecemos; somos su pueblo.” (Salmo 100, 3). De Dios venimos, hacia el vamos, los sacramentos marcan nuestra pertenencia a Él y a la comunidad de creyentes, no podemos vivir plenamente una sin la otra.

Bibliografía Consultada:

GARCÍA PAREDES José Cristo Rey, Teología fundamental de los sacramentos.

Apuntes de Clases.

Fundamentación de Escuela con Jesús: 1 Enlace disponible en:

https://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cevang/p_missionary_works/infan tia/documents/rc_ic_infantia_doc_20011109_esamp18_sp.html Consultado el día:

1/11/2022.

Referencias

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