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LENGUA CASTELLANA

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(1)

Arte grande

LENGUA CASTELLANA

compuesto en 1626

por el

MAESTRO G O N Z A L O C O R R E A S

C A T E D R Á T I C O D E S A L A M A N C A

Publícalo por primera ves

E L C O N D E D E L A V I Ñ A Z A

D S I , A R E A L A C A D E M I A E S P A Ñ O L A

M A D R I D : 1903

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TIRADA DE I IO EJEMPLARES

Ejemplar num. 70.

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Á semejanza de lo que es costumbre en las naciones más cultas de Europa, se pu- blicó en Madrid hace poco, en 1899, un ho- menaje á D. Marcelino Menéndez y Pelayo, con motivo de cumplirse su vigésimo año de profesorado, y á dar esta prueba de sim- patía y admiración al maestro insigne, con- currieron muchos escritores nacionales y ex- tranjeros, con estudios originales é inéditos de erudición española, formando una copiosa colección, en dos gruesos volúmenes, que fué precedida de un elogio y dedicación de la obra colectiva por D . Juan Valera.

Como discípulo del eminente catedrático y admirador y cordial amigo suyo, contri- buí yo al homenaje con unas notas biblio- gráfico-críticas sobre dos libros inéditos del Maestro Gonzalo Correas.

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— VI —

Entonces anuncié mi propósito de dar puesto en esta seriede gramáticas castellanas de los siglos XVI y XVII (en donde he publi- cado ya las del Bachiller Francisco de Tha- mara, según la edición de Amberes, 1550, la anónima, impresa en esta misma ciudad, año de 1559, y la de Juan de Luna, 1623) al Arte grande del Profesor de Salamanca, y ahora en que es llegado el momento, nada más á propósito que reproducir aquí, con ligeras variantes y adiciones,, aquel estudio para que sirva de introducción al presente libro.

*

* *

D. Nicolás Antonio, en su Biblioiheca Hispana Nova (página 554 del tomo I de la segunda edición: Madrid, 1783), dedica un breve artículo al Maestro Gonzalo Co- rreas, limitándose á citar solamente como obras de este autor la Ortografia kastellana (Salamanca, 1630), la Gramática trilingüe (Salamanca, 1627) (1) (véanse los números

(1) Poseo el ejemplar de la Gramática Trilingüe de la librería mayansiana, con adiciones y correc- ciones de D . Gregorio, el cual las escribió en hojas

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de mi Biblioteca histórica de la filologia cas- tellana: Madrid, 1893) y el comentario al versículo 6 del cap. 2.0 del Génesis, libro más raro aún que los anteriores y que por no hallarse mencionado en ningún reperto- rio bibliográfico, lo describiré á continua- ción por el ejemplar que está en la Biblio- teca Nacional de Madrid, encuadernado en un tomo, con varios manuscritos, en esta sección, signatura B-x^S.

« C o m m c n t a t i o | sev declaratio ad illvd | Gene- seos, Sed fons ascendebat | è terra, irrigans vtnuer- sam faciem terras, | capite secundo. V b i etiam illud D. Matthan, | vespere autem Sabbati, capite viti- mo; I & alia obiter expHcantur. | Avthore magistro

¡ Gonzalo Correas, Linguarum Hebraicas | & Gras- ca; Salmantic;u primario. | (Viñeta.) \ Salmanticas.

I Apud Antonivm Vazquez. Cum licentia superio- I rum, Anno Domini, M.DC.XXII.»—4.0—32 pági- nas.— Signaturas A - D , de cuatro hojas, más la portada.

Portada.— Vuelta en blanco.— Domno loanni Fonsekio Figheroo Hispalitanas Ecclesias Canónico

& Scholastico amplissimo Regi Filippo I I I I . a Corti- en blanco, encuadernadas entre cada una de las im- presas del libro. Si é s t e se reimprimiese sería muy útil é interesante hacerlo con las observaciones de Mayans.

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V I I I

nis, à Magistro Gonzalo Correas obseruantias testi- m o n i u m . — T e x t o . — E r r a t a . — Approvacion (dei Obispado). E n S. Augustin, 27 de E n e r o 1622.

F r . Bernardino Rodriguez. — L i c e n c i a en suma (igual fecha).— E r r a t a . — ( S i g u e : ) « N o m i n i s dei vera ethimologia et significatio, ad loannem F o n - sekium F i g h e r o u m , à Magist. Gonzalo Correas lin- guarum Grascae & Hebraicas Salmãticse primario investigata & expósita.

E p i g r a m a Graecum quod Soneto vocàt, in Lsetitias solennitate ab Vniuersitate Salmantina ob nuptias Principum Hispania2 & Gallias celebrata. (Texto griego y latino.)—Ode in obitum Filippi I I I R e g i s

Hispaniarü, in qua sullabae & pedes antiquorum atq;

Hispana simul consonantia & concentus obseruan- tur. (Texto griego y l a t i n o . ) — A n a c r e ó n t i c a . — S a p h i - ca.—Soneto (también en griego y latín).

Añade Nicolás Antonio que en la Biblio- teca Olivariense existía el Diálogo de L u - ciano, por Gonzalo Correas; y como no da más que la noticia, ignoro si sería traduc- ción ó imitación de las obras del filósofo de Samosata. E s sabido que la selecta y rica biblioteca del Conde-Duque de Olivares fué á parar al Convento del Angel de Carmeli- tas descalzos de Sevilla; pero dicho ms. no se cita en el extracto del catálogo (copia hecha en 1744 del original existente en la Academia de la Historia), publicado en el

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del tomo I V .

Por último, el artículo de Correas de la Bibliotheca Hispana Nova, termina con estas líneas: «Prostant et Gundisalvi Correa Iñi- go, qui alius est a nostra forsan, de quo non liquet: Proiotypi in Grcecam linguam Gram- matici Cañones. Salmanticce 1600.»

Del examen de este rarísimo libro, cuyo título completo (según el ejemplar que po- seo) es como sigue: «Prototvpi | in graicam lingvam | Grammatici | Cañones | ...Aucto- re I Gonzalo Correas | Ignigo. | In inclutai Salmanticensis Academiai | gumnasio Graii carum litera- j rum doctore. | ...Cum Priui- legio, I Salmanticse. | Excudebat Petrus Las- sus, I Anno. 1600 (l),» pudiera desvanecerse la duda de Nicolás Antonio, pues de él re- sulta evidentemente que el autor de este epí-:

( 1 ) E n 8."—40 hojas foliadas, menos la 2, 6, 8 y 40.—Signaturas A - E , de ocho hojas.—Portada.—A la vuelta: « E m m i e n d a s , Tassa.—Approbatio por Diego de Avila en el Monasterio de la Santísima Trinidad, 25 mayo 1600.—Summa del Privilegio.—

Optimas indolis ac spei puero D . Martino D . Marti- ni Abarca de Bolea & Castro Vicecomitis de Cla- mos, Baronis de Sietamo, de Quarte, Caderete, &

caeteris domini, primigenio filio Gonzalus Correas I ñ i g o S. P. D . » — T e x t o . — E r r a t a s . — E l Padrenues- tro, el Credo, el A v e m a r i a en g r i e g o . — C o l o f ó n .

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tome de gramática griega y el autor de las obras antes citadas, son una misma persona.

A Gonzalo Correas Iñigo se le nombra, en la suma del privilegio de dicho epítome, cate- drático de griego en la Universidad de Sa- lamanca; y en la epístola latina que va á continuación, dirigida por el autor al hijo primogénito de D. Martín Abarca de Bolea y Castro (el autor del Orlando determinado, hermano de D. Luis, rector varias veces de la Universidad de Salamanca), dícese cate- drático del Colegio Trilingüe y discípulo del Brócense. Pues estos mismos títulos son tam- bién los que el maestro Correas ostenta en sus demás libros, siendo de advertir que en los últimos que publicó no se refiere ya á su magisterio en el Trilingüe, porque este Colegio cerróse en 1604 y no se volvió á abrir hasta 1654, habiendo pasado Correas á desempeñar como propietario una cátedra en la Universidad. Además las propias de- claraciones del autor en su Trilingue com- pletan y concluyen la prueba, pues en la de- dicatoria al Rey D. Felipe I V dice el autor:

«Desde mi juventud me dediqué en el Cole- gio Trilingüe desta universidad al estudio

de las lenguas Latina, Griega y Hebrea, y

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enseñándolas por largos años, alcancé mé- thodo y facilidad para disponer sus Gramá- ticas mas breves, cumplidas y claras que yo las hallé » Y más adelante añade en su aviso al lector: «De la arte mia Griega ia se tiene esperienzia en esta Universidad: aora va mexorada y en Romanze, i kon la perfe- ta Ortografia Kastellana » No puede refe- rirse el autor más claramente á su epítome para aprender el griego, escrito en latín y publicado en 1600.

Y si se opusiera á esta opinión que es lar- go el período transcurrido entre esta fecha y laque llevan los demás libros impresos de Co- rreas, recuérdese que en la dedicatoria de su Ortografía (1630) al Rey D. Felipe I V habla de su «larga experiencia de enseñar len- guas»; yen el capítulo «Reprovazion de los abusos, esortazion á lo mexor y respuesta á falsas oxeciones», dice en la página 42 lo si- guiente: «e gastado kuarenta años de estudios en Salamanca, i los mas enseñando lenguas».

Compuso, además este profesor una gra- mática hebrea, según consta en los prelimi- nares del Trilingüe al decir que no la publi- caba juntamente con las otras tres, por no tener letras con que imprimirla.

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— xit —

De esta obra, sin embargo y de otras dos más importantes (ambas inéditas) del maes- tro Correas, no da noticia la Bibliotheca His- pana Nova, ni apenas ha hecho más que ci-

tarlas algún autor contemporáneo, como D. José María Sbarbi en su Monografía sobre los refranes (Madrid, 1891), y Gallardo en el índice de los manuscritos de la Biblioteca Nacional, que fué publicado en el segundo tomo de su Ensayo.

En la Biblioteca Nacional se registraba, en efecto, con la signatura F-262, en la sección de manuscritos, un «Arte de la lengua caste- llana por el Maestro Gonzalo Correas, Cate- drático de griego en la Universidad de Sala- manca, año de 1626», en 4.0, original, ya preparado para la imprenta, rubricadas á este fin las hojas por Martín de Segura, cuya firma estampó al final, y con las aprobaciones y li- cencias al principio. Este ms., que constaba de 168 hojas foliadas modernamente, sin con- tar tres de los principios, con algunas adicio- nes y enmiendas en el cuerpo de la obra, y cuyo texto, seguido desde el folio 158, don- de empezaba el capítulo «De la medida de los versos kastellanos», era quirógrafo, había desaparecido de la Biblioteca Nacional antes

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de 1868, según hubo de advertirse al hacer el recuento de manuscritos cuando fué Director D. Cayetano Roseli, quedando desde enton- ces registrado entre los que faltaban en aquel departamento.

Por suerte D. Bartolomé José Gallardo había sacado de su puño y letra, una exce- lente copia (1), aunque suprimió ciertos pá- rrafos no importantes, cuya omisión antes favorece que amengua el valor de tan esti- mable trabajo al par que facilita su exa- men á los estudiosos. Por esta copia, que ha venido á parar á mi biblioteca, no sólo tié- nese completa noticia de libro tan notable, sino de algunas circunstancias de la persona del autor, entre otras la muy importante del lugar en donde nació, declarado en el folio 133, del primitivo ms., en una nota marginal que dice: «El lugar de Jarahiz, mi patria, pueblo en la Vera de Plazencia, 6 leguas al oriente de la ciudad, junto a Garganta la

(1) L a ortografia de esta copia es la misma que usaba el autor combinada con la de D. B a r t o l o m é , quien se g o b e r n ó s i m u l t á n e a m e n t e por algunas de sus innovaciones, dividiendo siempre, por ejemplo, con un g u i ó n el pronombre y el verbo en los refle- xivos.

Nosotros, en esta i m p r e s i ó n , respetamos fielmen- te el ms. de Gallardo.

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X I V

Olía, Cuacos i Jarandilla i el Convento de Yuste, adonde se recogió el Emperador Carlos V , N. S. (i).»

Comienza la obra por una Aprobación del P. F r . Francisco Valdés, por concesión del Provisor del Obispado de Salamanca, fecha- da en el Convento de San Agustín de dicha ciudad el 27 de Abril de 1626. Sigue la licen- cia del referido Provisor, el licenciado Salda- ña, con fecha del 28 de igual mes y año, y un dictamen de D . Juan de Jauregui, que en el primitivo códice era original todo, firmado de su mano y con peculiar ortografía.

A éste que pudiéramos llamar prólogo de Jáuregui, sigue la tabla del texto del Arte, el cual va precedido de una introducción, en la que, antes de ponderar sus grandes nove- dades ortográficas, dice Correas que, al ver que «nuestra lengua castellana a ido crezien- do como suelen las lenguas con el inperio, i que florece en estos tienpos i que parece aver llegado á su cunbre enrriquezida con muchos i eszelentes Libros, i que se va es-

(1) D . Vicente Barrantes no cita á Correas ni se refiere á sus libros en el Catálogo razonado y critico referente á las provincias de Extremadura: Madrid, M . Rivadeneyra, 1865.

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desta corona, i otras que la estudian i pro- curan saber, ora viniendo a España, ora co- municando con españoles, ó buscando pre- cetos i reglas i vocabularios, de lo qual hasta aora a i mui poco, tuve sienpre deseos años a de hazer una arte acomodada, que sirviese a los çstranxeros de istrumento para adquirir mas bien i fazilmente el castellano, i fuese ghia para los niños españoles, que an de es-

tudiar el Latin, para la arte i lengua latina i aun para la Griega i Hebrea, porque siem- pre me parezio, desde que tuve esperienzia de enseñar estas lenguas, que se a de co- menzar por la gramática vulgar...»

Comienza la obra por dos capítulos sobre el origen de la lengua castellana y de las letras en el mundo y del principio de las es- pañolas; continúa con el tratado de ortogra- fía, estudiando cada una de las letras, las que sobran en nuestro abecedario, la mane- ra de reducirlo, el acento, los puntos de la oración, las faltas y abusos de la escritura vieja (i); sigue la parte titulada de la Gra-

( i ) E n el códice original puso el autor á conti- nuación un p e q u e ñ o cuaderno, escrito por é! mismo, el cual f u é publicado, años antes, aunque sin decía-

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X V I

mática, en cuyos capítulos se estudian las partes de la oración, las concordancias y la construcción, los vicios de la oración que se deben huir, las figuras de construcción y de dicción, los tropos, las impropiedades del lenguaje, la medida de los versos castella- nos, y termina con una comparación de las lenguas latina y castellana.

Tres puntos capitales son de notar en esta obra: las ideas sobre el origen y formación de la lengua española, el sistema ortográfico y el plan y método gramaticales.

Nada hay más disparatado que los funda- mentos é historia atribuídos á nuestro idio- ma. Bebió Correas en las cenagosas fuentes del Dr. Gregorio López Madera (Discurso de la certidumbre de las reliquias descubier-

rar su nombre. T i t ú l a s e el folleto: « N u e v a i ziet ta Ortografia Kastellana, Del K r i s t o s ó Abeze K a s t e - llano nuevo, a x u s t a d o á la pronunziazion kastellana.

i bozes E s p a ñ o l a s , ke kontiene veinte i zinco letras ke tiene la L e n g u a kastellana, para escrivirla cun- plida i p e r f e c t a m e n t e . » E s t á impreso en í,.", en cinco hojas; al fin un escudete del impresor y la inscripción siguiente: « K o n lizenzia Inpreso en Sá- lamanka en enprenta de Antonio Vazkez.» E n se- guida la licencia: « F e c h o en Salamanca a 7 de X u n i o de 1624. Licenciado Saldaña. Por F r a n c i s c o Cornexo. G r e g o r i o Gao.» Sigue el texto, que acaba así: « F i n a l m e n t e no ai otro kamino de buena o r t o - grafia española mas de el p r o p u e s t o . »

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tas en Granada desde el año 1588 hasta el de IS98: Granada, por Sebastián de Mena, 1601), y del Licenciado Luys de la Cueva (Diálogos de las cosas notadles de Granada y lengua española: Sevilla, por Fernando de Lara, 1603), remitiéndose especialmente á la autoridad del primero, y, por consiguienr te, afirmando que la lengua española comen- zó con la población de España por Túbal, y es una de las setenta y dos primeras de la división babilónica, que no pudieron des- terrar los romanos cuando invadieron la Per nínsula, antes viéronse obligados á sufrir su inmediato y decidido influjo. Los capítulos primero y segundo en que de tal suerte se expone y juzga la historia de nuestra len- gua, así como son los más largos en el ori- ginal, son los más endebles y desautorizados del Arte. Gallardo, en su copia, los abrevió, y nada hemos perdido con ello.

No siguió, en cambio, el maestro Correas al Dr. López Madera en sus principios orto- gráficos expuestos en el citado Discurso, en el cual dice el Catedrático de la Universidad complutense que en ortografía es justo que se imite la latina: da mayor autoridad al uso que al propio valor de la i y de la_y, y pro-

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clama que es falso presupuesto que se ha de escribir siempre como se pronuncia, ba- ses por completo opuestas á las en que funda su sistema el profesor del Trilingüe sal- mantino.

L a ortografía propuesta por éste es la misma que está en sus libros impresos y la defendida en ellos con perseverancia, si bien no establece aún ni aplica sus principios de una manera absoluta y como lo hizo en sus posteriores escritos, ni emplea tampoco las nuevas letras que inventó. Atendiendo sola- mente á la pronunciación, suprime con in- dependencia algunas letras y adopta otras para adecuar los signos gráficos á los sonidos elementales. E l grande uso que se hace de la K (que entre nuestros contemporáneos tiene no pocos defensores, así en España como en la América latina), ha dado su ma- yor notoriedad al autor, quien no se conten- taba con menos que con que el Rey (como así lo solicitó por medio del Príncipe D. Bal- tar Carlos) mandara que sus letras escogidas se pusieran en la Cartilla común y que los tipógrafos imprimiesen el romance con ellas.

Pero por lo pronto no la usa en este Arte más que delante de e y de cuatro años

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más tarde, en su tratado ortográfico, la apli- cará delante de todas las vocales, como ya lo había hecho dos antes de 1626 en su bre- vísimo epítome anónimo. En el Trilingüe (1627) mostróse igualmente radical en el Aviso al Lector, no en el texto.

Ufanábase Correas de esta reforma, que le acarreó, no obstante, el desvío de sus compañeros de profesorado en Salamanca, al decir de Nicolás Antonio, y le proporcionó la justa censura de muchos escritores coetá- neos y posteriores. Porque si son indudables las ventajas de simplificar y unificar la orto- grafía, como desde hace siglos intentan mu- chos autores, no lo es menos la inconvenien- cia de adoptar para su logro nada más que un principio ó sistema, ya sea el fonético, ya el etimológico, ya el uso establecido.

Claro es que la mayor perfección á que debe aspirar la escritura de un idioma es á que todos los signos ó letras sean representación fiel, invariable é inequívoca de sus sonidos elementales; ípero siendo el idioma un orga- nismo en que desaparecen ó se modifican y renuevan, por medio de una constante é in- sensible alteración, la forma, el sentido y la función de las palabras, no es posible pres-

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— xt —

cindir por completo de los orígenes é histo- ria de ios vocablos en sus relaciones ortoló- gicas y ortográficas, ni fácil pronunciarse contra el imperio de la tradición ó del ins- tinto popular, sancionado en las páginas de los doctos, sin caer en la extravagancia á veces.

El mayor acierto, á mi juicio, del maestro Correas, estuvo en el método que empleó en su Gramática. Sin seguir la costumbre acep- tada por todos los autores que reprodujeron, en cuanto á la teoría ó al sistema, el mismo invariable modelo, al cual toda lengua nece- sariamente tenía que conformarse, facilitó Correas grandemente la enseñanza, así del latín como del castellano, en sus Artes, por lo sencillo del artificio, por lo conciso y abre- viado de los preceptos y por la subordinación de sus ideas á la observación empírica de las formas del lenguaje.

Algunos le tuvieron por ridículo (i), di- ciendo que habría merecido más estimación, sj se hubiera atenido al común hablar de los

( i ) V é a s e el prólogo de D. Gregorio Mayans y Sisear á los libros de las Epístolas selectas de Marco Tulip Cicerón, traducidas en lengua castellana por el Maestro Pedro Simón Abril: Valencia, por Joseph Thomas Lucas, 1760.

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gramáticos; mas de tales censuras no debe hacerse solidaria la crítica filológica moder- na, que desecha las teorías de la antigua gramática general y las disquisiciones acevca de sus categorías, cuando se trata de com- poner el arte de hablar y escribir con per- fección una lengua.

Al acervo común de la cultura filológica española contribuyó Correas con otro libro, hasta hoy inédito, del cual hace ya mención en el párrafo siguiente, que está en el capí- tulo del paroima ó refrán de este Arte que publicamos: «Mui cumplidos y declarados se verán en nuestro Vocabulario de Refranes Castellanos, eí mas copioso que ha salido,*

y cuyo título completo pongo á conti- nuación:

«Vokabulario | de Refranes, i Frases Pro- verbiales [ i otras formulas komunes | de la lengua kastellana, | en ke van todos los im- presos antes, i otra gran kopia | ke junto | el Maestro Gonzalo Korreas | Katedratico de Griego i Hebreo | en la univ. de Salamànka, I Van añadidas las deklaraziones i aplika- zión ¡ adonde parezio ser nezesario. | Al kabo se ponen las frases mas llenas i kopio- sas.»

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— X X I I —

Èl ms. original de esta obra se ha per- dido. A l decir de Gallardo, que lo vio y co- pió en parte, no era autógrafo, aunque tenía adiciones y enmiendas de mano del autor, cuya letra es inclinada á la izquierda, como la del Doctor Salas; llevaba al principio de la segunda hoja de guardas esta nota: «Tie- ne este libro 502 hojas | i media» (y de otro puño: «le faltan 4») | y antes estotra: «Es del Colegio Tril. | Caj. 21, n.0 45. ¡ Dejó este libro al Colegio Trilingüe el Mro. G. Korreas,

I Colegial de él;» su dimensión en 4.0, y se- guía este orden alfabético: a e i o u . l n s z x d. f b g k p t v. m rr ch 11 ñ h, concluyendo con las «Formulas i frases en particular», que ocupaban 107 hojas, foliadas de lápiz por el mismo Gallardo.

En el Catálogo de los libros mss. que se conservan en la Universidad de Salamanca, hecho por D . Vicente de la Fuente y D . Juan Urbina, y 'publicado en aquella ciudad en la imprenta de Martín y Vázquez, año de 1855 (4.,,) 75 páginas), no se halla ésta ni ninguna de las demás obras del maestro Correas. Pero conocemos dos copias. Una de ellas, del siglo pasadóv está en la.Real Academia Española:

fórmanla tres gruesos volúmenes en 4.0, no

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original. En el acta de la sesión celebrada por dicha Academia el martes 7 de Noviem- bre de 1780, suscrita por D. Manuel de Lar- dizabal y Uribe como Secretario, se lee lo siguiente: «El Sr. Sanchez [D. Tomás Anto- nio] traxo el Bocabulario de refranes y frases proverbiales de Gonzalo Correas, en tres to- mos de a quarto, copiado del original que se conserva en el Colegio Trilingüe de Sala- manca; cuya copia se ha sacado por encargo de la Academia, quien acordó se den 25 do- blones al copiante por su trabajo.»

L a otra copia es parcial. L a conservo en- tre mis papeles por haberla adquirido entre otros que pertenecieron á Gallardo. E s un ms. en 4.0, que consta de 157 hojas y no contiene más que las fórmulas y frases, que es, por cierto, la parte más importante. Esta copia es la que vió el señor Sbarbi y á la que se refiere en su Monografía de los refranes.

De letra de D. Bartolomé José Gallardo está escrita hasta letra F , hoja 64, después de la cual no siguen las letras por el orden del a b c. A l principio del libro se consignan las noticias relativas al ms. original que más arriba se han dado.

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Para el cabal conocimiento de la lengua castellana en uno de sus mejores períodos;

para nuestra Gramática histórica, y aún para nuestro Diccionario usual, es de tal utilidad la colección de que trato, que de cuantas obras nos legaron los escritores del siglo X V H sobre la filología castellana, no hay acaso otra que la tenga mayor. E s importantísima sobre todo para lo que se llama hoy el folk lore español, pues el maestro Correas no se ciñe en su obra á apuntar las frases prover- biales, sino que en muchos casos entra en largas explicaciones sobre su origen, y sobre las historietas, fábulas y tradiciones popula- res que engendraron dichas frases. Al estu- diar esta copiosísima colección, vése además que en ella hay formas y modos de decir que subsisten ahora, otros que ya han des- aparecido, y no pocos cuyo significado ha su- frido notable modificación, comprobándose que así como se advierten confusiones, muta- ciones y abrogación de significado en las palabras de una lengua, existe también en sus proverbios y frases proverbiales lo que pudiérase llamar patología fraseológica, de la cual ofrece grandes muestras el repertorio de Correas, siendo por lo tanto interesan-

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k lengua castellana.

Tales son los dos libros inéditos del maes- tro Gonzalo Correas, uno de los cuales ofrez- co hoy á los eruditos y aficionados á estudios filológicos. De una parte de la obra léxico- gráfica de Correas ha entresacado el P. Juan

Mir y Noguera, de la Compañía de Jesús, más de mil modismos y locuciones, los cuales ha incluido en su colección de Frases de los autores clásicos españoles (Madrid, imp. de L . Aguado, Lib. de Gregorio del Amo, 1899, 4.0, XLII—885 páginas) libro de copio- sa y útilísima lectura, que afirma y acrecien- ta justamente e¡ crédito y aplauso que á di- cho escritor han producido sus obras: «La Creación», según que se contiene en el pri- mer capítulo del Génesis (Madrid, 1890) «El Milagro» (Madrid, 1895), y «La Religión»

(Madrid, 1899). Probable es que la Real Aca- demia Española no tarde en imprimir el Vo- cabulario completo de Correas, según el tex- to, que conserva en su archivo.

Y así, con el conocimiento detallado de ambos libros, podrá formarse cabal idea de la personalidad literaria de su autor, á quien, si no le está reservado un puesto entre los

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— X X V I —

genios, ni al lado de los grandes poetas, filó- sofos ó historiadores, le corresponde un lu- gar muy distinguido en los anales del huma- nismo y de la filología en España, y cuyo nombre habrá de ser mencionado siempre que se recuerden los de aquellos maestros que, á pesar del predominio del latín, restau- raron la enseñanza del idioma castellano, y de cuantos han trabajado en la gran obra de la educación española, buscando los medios de hacerla más completa y eficaz.

E L CONDE DE LA VIÑAZA.

Madrid: primero de Junio de 1903.

(25)

A R T E

DE LA

Lengua Española Castellana

E L M TRO. G ONZALO C ORREAS,

Catedrático de Griego en la Universidad de Salamanca.

S A L A M A N C A , 1626.

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APROBAZIOI i '

de cl P. F r . Francisco Valdes, por comisión de el Provisor de este obispado

de Salaimmca.

Por lo mucho qo hallo de estima en este libro, llego á lastimar-mo de la sombra qe A cuerpos tales persigue, siendo sin comparación mas los qo aplauden el vizio por envejecido i común, qe los qe se sujetan ¡i la razón, cuando les enseña contra lo qe supieron; ó por dezir verdad, por no haber-lo sabido, lo quieren ignorar: pertinazia por todas leyes condenada.

Hablará uqí el qo desea saber (afecto qo debe anteceder á todas edades) la propriodad i razón de la Lengua por qien vive, i para qien debe saber;

pues es hoi el término de la Lengua Española el qo de los polos: i no menos debemos abrazar la gloria qe se sigue á nuestra nazion; pues por estos escritos podrá con mas justo título nuestra Es- paña gloriar-se do madre común de las naziones, qe Roma, do qien en caso tal dijo Simaco Nunc vero civitas nostra popidorurn parens facta est, do- cere potest singvlas antiquitates suorum. Eealza

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esta gloria la erudizion de tan gran Maestro, de qicn oyó dezir á Casiodoro: Quid de tali sapientia poterit stimari, que tot genera elognii inoj'ensa exer-

citai et custodit. leomõ én obra de tan docto i Re- lijioso Autor no hallo cosa qe desdiga á la piedad cristiana.—Salamanca, de este Convento de San Agustin 27 de abril, año d.e 1626.—ÍV. Francisco de Valdes.

El Liz. Saldaña, Provisor en la ziudad i obis- pado de Salamanca por S. S." S.r D. Antonio Cor- rionero, Obispo del diclio obispado, del Consejo del Rei n. s. &z. Por la presente damos lizenzia á cualqier Impresor para qe imprima este libro intitulado AKTB DE LA LENGUA ESI^ASOLA CASTE- LLANA, compuesto por el Mro. Gonzalo Correas, catedrático de Griego en la Universidad de Sala- manca, atento está essaminada i aprobada, i no contiene cosa contra la Fe.—Dada en Salamanca á 28 de abril de 1626 años. — Liz. Saldaña.—"Por Luis Perez.•= Anacleto del Enzina. Liz." para una impresión.»

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MUI PODEROSO SEfiOR.

Por mandado de V . A. é leido este libro dei M." Gonçalo Correas, Catedrático de prima de las Lenguas Griega i Hebrea en la Universidad de Salamanca, cuyos asuntos son mui dignos de estimación, i de admitirse'entre los mas inpor- tantes de la buena politica: bien qe alguno los juzgue mutiles extraordinarios, por enplearse en gramáticas de la lengua propia qe hablamos, y en ortografías qe reforman el común modo de escri- vir. Uno i otro es mui útil, i no nuevo en muchas de las lenguas vulgares ni aun en la nuestra. En Francia ai dos artes, una qe enseña a hablar ntro.

longuage Castellano, conpuesta por Juan Saul- nier en la Universidad de Paris, i otra moderna en Lengua Latina qe enseña la suya Francesa.

Tanbien en la Italiana el Trisino escrivio prece- tos gramaticales, assi los llama: i Clavio Tolomeo en una epistola de las suyas doctas, le. dixo á Anibal Caro: Serums fuerçá inprimir ciertos vo- Iwnenes de gramática qe tengo escritos sobre la Lengua Toscana. De la de los Indios escrivio arte el M.0 fr. Domingo do S.t0 Tomas: i de la qe usa- van los Moros en Granada cuando la ganó el Eei Fernando, la escrivio un religioso de S. Gero- nimo. Lo mismo hizo en la nuestra el L.^o Juan

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Ochoa, Sevillano, con particular diligencia, no se qe llegase á inprimirse. La parte, pues, de la Orto- grafia i corrección de muchos abusos qe en ella tiene aprehendido, el común escrivir, juzgo qe es de mayor inportancia para nosotros: aunqe á las naciones estrañas, i siglos venideros, inportará mas la gramática. An escrito muchos de ortogra- fia en lenguas vulgares, introduciendo nuevas en- miendas. E l mismo Trisino, qe debíamos, quiso añadir á su A. B. C. italiano tres ó cuatro carac- teres griegos, para quitar otros ó suplirlos, i en- mendar algunos; en cuya conformidad inprimio sus obras, i un largo Discurso qe dedica al Pon- tífice Clemente 7." para qe con su autoridad esta- blezca esta reformación. Clavio Tolomeo intentó no menos enmiendas, i las persuade i executa en sus epistolas. Neri Dortelata en las obras qe tra- duxo al Toscano de Marsilió Fisino trata largo de inovar su ortografia, i escrive conforme á sus opiniones: qe una delias fue señalar acento en todas las palabras como los Hebreos ó los Grie- gos, i assí se ve inpreso aquel libro. lía nuestra lengua escrivio de ortografia Juan Lopez de Ve- lasco, coronista del 2." Filipo: i después Mateo Aleman, con muchas advertencias nuevas i mui acertadas. Finalmente otros buenos autores, como el Benbo, el Dolce, i el Eusceli en Italia; i en España Herrera, Alderete, i semejantes, an pro- curado con su exenplo i precetos corregir las vul- gares gramáticas, i ortografias, sus inpropiedades i abusos, qe en todas naciones se hallan como en la nuestra, con qe son engañados desde la niñez

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todo acierto i razón.

No me pareció sin proposito alargarme en esta censura qe servirá tanbien de introducion, porqe vea V. Alteza el fundameuto conqe deven ser es- timados los escritos do estas materias, i qe me- recian ser llevados á efeto por mano i poderio su- perior, oyendo muchas advertencias i observacio- nes qe. con largo estudio á alcanzado el maestro deste libro, i las qe de nuevo notasen otros pa- receres, para elegir lo perfeto i mas apurado, i enmendar los daños comunes contra la policia i.

propriedad de nuestra escritura i lenguaje. Esto siento, i qe en toda la obra no ai ofensa de la fe i costunbres, sino méritos de alcanzar la merced qe el alitor suplica á V. Alteza. En Madrid A 4 de

Março, lt)27.

Don Juan de Jauregui.

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4t r

I N T R O D U Z I O N â

l a , (zr'te cctstellccncL

Viendo qe nuestra lengua Castellana á ido oreziendo como suelen las lenguas con el in- perio, i qe floreze en estos tienpos, i qe pa- reze aver llegado á su cunbre enrriquezida con muchos i eszelenbes Libros, : i qe se va esten- diendo por muchas naziones estranxeras desta corona, i otras qe la estudian, i procuran sa- ber, ora viniendo á España, ora comunicando con Españoles, ó buscando prezetos, i reglas, i vocabularios, de lo qual hasta aora ai mui poco, tuve sienpre deseo de hazer una arte acomodada, qe sirviese á los estranxeros de istrumento para adquirir mas bien i fazil- mente el Castellano, i fuese ghia para ios ni- ños Españoles, qe an de estudiar latin, para la arte i lengua latina, i aun para la griega i Hebrea; porqe sienpre me parezio, desde qe tuve esperiencia de enseñar estas Lenguas, qe se á de comenzar por la gramática vulgar, qe

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á de andar al principio de la Latina, i qe los niños comienzen á Leer i escrivir por ella en las escuelas, i qe esta comienze por el Cristos, i letras, i beabaes que podemos llamar silabas, como lo son, i en sabiendo aquel principio de letras, ó cartilla, que prosigan leiendo de leido por las rreglas, i partes de la Gramática de su lengua materna, i luego pasen á la arte de L a - tin, de la manera qe yo lo dispongo en esta, porqe sighiendo esta orden tengo por mui grande el aprovechamiento qe se hará, i es claro de ver, pues con el uso de leer i escrivir alcanzaran de camino, i sin trabaxo lo mas de los términos disposición i fabrica de la grama- tica Latina; porqe la Gramática en lo gene- ral es común á todas las lenguas, i una mesma en todas. I la causa de aver tardado de po- nerla en escrito á sido la perplexidad en qe me á tenido mucho tienpo la confusion de .or- tografia, qe se usa en el Eomanze (no escuso de mala la latina) que no es sino cacografía, qe quiere decir mala manera de escrivir,, por la falta i sobra de algunas letras, i abuso de otras, como sé, vera en lo que diremos adelante.

Porqe nuestra lengua Castellana-tiene veinte i zinco bozes i sonidos ó pronunziaziones di- ferentes, qe se deven siniíicar i escrivir con otras tantas letras diferentes, cada una de su sonido, para escrivir como se pronuncia, i pro-

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nuneiar como se escrive; no como hallamos en este tienpo rrezibidas del pasado, i puestas en uso las letras de qe aora usamos, i muchos tienen por latinas, qe no son tantas como las qe avernos menester, por aver dexado las qe avia antes, si acaso eran diferentes i bastantes como es creíble, i no aver ávido ninguno qe rrestituiese i rrenovase las letras Castellanas ó Españolas, i hiziese un abeze cunplido i per- feto, después qe se introduxeron estas qe pa- rezen latinas, i se olvidaron las antiguas, qe era invenzion eroica i dina de muchos pru- dentes i grandes onbres en letras que avernos tenido, i enpresa eterna i alta para eternizar un Prinzipe qe lo mandara rrenovar, i usar.

Los qe no an estudiado lenguas, no echan de ver lo que esto inporta; ni tanpoco qe todas las naziones del mundo tienen algunas pro- nunziaziones diferentes i próprias suias, en qe difieren de las otras, i en las letras con que las escriven, aunqe convengan, como convienen en las vocales, i en las mas consonantes; i qe no puede enteramente servir el Abecedario de una Lengua á la pronunziacion, i escritura de la otra, en aquello que es diferente; de donde por no rretener nosotros el propio Abezedario Español se sighio qe una letra hiziese dos ofizios, i aun dos, i tres, i se inventasen çe- rilla, i tilde, i otros rremedios desacomodados

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qe ai, sin saberse quien aia sido el inventor, para suplir la falta: qe es grandísimo enba- razo i dificultad para los qe deprenden á leer.

Porqe siendo cosa de quinze ó veinte dias en xuizios algo capazes, ó de un mes, i á lo sumo de dos en los niños mas tiernos, si uviese buena ortografia, vemos qe gastan en ello mucho mas tienpo. Buena ortografia llamo al uso de leer : escrivir con tantas letras, como son las bozes sonidos, ó pronunziaziones de nuestra lengua teniendo cada una un sonido, i ofizio solo, qe esto quiere dezir ortografia en griego, recta enderezada manera de escrivir: i esta rregla i aviso es xeneral para todas las lenguas, no solo las antiguas i doctrinales, sino para las vul- gares, desta i las otras naziones estranxeras, en las quales veo tanbien este trabaxo i con- fusion de no escrivir como pronunzian, i creo qe de ellas se nos á. pegado algo desto, siendo istrumento la lengua latina; i creo tanbien qe los Españoles somos los qe menos mal escri- vimos nuestra lengua, i para hazerlo mexor devemos rrestituir, i cunplir nuestro Abeze, añidiendo lo qe falta á este viexo ó latino qe ia sabemos, i quitando lo qe sobra, i el abuso qe tiene, como lo hizieron los Antiguos Grie- gos qe á todo el mundo eszedieron, i se aven- taxaron en lengua, i ortografia. I se deve creer de los Latinos, i Españoles antiguos qe escri-

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vieron como pronunziaron, aunqe el tienpo, i el descuido mudo algo de la pronunziazion en su tienpo, i después mucho. Mas la Griega ia en el nuestro se á sustituido entre Doctos i Letrados, como lo fue Arias Montano, i otros, de la corruzion vulgar qe avia rrecibido al so- nido de cada letra por si con grande aproue- chamienfco de su estudio, i hermosura, i des- canso de su lezion. De la mesma manera, i no de otra nosotros tendremos buena ortografia.

Ansi lo sintieron antes muchos onbres de le- tras, i lo sienten oi dia todos los prudentes, en especial nuestro mui Docto Maestro el Anto- nio de Nebrixa en la Arte Castellana qe hizo, lo dize, i rrepite largamente; el qual quisiera yo qe ansi corno lo sintió, lo pusiera por obra, pues pudiera salir con ello, con su mucha au- toridad, i eon el fauor qe tuvo de los Eeies Católicos, i del Ilustrísimo de Toledo fr. Fran- cisco Ximeuez, mandando sus maxestades in- primir, i enseñar los niños con las letras qeel diera. E l deseo la enmienda, i otros buenos inxenios ansimesmo, qe trataron de nuestra ortografia, mas no hallo qe hizieron, mas qe mostrar el daño, i quexarse, i proponer como se deuia enmendar, sin poner en execuzion el rremedio enteramente en sus escritos, dando- nos un libro perfetamente escrito, á quien imi- taran ios demás. Bien oreo tienen disculpa en

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no aver en las inprentas todas las letras en la forma i copia, qe son menester, ni aver mu- chos punzones, i matrizes como han de ser, para fundirlas, ó en la costa qe podia tener el hazerlas, ó por ventura i lo tengo por maior oausa i estorvo, temer como serian rrezibidas, i ponerse á ser xusgados de cuerdos, i necios, lo deseo ponerlo por obra en efeto i comenzar con favor de Dios, i de los discretos, supuesto qe á faltado quien lo hiziese, i qe alguno lo á de comenzar, si á de tener enmienda cosa tan inportante, i no me correr á mi menos obliga- zion por Español i Castellano, sino antes mas qe á otros, qe profeso el estudio, i enseñanza de las lenguas, en qe se echa mas de ver lo qe esto inporta, para hazer este bien á mi nazion, i lengua natural, i dar claridad en escrivir, i leer á nuestra xuventud, i suzesores, confiado qe lo mas estara hecho, dado priczipio, para qe todos lo abrazen, i para qe los vemderos lean .los libros qe ai escritos, como- los- qe «e- inprimieren nuevos. Dire primero qe letras i uso de escrivir tenemos al presen-te, para qe quede por aviso i rregla para lo ia etícrito. Des- pués diré la buena i nueva ortografia, para l.a.

qual serán escoxidas i tomadas las letras qe á menester del Abeze viexo, dexandp las inuti-, les. Por manera que las letras qe llamaremos, nuevas, serán las, mesmas qe las viexas, i de

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sus mesmas figuras; i ansí quien supiere la le- tura nueva, sabrá la viexa, i al contrario, i demás desto, se ira escriviendo este tratado con la ortografia viexa algo enmendada hasta llegar al abezedario de la nueva, i conforme á la nueva iremos usando de la x en su so- nido de x e , i de la z, i doblaremos la r r en principio de parte, i v desta figura sienpre ira por consonante i la otra por vocal. Mas antes de pasar adelante á otra cosa, sera bueno de- cir algo del orixen de la Lengua Castellana ó Española, de qe tratamos, i pretendemos es- crivir bien, i escrivir, i disponer en esta su

Gramática.

U DEL 0EIJEN DE LA LENGUA CASTELLANA Ó ESPAÑOLA.

Azerca del oríjen de la lengua castellana ó española se pudiera dezir mucho, i hazer un libro entero en probanza de su antigüedad i continuada durazion, i desengaño de un co- mún error en qe caen muchos hombres de Le- tras: qe es imajinar qe la Lengua Española es derivada i corruta de la Latina por la seme- janza de vocablos qe tiene con ella. Mas yo no pretendo alargarme en argumento tan grande á mas de un capítulo, qe me parece basta para

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el Arte; remitiendo á los deseosos de saber esto mas cunplidamente, á lo qe escrivio con eminenzia i bastante prueba el D.r Alcalde Gregorio Madera en los mui doctos Discursos qe hizo sobre la invenzion de las reliquias, lá- minas i santos Mártires del Monte Santo de Granada.

f DEL OBIJBN DE LAS LETRAS EN EL MUNDO, I DEL PB1NZIPIO DE LAS ESPAÑOLAS Nuestro Don Pedro Mejia en el 3.° libro de su Silva, tratando del oríjen de las Letras, no qiso disputar este punto, por ser fázil de in- ventar este mof'odeescrivir, continjente acaso, y variable según el arbitrio i voluntad de cada uno en varias formas de letras, como las ve- mos cada dia; i ansí asentando qe hubo Le- tras desde Adan, nosotros las habernos tenido desde Tubal, i este modo desde él ó poco des- pués, i á lo sumo menos desde los Fmizios 6 Griegos, de los cuales no pudo bajar.

A la duda qe se puede ofrezer, de cómo no se hallan escrituras mui antiguas delias, i de la Lengua Castellana, i las otras de España;

hai mucho qe responder. Lo 1.°, qe no habia entónzes tantos estudios, como ahora; i la jente se ocupaba en labor i otros ejerzizios nezesa-

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rios á la vida, i por esto no pudieron ser mui dilijentes en escrivir aquellos Antiguos: i cuan- do lo fueran, las muchas guerras, sacos i ro- bos, los varios suzesos i movimientos i truecos de jentes y Señores pudieron ser causa de es- torbar el escrivir, i de arruinar-se sus escritos:

i solo el tiempo tan largo bastara á consu- mir-los.

I si algo escrivieron en piedras ó metales, en qe tampoco pareze fueron mui curiosos, los Eomanos á qien yo culpo mucho en esta parte, lo desbaratarían todo para qitar á los naturá- les la notizia de sus pasados ó antigüedades, i la ocasión de amor á sus propias cosas, i atra- hellos á sus costumbres, policia i leyes, i, como si dijésemos, romanizalios, i atribuir-se á sí todo lo bueno qe tuviesen. Pazil cosa era, si un Eomano habia menester una losa ó coluna para su inscrision, i la hallaba labrada, borrar las Letras Españolas que tuviese, i poner las suyas.

I aun después de los Eomanos por ocasión de las guerras i poco estudio vemos cuán poco escrivieron nuestros pasados, i desto lo más consumió el tiempo.

A los qe tienen qe nuestras Letras son L a - tinas, se responde qe todas las de Europa son unas, i las mesmas qe las Griegas, de las cuá- les párese salieron las Latinas; i entre los pa-

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Bados no tenían tanta, ó ninguna diferenzia, aunqe ahora es poca. I dado qe las nuestras antiguas fuesen diferentes, ó lo fuesen en al- guna parte de España, por lo qe dize Bstra- bon, es mas zierto qe de los Griegos tomára- ramos, ó tomámos estas figuras, qe nó de los Latinos; pues tantos años los Griegos maestros de la sabiduría humana, se hizieron nuestros naturales. I la poca diferenzia qe ahora tienen las Letras de Europa, hanla hecho los tiem- pos, lenguas i tierras diferentes, los usos, i mano de los Escritores, con qe se variaba la forma, por no haber moldes. I con todo eso tódas llevan la semejanza de las griegas, como orijinarias: i en esto pareze mas zierta la se- gunda conjetura, i se puede seguir por tener apoyo en historias.

I si ahora nuestras Letras son, ó parezen Latinas, irían los pasados afectando-las, i se- mejando mas á ellas las qe tenían, con la co- municazion de los Eomanos primero, y después mas particularmente desde que abrazaron la Ley Evanjélica, i se preziaron de hijos de la Santa Iglesia Eomana Latina qe se la ense- ñaba, i dio la Sagrada Escritura escrita en su lengua. I por esta causa no hai qe reparar si alguno qisiere afirmar qe mis Letras son las mesmas qe las Latinas, pues lo pongan: qe yo ni lo niego, ni lo afirmo. Añade-se á esto qe

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la Impresión ha hecho qe las Letras en Italia, España, Franzia y otras tierras sean en los libros unas mesmas con las Latinas.

If DEL CRÍSTOS 6 ABEZÉ CASTELLANO.

Lo primero, el Abezé todo junto se llama Cristos, Abezé y Abezedario. Forma-se este nombre Abezé de los nombres de las 3 letras primeras juntas; i deste se produjo Abezedario:

(en Grecia se dijo Alfabeto de las 2 primeras, i de allí le tomaron para sí los Latinos i otros).

Se adicionó la G i se la dió sonido de zeda, i ansí la llamamos ze, siendo mas propiamente qe; i dezimos Abezé, habiendo de ser Abeqe.

Pone-se al prinzipio ántes de la A oon una ÜS, en que se lee Cristos, y della se le dió tal nombre Cristos al Abezé; la cuál no era cruz, sino la letra 1.a del nombre de Xpto en Griego llamada xi semejante en sonido y forma á nuestra x, i suena con todas las vocales una cosa xa, xe, xi, x o , xu ( = ja, je, ji, &): i en Griego puede cojer i coje á la r líqida des- pués de sí antes de la vocal, desta manera xra, xre, xri, xro, x r u ( = jra, jre...):

pero porqe en la Lengua Castellana no se jun- tan estas dos letras xr, ni tenemos tal pro- nunziazion ( = jr) ni sonido de x con r jun-

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tamente, corrompemos las palabras Griegas en qe las hai, como estas Xristos, Xronica, i dezimos Cristo, Crónica, i pronunziamos k.

E n Sebilla i parte de Andaluzia i en algu- nos otros lugares, como en Teruel de Ara- gon, dizen Jesus en lugar de Cristos, creo por introduzion de los Padres de la Compañía de Jesus.

If DE LAS LETEAS EN COMUN.

Las Letras qe contiene el Abezé, son las qe usamos adulteradas con abuso, i duplica- das i con remiendo, llegan á 30, i son las si- guientes: A a = a, B = be, C = c, Ç = ee- dillo ó cerilla, c h = che ó çeache, d = de, e, f = efe, g = ge ó gi, h = ache, i , j = ijota ó jota, k = ca, 1 = ele, 11 = elle, m = eme, n = ene, ñ = eñe, o, p = pe, q = qu, r r = erre, r r = ere ó erre, s = ese, t = te, u — u vocal, v = v consonante, x = équis, y = i, z = zeda.

Los sonidos i vozes destas 30 letras ó figu- ras de Letras no pasan de 25, como lo po- drá considerar cada uno, i lo mostrarómos luego hablando de cada una en particular.

Dividen-se en vocales i consonantes. Las vo- caleis son 5 en sonido, y 6 en figuras; y son

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estas a, e, i , o, u, y: las cuáles por sí mes- mas solas hazen su nombre con su sonido sin otra. I llaman-se vocales, porqe por sí mesmas hazen voz, i se pronunzian enteras.

Las demás todas son consonantes; i se lla- man ansí, porqe se juntan i suenan eon las vocales juntamente, i nó sin ellas, si no es mui poco, ó nada.

E s t W dividen en 7 finales, qe pueden aca- bar sílaba i dizion, i por eso las llamo j o fina- les, aunqe también pueden estar en prinzipio, i comenzar dizion, eszeta una qe es la r = ere, por su blandura, cuando no se dobla: sílaba sí puede comenzar en medio de parte: i son éstas las finales d, 1, n, r , s, x ( = j ) , z.

I ansi-mesmo se dividen en 17 primeras, lla- madas primeras, porqe solamente pueden co- menzar dizion é sílaba, nó acabar; y son estas b, c, ç, c h , í, g, h , ] , k, 11, m , ñ , p, q, r r , t, v .

Estas 4 dobladas de 2 c h , 11, ñ , x r , van contadas cada 2 por 1, porqe es uno su sonido.

Las 3 zedilla, ijota, v consonante van con- tadas cada una de por sí, como distintas en figura i sôn de sus consortes.

Demás desto en las finales hai dos liquidas, la 1 y la r , qe eojidas entre una consonante i vocal están desminuidas, gastadas i casi des- hechas i derretidas.

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Hai entre las primeras otras 9 liquidantes, á las cuáles se junta la d, primera de l&s fina- les; i son estas b, c, d, f, g, h, p, t, v; las cuáles pueden cojer después de sí á las dos li- quidas, desta manera b l a , b r a , c i a , e r a , ezétera: i por eso las llamo liquidantes. Esze- tan-se las 3 d, t, V, que no cojen á 1, sino á la r sola-mente.

Las divisiones de las mudas i semivocales qe los Griegos i Latinos hizieron en sus Abeze- darios, no son para nosotros nezesarias, ni á propósito; ni aun para ellos veo qe sean de ningún provecho, ni qe esté bien hecha su di- vision; i así no lo azertó á mi ver el Antonio en seguir-la en su Arte de Eomanze.

También entre las Letras hai semejanza i parentesco en el sonido, i permutación de unas en otras: de lo cuál diremos en las qe ocu- rriere, lo mas nezesario dejando de filosofar lo inútil, qe es casi infinito.

Advierto qe por Letra no solo habernos de entender la figura i letra escrita, sino aquella voz i sonido qe por ella se representa: y ansí Letra es sonido indivisible distinto de otro, vocal 6 consojiante: si es vocal, puede por sí misma pronunziar-se entera: si consonante, no se puede pronunziar enteramente sin vocal.

Digo mas: que las Letras deste Abezé, i las de todos los Alfabetos de las Lenguas i nazio-

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nes del mundo, están sin órden ni conzierto de lugar, i prezedenzia i especie, sino echadas i arrojadas una acá, i ótra allá, como acaso cayeron, sin considerazion ni razón alguna;

solamente convienen todos en comenzar por la a, i tener por segunda á la b: en las demás desconziertan.

L a órden que tienen de prezeder-se las 5 vo- cales a, e, i, o, u, parece qe se la dió el sitio ó órgano ó instrumento de la boca, donde se pronunzian: la â en medio de la boca un póco abierta; la ê un grado mas afuera ménos abier- ta; la i ôtro mas afuera junto á los dientes un póco abiertos; Ia ô mas afuera con los labios en redondo; mas afuera la ü con los labios es- tendidos para fuera, como quien haze jesto.

Ansí se pronunzian, saliendo como en 5 pasos afuera desde el medio de la boca.

Otra órden las pudiéramos dar, según el va- lor i uso qe tienen, i es esta: a, e, o, u, i, sa- cada la 1 de en medio, i puesta al fin, dividién- dolas en dos partes, en 3 (vocales) mayores a, e, o; i en 2 menores u, i; la cuál órden i division nos sirvirá adelante para los Ditongos, porqe en ellos son mayores las trés en fuerza i vigor, i menores las dós en valor i blandura;

porqe se apocan i se rinden á las ótras como ministras suyas.

I después qe ahora declarémos todo el Abezé

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como le tiene el uso vulgar i común, las dis- pondré i dividiré yo, á las vocales i consonan- tes, conforme á toda buena razón i discurso en un nuevo Abezedario de veinteizinco Letras conforme al número i diferencias de nuestras veinteizinco vozes, sonidos i pronunziaziones.

f DE LA B .

Pronunzia-se con los labios zerrados, i abriéndolos de repente. E s una de las liqui- dantes i puede cojer á las dos líquidas 1, r antes de la vocal b l a , b l e , b l i , blo, b l u , b r a , etc.

Adviertan los qe se prezian de estudiantes qe no han de introduzir en su lengua pronunzia- ziones, ni ortografias estranjeras, i qe es me- jor corromper álgo las palabras qe introducen para hazer las propias. Digo-lo porqe en esto suelen juzgar con pasión, hechos á la Lengua Latina; i no han de obligar á los Castellanos á qe la estudien para pronunziar i escrivir su Castellano: digan en hora buena ostante, cos- tante, Costanza, Costantinopla, ¿sfcante, Dotor, dotrina; i no latinizar el Eomanze.

Algunos descuidádos confunden la B con la V consonante, i lo hazen mui mal. L a V se forma casi mordiendo el labio de abajo ajus- tando i clavando en él los dientes de arriba, i

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abriendo también la boca de repente; como en Valle, vaca, veinte, vino.

DE LA 0 .

E s liquidante, i coje á las dos líquidas 1, r, cía, ele, cli, cío, clu, era... como clavo, craznm.

L e llamamos ze, habiendo de ser he ó ha, porqe las consonantes deben tener su mismo sonido con todas las 5 vocales.

Nunca es final de sílaba ni dizion sino en palabras estrañas, como docto: el común dice doto, Dotor, dotrina; i es mejor qe no introdu- zir en nuestra lengua pronunziaziones estra- ñas, i ortografias estudiantadas.

If DE LA Ç.

Múchos qe no juzgan con desengaño de nuestra pronunziazion Castellana, quieren de- zir qe la qedilla es blanda, i la zeda mas fuerte i rezia: i es error imajinar qe tenemos mas de un sonido de ze en Castellano.

Tf

DE LA C H .

L a che se llama del sonido que tiene.

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- s e -

lf

Dí] L A D.

E s liquidante con la ere solamente.

Yo considero en esta letra otro sonido dife- rente en medio i fin, de cuando está en prin- cipio, qe se haze mas estendida la lengua en ancho, i apartada de los dientes de arriba, i mas flojo; como se podrá notar en dedo, dido, lodo, meized Zid, M.&drid, i en todos. Algo sienten desta diferenzia los Griegos, Hebreos i Arábigos. No sé si alguno acá habrá reparado en ello: ni es menester, ni yo quiero enseñar tales filaterias: solamente lo he tocado para qe nos sirva de argumento para retachar ótras qe nos introduzen del Latín.

f D E L A F .

E s liquidante, i coje á las dos líquidas 1, r . Nunca es final en Castellano; mas los qe estudian Latin, la pronunzian en Jóse/; mas escriven Joseph, sin buena razón. E l común corrompe este nombre, i dice Jusepe.

If

D E L A G.

L a ga ó ge tiene dos sonidos i ofizios: el uno propio i natural suyo de ga, el cuáJ. guarda

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con las tres vocales a, o, u libremente; mas con la ê y con la i toma después de sí una ü oziosa i muerta: g a , gue, g u i , go, g u es- crivimos con remiendo en las dós gue, gui; se- mejante al de que, qui en ca, que, qui, oo, cu.

E s liquidante, i coje á las dos líquidas 1, r . Con este sonido no es final, aunqe se halle en palabras ajenas final de sílaba; como en magno enigma,, digno, agnusdei, en los cuales los Eomancistas la qitan i dizen Carlomano, emma, diño, amísdei.

If DE LA H .

L a escriven supérflua i muda en algunas palabras al prinzipio, como en he, h a , h a n , i en las qe de Latin mudan la ô primera en ditongo ue, para no hazer la u consonante;

como huele, huevo, huerta, hueso: mas no se pronunzia en aquellos, si no es é, és, á, án, i ansí se ha de escrivir: á estótros ponemos g a para decillos con mas descanso, gúele, gúevo, gúerta,, gúiso.

E n versos unas vezes es menester no la pro- nunziar para hazer sinalefa de la vocal qe tie- ne ántes i después: otras vezes sí, para no la hazer. Sinalefa qiere dezir unzion qe ablanda i pega dos vocales en una sílaba, hora en di- tongo, hora qedando la una con mas sonido ó

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sola, ioscureziendo-se la otra. Nunca es liqui- dante ni final.

DE LA J IJOTA.

No es liquidante ni final, aunqe final pu- diera serlo por su sonido; mas no se usa en fin, sino la x en lugar desta i de la g: almofrea:, almoradua;.

f DE LA K .

Debíamos usar esta sola siempre, i no de la c, q u , sino desechallas para huir la com- fusion qe tiene haber 3 letras de un sonido porqe con esta se dize sin estropiezo ni emba- razo k a , k e , k i , ko, k u . Yo comenzaré á usar la por lo ménos con la ê i eon a 1, para dar prinzipio á tan buena introduzion.

DE LA L .

E s una de las dos liquidas ó deshechas, i la cojen las 6 liquidantes b, c, f, g, k, p, de manera qe la saltan, i pareze avalanzar-se por ella, i salvar-la para juntar- se con la vocal si- guiente; como blanco, claro, glotón, flaco, ¡clé- rigo, pluma,. Las otras 3 liquidantes d, t, v no la cojen.

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•¡l DE LA L L Ó ELLE.

Advierto qe hazen mal algunos Injenios es- tudiantados en escrivir en Eomanze con dos eles los nombres Latinos qe allá las tienen;

como son buZa, MeteZo, i semejantes, no ad- virtiendo qe en Latin las sonamos por una, i que nuestra lie tiene sonidos diferentes; i ansí se deben escrivir como yo los llevo escritos, eon una 1; porqe no estante qe las palabras sean ajenas, pasando-las a nuestra Lengua se hazen Castellanas, i corren i deben correr con nuestro modo i pronunziazion.

Pareze tener algún parentesco la i con la 11;

porqe algunos truecan el sonido diziendo Zue- ve, Zover, cateja, por ZZueve, ZZover, caWeja; i ZZeldo por feudo.

1 DE LA M.

Tiene mucha vezindad con la B , por la zercania del órgano en que se forman; i ansí las truecan algunos, como en Membrillo, tim- bre, ó ôrembillo, èrimbe, por membrillo, mim- bre. I en burla de los arromadizados dizen:

«tiene ôuehos èocos» por «muchos mocos».

No puede ser liquidante, ni es final en Cas- tellano, de sílaba ni dizion aunqe la ponen

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ántes de b, f, m , p, en lugar de n, porqe pronunziamos la n, i corriera la mesma ra- zón siendo final; i siguiendo-se b, m , p, de mudarla en m , si por solo que ansí pareziese sonar, se deviera mudar, i escrivieramos gram èonete, Juaw -Barroso, buem òorugo, Antom ilforeno, gram mal, galam polido, um pollo, um puño, um bofetón; qe fuera tan evidente error, qe no tiene nezesidad de mas prueba. I el error qe en una parte no admitimos, no debe- mos admitir-le en otra.

I si admitiésemos una tan errada observa- ción, debíamos admitir, como qeda dicho, to- das las qe hai en concursos de otras letras, como las qe se pueden hazer de todas las 7 finales d, 1, n , r , s, x , z, si están en fin de dizion, i se siguen las mesmas en prinzipio de la siguiente, que se eseurezen ó mmudezen, como lo echará de ver cada uno en el hablar ordinario juntando tales diziones Pareo! del- gada, maZ Zogrado, Juaw JVuñez, los señores, el relo/ jime, nari» serrada, Juan Perez Zapa- ta, no las pronunziando despazio ni apartando las palabras, qe si se apartan de espazio, bien se podrán pronunziar; mas no nos ponemos a eso qe congoja, i las arrebatamos i atropella- mos; i nó por eso las dejamos de escrivir; i se debiera dar regla, si admitiésemos tal filatería, de cuándo si, i cuándo no.

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^ DE LA N.

L a eñe ó ñe tiene la figura de la ene con más un rasgo enzima.

DE LA Q.

E s de notar qe siguiendo-se (á q) â, su- ma la ü hecha ditongo con ella; qe es lo qe dizen en Latin ser líquida después de la q, como en qual, quando, quatro, quarenta, quan- to. L o cuál fuera mejor usar, como lo preten- dió i comenzó el Antonio y otros.

Cuando se sigue (á la q) la ê, unas vezes no se pronunzia la Ü, como en que, querer, 'En- rique, delinquente, i otros como mistos con k sin u , ke, kerer, Burile, dirigente; otras ve- zes suena la Ú. líquida hecha ditongo con la ê, como en eloquente, írequente, zinquenta.; i otros como escrito con c elocuente, hecuente, rÁncuenta; i era mejor escrivir con e siempre qe la ú. suene con la ê para distinzion, ó po- ner dos puntos sobre ellas, aunqe no la tenga por buena señal, porqe suelen servir los tales puntos de hazer dos sílabas del ditongo en Latin; qe en Eomanze no se ha comenzado á usar, pero si se usase, como algunos qieren, seria embarazo; i toda prolijidad la habernos

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