La investigación presentada subraya la necesidad de integrar la poesía de González Prada al canon modernista, olvidado por la crítica literaria internacional. En el Perú, la obra del escritor Manuel González Prada ha sido debatida recientemente por escritores, historiadores, sociólogos, politólogos y periodistas1. Aquí compartiremos algunas reflexiones sobre las nuevas investigaciones archivísticas en la revista El Perú Ilustrado a partir del momento de la penetración del modernismo en el Perú para luego comparar una serie de elementos en González Prada con la obra de Rubén Darío.
González Prada fue un pionero del modernismo peruano y estuvo al tanto de Darío, aunque sin admitirlo abiertamente. Más grave que lo que está sucediendo en Perú es que fuera del país, los pocos que perciben la existencia de González Prada tienen menos herramientas para evaluar imparcialmente su posición en la literatura latinoamericana. Otros dos expertos americanos en modernismo, Jrade y Aching, prestan atención a Rubén Darío, como deberían, pero evitan la importancia de González Prada.
El novecentista español Federico de Onís (1961), importante defensor de la poesía latinoamericana en Estados Unidos, afirmó que las formas poéticas y el vocabulario de la poesía de González Prada "anuncian algunas tendencias características del modernismo" (p. 3). Henríquez Ureña (1949) señala que González Prada y Zorrilla de San Martín iniciaron la transición del romanticismo al modernismo (p. Su hermano Max escribió otro manual importante, la conocida Breve historia del modernismo, en el que retrata a González Prada como un vanguardista -garde modernist.lettre y ofrece una breve reseña de su poesía (M. Henríquez Ureña, 1954, pp. 329-331).
En Estados Unidos hay más interés por Martí porque vivió allí que por el francófilo González Prada.
El Perú Ilustrado y el modernismo
Lo que resulta interesante aquí para nuestros propósitos es la época en que era de mediana edad, cuando escribía poesía y prosa en un estilo modernista, contemporáneo al ascenso de Gutiérrez Nájera y Darío y los demás modernistas de la primera generación. Los investigadores internacionales no pueden imaginar el amplio horizonte de lectura que tuvieron los poemas individuales, como el ya mencionado “No te separes de mano despiadada” que fue inicialmente apreciado en El Correo del Perú (1872) y reciclado en La Revista Social (1885). , La Nación de Guayaquil (1886) y El Perú Ilustrado (1890). Es en la década de 1970 cuando se comienza a apreciar la amplitud de la producción poética lírica de González Prada.
También este año, como señala De Castro, González Prada censura las tradiciones peruanas en “Discurso en el Teatro Olimpo” (2007, pp. 48, 50). En este punto se definen los vínculos iniciales con el modernismo, no sólo porque el inconformista ataca al romanticismo en el “Discurso”, sino porque, a pesar del romanticismo de las Tradiciones, Palma conoce personalmente a Daría y luego (epistolariamente) le hace tomar conciencia. Tu nuevo amigo se pone alerta. Matt Turner. Curiosamente, ni estos vínculos con el modernismo ni el papel del Cuzco en su fomento han sido suficientemente notados por los críticos internacionales.
El teléfono es, por supuesto, paradigmático de la modernidad y, por supuesto, Matto de Turner conocía personalmente al empresario estadounidense. En cualquier caso, como ya hemos señalado en otra parte (Ward, 2009, pp. 78-83), algunos de sus cuentos son verdaderas joyas modernistas, comenzando en el período inmediatamente anterior a su llegada a la redacción de El Perú Ilustrado. Las piezas del pensador innovador González Prada encontraron buena compañía con las de otros modernistas de El Perú Ilustrado y coincidieron con su segundo intervalo de productividad, que se extiende desde los años 1885, cuando compuso "Grau", hasta 1891, cuando dejó para Europa, y cuando Matto, por casualidad, dejó su trabajo en la revista y publicó Índole.
Tauzin-Castellanos indica que esta balada había aparecido previamente en El Progreso en González Prada, 2004, p. 292). Vale señalar que no es extraño que los críticos asocien algún romance con el modernismo, como es el caso de “El mitayo” (Porrata y Santana, 1974, pp.). En el caso del primero, una traducción del alemán sugiere cosmopolitismo y en el segundo caso, viajar a los Andes desde Lima indica indigenismo, lo que puede entenderse como otra variante cosmopolita, especialmente por lo que Mazzotti (2021) describe como la fuerza de el concepto criollo de nación (p. 94).
El interés germanófilo de Darío por las canciones coincide con el de Prada por el Volkslied, tal y como se expresa en 'The Brook'. Este poema se relaciona con el fluir de la balada de este nombre y al mismo tiempo introduce el concepto panteísta. Al año siguiente, 1891, nuestro poeta no publicó en El Perú Ilustrado, pero los modernistas seguían de moda al compartir allí sus obras.
Coincidencias entre la poesía de Darío y González Prada Más allá de los fructíferos estudios de Ferrer-Canales (1958) y Tauzin-
El adjetivo lánguido evoca el nihilismo pasivo de la mujer, como en La voluntad de poder de Nietzsche o en la novela La Sonata de otoño de Ramón del Valle-Inclán (Ward, 1991). Como señala Oviedo (2009), la paradoja constituye “una de las fuentes más paradigmáticas de la vanguardia” (p. 113). Durante este período de auge del modernismo en el Perú, tanto Matto de Turner (1893, p. 162) como González Prada (1894, p. 4) se pronunciaron contra la tendencia a la imitación en la literatura.
Al hacerlo, se apega al precepto decretado en un poema de Minúsculas: “Sueño con ritmos domados al yugo / De acento rígido, / Libres del karcán rudo de la rima” (2015, p. 47). A pesar de la tendencia a creer que Prada bebió de la fuente rubendariana, dado el estado actual de las investigaciones, es imposible argumentar que un poeta influyó en el otro o que se produjo un diálogo genuino. La imagen de los azahares se repite en ambos poemas, aunque las rosas de Darío se convierten en la mirra de Prada, lo que no es de extrañar ya que utiliza rosa en el prólogo de Minúsculas y en el canto 4 de la segunda parte de los Cantos del otro siglo, y yo no He querido repetir esta imagen.
Ambos autores hacen referencia al Cantar de los Cantares, es decir al libro de la Biblia, cuyo tema central es el amor. Otra tendencia reveladora de la investigación del tema religioso la encontramos en la exploración del mundo pagano. El paganismo griego es constante en ambos poetas, pero el alma vacilante de Darío se convierte en una fuerza poderosa en González Prada, un "espíritu fértil" que emana de los grandes griegos Homero, Esquilo, Fidias y Platón, y desciende a la tierra para "restaurar" lo que se describe como "los manantiales secos de la vida".
El panteísmo también forma parte de la cosmovisión religiosa que emerge de la poesía de González Prada, como hemos demostrado en Immanentist Anarchy (Ward, 1998). En Pieces of Life (1948, p. 104) menciona y da testimonio de Pitágoras, el autor de la música de las esferas. Veamos el uso común que hacen los dos poetas de la palabra savia, apropiada a la naturaleza.
Es sorprendente que haya media docena de apariciones de la palabra azul en Exotica y casi dos docenas en Songs of Life and Hope. Puede que Prada fuera veinte años mayor que Darío, pero las obras de ambos “revelan el mismo camino espiritual desde la ilusión hasta la desilusión al explorar el Viejo Mundo” (Tauzin-Castellanos, 2019, p. 294). Al abrir Canciones de vida y esperanza, Darío retoma el tema y canta “¡Oh profundidad / emanación del corazón divino / de la selva sagrada!” que cultiva el panteísmo en “la vida eterna siembra sus semillas, / y brota la armonía. todos los grandes" (1905, pp. 14-15).
El poema de Darío explora la fuerza vital de "la emanación del corazón divino / ¡de la selva sagrada!" A pesar de la diferencia de significado teológico entre panteísmo y panteísmo, el lugar central del "Gran Todo" y la distancia que implica del catolicismo revela un paralelo de un léxico compartido entre los dos cultivadores poéticos que no se puede evitar.
A manera de conclusión
La preocupación de González Prada es la existencia misma, la posición de su ser en relación al "Todo". Estas similitudes no implican un propósito monolítico ni una identidad consistente entre Darío y González Prada. Aunque González Prada no se ganó el cariño de muchos por su deseo de contar las cosas como son, todavía se puede entender que él y otros autores excluidos pertenecen a este espíritu de la época.
Más importante aún, su papel como pensador profundo y consumado innovador poético en la trayectoria de la literatura peruana es indiscutible. Por lo tanto, cualquier discusión sobre el modernismo que lo ignore es una discusión incompleta. Hoy, con el apogeo de Google Books, Archive.org y Scribd.com, es más fácil recurrir a estas obras para reconsiderar la relación de González Prada con el modernismo. El ritmo y la modernización del lirismo peruano: los casos de González Prada, Eguren y Valdelomar.
La figura del poeta y la naturaleza de la poesía en los aforísticos de Manuel González Prada: una primera aproximación a los memorandos. En Manuel González Prada, Ensayos 1885-1916 de Manuel González Prada (I. Tauzin-Castellanos, ed., pp. xiii-lxxx).