El objetivo del estudio fue analizar el riesgo cardiometabólico, las prácticas relacionadas y las barreras que impiden a las mujeres adultas llevar un estilo de vida saludable, según sus circunstancias de vida. No se observó asociación significativa entre el riesgo cardiometabólico, las condiciones de vida, las prácticas de estilo de vida saludable y las barreras a la actividad física.
INTRODUCCIÓN
Describir las características socioeconómicas y condiciones de vida de un grupo de mujeres adultas sonorenses que viven en Hermosillo, Sonora. Identificar barreras dietéticas y de actividad física que impiden que un grupo de mujeres adultas sonorenses adopten un estilo de vida saludable.
MODERNIDAD ALIMENTARIA Y ESTILOS DE VIDA SALUDABLE
La Diada Alimentación y Salud
- Discursos y Prácticas en Relación con la Alimentación y la Salud
La información que transmiten las políticas públicas sobre el papel de los alimentos en la salud suele ser poco clara o contradictoria. Todo este proceso ha dado lugar a lo que llamamos la medicalización de la vida moderna.
La Medicalización de la Vida Moderna y los Estilos de Vida Saludables
El lenguaje de la publicidad de alimentos está fuertemente influenciado por una visión medicalizada de la nutrición, el uso de la salud como reclamo publicitario es un reflejo de ello. En este contexto, vemos que uno de los protagonistas de esta conceptualización de la salud como estilo de vida lo dan los medios de comunicación.
El Cuerpo como Centro de Análisis de los Estilos de Vida Saludables
De igual forma, existen dos conceptos relacionados con el cuidado del cuerpo: “salud” y “estar en forma”. Por otro lado, estar en forma es un estado que no se puede definir con precisión.
Principales Paradigmas para el Estudio del Estilo de Vida Saludable
- Paradigma Individual: Factores de Riesgo
- Paradigma Social: Elementos Estructurales
En efecto, el concepto de estilo de vida y su relación con la salud se debe al surgimiento de enfermedades crónico-degenerativas. En el mismo artículo, Cockerham (2005) destaca las contribuciones entre agencia y estructura a la hora de determinar estilos de vida saludables.
Adopción de un Estilo de Vida Saludable. Ideología o Fin para Conseguir la Salud
Mientras la civilización siga asignando esta responsabilidad a las decisiones de elección personal, los individuos se encontrarán atrapados entre el conocimiento integrado de la salud y sus búsquedas emocionales y deseos de placer. Por eso, a pesar de los esfuerzos de la civilización por controlar lo físico, el cuerpo continúa dictando sus propias reglas, términos y condiciones, sin permitir siquiera que la conciencia entre en el proceso de toma de decisiones (Ibid.). En el mismo marco, Pasquier (2018) enfatiza que la obesidad no puede entenderse como consecuencia de la falta de información o de voluntad de las personas, como suelen culpar las políticas sociales y los programas de salud.
En conclusión, se puede decir que el concepto de estilo de vida en relación con la salud comenzó a ganar relevancia debido a los cambios epidemiológicos de la segunda mitad del siglo XX, cuando se produjo un cambio a favor de las enfermedades crónico-degenerativas (cardiometabólicas). El siguiente capítulo presenta el panorama actual de la salud cardiometabólica y los principales cambios que la han propiciado, teniendo en cuenta factores sociales y culturales.
PANORAMA ACTUAL DE LA ALIMENTACIÓN Y DE LA SALUD
Transición Alimentaria y Nutricional en las Sociedades Occidentales: Auge de las
Además, la urbanización tiene un impacto importante en la aceleración de la transición nutricional, ya que las dietas urbanas, en comparación con las rurales, se caracterizan por un mayor consumo de grasas, productos animales, azúcar, alimentos procesados y consumo de alimentos fuera del hogar. Esta transición alimentaria se caracteriza por la "occidentalización" de los hábitos alimentarios, que incluye el aumento de las importaciones de alimentos, el elevado consumo de comidas rápidas con un importante contenido de azúcares y grasas animales. Anteriormente, los hábitos alimentarios occidentales se limitaban a los países industrializados y consumir una dieta rica en grasas era un símbolo de prosperidad.
Desde 1990 ha habido un aumento en el consumo de grasas vegetales tanto por parte de las naciones pobres como de las ricas; su disponibilidad es prácticamente independiente del ingreso (Meléndez y Cañez, 2012). La demanda de grasas vegetales ha sido impulsada por problemas de salud relacionados con el consumo de grasas animales y colesterol.
El Panorama Internacional y Nacional de la Salud Cardiometabólica
Asimismo, este aumento se observa en las clases más desfavorecidas y en las zonas rurales (Fausto et al., 2006). Como se mencionó anteriormente, uno de los principales factores de riesgo de las enfermedades antes mencionadas es la obesidad. Por otro lado, se estima que el 11.2% de los sonorenses de 20 años y más tienen diagnóstico de diabetes, ubicando a Sonora en el noveno lugar a nivel nacional (ENSANUT, 2018).
En cuanto al sobrepeso, la prevalencia en la región es del 71% en hombres y del 77% en mujeres; estas cifras ubican a Sonora en el quinto lugar a nivel nacional en sobrepeso y obesidad (Secretaría de Salud, 2018). El panorama de este consumo en Sonora es superior al nacional, con un consumo de 13.9% en el mismo grupo de edad (ENSANUT, 2018).
El Contexto Social y Cultural de la Mujer Actual y su Salud
- La imagen corporal en el cuidado de la salud de la mujer
Desde la década de 1990 se ha documentado la sobrecarga que supone para las mujeres la combinación de ambas tareas (De Oliveira y Ariza, 1999). Hay varios factores que favorecen la paulatina integración de las mujeres al mercado laboral, entre ellos: el aumento de los niveles educativos, la disminución de la fecundidad, la crisis económica, el estado civil, los cambios en la edad al contraer matrimonio y tener el primer hijo y el número de los niños (de Oliveira y Ariza, 1999; Rendón, 2003). En la década de 1980, la crisis económica fue el factor central que condujo a este aumento del número de mujeres en el mercado laboral (de Oliveira y Ariza, 1999).
Además de los beneficios económicos, el trabajo aporta a las mujeres cierta independencia y respeto por su propia imagen (García y de Oliveira, 1994; Pedrero-Nieto, 2009). Las mujeres que participaron en la investigación realizada por Briseño (2018) reconocieron en las recomendaciones dietéticas la evitación de ciertos ingredientes en la dieta, así como dietas restrictivas y el consumo de estimulantes con el objetivo de perder peso.
ESTRATEGIA METODOLÓGICA
- Región de Estudio
- Sujetos de Estudio y Selección de la Muestra
- Herramientas de Investigación y Mediciones
- Aspectos Éticos
- Análisis de información
Para lo anterior, es necesario conocer las condiciones de vida involucradas en la adopción de un estilo de vida, haciendo énfasis en la calidad de la alimentación y la actividad física, mediante herramientas cuantitativas. En la fase de la vida entre los 25 y los 50 años, las mujeres son reproductivas y productivas biológica, social y económicamente. Durante la recolección de datos, también se midió la circunferencia de la cintura (CC) para evaluar la obesidad abdominal.
El análisis de los biomarcadores se realizó en el laboratorio de Bioenergética y Genética Molecular dependiente de la Coordinación de Tecnología de Alimentos de Origen Animal del CIAD. Este indicador se utiliza para vincular la calidad de la dieta con las enfermedades cardiometabólicas.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Condiciones de Vida: Características Sociodemográficas y Económicas de las Mujeres
Se observa que la gran mayoría de los participantes vive con su cónyuge (72,1%) y prevalece el tipo de familia nuclear (66%) y el promedio de hijos fue de 1,7 hijos. Estos datos concuerdan con lo reportado por INEGI (2015) donde prevalece la familia nuclear y la fecundidad es de 2 hijos por mujer. En estas familias el número promedio de miembros por familia fue de 4±1,08, donde predominan las familias en formación y consolidación, es decir, con hijos menores de 18 años.
En general, el tipo de participantes en este estudio son mujeres madres, que viven en pareja, de clase media alta, con alto nivel educativo y trabajadoras de tiempo completo. Son mujeres que cumplen con el estereotipo contemporáneo de la "súper mujer", que debe dividir entre su carrera profesional y su familia.
Factores y Riesgo Cardiometabólico en las Mujeres Adultas
En la Tabla 8 se compara, para cada uno de los factores, la presencia de riesgo con los valores nacionales en mujeres mayores de 20 años según la última ENSANUT (2018), excepto para la obesidad abdominal, que incluye el mismo rango de edad para la nuestra. Comparado con los datos nacionales de la última encuesta de salud y nutrición (ENSANUT, 2018), se observa que los niveles de glucemia (23%) y triglicéridos (32,8%) fueron superiores a la prevalencia nacional de 11,4% y 21%. respectivamente. Estas diferencias pueden deberse al perfil epidemiológico de la región y al grupo de edad considerado en nuestro estudio.
Dado que los datos reportados por la ENSANUT se basan en un rango de edad más amplio que el de este estudio (más de 20 años) y sin fijar el límite máximo de edad, incluyendo a mujeres de mayor edad, por lo tanto los factores de riesgo aumentan en la fase posmenopáusica. Ese mismo año, Benet et al. 2010) realizaron un trabajo con una muestra representativa de la población de la ciudad de Cienfuegos, Cuba, y los resultados arrojaron un porcentaje de obesidad muy similar al de este estudio (18,8% vs.
Factores De Riesgo Cardiometabólico Sociales (Prácticas De Riesgo)
Las prácticas de estilo de vida que encontramos entre las mujeres de este estudio son similares a las reportadas en otros trabajos. Entre las mujeres mexicanas estudiadas por Arenas et al. (2008), más de un tercio reportó consumir bebidas alcohólicas, una cuarta parte fumaba y más del 70% eran sedentarias. De manera similar, las mujeres en el estudio de Castro (2015) reportaron bajos niveles de actividad física y solo el 14,3% seguía una dieta saludable.
De acuerdo con lo anterior y en general, las mujeres de este estudio no presentan mejores prácticas en comparación con otras poblaciones. Distribución de la prevalencia de riesgo cardiometabólico según las condiciones de vida de las mujeres del estudio.
Barreras para una Alimentación Saludable y Actividad Física
En la dimensión de la mecánica diaria, la principal barrera fue “no puedo comer sano porque me cuesta elegir los alimentos adecuados cuando voy de compras”. Y en la dimensión de apoyo social: "No puedo comer sano porque mi familia no apoya mis esfuerzos por cambiar mi alimentación". Análisis de componentes principales de la obesidad-obesidad y su asociación con factores de riesgo cardiometabólico en mujeres.
Descripción de factores de riesgo de enfermedades crónicas no transmisibles en estudiantes de la Universidad Central de Venezuela, 2013. La promoción de la salud como estrategia para promover estilos de vida saludables. Prevalencia de factores de riesgo cardiometabólico en estudiantes universitarios de la región centro-occidental de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, México.
Percepción de barreras al ejercicio de actividad física y obesidad abdominal en estudiantes universitarios de Colombia.