3. PANORAMA ACTUAL DE LA ALIMENTACIÓN Y DE LA SALUD
3.2. El Panorama Internacional y Nacional de la Salud Cardiometabólica
población con escasos recursos y nivel educativo bajo, lo que aumenta las posibilidades de tener obesidad de dos a tres veces más que en las personas con mayor formación educativa (Dávila- Torres et al., 2015). En esta situación, México es uno de los países que ha sufrido uno de los crecimientos más acelerados en cuanto a la obesidad de su población, especialmente en mujeres, en donde la prevalencia de esta condición se encuentra entre las más elevadas del mundo (40.2 %) (ENSANUT, 2018). Asimismo, este aumento se ha visto en las clases más desfavorecidas y en las zonas rurales (Fausto et al., 2006).
Existe un aumento paralelo entre pobreza y obesidad, lo cual puede parecer una paradoja, ya que se considera que el ingreso condiciona la compra y un menor ingreso tradicionalmente se traduce en un menor consumo de alimentos, lo cual a su vez puede representar un menor peso corporal.
Pero al existir una restricción en las opciones de compra, debido a un menor ingreso, las personas de estos estratos deben distribuir de forma eficiente sus recursos económicos para satisfacer sus necesidades. En consecuencia, eligen alimentos de bajo costo y baja calidad, pero con una gran densidad energética (calorías vacías) y más obesogénicos (Ortiz et al., 2006). Mientras que los alimentos ricos en nutrientes y las dietas de alta calidad cuestan más, razón por la cual son consumidos por grupos de personas con mayores ingresos. Lo anterior demuestra que la obesidad es consecuencia tóxica de la inseguridad económica y de un entorno económico deficiente (Drewnowski, 2009), donde los hogares pobres encabezados por mujeres muestran una mayor vulnerabilidad (Popkin et al., 2012), así como un mayor riesgo para el desarrollo de las enfermedades cardiometabólicas.
la principal causa de muerte en todo el mundo. Se calcula que en 2015 murieron por esta causa 17,7 millones de personas, lo cual representa 31 % de todas las muertes registradas. Entre estas enfermedades se encuentran la cardiopatía coronaria, las enfermedades cerebrovasculares, las arteriopatías periféricas, la cardiopatía reumática, las cardiopatías congénitas, las trombosis venosas profundas y embolias pulmonares. Mientras que la diabetes ocupa el cuarto lugar en niveles de mortalidad a nivel mundial, pues se estima que en 2015 ocasionó 1,6 millones de muertes. Esta enfermedad causa ceguera, insuficiencia renal, infarto de miocardio, accidente cerebrovascular y amputación de los miembros inferiores (OMS, 2018).
Dentro del panorama de mortalidad en México, en el 2018 las principales causas de muerte, en ambos sexos fueron las enfermedades del corazón (20.7 %), seguidas por la diabetes mellitus (14
%) y en tercer lugar los tumores malignos (11.9 %) (INEGI, 2018). Si nos enfocamos por sexo, las cifras de mortalidad por las mismas causas son mayores en mujeres con porcentajes de 22.1, 16.4 y 14 %, respectivamente. Se observa una transición epidemiológica en México que se ha presentado desde la segunda mitad del siglo XX a favor de enfermedades crónicas, como se puede observar en el cuadro 2.
Cuadro 2. Transición epidemiológica en México de 1922 al 2018
1922 1950 1970 1990 2000 2013 2018
1 Neumonía
Influenza Gastroenteritis
Colitis Neumonía
Influenza Enf.
Corazón Diabetes
mellitus Diabetes
mellitus Enf.
corazón 2 Diarrea
Enteritis Gripe
Neumonía Enteritis Tumores
malignos Enf.
corazón Enf.
corazón Diabetes mellitus 3 Fiebre Enf. primera
infancia Enf.
corazón Accidentes Cirrosis Enf.
hígado
Tumores
malignos Tumores malignos
Fuente: elaboración propia con información de Soto-Estrada, Moreno-Altamirano y Pahua (2016) / INEGI (2018) Estadísticas de mortalidad
Como se mencionó anteriormente, uno de los principales factores de riesgo de las enfermedades ya mencionadas es el exceso de peso. Según datos de ENSANUT (2018), en México 75.2 % de la población de 20 años y más sufre esta condición. Al hacer la distinción por sexo, los datos son los siguientes: mujeres 76.8 % (sobrepeso, 36.6 %; obesidad, 40.2 %); hombres, 73 % (sobrepeso, 42.5
%; obesidad, 30.5%), siendo la obesidad más alta en las mujeres y el sobre peso en los hombres.
En Sonora el panorama de mortalidad no es muy diferente al nacional, las enfermedades cardíacas siguen ocupando el primer lugar en número de defunciones (27.7 %), seguido por los tumores malignos (17 %) y en tercer lugar se encuentra la diabetes mellitus (13%) (INEGI, 2016). A su vez, se estima que el 11.2 % de los sonorenses de 20 años y más tienen diagnóstico de diabetes, situando a Sonora en el noveno lugar a nivel nacional (ENSANUT, 2018). Con respecto al exceso de peso, la prevalencia en la región es de 71 % en los hombres y 77 % en las mujeres, estas cifras ubican a Sonora en el quinto lugar a nivel nacional en sobrepeso y obesidad (Secretaría de Salud, 2018).
En cuanto a las prácticas relacionadas con los estilos de vida, se estima que en adultos mexicanos de 20 a 69 años de edad, la prevalencia de personas que realizan menos de 150 minutos de actividad física por semana es de 29 %, siendo este porcentaje más alto en mujeres (32.5 %), respecto a los hombres (24.8 %) (ENSANUT, 2018). Es importante reconocer que dentro de las acciones orientadas a prevenir enfermedades crónicas, se tiene que incluir un esfuerzo para promover y facilitar estilos de vida más activos, para lo cual será fundamental contar con políticas integrales, multisectoriales y de apoyo de la sociedad en su conjunto (ENSANUT, 2012).
Por otro lado, respecto al consumo de alcohol y tabaco el panorama es el siguiente: 63.8 % de la población de 20 años y más consume alcohol (mujeres, 49.9 %; hombres, 80.6 %). Dentro del grupo de mujeres que consume alcohol, la frecuencia de consumo es la siguiente: diario, 1%;
semanal, 9.5 %; mensual, 8.1 %; ocasionalmente, 75.9 % y no respondió, 5.5 %. Respecto al consumo de tabaco se reporta que 11.4 % de la población mexicana de 20 años y más fuma tabaco.
El panorama en Sonora de este consumo es mayor al nacional, con un consumo del 13.9 % en el mismo rango de edad (ENSANUT, 2018).
Así, el escenario descrito demuestra porque está en riesgo la sustentabilidad del sistema de salud, al incrementarse el riesgo de muerte y el desarrollo de otras enfermedades crónicas no transmisibles asociadas a la obesidad, lo que implica un reto muy importante en términos de promoción de estilos de vida saludables en la población y desarrollo de políticas públicas para revertir el entorno obesogénico (Dávila-Torres et al., 2015). Como pudimos observar, la presencia de enfermedades cardiometabólicas en mujeres va en aumento en edades cada vez más tempranas; esto debido a la alta prevalencia de factores de riesgo, principalmente la obesidad, causada por diversas condiciones que a continuación describiremos.