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Noción de hábito en la teoría del conocimiento de Polo

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Santiago COLLADO, Noción de hábito en la teoría del conocimiento de Polo, EUNSA, Pamplona 2000, 376 pp., 17 x 24, ISBN 84-313-1788-4.

Este libro es el resultado de una profunda investigación en uno de los más originales desarrollos filosóficos del s. XX. En efecto, a medida que transcu- rre el tiempo se aprecia cada vez más netamente el valor del pensamiento de Leonardo Polo, tanto por su capacidad de dialogo con los grandes filósofos de la historia como por los horizontes in- telectuales que ha abierto en sus obras.

En el libro que ahora comentamos, el autor se centra en los tomos de la teoría del conocimiento, la obra más amplia que ha publicado hasta el momento.

El hilo conductor de esta investiga- ción es uno de los conceptos claves de la teoría del conocimiento de Polo: la no- ción de hábito intelectual. El primer ca- pítulo del libro está dedicado a mostrar la continuidad del pensamiento de Polo con Aristóteles y Santo Tomás. Según Collado, el concepto fundamental de la teoría del conocimiento de Polo es la no- ción aristotélica de acto. La originalidad y el valor eurístico de este concepto otorga a Aristóteles un lugar de privile- gio en la historia de la filosofía, si bien se encuentran en el Estagirita problemas que exigen un desarrollo y una cierta rectificación de sus planteamientos. El autor estudia a continuación las cuestio- nes de teoría del conocimiento de Santo Tomás en las que éste desarrolla la no- ción aristotélica de operación cognosci- tiva para formular una cierta compren- sión del concepto de hábito. De este modo, el autor propone una compresión de la teoría del conocimiento de Polo en conexión con la filosofía clásica y como uno de sus desarrollos. Pero el autor considera que el pensamiento de Polo es asimismo deudor de los desarrollos de la

filosofía moderna, especialmente de Descartes, Hegel y Heideger, en el senti- do de que Polo ha desarrollado su pen- samiento en diálogo con ellos. Sin em- bargo, su deuda hay que comprenderla a la vez como rectificación del moderno concepto de sujeto y de conciencia. En esa rectificación, Polo entronca con el pensamiento clásico mientras mantiene la primacía de la persona en el pensa- miento filosófico. Esa conexión con la filosofía clásica se produce por la conser- vación de sus nociones claves, que habí- an desaparecido en el pensamiento mo- derno y contemporáneo. De este modo, el pensamiento de Polo se presenta co- mo una ampliación del pensamiento clásico llena de originalidad. «El núcleo de la originalidad de la propuesta polia- na persigue ampliar la consideración no ya sólo del acto aristotélico, sino del ac- to de ser tomista» (356).

El capítulo II está dedicado a esta- blecer el contexto, el sentido y el alcan- ce del concepto de hábito cognoscitivo en la teoría del conocimiento de Polo.

En estas páginas se encuentra uno de los mejores resúmenes que he podido leer de la propuesta poliana en la teoría del conocimiento. El autor identifica el método del «abandono del límite men- tal» con los hábitos. Los hábitos son el crecimiento de la potencia intelectual debida a la luz del intelecto agente, cre- cimiento estrictamente cognoscitivo que manifiesta la prioridad, ya sea del acto de ser ya sea de la misma operación cognoscitiva, porque es también «refe- rencia estricta al intelecto agente, al propio acto de ser intelectual» (250). La cuestión nuclear de la anterior descrip- ción del hábito se encierra en el verbo

«manifiesta», por cuanto con esta pala- bra se expresa la distinción entre hábi- to, como conocimiento de la prioridad, de los principios, y operación, como conocimiento de objetos.

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El capítulo III se titula «los hábitos intelectuales». Está dividido en tres grandes apartados: «la abstracción y sus hábitos», «la prosecución operativa y sus hábitos» y «el hábito de los prime- ros principios». Se trata ahora de desa- rrollar en concreto la doctrina estable- cida en el anterior capítulo. En estas páginas se advierte claramente la pro- fundidad y la originalidad del pensa- miento de Polo en acción. Me atrevería a subrayar la luz que ofrece para com- prender los hitos más oscuros de la his- toria de la filosofía y el esfuerzo por lo- grar un auténtico conocimiento de la realidad. Estas características permiten comprender su filosofía como radical- mente realista, tanto por el respeto a la realidad que se manifiesta por doquier, como por la primacía que el ser posee en su pensamiento y, finalmente, por la apertura a la transcendencia de su pen- samiento. Hay que considerar que a pe- sar de que esta investigación fue desa- rrollada antes de la publicación de la Antropología transcendental de Polo, se destacan en estas páginas dos ideas cla- ves que merecen ser recordadas. La pri- mera es la lucha contra el monismo, enfermedad congénita de la filosofía que siempre está amenazando su desa- rrollo. La segunda, y en la misma línea, es la ampliación transcendental de la fi- losofía que propone Polo: la diferencia entre el acto de ser del mundo y el acto de ser humano, permite comprender el acto de ser del hombre como transcen- dental.

Para terminar, quisiera simplemente aludir a una cuestión que en la actuali- dad ha cobrado mucho interés: la vía negativa para alcanzar el conocimiento de Dios. No tiene nada de extraño que en un tiempo en el que se desconfía profundamente de la verdad de nuestro conocimiento, la teología negativa se desarrolle profusamente. Se trata de

una prueba más del pesimismo antro- pológico y cognoscitivo que flota en el ambiente. La filosofía de Polo se pre- senta, por el contrario, cargada de opti- mismo y de audacia. El hombre está he- cho para la verdad, pero la verdad es algo más que la adecuación de un obje- to a la realidad. Es claro que Dios no puede ser objeto de entendimiento hu- mano, pero el conocimiento habitual que se estudia en este libro ofrece un ca- mino expedito para entender en qué puede consistir un conocimiento posi- tivo de Dios como creador a través del acto de ser de la criatura y del hombre (cfr. 342-343). En efecto, sólo desde un conocimiento verdaderamente positivo, aunque no sea objetivo, sino manifesta- tivo, se puede tener e incluso corregir el conocimiento negativo que tenemos de Dios y avanzar hacia la verdad cargados de esperanza.

Enrique R. Moros

Viktor Emil FRANKL, El hombre en bus- ca del sentido último, Paidós, Barcelona 1999, 236 pp., 14,5 x 21, ISBN 84- 493-0704-X.

El tema de este libro es muy queri- do para el Profesor Frankl, reciente- mente fallecido, pues apunta al núcleo más representativo de su doctrina, la lo- goterapia. Toda su vida supone un de- sarrollo de la intuición del papel que la voluntad general de sentido juega en la psicología humana. La descubrió du- rante su dura experiencia en un campo de concentración, la desarrolló con su observación clínica, la usó como teoría para la terapia psiquiátrica y la ejempli- ficó ampliamente en su obra. Dentro de la pregunta general por el sentido, se plantea inevitablemente la cuestión del sentido «último», pregunta que enlaza

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