Universidad de Montemorelos Facultad de Teología
PAPEL DE LA MUJER EN EL LIDERAZGO DEL ADVENTISMO ENTRE LOS AÑOS 1844-1920
Tesis
presentada en cumplimiento parcial de los requisitos para el título de
Licenciado en Teología
Por
Ariadna Paola Arzaluz Hernández Mayo de 2020
Universidad de Montemorelos Facultad de Teología
PAPEL DE LA MUJER EN EL LIDERAZGO DEL ADVENTISMO ENTRE LOS AÑOS 1844-1920
Tesis
presentada en cumplimiento parcial de los requisitos para el título de
Licenciado en Teología
Por
Ariadna Paola Arzaluz Hernández Mayo de 2020
RESUMEN
PAPEL DE LA MUJER EN EL LIDERAZGO DEL ADVENTISMO ENTRE LOS AÑOS 1844-1920
Por
Ariadna Paola Arzaluz Hernández
Asesor: Dr. Juan José Andrade González
RESUMEN
Universidad de Montemorelos Facultad de Teología
Título: PAPEL DE LA MUJER EN EL LIDERAZGO DEL ADVENTISMO ENTRE LOS AÑOS 1844-1920
Investigador: Ariadna Paola Arzaluz Hernández Asesor: Dr. Juan José Andrade González Fecha de terminación: mayo de 2020
Desde el Antiguo Testamento destacaron mujeres que jugaron un papel importante en el trabajo de la predicación del evangelio y en la dirección del pueblo de Dios. Dejando un legado en la historia del adventismo.
Objetivo
Esta investigación pretende destacar el trabajo de la mujer laica en el
florecimiento del adventismo, buscar un reavivamiento dirigido por el espíritu santo y producir la gracia transformadora de Cristo en los corazones de aquellas
mujeres que tienen el llamado a trabajar para el Señor.
Método
Este es un proyecto se cataloga como una investigación de tipo documental e histórico. Tiene como objetivo reconstruir una realidad pasada, contribuir a la comprensión y conocimiento del trabajo de las mujeres que realizaron dentro del evangelismo en los inicios del adventismo.
Resultados
De todos los resultados, el de mayor relevancia es descubrir aquellas mujeres que a partir de 1844 desempeñaron un papel muy importante para el desarrollo del adventismo, dejando un legado para las mujeres que están dispuestas a trabajar en el ministerio de la predicación.
Conclusión
La mujer puede trabajar en el ministerio de la predicación, usando sus talentos para llevar almas a Dios. No importando la edad color o nacionalidad. La iglesia tiene el deber de apoyar con su preparación a las mujeres que tienen el anhelo en su corazón de servir a Dios.
Palabras claves. Vida espiritual, actitud de servicio, humildad, servicio voluntario.
RECONOCIMIENTOS
En primer lugar, agradezco a Dios por la fuerza y capacidad que me dio durante los 4 años de formación académica en la facultad de Teología en la Universidad de Montemorelos.
A mis padres, que con grandes sacrificios siempre me apoyaron en todo el proceso de carrera, enseñándome que todo se puede cuando pones a Dios en P
A los Pastores Emmer Chacón, Omar Velázquez, y Antonio López, que siempre me motivaron a usar mis dones y talentos para trabajar en el ministerio, logrando servir un año en las misiones.
A mi asesor, Dr. Juan José Andrade G, quien me brindo su ayuda en la elaboración de la tesis, invirtiendo su valioso tiempo para la enseñanza y ánimo para concluir.
A mi asesor de investigación, Dr. Alberto Valderrama quien pacientemente me ayudó a que este trabajo concluyera.
Finalmente agradezco a mis amigos y compañeros de clase, que me apoyaron durante los 4 años de estudio.
Universidad de Montemorelos Facultad de Teología
PAPEL DE LA MUJER EN EL LIDERAZGO DEL ADVENTISMO ENTRE LOS AÑOS 1844-1920
Tesis
presentada en cumplimiento parcial de los requisitos para el título de
Licenciado en Teología
Por
Ariadna Paola Arzaluz Hernández Mayo de 2020
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TABLA DE CONTENIDO Capítulo
I. INTRODUCCIÓN ... 1
Antecedentes ... 1
Declaración del problema ... 4
Pregunta de investigación ... 5
Propósito ... 5
Objetivos específicos ... 5
Justificación ... 5
Viabilidad de la investigación ... 6
Limitaciones ... 6
Delimitaciones ... 6
Trasfondo filosófico ... 7
Resumen ... 7
II. MARCO TEÓRICO ... 9
La mujer en el ministerio ... 9
La mujer en el Antiguo Testamento ... 15
Séfora, esposa de Moisés ... 15
Débora ... 16
Hulda, la profetisa ... 17
Ester ... 18
La mujer en el Nuevo Testamento ... 20
La mujer samaritana ... 21
Mujeres que seguían a Jesús ... 24
Mujeres líderes en las comunidades cristianas primitivas ... 28
El papel importante de la mujer en la historia de la iglesia ... 32
Resumen ... 37
III. MARCO METODOLÓGICO ... 38
Tipo de investigación ... 38
Materiales y recursos ... 38
Tratamiento de la información ... 39
Resumen ... 39
v
IV. PAPEL DE LAS MUJERES EN EL DESARROLLO DE LA IGLESIA
ADVENTISTA ENTRE 1844 Y 1920 ... 40
Mujeres misioneras ... 40
Hanna More ... 40
Maud Sisley Boyd ... 42
Anna Burrus ... 45
Anna Knight ... 47
Elena G. White ... 48
Mujeres que trabajaron en la educación ... 51
Martha Byington ... 52
Maria L.Huntley ... 53
Sara Elizabeth Peck ... 55
Mujeres escritoras ... 56
Annie Rebekah Smith ... 57
Lilian Dale (Avery) Stuttle ... 58
Mujeres que trabajaron en otra área administrativa ... 60
Lorena Florence Plummer ... 60
Sara A. Lindsey ... 62
Sarepta Myrenda Irish Henry ... 62
Lulu Russell Wightman ... 64
Marinda Day Sype ... 65
Resumen ... 66
V. RESUMEN, CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES ... 69
Resumen ... 69
Introducción. ... 70
Metodología ... 73
Papel de las mujeres en el desarrollo de la iglesia entre 1844 y 1920 ... 73
Mujeres Misioneras ... 74
Maud Sisley Boyd ... 75
Georgia Anna Burrus ... 76
Ana Knight ... 77
Mujeres que trabajaron en la educación ... 78
Martha Byington ... 78
Maria L. Huntley ... 79
Sara Elizabeth Peck ... 79
Mujeres escritoras ... 80
Annie Rebekah Smith ... 80
Lilian Dale (Avery) Stuttle ... 81
Mujeres que trabajaron en otra área administrativa ... 82
Lorena Florence Plummer ... 82
Sara A. Lindsey ... 83
Adelina Patten Van Horn ... 83
Minerva Jane Loughborough Chapman ... 84
vi
Sarepta Myrenda Irish Henry ... 84
Marinda Day Sype ... 85
Lulu Russell Wightman ... 85
Conclusiones ... 86
Recomendaciones ... 87
LISTA DE REFERENCIAS ... 88
1 CAPÍTULO I INTRODUCCIÓN
En este capítulo aborda diferentes puntos que muestran la participación de la mujer en el ministerio del evangelio. Primeramente, en la sección de
antecedentes se describe la motivación para esta investigación, así como el planteamiento del problema. Después se explica el propósito, los objetivos de la investigación y los aportes en los que se encuentra justificación. También se presentan las limitaciones que se encontraron mientras la realización de la misma.
Por último, se hará un resumen del capítulo.
Antecedentes
En el Antiguo testamento Deborah fue el líder de Israel en un punto de la historia del Antiguo Testamento. En Jueces capítulo 4 y 5 se menciona acerca del liderazgo de Deborah. ¡De hecho, su género parece no haber sido ningún tipo de inconveniente! Deborah estaba casada, pero la Biblia no menciona del todo a su esposo, aparte de su nombre Lapidot (Jueces 4:4).
En Jueces, Capítulo 5, leemos que antes del liderazgo de Deborah, la población de Israel había disminuido “Cesaron los campesinos, cesaron en Israel”
(Jueces 5:7), las calles estaban abandonadas “En los días de Samgar, hijo de Anat, en los días de Jael, quedaron desiertos los caminos, y los viajeros andaban por sendas tortuosas“(5:6), e Israel había escogido nuevos dioses (5:8).
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Deborah era una líder excelente y versátil. Ella era una profetisa (Jueces 4:4, 14) una jueza (4:5) y una líder militar (4:6-10). La visión profética de Deborah era exacta y que mostró un liderazgo decisivo en los asuntos militares.
Las Escrituras son muy claras de que a Israel no le hacían falta líderes hombres en aquel tiempo. Jueces, capitulo 5 menciona líderes (5:2-3), nobles (5:13), príncipes (5:2,9,15) y guerreros. Por otra parte, es evidente que Deborah animó a otros líderes en Israel, y que estos líderes tenían una gran confianza en su liderazgo. En comparación con los otros jueces mencionados en el libro de jueces, los cuales eran todos hombres y la mayoría defectuosos, no hay ni una palabra negativa dicha acerca de Deborah. Sin embargo se le menciona como a una persona que pudo ganarse la confianza del pueblo y logró que mejorará el pueblo de Israel de manera Espiritual.
En el Nuevo Testamento se puede ver que la mujer no tuvo un papel al mismo nivel que el de los hombres. Aunque este era el caso observamos que se destacan nombres de mujeres que estuvieron trabajando con Jesús en el
ministerio como; Dorcas, Febe, Magdalena, María. Cada una de ellas fue una pieza muy importante para el desarrollo del evangelio. Pero esto no significa que su ministerio dentro de la evangelización haya sido menos importante.
Dorcas, ella tenía un gran interés por las mujeres viudas o necesitadas. Siempre estaba dispuesta a ayudar a todas las que tenían una necesidad en su vida
espiritual, y su ministerio era tan próspero que Pedro sabía de su gran aportación.
Unos siglos después la hermana Ellen G. White menciona en uno de sus escritos “Ninguna mano debe ser atada, ninguna alma desalentada, ninguna voz
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silenciada; dejad que cada individuo trabaje, privada o públicamente, para ayudar en el avance de esta obra”1.
Las mujeres que tienen la obra de Dios en el corazón pueden realizar una tarea en los distritos donde reside. Cristo habla de mujeres que lo ayudaron a presentar la verdad ante otros, y Pablo habla de también de las mujeres que trabajaron con él en el ministerio. Ciertamente debería haber un gran número de mujeres dedicadas a ministrar a la humanidad doliente a elevarla y escucharla para que crea2.
En cada una de las iglesias siempre hay hermanas que están dispuestas a colaborar con la obra de la predicación, pero tristemente no se les da mucha importancia porque se cree que no podrán hacer un buen trabajo. Si los encargados no prestaran atención en su apariencia y pusieran atención a los deseos de sus corazones que son dirigidos por el Espíritu Santo, la obra del evangelio hace tiempo que habría tenido un gran impacto.
Se necesitan mujeres que puedan trabajar ahora, mujeres que aparten su atención del yo, humilde y modesta de corazón que trabajen con mansedumbre de Cristo, en donde puedan encontrar trabajo para realizar de salvación de las almas3
“las mujeres que estén dispuestas a consagrar parte de su tiempo al servicio del Señor deben de ser nombradas para visitar a los enfermos, cuidar de los jóvenes,
1 Elena G. de White, El ministerio pastoral (Silver Spring, Md.: Ministerial Association, General Conference of Seventh-day Adventists, 1997), 87.
2 Elena G. de White, El evangelismo (Buenos Aires, Argentina: Casa editora sudamericana, 2008), 340.
3 Elena G. de White, MR. No. 5, p. 162
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y ministrar de las necesidades de los pobres. Ellas deberían ser apartadas para este trabajo mediante la imposición de manos.”1
Con paciencia y perseverancia, el trabajo debe ser realizado...Carecemos de actos de simpatía y benevolencia, en ministrar sagrada y socialmente al necesitado, al oprimido, y al que sufre.2
Se puede tomar el tiempo de instruir a las mujeres que tienen el anhelo de servir en la obra de la predicación para que su trabajo pueda ser aún mejor, unidos trabajando en este ministerio tanto hombres como mujeres el trabajo será el mejor. Pero hay que recordar que este trabajo es uno de los mejores que podemos desempeñar, debemos hacer que no sean pocas las mujeres que trabajen en la obra, mientras más sean, mas almas serán llevadas a los pies de Cristo.
Declaración del problema
Todo creyente juega un papel importante en la predicación del evangelio.
En ocasiones, se colocan limitantes ya sea por género o posición social para su participación. Es por eso por lo que se investigará el papel de la mujer en el
liderazgo o en la predicación del evangelio dentro del adventismo. A continuación, se plantea el problema a través una pregunta de investigación.
1 White, El ministerio pastoral, 87.
2 White, 88.
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Pregunta de investigación
¿Qué papel jugó la mujer en el liderazgo del adventismo entre los años 1844- 1920?
Propósito
La presente investigación tiene como propósito central evocar a cada una de las mujeres que tuvieron un gran impacto en el liderazgo del adventismo y conmemorar cada una de las acciones que las llevaron a impactar este movimiento desde sus inicios.
Objetivos específicos Este estudio tiene los siguientes objetivos.
Primero, destacar el trabajo de la mujer laica en el evangelio y en el florecimiento del adventismo.
Segundo, buscar como mujeres un reavivamiento dirigido por el espíritu santo.
Tercero, producir la gracia transformadora de Cristo en los corazones de aquellas mujeres que tienen el llamado a trabajar para el Señor.
Justificación
El propósito de realizar esta investigación es para comprender de la mejor manera cómo es que Dios actúa en la historia de la salvación teniendo como instrumentos a mujeres laicas en el anuncio del evangelio, tomando decisiones acertadas guiadas por el Espíritu Santo, para liberar a su pueblo de las ataduras del pecado. Teniendo como base a las mujeres del Antiguo Testamento, las que
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trabajaron junto con Jesús y con Pablo, y aquellas que también trabajaron al inicio del adventismo.
Viabilidad de la investigación
Esta investigación es viable porque la iglesia adventista guarda en sus registros la actividad que se tiene con el paso de los años. Estos registros están disponibles en línea accesando a la biblioteca de historia adventista.1 También es posible porque, existen fuentes que han sido localizadas por el investigador.
Limitaciones
En el proceso de la elaboración de la investigación se enfrentaron las siguientes limitaciones.
Primero, existieron mujeres que trabajaron a favor del adventismo y no se tienen un gran conocimiento sobre ellas. (como pioneras).
Segundo, la limitación de información acerca de lo ellas lograron en la organización de la iglesia.
Tercero, que la información obtenida sobre sus biografías es incompleta, ya que en esa época la posición de la mujer en la sociedad no tenía gran valor, haciendo que su trabajo muchas veces pasara desapercibida.
Delimitaciones
El diseño de esta investigación considero dos limitantes principales, la primera tuvo que ver con el trabajo de las mujeres laicas en la historia poniendo
1 “Categoría de himnos”, Biblioteca de historia adventista, el 27 de septiembre de 2019, https://adventisthistory.wordpress.com/category/hymns/.
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como límite la época en la cual se desarrolló la iglesia Adventista del Séptimo Día.
(1844-1920) La segunda limitación son las tradiciones y costumbres que aún existen en la iglesia en estos tiempos.
Trasfondo filosófico
Esta investigación comienza desde la participación de Séfora la esposa de Moisés quien ayudo a su esposo a cumplir fielmente su deber como líder
recordándole a cada momento que debía cumplir con lo que Dios le mandaba a hacer, logrando que su liderazgo ante el pueblo fuera correcto (Éxodo 2),
exhortando que no importa tu posición social, debes trabajar para Dios.
La misión de la iglesia adventista de Séptimo días, basada en el mensaje bíblico es “llamar a todas las personas a convertirse en discípulos de Jesucristo, a proclamar el evangelio eterno abrazado por los mensajes de los tres ángeles (Apocalipsis 14:6-12) y a preparar el mundo para el futuro regreso de Cristo”1
El trabajo de predicación es para todos no importando lugar de procedencia, cultura, raza, sexo o edad.
Resumen
En este capítulo podemos ver datos generales de esta investigación que nos ayudará a entender el contenido que más adelante nosotros vamos a presentar hablando un poco acerca de las responsabilidades que las mujeres tuvieron en el Antiguo Testamento teniendo un gran impacto, al igual que en el
1 “Declaración de la misión de la iglesia adventista”, Seventh-day Adventist Church, el 4 de octubre de 2019, https://www.adventist.org/es/informacion/declaraciones-
oficiales/statements/article/go/-/mission-statement-of-the-seventh-day-adventist-church.
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Nuevo Testamento como a pesar de las circunstancias que vivía la iglesia ellas pudieron trabajar y poder tener un gran impacto. La hermana White nos recuerda que el trabajo de la mujer debe ser tomado en cuenta, se debe de tener paciencia y el resultado de la obra del evangelio será muy útil.
9 CAPÍTULO II MARCO TEÓRICO
En este capítulo se describe cómo fue el ministerio de las mujeres en el Antiguo y Nuevo Testamento e incluso cuando se comenzaron las iglesias primitivas.
También se mencionarán algunas citas del espíritu de profecía donde se menciona la importancia del trabajo de la mujer en el ministerio, y cómo
juntamente con sus esposos pueden hacer un excelente trabajo en el ministerio.
Queriendo lograr que el lector pueda comprender la importancia del trabajo de cada persona no importando el sexo, edad, ni momento
La mujer en el ministerio
Dios quiere obreros que puedan llevar la verdad a todas las clases sociales, altas y bajas, ricas y pobres. En esta labor las mujeres pueden desempeñar un papel importante. Dios permita una puerta abierta, para que mujeres consagradas puedan entrar al campo.1
En las variadas ramas de la causa de Dios hay un amplio campo en el cual nuestras hermanas pueden rendir un buen servicio para el Maestro… entre las nobles mujeres que tuvieron el valor moral de dedicarse en favor de la verdad para
1 White, El ministerio pastoral, 88.
10
este tiempo, se encuentren muchas que tienen tacto, percepción y habilidad, y que pueden llegar a ser obreras de éxito. Se necesitan las labores de tales mujeres cristianas.1
Se necesitan mujeres de principios firmes y carácter decidido; mujeres que en verdad crean que estamos viviendo en los últimos días y que tenemos un mensaje solemne de amonestación para dar al mundo; mujeres dispuestas a comprometerse en la importante tarea de esparcir los rayos de luz que el cielo ha derramado sobre ellas.2
La mujer inteligente puede usar sus talentos para alcanzar los más altos ideales. Por su actitud de renunciamiento y por su voluntad de trabajar al máximo de su habilidad, mostrara que cree en verdad y ha sido santificada por ella.
Muchas mujeres necesitan esta clase de tarea para mostrar su potencial.3 Una mujer que está decidida a trabajar para el Señor, todas estas características mencionadas en la cita de la hermana White son muy fácil de percibir, puede que alguna de ellas sienta el deber de trabajar en la obra pero no tiene la seguridad de que sea lo correcto, si nosotros como hermanos o los mismos dirigentes no la ayudamos a poder adquirir la seguridad que necesita, estamos desperdiciando una gran mujer que pueda llevar almas a los pies de Cristo.
1 White, El evangelismo, 341.
2 Elena G. de White, Hijas de Dios (Nampa, Idaho: Publicaciones Interamericanas/Pacific Press, 2008), 13.
3 White, 14.
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El Señor de la viña les está diciendo a muchas mujeres que no están haciendo nada ahora “¿Por qué pasan todo el día en ociosidad?” Si hay celo y diligencia continua en nuestras hermanas que se afanan en diseminar la verdad, tendrán éxito total, y nos asombrarán con sus resultados. Con paciencia y
perseverancia, el trabajo debe ser realizado… carecemos de actos de simpatía y benevolencia, en ministrar sagrada y socialmente al necesitado, al oprimido, y al que sufre. Se necesitan mujeres que puedan trabajar ahora, mujeres que aparten su atención del yo, humilde y modesta de corazón, que trabajen en favor de la salvación de las almas.1
En la actualidad con tantas distracciones que existen hacen que muchas mujeres vayan perdiendo el interés de trabajar en la obra, desperdiciando los dones que el Señor había puesto en cada una de ellas, cómo hermanos en Cristo debemos animar a nuestras hermanas que no aprovechan sus dones o que no saben cómo deben ponerlos en las manos de Dios. Si trabajamos arduamente y en equipo con el Espíritu Santo los resultados serán los mejores.
La remuneración de las mujeres debe ser en proporción al tiempo que emplean en el trabajo. Se ha cometido un error cuando se deja completamente la carga de la obra a los ministros. Este plan fue trazado ciertamente sin la
aprobación de Dios, algunas mujeres están ahora mismo enseñando a señoritas a trabajar exitosamente en la visitación y dando estudios bíblicos. Las mujeres que
1 White, El ministerio pastoral, 88.
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laboran en la causa de Dios deben de ser remuneradas en proporción al tiempo que dedican al trabajo.1
La obra del evangelio debe ser repartida entre todos los miembros para que juntamente se tengan mejores resultados. Muchos creen que por la mujer dedica poco en el trabajo de la obra debe de donar su tiempo, pero debemos ayudarle para que enfoque todo en su trabajo sin distraerse por necesidades.
Siga el ejemplo de Cristo y de Pablo de poner a las mujeres a trabajar. Las mujeres que tienen la obra de Dios en el corazón pueden realizar una tarea en los distritos en donde residen. Cristo habla de mujeres que lo ayudaron a presentar la verdad ante otros, y Pablo habla también de mujeres que trabajaron con él en el evangelio.2
Debéis cumplir con vuestro deber con las mujeres que trabajen en el Evangelio, cuya obra testifique que son indispensable para llevar la verdad a las familias.3
Lo más importante que siempre se debe recordar es el propósito de la misión, pedir la dirección de Dios y se tomara las decisiones correctas. Las decisiones que se toman no solo marcarán en presente, también el futuro. Es por eso que Siempre debemos de poner a Dios en primer lugar y él nos guiara por el camino del bien.
1 White, 90.
2 White, El evangelismo, 340.
3 White, El ministerio pastoral, 91.
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El Señor tiene una obra para las mujeres, así como para los hombres. Ellas pueden ocupar sus lugares en la obra del Señor en esta crisis. Y él puede obrar por su medio. El Salvador reflejara, sobre estas mujeres abnegadas, la luz de su rostro, y les dará un poder que exceda al de los hombres. Ellas pueden hacer en el seno de las familias una obra que los hombres no pueden realizar, una obra que alcanza la vida íntima. Pueden llegar cerca de los corazones de las personas a quienes los hombres no pueden alcanzar. Se necesita su trabajo.1
Muchas veces se utiliza esta cita como un ejemplo de que la mujer tiene el derecho a tener el mismo puesto o cargo que un hombre tiene, pero en realidad lo que muchos deben entender es que si, la mujer puede trabajar en la obra del ministerio pero haciendo tareas distintas a la de los ministros, aunque pareciera que no tiene importancia recordemos que todo cuanto se haga para la predicación del evangelio tiene el mismo valor ante los ojos de Dios.
En el Nuevo Testamento a las personas que dedicaban el tiempo para el servicio del evangelio se les conocían como diáconos. En 1 P 4:10-11 los dones espirituales están conectados con el verbo diakonein, relacionado con diákonos, diácono. Hans Küng propone que “carisma y diakonía son conceptos correlativos”2 Cf. Kevin Giles, Patterns of Ministry among the First Christians (Melbourne: Collins Dove, 1989).
Necesitamos obreros ministeriales que en cada escuela eduquen a niños y jóvenes en la verdad bíblica, y hagan la tarea pastoral entre los maestros y los
1 White, El evangelismo, 340.
2 Nancy W. Vyhmeister, Mujer y ministerio (Andrews University Press, 1998), 77.
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estudiantes. Nuestras escuelas deben parecerse a las escuelas de los profetas.
Hacemos un llamado a todos los maestros conectados con nuestras escuelas a hacer un esfuerzo sacrificado. Hacemos un llamado a nuestras hermanas a trabajar con inteligencia, devoción e interés, para lograr que la escuela sea un éxito. Que las iglesias también ayuden. El Señor bendecirá a todos aquellos que cooperan con él.1
Tristemente en nuestros tiempos se ha perdido el interés en la educación en nuestros colegios. En tiempo antiguo se tenía una escuela que era solo para profetas, ahí se les preparaba para un servicio total a Dios lo que los llevaría a predicar de su amor. Sabemos que las mujeres tienen un gran impacto en el ámbito de la educación, es por eso que se les pide de su dedicación.
El Señor quiere que el Colegio [Avondale] sea también un lugar donde se obtenga preparación en los trabajos femeninos: arte culinario, tareas domésticas, corte y confección de vestidos, teneduría de libros, lectura correcta y
pronunciación. Las alumnas deben estar en condiciones de ocupar cualquier puesto que se les ofrezca: directoras, maestras de escuela sabática, obreras bíblicas. Deben prepararse para enseñar en las escuelas para niños.2
La oportunidad de preparación para el servicio no se le debe de negar a nadie, Dios capacita a todos. Y para cada uno tiene una responsabilidad que juega un papel importante para la predicación del evangelio.
1 White, Hijas de Dios, 88.
2 White, El evangelismo, 347.
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La mujer en el Antiguo Testamento
Hay mujeres que sobresalieron por su liderazgo al servicio del Señor. Y su vida es inspiración para muchas mujeres. Mencionaremos la parte importante de su vida y cuál fue su impacto
Séfora, esposa de Moisés Este capítulo está basado en Éxodo 2.
Séfora adoraba al Dios verdadero. Era de un temperamento tímido y
retraído, tierno y afectuoso, y se afligía mucho en presencia de los sufrimientos.1 Mientras se alejaba de Madián, Moisés tuvo una terrible y sorprendente manifestación del desagrado del Señor. Se le apareció un ángel en forma amenazadora, como si fuera a destruirle inmediatamente. No le dio ninguna
explicación; pero Moisés recordó que la persuasión de su esposa, había dejado de cumplir el rito de la circuncisión en su hijo menor. No había cumplido con la
condición que podía dar a su hijo el derecho a recibir las bendiciones del pacto de Dios con Israel, y tal descuido de parte del jefe elegido no podía menos que menoscabar ante el pueblo la fuerza de los preceptos divinos. Séfora, temiendo que su esposo fuese muerto, realizó ella misma el rito, y entonces el ángel permitió a Moisés continuar la marcha.2
Séfora siempre estuvo al pendiente del ministerio de su esposo, ella oraba por él, le ayudaba a las cosas que Moisés no podía hacer, Tal vez no mostraba
1 Elena G. de White, Historia de los patriarcas y profetas: el gran conflicto entre el bien y el mal ilustrado en la vida de los santos de la antigüedad, 2008, 402–3.
2 White, 261.
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fácilmente muchas acciones, pero lo que la distinguía era la preocupación por aquellos que sufrían y eso hacía que su ministerio fuera importante.
Débora
En los días de Samgar, hijo de Anat, en los días de Jael, quedaron
desiertos los caminos, y los viajeros andaban por sendas tortuosas“(5:6), y Israel había escogido a Débora, vasado en el capítulo 5 de jueces
En la época de los jueces hubo una mujer que destacó en el liderazgo del pueblo, era conocida por su don profético y por ser líder del pueblo de Israel su nombre es Débora. Nos damos cuenta del liderazgo de Deborah, la vida en Israel había cesado “Cesaron los campesinos, cesaron en Israel” (Jueces 5:7), las calles estaban abandonadas “dioses falsos “Escogieron nuevos dioses”(5:8). La
implicación clara es que la sociedad Israelita se hizo más civilizada, segura y más temerosa de Dios a causa del liderazgo de Deborah.
Débora era una buena líder. Ella era una profetisa (Jueces 4:4, 14) una jueza (4:5) y una líder militar (4:6-10). La visión profética de Débora era exacta y que mostró un liderazgo decisivo en los asuntos militares.
Se ha mencionado de manera injusta, que Débora se convirtió en líder porque no había hombres capaces de tal tarea. Sin embargo, las Escrituras son muy claras de que a Israel no le hacían falta líderes hombres en aquel tiempo, pero Débora era una mujer que tenía comunión íntima con Dios, estaba dedicada completamente al servicio de Israel y ayudó a muchos para que recordaran lo que Dios había hecho desde que habían salido de Egipto y que no los dejaría. Y una de las cosas más importantes que no debemos olvidar es que cuando fue el
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momento de dirigir al ejército para la liberación del pueblo Débora designó a Barac como general, pero Barac no podía dar ninguna orden sin que Débora supiera y ella no podía dirigir un ejército sin un hombre que lo hiciera. Ambos se dieron cuenta que los dos eran indispensables para cumplir el propósito de Dios. Y bajo la dirección de Dios trabajaron juntos para obtener la liberación del pueblo de Israel.
Hulda, la profetisa
Desde su más temprana juventud y desde su posición de rey, Josías se había esforzado por exaltar los principios de la santa ley de Dios. Israel casi había llegado al límite de la paciencia divina, y Dios pronto se levantaría para castigar a quienes habían traído deshonor a su nombre. La ira del Señor ya se estaba encendiendo contra su pueblo.
La gravedad de la situación y el respeto que sentía por la profetisa, lo llevaron a elegir los principales hombres del reino para que fueran sus mensajeros.
“Id y preguntad a Jehová por mí, y por el pueblo, y por todo Judá, acerca de las palabras de este libro que se ha hallado; porque grande es la ira de Jehová que se ha encendido contra nosotros, por cuanto nuestros padres no escucharon las palabras de este libro, para hacer conforme a todo lo que nos fue escrito”.1
Una vez más el pueblo de Israel había hecho lo malo, y Josías que intento ayudar, en su desesperación decidió consultar a una persona que decidió
1 Elena G. de White, Recibiréis poder: persona, presencia y obra del Espíritu Santo : lecturas bíblicas devocionales con comentarios de los escritos de Elena de White., 1995, 270.
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permanecer fiel ante cualquier situación y es fue Hulda, a quien conocían como la profeta de Dios. Josías aún tenía la esperanza que el Señor les perdonara por las faltas que habían hecho.
“Decid al varón que os envió a mí:—declaró la profetisa—Así dijo Jehová:
He aquí yo traigo sobre este lugar, y sobre los que en él moran, todo el mal de que habla este libro que ha leído el rey de Judá; por cuanto me dejaron a mí, y
quemaron incienso a dioses ajenos, provocándome a ira con toda la obra de sus manos; mi ira se ha encendido contra este lugar, y no se apagará”.1
Durante mucho tiempo el pueblo de Israel había hecho lo malo ante los ojos de Dios, él sabía que todas esas generaciones necesitaban borrar toda su maldad, y que la única opción era que vivieran el resultado de sus acciones.
Hulda, a pesar de todo lo que pasaba a su alrededor ella se mantuvo firme en lo que le habían enseñado sus padres y en el trabajo que debía hacer. Mujeres como ella se necesitan, mujeres que aunque se desplomen los cielos se
mantengan firmes en sus principios.
Ester
Ester era una hermosa joven judía, prima de Mardoqueo, quien la crió en su hogar después que sus padres murieran, considerándola y amándola como a su propia hija. Dios usó a Ester para salvar al pueblo judío en la tierra de los persas.2
1 White, Hijas de Dios, 41.
2 White, 44.
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En tiempos antiguos, el Señor realizó maravillas mediante mujeres consagradas que unieron sus esfuerzos con aquellos hombres que habían sido llamados a ser los representantes de Dios. Hubo mujeres que ganaron grandes y decisivas victorias. Cuando parecía que no había poder humano que pudiera salvarlos, Ester y las mujeres asociadas con ella oraron, ayunaron y actuaron prestamente, y lograron la salvación de su pueblo.1
Ester mostraba en cada momento el liderazgo que tenía enseñaba a las mujeres a tener confianza en Dios en cada uno de los problemas que se les presentaba. Dios conocía su corazón, es por eso que le dio la gran
responsabilidad estar al frente de una nación. Aunque Ester paso por una preparación para llegar a ser esposa del Rey, ella nunca perdió algo muy importante, el amor por Dios y todos los valores que le habían enseñado desde pequeña.
“Vé y reúne a todos los judíos que se hallan en Susa, y ayunad por mí, y no comáis ni bebáis en tres días, noche y día; yo también con mis doncellas ayunaré igualmente, y entonces entraré a ver al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca” (4:16).
En la situación por la que pasaba, Ester tuvo una buena respuesta. Ella demostró que siempre estaba en comunicación con Dios. Esta es una de las reacciones que toda mujer que está dedicada a Dios debería tener, buscar a Dios antes las problemáticas y ayudar a los demás a recordar las promesas de Dios.
1 White, 46.
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Los acontecimientos que se produjeron en rápida sucesión: la aparición de Ester ante el rey, el señalado favor que le manifestó, los banquetes del rey y la reina con Amán como único huésped, el sueño perturbado del rey, los honores tributados en público a Mardoqueo y la humillación y caída de Amán al ser
descubierta su perversa maquinación, son todas partes de una historia conocida.1 Ester demostró ser una mujer decidida al presentarse ante el rey, pero ella estaba completamente confiada en Dios le ayudaría a encontrar una respuesta.
Dios miro con agrado a Ester que le dio a un pueblo bendiciones.
Como esta mujer deberían de ser todas aquellas que se preparan para el ministerio del evangelio, y podrán realizar maravillas a favor de todos aquellos que buscan con sinceridad Dios.
La mujer en el Nuevo Testamento
La palabra “ministerio” ha venido a denotar un privilegio especial en la iglesia, en el sentido de que el que lo tiene está de alguna manera por encima de los que no lo tienen. El ministerio es un privilegio, pero la connotación
Correcta puede percibirse solamente si entendemos que su sinónimo apropiado es “servicio”. Un ministro es un siervo.
Así que estaremos viendo la aportación, el impacto y a que contribuyeron las mujeres en la iglesia.
Se podría esperar que los cristianos hubieran tratado a la mujer en forma muy diferente a sus contemporáneos. En varias ocasiones Jesús había
1 Elena G. de White, Profetas y reyes, 2014, 440–43.
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demostrado las capacidades espirituales de la mujer y, bajo inspiración, los apóstoles pronunciaron principios que debían haber revolucionado las relaciones entre hombres y mujeres. Sin embargo, en la práctica los primeros cristianos hallaron difícil hacer que los excelsos ideales de su fe superaran el poder
enceguecedor de su cultura. Compartían los estereotipos negativos y los prejuicios de sus vecinos judíos y paganos.
La mujer samaritana
Estaba fuera de las costumbres que Jesús le pidiera a la samaritana agua para beber. El diálogo que siguió, cambió la vida de ésta. ¡Cuán agradecidos debiéramos estar que Cristo tomó la naturaleza humana sobre sí mismo! Y aunque lo hizo, continuó siendo divino. Todos los atributos del Padre estaban en Cristo. Su divinidad estaba vestida de humanidad.1
Si vemos la historia entre Israel y los de Samaria podemos ver que eran dos pueblos que constantemente se evitaban, trataban de no socializar, es por eso que la mujer samaritana que un judío le pidiera agua. Lo que no sabía es que Jesús tenía un propósito para ella.
Cuando ella cuestionó el hecho de que cómo siendo judío le estaba
pidiendo agua a ella, que era samaritana, la respuesta de Cristo reveló a la mujer su naturaleza divina: “Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice:
dame de beber; tú le pedirías y él te daría agua viva”. Y cuando la mujer se mostró sorprendida por la declaración, Jesús agregó: “Cualquiera que bebiere de esta
1 White, Hijas de Dios, 61.
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agua, volverá a tener sed; más el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna”.1
Aunque la mujer Samaritana había tenido una vida de con muchas libertades, había en ella la necesidad de paz, de ser liberada de todo lo que le oprimía. Fue por eso que continuo hablando con Jesús, encontraba tranquilidad hablar con él y poco a poco nacía la necesidad de saber más de lo que ese hombre Judío tenía que decirle.
Jesús tenía en vista un doble propósito; deseaba despertar su conciencia en cuanto a su pecaminosa manera de vivir, y deseaba probarle que ojos más que humanos habían leído los secretos de su vida. Y la mujer, aunque no comprendía totalmente lo pecaminoso de su manera de vivir, sí se asombró del conocimiento que este extraño poseía. Con profunda reverencia le dijo: “Señor, me parece que tú eres profeta”.2
La conversación que la mujer Samaritana tuvo con Jesús fue una de las mejores conversaciones que ella había tenido. Las cosas que escucho nadie se las había dicho ni siquiera alguien de su pueblo. Eso fue lo que ayudo para que ella buscara la verdad.
¡Bendita mujer de Samaria! Durante el diálogo se había sentido como en la presencia divina, y ahora alegremente reconocía a su Señor. No le pidió, como los
1 White, 61.
2 White, 62.
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judíos, que hiciera un milagro que probara su carácter divino. Aceptó sus palabras con perfecta confianza, y no cuestionó la santa influencia que de él emanaba.1
A pesar de lo que se pensaba de aquella mujer, ella creyó todo lo que Jesús le hablaba, abrió sinceramente su corazón. Y el Espíritu Santo trabajo en ella logrando una conversión total. Que no necesito hacer preguntas ni preguntar que debía hacer.
Ella se fue publicando las buenas nuevas: “Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo?” Vers. 29. Por el
testimonio de esta mujer muchos fueron llevados a creer en Cristo. Fue su informe el que atrajo a muchos a escuchar por sí mismos y creer en las palabras de
Cristo.2
Ella no dudo en ningún momento en comenzar a hablar con los demás de las buenas nuevas que había escuchado. Tampoco pensó en lo que las demás personas pensaban de ella, solo pensó en compartir lo que aprendió para que otros experimentaran el mismo sentimiento que ella tenía.
[La mujer samaritana] dio pruebas de ser una misionera más eficaz que los propios discípulos. Ellos no vieron en Samaria indicios de que fuera un campo alentador. Fijaban sus pensamientos en una gran obra futura, y no vieron que en derredor de sí había una mies que segar. Pero por medio de la mujer a quien ellos
1 Ellen Gould Harmon White, Spirit of Prophecy, vol. 2, 1990, 141–45.
2 Ellen Gould Harmon White, Testimonies for the Church : With a Biographical Sketch of the Author, vol. 3 (Mountain View, Calif.: Pacific Press Pub. Association, 1948), 217.
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despreciaron, toda una ciudad llegó a oír de Jesús. Ella llevó enseguida la luz a sus compatriotas. Esta mujer representa la obra de una fe práctica en Cristo.1
Muchas veces nosotros no hacemos cosas o vamos a lugares porque pensamos que no se tendrá éxito y no se quiere perder el tiempo. Pero con esta experiencia podemos darnos cuenta que debemos hablarle del evangelio a cualquier persona, todos tienen la oportunidad de conocer de la palabra de Dios.
Mujeres que seguían a Jesús
Elena de White no identifica a las personas que seguían a Jesús de lugar en lugar durante su ministerio. Sin embargo, las declaraciones siguientes nos dan una idea de algunas mujeres que le seguían y apoyaban su ministerio con sus recursos materiales
La madre [de Santiago y Juan] era discípula de Cristo y le había servido generosamente con sus recursos.2 El registro bíblico declara que “Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él, y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios. Juana, mujer de Chuza intendente de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus bienes”. Lucas 8:1-3. Tanto Cristo como sus discípulos ministraban en las villas y ciudades. Y aquellos que habían estado en la
1 Elena G. de White, El ministerio de curación, 2011, 69–70.
2 Elena G. de White, El deseado de todas las gentes (Nampa, Idaho: Publicaciones Interamericanas : Pacific Press, 2011), 502.
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verdad por más tiempo que los nuevos conversos, colaboraban con sus bienes materiales.1
Durante el ministerio de Jesús, aunque no se menciona a todas las mujeres que estuvieron trabajando con él, pero sabemos que aquellas mujeres dedicaron su tiempo para acompañarlo y algunas de ellas aportaba recursos al grupo, que viajaba de aldea a aldea dando las buenas nuevas. Sin importar si se les
reconocía o no ellas seguían adelante, debemos recordar que nuestras acciones deben ser de corazón sin buscar el reconocimiento de la gente. Dios conoce nuestros esfuerzos y lo que hagas en lo privado él nos lo dará en público.
Las mujeres que habían seguido humildemente a Jesús en vida, no quisieron separarse de él hasta verlo sepultado en la tumba y ésta cerrada con una pesadísima losa de piedra, para que sus enemigos no viniesen a robar el cuerpo. Pero no necesitaban temer, porque vi que las huestes angélicas vigilaban solícitamente el sepulcro de Jesús, esperando con vivo anhelo la orden de cumplir su parte en la obra de librar de su cárcel al Rey de gloria.2
Las mujeres, aunque eran humildes, Jesús les dio la encomienda de predicar el evangelio a todo el mundo, si ellas que tenían muchas limitaciones sociales no dudaron ni un minuto en cumplir lo que dijo, ¿por qué nosotras
siempre buscamos escusas para no hacer ese trabajo? Debemos aprovechar que ahora estamos con muchas facilidades para hacerlo. Tenemos la tecnología, ya
1 White, Hijas de Dios, 71.
2 Elena G. de White, Primeros escritos, 2014, 180.
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podemos fácilmente viajar a otros lados, y lo importante de estos tiempos es que como mujeres ya es más fácil en la sociedad trabajar.
María se dirigió presurosa a los discípulos para informarles que Jesús no estaba en el sepulcro donde había sido colocado. Mientras tanto, las otras mujeres que habían quedado esperándola, hicieron una inspección más minuciosa del interior del sepulcro, para cerciorarse de que en verdad no estaba allí.
Sin embargo, a pesar de que el ángel disminuyó su brillo, las mujeres quedaron sorprendidas y aterrorizadas de la gloria del Señor que lo rodeaba. Se disponían a huir del sepulcro, cuando el mensajero celestial se dirigió a ellas con estas suaves y consoladoras palabras: “No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor. E id pronto y decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos, y he aquí va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. He aquí, os lo he dicho”.1
Las mujeres que trabajaron con Jesús tuvieron la oportunidad de ver al Ángel y recibir las buenas nuevas, creo que fueron una de las bendecidas en vivir esos momentos. Muchas de nuestras hermanas tienen la oportunidad de
comprender el evangelio de una forma tan asombrosa, que son ellas mismas las que se llenan de entusiasmo para predicarlo. Tal vez no se les presenten ángeles, pero el espíritu santo hace ese trabajo.
Romanos 16:1 contiene el elogio de Pablo hacia una mujer llamada Febe que es elegida como diakonos, una palabra usada para ambos sexos. El Nuevo
1 White, Spirit of Prophecy, 2:199.
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Testamento no hace distinción entre diáconos y diaconisas. La versión Reina- Valera traduce “diaconisa”. Aunque las traducciones de esto varían, ninguna versión destaca el hecho que Febe ocupaba el mismo puesto que los diáconos de 1 Timoteo 3. Pablo pide que se le dé la misma clase de recibimiento como a sus otros representantes, la misma clase de ayuda y respeto que Pablo prescribe para Tito y los demás apóstoles (Tito en 2 Co 8:24; Timoteo en 1 Co 16:10). Tal carta de recomendación era el único tipo de credencial que la iglesia primitiva podía ofrecer. Si hubo una ministra también pudo haber muchas otras, y esto es
confirmado por una carta enviada por Plinio el Joven al emperador Trajano cerca del 108 DC.1
Como gobernador de Bitinia, arrestó e interrogó a cristianos para descubrir cuanto pudiera acerca de su culto. Él escribió: “Creí que era muy necesario, por lo tanto, descubrir qué verdad había en esto al aplicar la tortura a dos criadas
domésticas, que eran llamadas ministros”.2 Estas mujeres eran aparentemente autoridades en sus iglesias. Traductores y comentadores difieren acerca del significado de “mujer” en 1 Ti 3:11.
1 Vyhmeister, Mujer y ministerio, 65.
2 Ministrae es el plural de la palabra latina ministra, forma femenina de minister. Es el equivalente exacto de la palabra griega diakonos y el origen de la palabra “ministro”
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Mujeres líderes en las comunidades cristianas primitivas
Cuando comenzó el cristianismo se conocía como una religión de las mujeres ya que en las pocas iglesias y en los hogares donde se reunían la congregación que tenía el liderazgo eran mayormente mujeres.
En el siguiente apartado se menciona algunas de ellas, como:
Apfia: Seguramente fue una persona importante en las comunidades de Pablo, para que se mencione su nombre en las cartas que el apóstol dirige a las comunidades cristianas que se estaban formando. (Cfr. Flm v. 2).
Lidia En el estudio que realiza Richter acerca de Hechos 16, sobre Lidia, la autora explica:
Este proceso de jerarquización patriarcal constatable por ejemplo en las cartas pastorales y escritos de padres apostólicos y eclesiásticos aún no se refleja en la historia de Hechos 16 14-15.16.40. En este pasaje se trata de Lidia, una mujer trabajadora que también trabajó en la causa del Evangelio.1
Existen evidencias de mujeres como Lidia, que se esforzaron porque el anuncio del mensaje de salvación de Jesús llegará a todas las personas desde el interior de las primeras comunidades cristianas hasta los rincones más lejanos de la tierra, sirviendo constantemente y aliviando las necesidades de su tiempo. No puede faltar en la formación de las primeras comunidades cristianas es la de
1 Keith Mattingly, “La imposición de manos en la ordenación: un estudio escriturístico”, Escogidas para servir, el 23 de septiembre de 2019, https://www.escogidasparaservir.com/la- imposicion-de-manos-en-la-ordenacion-un-estudio-escrituristico/.
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María Madre de Jesús el Salvador, pues gracias a su incidencia, motivó mucho a los discípulos antes, durante y después de la muerte y ascensión de su Hijo.
Quién más que ella para hacerles sentir la presencia de Jesús entre ellos y darles el consuelo y la esperanza que necesitaban en aquella pequeña comunidad que empezaba a crecer. Donde esperando la venida del Paráclito se encontraba ella la siempre fiel, guardando todos aquellos acontecimientos en su corazón para luego irradiarlos a quienes formarían parte de esta comunidad que luego sería universal. (Cfr. Hch 1, 12).
El Espíritu de Dios sólo puede iluminar el entendimiento de los que están dispuestos a ser iluminados. Leemos que Dios abrió los oídos de Lidia para que prestara atención al mensaje presentado por Pablo. La parte de Pablo en la
conversión de Lidia era declarar todo el consejo de Dios y todo lo que era esencial que ella recibiera, y entonces el Dios de toda gracia puso en acción su poder, y condujo esa alma por la senda correcta. Cooperaron Dios y el agente humano, y la obra tuvo un éxito completo.1
En los manuscritos más confiables, antes griegos, el nombre de Priscila aparece por primera vez en cuatro de las seis menciones de esta pareja en el Nuevo Testamento.2 Esto puede denotar que el ministerio de Priscila era más prominente que el de su marido, y esto puede indicar que no tenía un estatus
1 Francis D Nichol y Humberto M Rasi, Hechos a Efesios, trad. Víctor E Ampuero Matta y Nancy W. de Vyhmeister, vol. 6, Comentario bíblico Adventista del Séptimo Día (Buenos Aires, Argentina: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1996), 1061–62.
2 de Priscilla aparece por primera vez en Hechos 18:18, 26; Romanos 16: 3 y 2 Timoteo 4:19.
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social más alto que Aquila.1 “Es bien sabido que la iglesia primitiva atrajo a un número inusual de mujeres de alto estatus. . . “2 Algunas de estas mujeres, que vivían en relativamente espaciosas casas, organizó una congregación que se reunió en su casa.3 Como un destacado miembro de la congregación, el anfitrión habría funcionado como un líder que emplea un regalo ministerio – a veces el regalo pastor-maestro. Priscila y Aquila estaban activos en el ministerio y fueron anfitriones de una iglesia en su casa en Éfeso (1 Corintios 16:19). Y más tarde en Roma (Romanos 16: 3-5) Prisca (Priscila) no es la única mujer asociada con el liderazgo de iglesias en casas.
El Señor emplea diversos instrumentos para el cumplimiento de su
propósito; mientras algunos con talentos especiales son escogidos para dedicar todas sus energías a la obra de enseñar y predicar el Evangelio, muchos otros, a quienes nunca fueron impuestas las manos humanas para su ordenación, son llamados a realizar una parte importante en la salvación de las almas.4
No importa el método el cual utilices para predicar el evangelio, si eres una mujer que ha decidido dedicar un tiempo de tu día al Señor hazlo. O si has
1 Lucas, el autor de los Hechos, fue muy cuidadoso en qué orden colocó nombres. Esto se ve en el ministerio compartido de Pablo y Bernabé; cualquiera de los dos era el más destacado en el ministerio, o de los más reconocidos en cualquier situación dada, su nombre aparece por primera vez.
2 Lucas, el autor de los Hechos, fue muy cuidadoso en qué orden colocó nombres. Esto se ve en el ministerio compartido de Pablo y Bernabé; cualquiera de los dos era el más destacado en el ministerio, o de los más reconocidos en cualquier situación dada, su nombre aparece por primera vez.
3 “Mujeres líderes de la iglesia en el Nuevo Testamento”, Explorando la biblia, el 15 de octubre de 2019, https://margmowczko.com/espanol/mujeres-lideres-nuevo-testament/.
4 Elena G. de White, Los hechos de los apóstoles en la proclamación del evangelio de Jesucristo (Miami, Fla.: Asociación Publicadora Interamericana), 286.
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decidido dar recursos, no importa que hagas, hazlo con amor y con la dirección del espíritu Santo para que todo sea para gloria de Dios.
Un número sorprendente de mujeres son mencionados en este papel. En Hechos vemos la madre de Marcos proporcionar un hogar para los cristianos de montar (Hechos 12:12) y en Filipos oímos hablar de los creyentes reunidos en la casa de Lidia (Hechos 16:14-15, 40). Al escribir a los Colosenses, Pablo saluda
“Ninfas y a la iglesia en su casa” (Col. 4:15). Quizás Cloè es también la anfitriona de una iglesia local (1 Cor. 01:11), ya que pueden haber sido algunas de las otras mujeres Pablo saluda en el último capítulo de Romanos.1
La “señora elegida”, a quien Juan se dirige en su segunda carta, era una mujer que funciona como un líder de la casa-iglesia y pastor. En el griego de la segunda Epístola de Juan, está claro que a veces John se dirige a una sola
persona (la señora), y que en otros momentos se está refiriendo a personas plural (sus seguidores o su congregación). Juan se refiere a sus seguidores, y la de ella, del mismo modo, como “hijos” (2 Juan 1: 1,4, 13 cf 3 Juan 1: 4). Por otra parte, la palabra “dama” (kuria) utilizada en 2 Juan 1 y 5, es el equivalente femenino de
“señor” (kurios). Esta señora era una mujer con una posición social elevada.
Numerosas cartas de papiros antiguos muestran que kuria era una manera respetuosa para hacer frente a una mujer2 La “señora elegida” era una persona,
1 Kevin Giles, Patterns of Ministry among the First Christians: Second Edition, Revised and Enlarged. (Eugene, UNKNOWN: Cascade Books, 2017), 34–35,
http://search.ebscohost.com/login.aspx?direct=true&scope=site&db=nlebk&db=nlabk&AN=1579941 .
2 “Mujeres líderes de la iglesia en el Nuevo Testamento”.
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un líder de la casa-iglesia y pastor. La “señora elegida” no era una iglesia (es decir, la congregación), como algunos han sugerido.
Para enero de 1879, Jonh N. Andrews publicó una columna en la Review and Herald, titulado: ¿Pueden las mujeres hablar en las reuniones? Dedica una atención especial a los pasajes paulinos empleados contra las mujeres. Comenzó estudiando el contexto de la carta a los corintos, la cual era una iglesia con
muchos problemas, tanto doctrinales como de convivencia. En el capítulo 14, demuestra que en sus reuniones había confusión, y las mujeres estaban envueltas en conversaciones que producían desorden y era indecoroso. Es notorio que Andrews era consciente que la acción de predicar y enseñar, por parte de las mujeres, está asociada con el liderazgo; así lo entendían los líderes religiosos de esa época. Unos meses después, en ese mismo año, Jaime White publicó un artículo que ampliaba la visión de lo que se proponía decir Andrews en su columna
“Mujeres en la Iglesia”,1 era una argumentación a favor del trabajo en que las mujeres pueden desempeñar, en la enseñanza y en el liderazgo.
El papel importante de la mujer en la historia de la iglesia
La causa de Dios necesita para este tiempo hombres y mujeres que posean cualidades semejantes a las de Cristo para el servicio: habilidad ejecutiva, gran capacidad de trabajo, corazones bondadosos y comprensivos, buen sentido común, y juicio maduro. Que sean cuidadosos en pesar las cosas antes de
1 Oscar S. Mendoza y Daniel A. Mora, Mujeres Pastoras en el siglo XIX (Fortaleza Ediciones, s/f), 172.
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aprobarlas o condenarlas. Que sin temor puedan decir sí o no. Y que debido a haber sido santificados por el Espíritu de Dios, pongan en práctica las palabras
“todos sois mis hermanos”, luchando siempre por levantar y restaurar a la humanidad caída.1
Cada una de las cualidades que se mencionan en esta cita, se pueden adquirir cuando el espíritu santo trabaja en nuestros corazones. Cuando esto sucede, en cada uno de nuestros trabajos. Cuando debemos tomar alguna decisión podemos tomar a correcta.
Todos los que trabajan para esta obra Santa, deben tener el deseo en el corazón de trabajar para Dios, el espíritu Santo hizo un llamo especial, estos son los que tendrán todas las características que se requieren para esta encomienda que el Señor nos ha dado. Y si alguna de nosotras nos falta alguna de estas cosas, pide a Dios y él te preparará para que hagas un trabajo que glorifique su nombre.
Mediante el aporte de importantes datos históricos, muestran la imagen de una iglesia preocupada por incluir a todos sus miembros en la misión.2 Los
pioneros adventistas le dieron oportunidad para que las mujeres participaran en la iglesia y en el evangelio. En este momento estaban tan emocionados por la misión que se les había encomendado que tenían la convicción del derramamiento del Espíritu Santo. Lo que cada una de ellas aporto fue de gran importancia. Algunas
1 White, Hijas de Dios, 49.
2 Miguel Ángel Núñez y Daniel Alberto Mora, eds., Apartadas para el ministerio: una perspectiva bíblica sobre la ordenación, Edición: 3 (Valencia, España: Fortaleza Ediciones, 2019), 45.
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ocuparon puestos administrativos, dando oportunidad en nuevos lugares, logrando ser misioneras y dedicando tiempo para dirigir iglesias.
En el libro de Elena G. de White “el ministerio pastoral” menciona que todas aquellas mujeres que están dispuestas a consagrar su tiempo al servicio del Señor son las que deberían de ser nombradas para visitar a los enfermos, cuidar de los jóvenes y ministrar las necesidades de los pobres. Tenemos un ejemplo en la Biblia de una mujer que se dedicaba a ayudar a las personas que estaban a si alrededor. Ella se encargaba de los enfermos de las viudas, haciéndoles ropas y dándoles limosnas.1
Esas son unas de las tantas cosas que una mujer puede realizar en el ministerio, trabajar en lugares donde los hombres no pueden llegar, recordemos que nuestros Pastores están llenos de actividades que muchas veces no pueden cubrir estas áreas. Si se nos instruye como debemos realizar estas tareas
podemos avanzar más rápido en la predicación del evangelio.
Elena G. de White menciona en que estas mujeres deberían de ser
apartadas para este trabajo mediante la imposición de manos. Pero también dice que ellas necesitaran el consejo de los dirigentes de la iglesia o del ministro, ya que ellas mantienen una conexión vital con Dios. Ellas serán un poder vital para la iglesia y será “otro medio de fortalecimiento y edificación de la iglesia”2
La autora recomienda que la carga de la iglesia debe de ponerse en ambos, hombres y mujeres de la iglesia para que cada uno de ellos puedan crecer con la
1 White, El ministerio pastoral, 85.
2 White, 89.
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práctica y así llegar a ser agentes en las manos del Señor para el esclarecimiento de quienes moran en tinieblas.
El trabajo de la mujer debe recibir su justa remuneración. Si una mujer es llamada por el Señor a realizar cierta tarea, ese trabajo debiera ser estimado de acuerdo con su justo valor. Algunos pueden pensar que es una buena política permitir que algunas personas dediquen su tiempo y energías a un trabajo sin recibir remuneración. Pero el Señor no aprueba tales arreglos. Cuando debido a la escasez de medios sea necesario mostrar renunciamiento, que la carga no sea distribuida sobre unos pocos. Todos debemos unirnos en hacer sacrificios.1
Creo que es uno de los puntos que más se trata, acerca del pago de aquellas mujeres que trabajan en la obra. Recordemos que la hermana White menciona que debe ser un pago según al tiempo que dediquen, en este tiempo para algunos es normal decir “ella quiere ayudar” “está dando un servicio” pero es muy importante recordar que Dios no hace esos arreglos, el desea que todos reciban remuneración de acuerdo con lo trabajado.
Todos podemos hacer trabajo misionero alrededor. Nuestras hermanas se han excusado con facilidad de llevar responsabilidades que requieren trabajo mental; y sin embargo ésta es la disciplina que necesitan para perfeccionar su experiencia cristiana.
1 Ellen Gould Harmon White, Testimonies for the Church : With a Biographical Sketch of the Author, vol. 7 (Mountain View, Calif.: Pacific Press Pub. Association, 1948), 217.
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Pueden hacer obra misionera y tener un interés personal en la distribución de folletos y revistas que representan correctamente nuestra fe. No todos pueden ir a los campos misioneros lejanos, pero todos pueden hacer algo a su alrededor.
Como cristianos, debiéramos tener el profundo sentimiento de que nuestro tiempo, nuestras energías y nuestras habilidades han sido compradas con un precio infinito. No somos nuestros para usar nuestro tiempo en cosas que gratifican nuestros gustos y nuestro orgullo.
Como hijos de luz, debemos difundir la luz a otros. Debiéramos estudiar la manera de glorificar mejor a Dios, y de trabajar para salvar y bendecir a las almas por las que Cristo murió. Al trabajar para bendecir a otros, estaremos añadiendo fuerza y coraje a nuestras propias almas, y estaremos recibiendo la aprobación de Dios. Centenares de nuestras hermanas podrían hoy estar trabajando si
quisieran...
Aquellas que no están haciendo nada debieran salir a trabajar. Que cada hermana que se siente una hija de Dios asuma la responsabilidad de hacer lo que esté a su alcance. Las características más nobles se adquieren a través del
renunciamiento y la benevolencia en beneficio de otros.1
Recordemos que el uso de nuestro tiempo es una de las cosas que debemos manejar correctamente, ya que no debemos dar paso a la ociosidad, recordemos que somos mayordomos y debemos saber utilizar cada una de las cosas que Dios nos da. Y qué mejor que podamos emplear correctamente nuestro tiempo trabajando para él. Si dedicamos ese tiempo en prepararnos, seremos
1 White, Hijas de Dios, 114.
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unas de las personas que estén listas para ir a otros lugares a predicar del evangelio esparciendo esa luz que como hijas de Dios tenemos.
Resumen
En este capítulo se describió un poco la participación de la mujer desde el antiguo testamento, como es que las mujeres juntamente con el apoyo de
hombres entregados al servicio del Señor trabajaron para cumplir con el propósito de Dios. y también recordando como es el impacto del liderazgo de aquellas mujeres que tenían al Señor en sus corazones y dedicaron sus vidas al servicio sin imaginar que su entrega a Dios sería un ejemplo no solo para sus tiempos sino también en los futuros.
38 CAPÍTULO III
MARCO METODOLÓGICO
Este capítulo tiene como propósito mostrar el tipo de investigación que se hizo. Está organizada de la siguiente manera: La primera sección describe el tipo de investigación, la segunda muestra las fuentes que se utilizaron para obtener la información.
Tipo de investigación
Este proyecto se cataloga como una investigación de tipo documental e histórico. Tiene como objetivo reconstruir una realidad pasada, y pretende conocer los acontecimientos que formaron un periodo en la historia.1 El propósito de la investigación es contribuir a la comprensión y el conocimiento del trabajo que las mujeres realizaron dentro del evangelismo en los inicios del adventismo.
Materiales y recursos
Los materiales y recursos utilizados para el desarrollo del estudio fueron los siguientes: (1) Un día como hoy… Efemérides del mundo Adventista 1820-1920.
(2) seventh-day adventist encyclopedia, Vol 10. (3) Susan Davis, I was a Stranger,
1 Nancy J Vyhmeister, Manual de investigación teólogica (Miami, Florida: Editorial Vida, 2009), 41.
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the Story of Jesus in the Person of Hannah More. (4) Testimonios para la iglesia Tomo 1. (5) the Ellen White Encyclopedia. (6) Ministerio Pastoral, Ellen G.White
Tratamiento de la información
El tratamiento de la información se llevó de una manera respetuosa y con mucha paciencia al examinar y analizar.
Mediante la lectura de todos los datos obtenidos de las bibliografías, se pudo organizar los datos históricos y se consideró los sucesos más relevantes en la historia de la iglesia.
Resumen
En este capítulo se describió los aspectos metodológicos, el tipo de investigación, las fuentes utilizadas y los aspectos éticos del tratamiento de la información adquirida.
40 CAPÍTULO IV
PAPEL DE LAS MUJERES EN EL DESARROLLO DE LA IGLESIA ADVENTISTA ENTRE 1844 Y 1920
El presente capitulo está organizado de la siguiente forma: (1) Mujeres que fueron misioneras, (2) Mujeres que trabajaron en la obra de la educación, (3) Mujeres que se desempeñaron en alguna otra área.
Mujeres misioneras
Dios espera un servicio personal de cada uno de aquellos a quienes ha confiado el conocimiento de la verdad para este tiempo. No todos pueden salir como misioneros a los países extranjeros, pero todos pueden ser misioneros en su propio ambiente para sus familias y su vecindario1. Cada una de estas mujeres dedicó sus talentos y dones a esta gran obra. Dejando las puertas abiertas para muchas mujeres que tengan el deseo en sus corazones de servir.
Hanna More
La historia de esta mujer tiene cosas positivas y negativas, pero la más importante es que fue una maestra y prodigiosa estudiante de la Biblia.
Fue una mujer extraordinaria misionera en África. Originaria de Unión, Connecticut, de una gran familia de agricultores. Recibió una gran educación en la
1 Ellen Gould Harmon White, Testimonies for the Church : With a Biographical Sketch of the Author, vol. 9 (Mountain View, Calif.: Pacific Press Pub. Association, 1948), 30.
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academia Nichols y en la Academia Monson, después pudo encontrar trabajo en una escuela para adultos, en el lugar donde ella vivía. Después ella decidió ser misionera y solicito serlo en las Junta Americana de Comisionados para Misiones Extranjeras. Como tenía una muy buena preparación la mandaron a Oklahoma a trabajar con las tribus y después en 1850 fue mandada al África occidental bajo el patrocinio de esa misma junta. Trabajo unos años como maestra, preceptora, y predicadora en la Sierra Leona.
En 1862 conoció a S.N. Haskell,quien la colmo de libros adventistas, incluyendo History of the Sabbath, de J. N. Andrews, a quien llego admirar profundamente. Después de algún tiempo se convirtió al adventismo, aprendiéndose el Nuevo Testamento de memoria.
El lado negativo de la historia de esta mujer fue por el descuido de la comunidad adventista de Battle Creek. Cuando ella aceptó la fe adventista y comenzó a compartir con otros acerca del sábado, la Asociación Misionera Americana le corto el subsidio. En 1867, regreso a los Estado unidos con la esperanza de hallar apoyo y trabajo entre sus hermanos adventistas de Battle Creek, pero como nadie la conocía no recibió el apoyo tanto en trabajo ni hospedaje. Al no recibir la ayuda para vivir entre los miembros de su iglesia.
Decide viajar al norte del país donde encuentra el apoyo de otros hermanos de otra denominación.
Lo