A finales del siglo XVI y principios del XVII, la familia Pacheco de San Clemente era propietaria de la mayor parte de estas tierras. Pudieron ser los constructores de la Casona, que aún existe, a unos 20 metros delante de la ermita. A finales del siglo XVI y principios del XVII, la familia Pacheco de San Clemente era propietaria de la mayor parte de estas tierras.
Imagen 1: Escudo de la puerta Imagen 2: Escudo de Pacheco en la Sala Dos Brasöes. Las dos figuras más importantes de esta familia, que tenía herencias en Sotuélamos, fueron don Francisco y don Juan Pacheco de Guzmán. Pero no nos engañemos, el gran personaje de esta época en la zona es el cura de la parroquia de Santa Catalina de El Bonillo, entre 1596 y 1631, el Doctor Don Pedro López de Segura.
Los dos personajes más importantes de dicha familia, que tenían propiedades en Sotuélamos, fueron don Francisco y don Juan Pacheco de Guzmán. 1 Toda la información sobre los Pachecos de San Clemente procede del blog de Ignacio de la Rosa Ferrer “HISTORIA. 3 Archivo Histórico Diocesano de Albacete (en adelante AHDAb), acta de bautismo de la Parroquia de Santa Catalina de El Bonillo.
Fue el auténtico transformador de la Casa Señorial en la casa solariega que aún existe, a pesar del deterioro provocado por algunos periodos posteriores de abandono.
LA ERMITA
SU KLEPENER Y LA HERMANDAD DE NUESTRA SEÑORA DE SOTUÉLAMOS Lorenzo Fernández García que estaban destinados a aquel montón para toda su vida, y del cual no podían separarse, salvo permiso de su propio sacerdote. SU ERMITA Y LA COFRADÍA DE NUESTRA SEÑORA DE SOTUÉLAMOS Lorenzo Fernández García No muy lejos de aquí podríamos localizar otras dos piezas de estilo similar: la de la ermita de la Encarnación de Villalgordo, en El Robledo, y la de la Trinidad de Alcaraz, construida , derivamos al mismo tiempo, confirmando su antigüedad y la época de su construcción, junto con la ermita. No muy lejos de aquí podríamos localizar otras dos piezas de estilo similar: la de la ermita de la Encarnación de Villalgordo, en El Robledo, y la de la Trinidad de Alcaraz, construida, inferimos, al mismo tiempo, que para nosotros confirman su antigüedad y la época de su construcción, junto con la ermita.
A partir de ese momento Sotuélamos quedó completamente integrado en la parroquia de Santa Catalina de El Bonillo, a la que incluían todos sus beneficios de curado, junto con el resto de parroquias agrupadas, y por tanto una de las personas más ricas de la zona y de el arzobispo de Toledo, como pudimos comprobar en varios de los informes del Vicario de Alcaraz, en sus visitas para tomar cuentas parroquiales. A partir de ese momento, Sotuélamos quedó completamente integrada en la parroquia de Santa Catalina de El Bonillo, en la que se incluían todos sus beneficios curados, junto con el resto de las agrupadas, constituyendo así una de las parroquias más ricas de la zona. y del Arzobispo de Toledo, como pudimos comprobar en varios de los informes de los Vicarios de Alcaraz, en sus visitas para tomar cuentas parroquiales. Fuera de la catedral, los racioneros se encargan de restaurar y mantener el culto de todas las iglesias despobladas del Arzobispado, y cuentan con ingresos de las fábricas de los propios templos.
Vuelva a colocar y planche las dos tablas de soporte de la puerta e instale las dos cuerdas necesarias para sujetar la carga. En 1701, la fábrica de Santa Catalina gastó 43,50 reales en reparar el taller y la ermita de Sotuélamos7. Para ello puso a disposición 1.380 reales del vellón más 7.820 maravedís de la venta de la vaca.
Además, tal y como mandaban los nuevos estatutos, la Hermandad ya no aportaba nada al mantenimiento de la ermita. Por todo ello, el citado vicario general decide pedir de nuevo ayuda al capítulo de la cofradía de Racioneros de la Santa Iglesia Primada de Toledo, como ya se hizo en 1588, porque, como sabemos, el 50% de todos los diezmos de esta parroquia y por tanto también el diezmo de Sotuélamos9 siguieron pasando al arzobispado.
Todos estos artículos fueron aceptados por el citado mayordomo ante el párroco de Santa Catalina, don Ambrosio Pacheco. Por todo ello, el citado Vicario General decide pedir nuevamente ayuda al Capítulo de la Fraternidad de Racioneros de la Santa Iglesia Primada de Toledo, como ya se hizo en 1588, porque, como sabemos, el 50% de todos los diezmos de esta parroquia y por tanto también los diezmos de Sotuélamos 9 continuaron perteneciendo a la archidiócesis.
LA COFRADÍA DE LA VIRGEN DE SOTUÉLAMOS
Era otra forma de vivir la religión con matices diferentes y en ocasiones muy alejada de la religión oficial. SU ERMITA Y LA HERMANDAD DE NUESTRA SEÑORA DE SOTUÉLAMOS Lorenzo Fernández García Pérez, en el preceptivo informe del párroco de Santa Catalina sobre la fundación de la Hermandad de Santa Quitéria10. Era otra forma de vivir la religión con matices diferentes y en ocasiones muy alejada de la religión oficial.
El primer documento que hemos encontrado donde aparece el nombre de esta cofradía es de 1561 junto a su criado Manuel López, en el preceptivo informe del párroco de Santa Catalina sobre la fundación de la Cofradía de Santa Quitéria10. Sebastián Eugenio Lizán, sacerdote, benefactor de la parroquia de Santa Catalina de El Bonillo, hasta 1769 en que es nombrado Juan García Nieto. En el Catastro de Ensenada14 de 1752 encontramos los bienes que tenía la cofradía, los cuales detallamos detalladamente al final, en el capítulo de anexos.
En estos 16 capítulos se conserva la misma estructura y obligaciones de la mayoría de las demás fraternidades existentes y creadas en El Bonillo. Libro de la Cofradía del Cristo de los Milagros, de la parroquia de Santa Catalina de El Bonillo. También era lógico, porque con el gran analfabetismo de la población, pocas personas estaban preparadas para ello.
Señor. Salvador Joaquín Ortiz, abogado de los reales consejos y alcalde ordinario de la ciudad de El Bonillo. Además, también encontramos a muchos de ellos ocupando los mismos puestos en otras fraternidades de la ciudad. El 19 de febrero de 1798 Jorge Navarro Vera fue nombrado diputado de la Fraternidad de Nuestra Señora.
Coincide que también lo encontramos como hermano, en 1798, en la Cofradía de Santa Quitéria, y en 1821 en la Cofradía Reunida de la Vera Cruz y Ntra. Realizó los siguientes trabajos: Recopilación de las vestimentas, recopilación de 4 angelitos, reforma de la serpiente y la luna creciente. SU ERMITA Y HERMANDAD DE NUESTRA SEÑORA DE SOTUÉLAMOS Lorenzo Fernández García y asignación del importe obtenido de las enajenaciones tras la amortización de los títulos de deuda.
CONCLUSIONES
Podemos entender que estos fueron los motivos de la desaparición de estas "...asociaciones laicas, creadas para promover el culto y cumplir diversos fines: sociales, caritativos, asistenciales..." (Fernández García, especialmente las llamadas cofradías de culto, en El Bonillo, Cofradía de Nuestra Señora de Sotuélamos se celebraron algunas de las llamadas penitenciales, dedicadas a los actos religiosos de la Semana Santa, que adquirió un mayor esplendor ya en el siglo XX.Su gran potencial desde el punto de vista religioso Se considera, para su establecimiento, hacia los siglos XIII-14, tras la reconquista de la zona por Alfonso VIII y el reparto de terrenos para su repoblación por el Arzobispado de Toledo, una ermita con categoría de parroquia, que aportó sus beneficios curatoriales a la magnificencia de la Parroquia de Santa Catalina, que trajo consigo el establecimiento de una poderosa cofradía, quizás la más antigua de muchas fundadas en la ciudad de El Bonillo, para el crecimiento del culto a la Virgen María bajo la devoción de Nuestra Señora.
Esta cofradía duró hasta mediados del siglo XIX, cuando desaparecieron la mayoría de las cofradías españolas, y por tanto también El Bonillos. La Ermita de la Virgen de la Encarnación – Patrona de El Ballestero – en Villalgordo (El Robledo)”. La cultura íbera en la provincia de Albacete: Génesis y evolución a través del estudio del poblamiento.
Señora con marco tallado, otra de Santa Catalina con marco negro, otra grande de La Soledad y otra de La Concepción, con marcos negros. De San Agustín, de Santo Tomás de Villanueva y otro de La Concepción, con marco dorado. Cuatro frontales: Uno de seda afieltrada blanca con flores verdes que sirve en el altar de Nuestra Señora.
Otro sobre el altar de San Juan, de tejido, un campo rojo con flores blancas, adornado con puntilla. Otro en el altar de San Bartolomé de campo blanco y cenefas de terciopelo rojo, cenefa de seda blanca y roja, y marco de oro. En la sala: Dos mesas largas de pino, 6 cuadros: de San Antonio, Santa Roja, San José, San Gerundio, La Soledad y otro de Ecce Homo.
BIENES DE LA HERMANDAD EN EL CATASTRO DE LA ENSENADA En el Catastro de Ensenada22 de 1752 encontramos que el co-.