Publicar lo que ya viene, publicar lo que vendra
Jaime Moreno Villareal
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Cierto malestar, cuando se habla de la creacion. Que el poeta crea, me parece dudoso. Cuando oigo que tal novelista ha creado "un maravilloso mundo narra- tivo", me asalta un desgano por la metafora: nadie crea un mundo, nadie crea un personaje, nadie crea una situacion; hablando asi, dejaremos de sobrellevar el peso d e Dios? Los libros no son cria- turas, los escritores no son demiurgos. No obstante, existe la tentacion de no morir a traves de la palabra, de tener la ubicuidad, la omnipresencia de los libros, de seguir hablando en la escritura mas alla de la muerte, de vivir en palabras que queden como hue- Ilas, d e ser invocado como e s ~ i r i t u entre los lectores.
Gran trascendencia.
Muy bien: Dios creo el universo y Dios creo el Libro. Al escritor le corresponde hacer otro univer- so, otro libro. La religion del Libro (la lectura litur- gica d e las Escrituras) encontrara su version profana en las universidades, donde se prosigue la lectura y
Profesor investigador del Departamento de Educacion y Comunica- cion d e la UAM-Xochimilco.
mos con el e n la misa. Leemos en las palabras del Libro su inminencia; es el autor, cuyo pensamiento nos ocupa, cuyo espiritu ronda la actualidad y nos permite entender el mundo. procedimiento es la parabola que nos hace dar un rodeo para hacer el relato el a e a u e n o relato- la anecdota de la ocasion.
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el vislumbre de quienes somos? Escribir, asi, es un puro cuento. Y el comentario, nunca acabar. Su
donde esta 10 premisa fundamental: esto que usted, lector, esta
q u e r e a l m e n t e
dice el texto? leyendo, significa otra cosa, otra cosa que hay que buscar. donde esta lo que realmente dice el texto? la tradicion textual, en la interpretacion?
Busquemos e n el alma, si se trata de hablar como dioses cuando escribimos -Dios habla como un Dios que no dice lo que sabe, sino que lo cifra, que libera el demonio del sentido. El alma es la garantia de lo divino que hay e n cada uno, por ella se religa el hombre al Creador; pero aun mas, el alma es lo que nos permite ver en la divinidad a traves de la escri- tura; porque detras de la letra esta la tradicion, y detras de la tradicion esta la revelacion, y detras aguarda el Espiritu. El tema es, pues, la publicacion, hacer publica la presencia del espiritu. Si ha de creerse que el universo -pasado, presente y futuro- esta contenido en el Libro, publicar debe ser en la entrana profetizar.
San Pablo distingue entre dos modos de hablar
El tema es, Pues, en la Eclesia. El primero es hablar e n lenguas, es
la publicacion, ha-
cer publica la pre- decir hablar una lengua que nadie entiende entre los
sencia delespiritu, asistentes, excepto Dios. Quien habla en lenguas, en un rapto del espiritu, no habla con los hombres, habla mas alla. En cambio, quien profetiza en la lengua d e todos, quien da la buena nueva, hace Iglesia. He aqui el tema de la inspiracion, del espiritu que habla por la lengua (y que se transporta e n la escritura). Intuicion linguistica de que nosotros no
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hablamos la lengua sino que es la lengua la que habla a traves de nosotros. Primer atisbo del poeta, el no es dueno de sus palabras, solo las conduce. Rapto.
Es una penetracion del espiritu, una posesion, una violacion incluso: la pitonisa poseida por Apolo, que la penetra cuando ella se sienta en el tripode sobre una grieta de donde salen vapores de la tierra. Para hablar del don profetico, ~1Utarco hace uso de una imagen de escritura: una tablilla de cera. La profecia aparece sobre el soporte de la tablilla sin escritura, con figuras, impresiones y presentimientos. La ins- piracion es una alteracion del cuerpo que ve y siente.
Esta tablilla de figuras y sensaciones, sin letras, ya una pantalla, esa capacidad de ver y sentir ante un gran fondo blanco que es tambien disposicion de hacer iglesia, profecia, -ver lo que es, lo que fue, lo que sera-, publico? Ser captado por la imagen es ya permitirse el trance. Este atravesamiento ies -por material y deleznable que nos parezca- espiritual.
Solo se hace plausible el tema de la inspiracion como actividad del alma.
Una de las funciones del nombre de autor es la propiedad intelectual. Antes d e pensar en los dere- chos que esta propiedad confiere, hay que pensar en la cualidad de lo propio no como un bien -la explo-
Una de las fun-
tacion de los derechos de autor genera beneficios- ciones del nombre sino como un vinculo: hay algo e n su texto que es d e a u t o r es la
propio de ese hombre; transmision de una caracte- propiedad inteiec-
ristica es esencia?) del hombre al papel. La tual.
metonimia ayuda a la clarificacion: leo a San Pablo;
cito a Plutarco -es decir estoy en contacto con el hombre a traves del nombre, y al citar el nombre me refiero a la obra. Esto lo dijo ese autor, lo escribio de su (puno y) letra. Asi pues, tratese de que lea a San Pablo e n una Biblia antigua o moderna -que no sera el manuscrito original- doy por hecho que algo de el esta en mis palabras. Ese algo de el me religa;
aun mas, ese algo d e el es el. Suposicion atuvica, que
el hombre (el muerto) transmision espiritual, la escritura (alma) trasciende al cuerpo. La lectura de la obra (corpus) es lectura del hombre (anima). La Cuando sepas que identidad del muerto es una genealogia espiritual he muerto, conser- que se transmite hasta nosotros. Asi pues, escribir es varas mente mi presen- imaginaria- revelar. Por ejemplo, en el modelo minimo d e la cia en esa carta. relacion epistolar, persona a persona, cuando te ha- blo de mi intento hacerme presente en la ocasion de tu lectura. Este presentarme debe ser independiente de que, al salir del correo me atropelle una camio- neta y muera en el acto. Cuando sepas que he muer- to, conservaras imaginariamente mi presencia en esa carta. No tiene que ver con la "autenticidad", pues toda autenticidad cabe en un genero de discurso, es forma del fingimiento como ficcion. Mi modo de presentarme a ti puede ser muy poco genuino, muy poco original, muy poco "verdadero" y sin embargo estoy contigo a traves del texto: el texto me revela.
~ e v e l a c i o n e s el proceso de la escritura en que el espiritu se manifiesta. Mas alla del papel que tuve en las manos, mas alla d e los rasgos d e mi escritura, mas alla del olor de la carta, queda -procede- algo
E : :
que es mio mas alla de las palabras, una cierta obie-: :
raria son modos tivacion de mi alma.
de cruzar por el Y si el alma es eso que puede desdoblarse, que pasado y el futuro deja el cuerpo para seguir su vida, tiene una capaci- en cada dad de percibir mas alla de los sentidos. La adivina- zacion, lectura.
cion solo puede producirse con el alma d e por medio. E n e l sue& -vuelvo a Plutarco- el alma se separa del cuerpo y puede ver pasado, presente y futuro; los suenos premonitorios son suenos del al- ma. Esa capacidad de moverse por encima del tiem- po es, en el texto, inversamente, una capacidad de duracion: la carta del muerto y la obra literaria son modos de cruzar por el pasado y el futuro en cada actualizacion, lectura.
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que se relaciona la poesia con la profecia?
Si se tratara de forzar las cosas, habria que recurrir de nuevo a la pitonisa: ella profetizaba en verso. O quizas no, quizas era un sacerdote el encargado de verter el oraculo, enunciado con palabras en remo- lino, a una forma concisa, ordenada y memorable. En todo caso, los oraculos que nos quedan -cocidos en arcilla o recogidos en documentos d e segunda mano no- son poemas como los entendia la Antiguedad ni
como los entendemos nosotros. La pitonisa no era el
una poetisa, y Safo no profetizaba. Y sin embargo, alma se libera Y
hay poetas que han visto, hay poetas que perviven ~ ~ ~ ; e j ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~
por lo que previeron. Tengo sobre el escritorio los en e,,,tura?
Tres libros de profecias de Robert Desnos. Es un poeta que asomaba a su futuro inmediato. Unas cuantas decadas. Predijo la muerte de sus cofrades surrealistas. Falla en sus profecias, pero tambien acierta, a veces con agudeza admirable. Blake veia imagenes poeticas y plasticas, vio muy atras y muy adelante, se equivoco y acertaba. que ambas cosas al mismo tiempo? el alma se libera y viaja, y vuelve para dejar su huella e n la escritura?
0, por principio, toda escritura es ya una percepcion del futuro.
La escritura percibe lo que vendra bajo su con- dicion de texto. El tejido que esta tramado con las lineas que preceden y se ata a lo que vendra es manifestacion d e su inactualidad: si lo leemos tiem- po despues (para ver que nos dice sobre su epoca o sobre la nuestra), tendra la virtud de estar fuera de tiempo y echar una luz inactual que puede resultar vigente. Esto es en funcion de su materialidad, el texto soporte de la lectura -esta simomentum- funda sentido al tiempo que es fundado. La materialidad, la duracion de la escritura es lo que permite seguir significando, y el acto de leer, siempre e n presente, define no solo la condicion preterita del texto sino su capacidad premonitoria de seguir significando en
la posteridad, por lo que toda publicacion es una apuesta al futuro; no digo que al publicar se vislum- bre sino que, fundamentalmente, se disena lo que viene, lo que vendra en su discurso. El futuro no esta alla sino que se esta haciendo, y la publicitacion de
Q u i e n publica
esta ya alla, ima- lo escrito, por el poder de duracion y relectura, es
ginariamente, en un modo de adelantar. Quien publica esta ya alla,
las lecturas que imaginariamente, en las lecturas que sucesivamente
sucesivamente se se iran desplegando, siempre despues y mas alla de
iran desplegando
la muerte. Cosa que no significa que no se publique para el momento, para la vida, incluso para el soste- nimiento; ni que la trascendencia sea el objetivo de toda escritura. Mas bien quiero entender como el presente se juega en funcion del futuro, y como la apuesta imaginaria por el lugar d e lo que vendra clarifica el estado d e cosas, las tensiones, las pugnas, las deliberaciones del momento. La profecia sera viable siempre que se pugna por sustentar el relato del presente.
Es verdad que no hay profecia sin relato. La vida misma se teje como una historia cuyo pronostico inequivoco es la muerte. Pero antes que eso: lo que me interesa es que no hay relato sin profecia, porque
El caracter
e n i g m a t i c o del lo que se cuenta trata de algo (en el pasado, el
r e l a t o e s una presente O el futuro) que de algun modo no se sabe.
puesta en juego El caracter enigmatico del relato es una puesta en
delos juego de los tiempos. Enigma, en su raiz griega, significa cuento. Un cuento -aqui abuso de la defini- cion- es la narracion de algo que va a pasar. Me detengo: quiero subrayar lo que va a pasar, porque eso solo lo conoce el profeta. Pienso en esos cuentos en cuyo final se cifra el exito de la historia. El final no debe traicionar la historia -debe ser el verdadero final-, y debe estar -hablo de eficacia- por encima de las expectativas del lector, y aun mas: debe ser mejor final que el que el lector Pueda imaginar en el pro-
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ceso de lectura. Por otra parte, el cuento no debe vender trama; no debe ser un catalogo de obvieda- des, y sin embargo debe dejar evidencias previas de su final: debe armarse con anticipaciones que pue- den ademas desviar la atencion, promover pistas falsas, excitar el interes, etcetera, siempre en fun- cion de lo que va a pasar: el cuento es profetico, pero no habra d e ser facil leer lo aue va a ocurrir en el.
Por ello reviste la forma del enigma, y se presta a la actividad adivinatoria.
Ciceron dudaba d e la adivinacion. Distinguia en- tre la adivinacion tecnica (cuando el pronostico se hace a partir de recurrencias; dadas ciertas causas conocidas, puede saberse que tales efectos sucede-
ran) y la adivinacion natural (la clarividencia, la el oraculo no se
adivinacion por los suenos, en las que el pronostico equivoca porque esta f o r m u l a d o
sobreviene sin estudio de causas). Claro que puede engafiosamente conocerse el futuro; pero eso se presta a superche-
ria. Ciceron ponia en duda este famoso oraculo:
Creso, rey de Lidia, acude a Delfos para inquirir si es propicio hacer la guerra contra ~ i r o el Grande, rey de Persia. Recibe el siguiente oraculo: "Cuando Creso cruce el Rio Rojo, destruira un poderoso imperio." Convencido, segun estas palabras, em- prende la campana contra los persas y cruza el rio con su ejercito. Es derrotado estrepitosamente. i S e equivoco el oraculo? No. Habia predicho la destruc- cion de un poderoso imperio, el de los lidios. Cice- ron alega: el oraculo no se equivoca porque esta formulado enganosamente, precisamente para acer- tar por fuerza en situaciones opuestas. A un enun- ciado asi se le llama ambiguo (si permite ambas lecturas), o mejor, anfibologico. No falla, pero enga- na. Si nos preguntamos acerca de lo enigmatico, hallaremos que su eficacia consiste en escatimar la respuesta: sugiere pero no entrega. Al Apolo delfico se le llama Loxias, el ambiguo o el oscuro. Ambiguo en el sentido de una multiplicidad de lecturas (no
de clarificar al consultante las interpretaciones del oraculo. En eso consistiria una practica que se funda en no saber. Tentacion de lo que viene, como la lectura del cuento: hay que llegar hasta el fin en nombre de lo que se ignora (y para comprobar lo que se ignora). Cabe recordar el dictum d e Heraclito: "El senor que reina en el oraculo de Delfos ni muestra ni oculta, solo significa." El poder queda cedido a la interpretacion, y esta se ve ulteriormente detenida por lo que efectivamente ocurrira: este es el poder del cuento, la lectura como trabajo devida, interpre- tacion limitada por la solucion final.
Si todo relato se construye -aunque empiece por
este es el poder el final- para dilucidar algo que ocurre en el tiempo,
la lec- y lo enigmatico es su modo de operar, hay relatos
tura como trabajo
de vida, que, ademas, hacen del enigma su tema. Edbo rey es un modelo. La obra trata del enigma del origen del protagonista, y ademas se construye enigmaticamen- i e -hay un discurso secreto que se arma e n los parla- mentos, sin la conciencia de los personajes- segun un regimen de ambiguedad en el que Edipo, el extran- jero, es al mismo tiempo nativo de Tebas; salva a Tebas de la Esfinge, pero al mismo tiempo causa la peste; en palabras de Tiresias, tiene ojos pero no puede ver; es hijo y esposo de Yocasta, padre y hermano de sus hijos, etcetera. Pero aun mas, Edipo elige -como lo elige- el lector ir hasta el fin, conocer lo que el propio relato le escatima. Puede elegir la suspension, el abandono, porque el proceso de se- guir y terminar es un riesgo; el lector, el publico, participa de esa caida e n cuenta.
Desde luego que la estructura ambigua no se agota e n lo puramente doble (la interpretacion de Edipo continua en lo triple, en lo cuadruple, en lo multiple: hasta llegar a lo oscuro), y esa vitalidad del comentario es la actualizacion misma de la posteri-
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dad. El texto sigue alli, no para ocultar o mostrar, sino para seguir significando. De cierto modo, la existencia de Edipo rey solo se sostiene por el co-
mentario, por esa cadena de discursos que fundan lo Son las institu-
propiamente literario e n un origen imaginario, el ciones del Comen- tario (la catedra,
texto de Sofocles. Son las instituciones del comenta- la critica, la edi-
rio (la catedra, la critica, la edicion ...) las que posi- c i d n , . , ) las que
bilitan la posteridad d e la literatura, y al fijar en su posibilitan la
origen un texto original, contrahacen en el esquema posteridad de la
de la tradicion la imagen de un creador literario. literatura
Literatura es lo que vendra. En el principio hubo un poeta y a el nos religamos e n la lectura y el comen- tario. Decir que Sofocles se habria pasmado desaber que seria considerado siglos despues un creador -el mito no es suyo, el le dio una forma- puede que no nos convenza, pero si debe de advertirnos que cuan- do se publica -o se pone en comun: Sofocles hizo Edipo para ser representado en publico concurso- hay un desprendimiento: el texto se abandona a la significacion. Que este proceso se remita a una en- tidad original dotada de genio, es solo un modo de distribucion que dicta la autoria con sus modos de autoridad (y que se transfigura modernamente en propiedad intelectual). La creacion literaria es un sucedaneo del texto: es una atribucion del comenta- rio (y sus instituciones) para religarse a un origen imaginario. Decir que hay textos de creacion y de no creacion es solo un modo de redefinir el lugar dentro de esa linea de reescrituras. Desde luego que Edipo rey -como toda literatura- podria ser considerada un comentario de una estructura mitica o un relato previos; pero de lo que se trata es de fijar autorida- des, ordenes de los que pueda partir el acuerdo de las lecturas, es decir de sus instituciones.
Publicar es hacer posteridad e inscribirse e n ella;
lo fundamental es lo primero: conservar y nutrir la legitimidad de la cultura de pertenencia, es decir morir. Cada escrito que se publica redefine el epita-
haga sentido. Los que vengan, segun la regla del
LOS que vengan, comentario, decidiran que es lo que nuestros textos
segun la regla del dicen que no dicen. Browning a quien le pre- guntaron que quiso decir en tal poema y respondio:
diran que. e s l o
que nuestros tex- cuando lo escribi solo Dios y yo sabiamos que quise
tos dicen que no decir; ahora, solo Dios sabe? Los comentaristas se-
dicen. guiremos averiguandolo.