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Pero insistimos en la famosa oración de las palabras retornadas y que se ex- tiende por toda la serranía meridional de Albacete, además de haber sido encon- trada y estudiada en su día en Galicia, donde se le llama Oración de las Palabras de S. Juan retornadas. Aunque existen variantes los matices diferenciadores son mínimos y podemos hablar de un modelo alterado por tradiciones locales.
En la oración intervienen dos personajes: uno de carácter maléfico, demo- níaco; otro humano. El segundo reclama el conocimiento de la oración poderosa al primero aunque estableciendo un abismo entre ambos para impedir que los poderes infernales le contagien. En otras versiones, por el contrario, el ser hu- mano reclama a alguien, sin especificar, el conocimiento de la oración.
Reproducimos uno de los modelos (recogido en el Llano de la Torre en Yeste), repleto de símbolos extraídos del Antiguo y del Nuevo Testamento:
«Del Señor Ángel de la Guarda, dime las palabras retornadas:
—La una, la Casa Santa de Jerusalén, donde Cristo puso el pie para subir al cielo, amén.
Del Señor Ángel de la Guarda dime las palabras retornadas:
—La una, la Casa Santa de Jerusalén, donde Cristo puso el pie para subir al cielo, amén.
—Las dos, las dos tablas de Moisés.
Del Señor Ángel de la Guarda dime las palabras retornadas:
—La una, la Casa Santa de Jerusalén, donde Cristo puso el pie para subir al cielo, amén.
—Las dos, las dos tablas de Moisés.
—Las tres, las tres Marías.
(A CONTINUACIÓN REPRODUCIMOS ÚNICAMENTE EL INICIO DE CADA NÚ- MERO YA QUE EL ESQUEMA SE REPRODUCE CÍCLICAMENTE Y RETORNA SIEMPRE AL PRINCIPIO)
—Las cuatro,... los cuatro evangelios.
—Las cinco,.., las cinco llagas.
—Las seis,... las seis velas que ardieron en Galilea.
—Las siete,... los siete dolores.
—Las ocho,... los ocho coros.
—Las nueve,... los nueve meses.
—Las diez,... los diez mandamientos.
—Las once,... las once mil vírgenes.
—Las doce,... los doce apóstoles.
—Las Trece,... los trece rayos del sol que le caigan al demonio y le partan el corazón».
A la oración se le añadían signos de la cruz.
En algunas versiones la Casa Santa es sustituida por La Virgen Pura que na- ció en Belén para librarnos de/enemigo malo, amén. Y las Tres Marías son sustitui- das en otros casos por Las Tres Personas distintas de la Santísima Trinidad.
Biblioteca Digital de Albacete «Tomás Navarro Tomás»