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ESPECIALIZACION EN ESTRATEGIA OPERACIONAL Y PLANEAMIENTO MILITAR CONJUNTO
TRABAJO FINAL INTEGRADOR
TEMA:
La sorpresa como principio de la guerra
TÍTULO:
La sorpresa y su influencia en el nivel operacional
AUTOR: My (Faa) Alejandro Pastran TUTOR: CM Víctor Hugo Polegritti
Año 2011
2 RESUMEN
El presente trabajo será una recopilación de datos bibliográficos en donde se expresaran los conceptos y definiciones sobre un principio de la guerra La Sorpresa.
El enfoque se dará desde la perspectiva del nivel operacional, pero se observara como hay una directa vinculación con el nivel superior, la estrategia y el inferior la táctica.
Se recorrerán tres casos históricos que por la importancia de la aplicación de la Sorpresa se tomaron para su análisis, el ataque japonés a Pearl Harbor, la guerra del Yom Kipur en 1973 entre los árabes y los israelíes, y la guerra por las islas Malvinas entre Argentinos y británicos.
En todos los casos y especialmente en la guerra de Malvinas se darán las causas de la guerra en forma somera, a fin de posicionarse en el contexto histórico y visto desde la perspectiva de La Sorpresa.
Al finalizar cada relato de los hechos bélicos y a modo de ir acercándose a las conclusiones, se remarcarán algunos aspectos destacados de ese enfrentamiento en relación a la Sorpresa y el nivel operacional, y se irán resaltando algunos puntos coincidentes con los otros casos de estudio.
Palabras claves
Sorpresa- Inteligencia – Información
3
Tabla de contenidos
Resumen – palabras claves Pag.1
Tabla de contenidos Pag.2
Introducción Pag.3
Capitulo 1 Aspectos teóricos Pag.5
La sorpresa y el individuo Pag.5
Sorpresa y tecnología Pag.5
Capitulo 2 Casos Pag.7
Pearl Harbor Pag.7
La Guerra del Yom Kipur Pag.14
La Guerra de Malvinas Pag.20
Conclusiones Pag.26
Bibliografía Pag.29
4 INTRODUCCIÓN
Cuatro siglos antes de Cristo, Sun Tzu aportó la siguiente máxima, "Conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo; de esa manera, nunca hallarás peligro en cien batallas". (1)
Uno de los propósitos centrales del presente estudio, es mostrar que la sabiduría contenida en el consejo de Sun Tzu resulta muy atractiva, pero es muy difícil de conquistar en la realidad.
Se ha visto a través de la historia ejemplos de como ha habido ejércitos que explotaron la sorpresa a su favor, y como otros ejércitos han sido sorprendidos; pero lo mas extraño, es que muchas veces los sorprendidos han tenido la suficiente cantidad y calidad de información para producir la inteligencia necesaria que les hubiese evitado ser derrotados por culpa de la sorpresa.
Otro concepto a desarrollar en este trabajo, es la posición relativa que tiene la sorpresa, ya que desde el momento en que damos por sentado, que muchas veces el que ha sido sorprendido tenía alguna información sobre las intenciones y planes del enemigo, no cabe mas que pensar que se realizó una mala interpretación de esas intenciones, pero veremos que esta verdad no lo es tanto, y que hay otros elementos que pueden nublar la comprensión de una situación determinada, que en primera instancia tendría suficientes elementos informativos como para tomar una correcta elección.
La situación descripta se podría comprobar en el desarrollo del tema viendo como esa información, que en casos son excesivos, y que no fueron bien comprendidos o mal asumidos, no siempre responden a la falta de capacidad de los que dirigen las operaciones militares o simplemente a su negligencia, veremos como la mayoría de las veces esa información es confusa, truncada y hasta contradictoria, lo que por simple lógica lleva a la confusión o mala decisión.
Todos estos elementos son situados en el campo del enemigo, pero el análisis y deducciones son propios y ahí observaremos como la fricción dentro del mecanismo de información afecta la decisión acertada, comprobando lo esgrimido por Clausewitz, hace ya bastante tiempo.
Veremos a través de algunos ejemplos históricos como Pearl Harbor, Yom Kipur o Malvinas, como este principio de la guerra fue aplicado y cual fue su impacto en nivel operacional.
(1) Sun Tzu: The Art of War, Oxford University Press, Oxford, 1977, p.84.
5 En el capítulo 1 veremos como la sorpresa es punto de encuentro de numerosas disciplinas teóricas y prácticas, como política, sicología social, filosofía, historia o teoría de las organizaciones, todo para conformar lo que se define como el arte de engañar a otros y crearles falsas expectativas e ilusiones.
Handel sostiene que "sorprender a otros es un claro y preciso problema operacional, en cambio, evitar la sorpresa es un problema muy complejo de percepción humana y análisis”.(2)
Acá hay que aceptar que el arte de la sorpresa presenta aspectos de gran complejidad, y exigen gran habilidad para lograrla, tal es así, que la victima casi siempre tiene algún aviso de lo que va a suceder, pero es incapaz de darle solución o al menos reducir esa sorpresa, esta afirmación, muy útil en el terreno estratégico, es más efectiva en el nivel operacional o sea, en el terreno militar, los ejemplos de Pearl Harbor, Yom Kipur y Malvinas, entre otros, demostraron que existían elementos de información para evitar esa sorpresa, donde se sobredimensionó la racionalidad y coherencia de la propia decisión y se subestimó el azar y la “fricción” descripta por Clausewitz.
En estos tres casos estudiados la fricción de la organización es vista como la rigidez y falta de adaptación de las organizaciones al cambio de paradigmas o al mero enamoramiento de las propias ideas y planes, donde los que deciden sobre el cambio o no, se presentan rígidos e inalterables a las propuestas de cambios.
Hay que entender en la lectura de los casos del capítulo 2, que la resistencia al cambio es propia de cualquier organización, pero en particular en la institución militar, por la verticalidad de su estructura y la cultura en especial, donde todo está escrito y ordenado, el cambio a veces se vuelve casi imposible
(2) Michael Handel (ed.): Leaders and Intelligence, Frank Cass, London, 1989
Capitulo 1. ASPECTOS TEÓRICOS
La Sorpresa y el individuo
La sorpresa militar es un claro ejemplo de la voluntad consciente del individuo, Yamamoto es sinónimo de Pearl Harbor o Hitler de Barbarroja, en ellos se concentró un gran esfuerzo de concepción y ejecución de operaciones basadas en la sorpresa y que en muchos casos llevo años desde la preparación hasta su ejecución.
6 El caso donde Yamamoto plantea como solución que "Japón debe asestar un golpe fatal a la marina estadounidense al principio de la guerra y que es la única manera de poder luchar con una perspectiva razonable de éxito" (3) es la opción basada en el estudio del enemigo con mucho tiempo de anticipación, donde el mérito y su responsabilidad tuvo que ver con la concepción inicial, el desarrollo, y la ejecución del plan.
Ahora, si bien la sorpresa ha asegurado en la historia moderna el efecto inicial, no ha significado que el resultado final haya sido siempre positivo, como en los casos antes mencionados. En Pearl Harbord el individuo se enfrentó a su propio y exitoso efecto logrado y no continuó con el ataque de depósitos o búsqueda de los portaviones, lo que sin duda hubiese sido mucho mas destructivo en términos reales.
Sorpresa y Tecnología
La sorpresa ha sido muchas veces a lo largo de la historia posible en el nivel táctico, o sea, en batallas localizadas con ninguna trascendencia en la guerra, pero en lo operacional y a gran escala, es un fenómeno de la historia moderna. En la era preindustrial tecnológica, el movimiento de gran cantidad de tropas era virtualmente imposible sin ser descubiertos.
(3) Citado por Otto Friedrich:"La Traición y el Engaño. Un Momento de Sorpresa Histórica. El Nacional, Caracas, 02 de diciembre, 1991,p.A-6
Handel decía: "La lentitud de la movilización, para no mencionar la de la concentración de tropas, daba múltiples indicios acerca de las intenciones de los contendores. Esa evidencia podía ser obtenida a tiempo a objeto de llevar a cabo una contra movilización y realizar todos los preparativos necesarios para detener un ataque". (4)
Clausewitz reconocía que la sorpresa estratégica tenía mayor interés teórico que práctico, pero a medida que se baja de nivel el interés práctico aumentaba en detrimento del teórico y decía: "Básicamente, la sorpresa es un instrumento táctico, simplemente porque en el terreno táctico el espacio y el tiempo están limitados. Por ello, la sorpresa se hace más factible mientras más se acerca a lo táctico, y más difícil mientras más se aleja de ella, pero en realidad, solamente en condiciones excepcionales puede la sorpresa producirse y ser verdaderamente efectiva. (5) Esta realidad fue radicalmente cambiada por efecto de la tecnología, y la sorpresa se aplica a los distintos niveles de la guerra: en cuanto al lugar, al
7 momento y la rapidez, ya que se puede sorprender con nuevas armas, medios de lanzamiento o doctrinas.
Por dar un ejemplo el poder aéreo aumentó exponencialmente la posibilidad de obtener el éxito en la sorpresa operacional, ya que con este instrumento "la transición de la paz a la guerra pudo ejecutarse de manera casi instantánea, en tanto que el poder de fuego capaz de ser desatado se hizo mucho mayor... El tiempo y el espacio se comprimieron". (6)
La influencia de la tecnología moderna sobre la guerra es fundamental, en especial en lo que tiene que ver con lo operacional. La tecnología es un instrumento en el que se patentiza la voluntad dominadora del ser humano sobre la naturaleza y sobre sus semejantes.(7)
La sorpresa, como la tecnología son medios, y no fines, confundir estos conceptos, ha inducido a graves errores; los japoneses en 1941, y Hitler ese mismo año, fueron deslumbrados por la tentación de la sorpresa.
(4) Handel: "Intelligence and the Problem of Strategic Surprise" p. 231
(5) Carl von Clausewitz: On War, Princeton University Press Princeton, 1976, p.p. 198-199 (6) Handel: "Intelligence and the Problem of Strategic Surprise" p.232
(7)Challenge. Henry Kissinger and the Ideological Crisis of American Foreign Policy, Ph D Thesis, University of London, King's College, 1984, p.p. 185-199
CAPITULO 2. CASOS
PEARL HARBOR
Este exitoso ataque japonés es uno de los más controvertidos ejemplos de sorpresa contra la flota norteamericana del Pacífico en Hawai, en diciembre de 1941.
En tomo a Pearl Harbor, existen diferentes posiciones adoptadas por los historiadores en cuanto al porque no se logro detectar el ataque japonés, pero principalmente cual fue la falla para no tomar las medidas necesarias para evitarlo, si consideramos que todos los analistas coinciden en que la cantidad de información era mas que suficiente para al menos sospechar de ese ataque, ya que se tenía presente cual era su origen, el impacto que causaría, y las consecuencias posteriores. En primer término, la sorpresa se debió esencialmente a fallas y errores de interpretación de inteligencia, y no a la falta de información sobre las intenciones y preparativos japoneses.
8 Wasserman sostiene "El ataque fue sorpresivo porque la información existente nunca fue adecuadamente evaluada, y por ello su verdadero significado jamás fue asimilado". (8) Asimismo y en el mismo sentido Wohlstetter sostiene que nunca antes habíamos poseído un cuadro tan completo de informaciones" y concluye que "los decisores norteamericanos tenían en sus manos una impresionante masa de información sobre el enemigo, y que su incapacidad para anticipar el ataque japonés no se debió a la ausencia de datos relevantes sino al exceso de datos irrelevantes”(9). Wohlstetter dejó constancia que los datos eran ambiguos e incompletos, y que "Nunca hubo una señal definitiva que indicase el ataque, sino, más bien, una acumulación de datos que, en conjunto, tendían a cristalizar la sospecha" pero
"las verdaderas señales siempre estuvieron sumergidas bajo el ruido o irrelevancia de las señales falsas ese ruido fue parcial y deliberadamente producido por nuestros enemigos;
otro fue producto del azar, y otro lo generamos nosotros mismos". (10) (8) Wasserman: "The Failure of Intelligence Prediction", Vol. VIII, No 2,1960, p. 165
(9) Wohlstetter R: "Cuba and Pearl Harbor: Hindsight and Foresight", Foreign Affairs, July 1975, p.p.
374-376
(10) Wohlstetter R:Cuba and Pearl Harbor: Hindsight and Foresight, Foreign Affairs July 1975,p 705
También hay analistas como Ariel Levite que argumentan que "La sorpresa en Pearl Harbor fue básicamente el resultado de fallas en la recolección de inteligencia y no de evaluación del material"(11). Según este analista Estados Unidos no poseía información o evidencia concreta de que Japón iba a atacar, menos Pearl Harbor, y menos aún en esa fecha, y tampoco que se realizaría mediante ataque aéreo. En conclusión, para este analista se falló en la recolección de datos y no en la inteligencia.
Por último hay una tercera opción dada por algunos revisionistas, en donde se deja expuesta la necesidad personal del presidente norteamericano y su cuestionable política exterior, llamada por la necesidad británica a la participación de los Estados Unidos en la guerra, que teniendo los elementos necesarios para no ser sorprendidos por el ataque japonés dejo que ello sucediese sin importar el costo en vidas , de unos tres mil (3000) soldados norteamericanos, ya que era necesario desde la política interna y exterior entrar a la guerra y con posterioridad asegurarse la hegemonía mundial, al levantarse como el salvador y garante de fututos enfrentamientos. Pero esta última opción no será tratado mas que como una mención para poner en contexto las dos posibilidades anteriores, ya que excede el nivel operacional, siendo exclusivo de la política. Ahora bien, y volviendo a las dos primeras posibilidades dadas por los historiadores, en los dos casos, ya sea por errores en los datos, o
9 en la inteligencia, desde el lado norteamericano las fallas se dieron en el nivel operacional, por que el nivel táctico obtuvo la información necesaria y esta era su tarea, pero a la hora de analizarla y producir la inteligencia, esta estuvo influenciada por elementos ajenos a lo estrictamente operacional, pero la maquinaria de la inteligencia fue condicionada por la fricción de Clausewits, ese ruido interno autogenerado que tapaba la esencia de la información con una cantidad enorme de elementos innecesarios que lograban distraer y demorar el análisis sobre la información realmente valedera, pero a esto se le tenía que sumar la generada en ese sentido por los japoneses para enmascarar sus intenciones reales, y es aquí donde se puede observar claramente la utilización de la sorpresa en el nivel operacional.
(11)Levite.Intelligence and Strategic Surprises, Columbia University. New York, 1987, p.p. 82,78-79
Habrá que analizar cuales fueron los elementos que hicieron que ese ruido interno, propio de la organización y el externo producido por el enemigo dieron como resultado que no se pudiese anticipar a las acciones del ataque japonés, y aquí es importante entender que no siempre el riesgo de perder una guerra es colocado como fundamental en las prioridades de los Estados, y puede haber otras alternativas como la pérdida del honor nacional, o el riesgo de una humillación exterior que desencadene una crisis interna, son vistas como peores que una derrota militar.
La operación militar en Pearl Harbor fue una necesidad ante los ojos de Yamamoto, basándose en los siguientes supuestos:
a) La flota americana debía ser destruida para no poner en peligro el avance japonés al resto de Asia.
b) La diferencia notable de potencia militar solo se achicaría con un potente golpe inicial japonés.
c) Los riesgos de la operación que eran numerosos se podían minimizar con el engaño y la sorpresa.
d) Yamamoto argumentó que, a menos que se ejecutase la operación contra Pearl Harbor, él no tendría confianza en su capacidad de llevar a cabo sus responsabilidades a la cabeza de la Armada Imperial.
Esta realidad es la base, sin la cual resulta imposible ver por qué Estados Unidos fue tomado por sorpresa en Pearl Harbor.
Además sin la comprensión de esa realidad no se observaría, la dificultad de parte de los
10 militares norteamericanos para creer que, de verdad, los japoneses se arriesgarían a una guerra contra Estados Unidos, y coincide con la conclusión a que llegó Gordon Prange, que los problemas que condujeron a la sorpresa en Pearl Harbor, fue "la carencia de credibilidad en que tal ataque era posible". (12)
(12) Gordon Prange: At Dawn We Slept, Penguin Books, New York, 1991.p.819
Levite y Kahn han realizado un análisis detallado de las fuentes de inteligencia, abiertas y encubiertas, que permitían a los servicios militares norteamericanos hacer el seguimiento de las intenciones y capacidades japonesas antes del ataque, concluyendo que Estados Unidos no sólo carecía de una cobertura de los militares japoneses, sino que sus fuentes se estaban diluyendo durante el período inmediatamente anterior al ataque, y afirma que "antes del 7 de diciembre de 1941, Estados Unidos poseía extensa evidencia de que su relación con Japón era muy tensa y se deterioraba rápidamente; las negociaciones estaban bloqueadas y suspendidas, y una ruptura de relaciones diplomáticas era altamente probable”(13). Estados Unidos se hallaba igualmente bien informado de que los japoneses esperaban que el conflicto se intensificase, posiblemente hasta la ruptura de hostilidades.
Finalmente, Estados Unidos sabía fehacientemente que Japón se estaba preparando para ejecutar operaciones militares en el Lejano Oriente, y que su realización era inminente, y que las mismas podían darse después de noviembre de 1941.
También hay una importante parte de la historia que tiene directa vinculación con lo operativo y es lo que revelaba el servicio criptográfico norteamericano, información que se recibía a través de la lectura de los mensajes diplomáticos japoneses "Magic", así como de partes de ciertos mensajes militares, cuyos códigos secretos habían sido descifrados. En tal sentido Kahn afirma que "Estos mensajes proveían información acerca de las posiciones y actividades del Ministerio del Exterior del Japón, y comprobaban la evidencia de negociaciones y eventos como la ocupación japonesa de Indochina”(14) y que la situación se aproximaba a una crisis. Pero ningún mensaje revelaba planes militares. El ejército norteamericano no había descifrado los códigos del ejército japonés porque no le era posible interceptar suficientes mensajes.
(13) Levite Ariel: Intelligence and Strategic Surprises, Columbia University Press, NewYork, 1987, p.p. 91,67-69
(14) Kahn David : "The Intelligence Failure of PearI Harbor", Foreign Affairs, Winter 1991-92, p.p. 147-148
11 La marina, por su parte, había avanzado poco sobre el principal código operativo japonés, el JN25, cuya segunda y más amplia edición había sido introducida en diciembre de 1940.
Levite discrimina especialmente los distintos niveles de la organización de la guerra donde aclara cual es el alcance que le compete a cada uno y en especial no deja dudas que la información para el nivel operacional era insignificante al decir que:"Si bien esta fuente(sistema MAGIC) ponía de manifiesto en detalle la estrategia negociadora de Japón ante Estados Unidos, la misma ofrecía pocas claves acerca del pensamiento del Gabinete japonés que formulaba la estrategia, y casi ninguna información de valor operacional sobre las fuerzas armadas japonesas". (15).
Otro estudioso del evento Pearl Harbor, Frange, dice que "Magic no era una especie de llave encantada que abriese las puertas del pensamiento japonés. Sus mensajes sólo revelaban lo que el Ministerio del Exterior transmitía a sus diplomáticos, y ese Ministerio estaba lejos de ser omnisciente. El Ejército y la Armada dictaban la política exterior japonesa, y estos últimos no siempre dejaban saber al Ministro del Exterior y sus asociados lo que estaban preparando sino hasta que las cosas marchaban lejos, a veces demasiado lejos..." (16).
Hasta el momento hemos visto cual fue la actitud de los Estados Unidos de Norteamérica y el manejo de la información que detectaban, pero la verdad es que los japoneses estaban detrás de una serie de sinnúmero de operaciones tendientes a crear lo que la definición de sorpresa da como la creación de falsas expectativas.
Ejemplo de cómo la sorpresa se va elaborando es el hecho, que la inmensa movilización japonesa hacía el sur de Asia hizo que se concentrara la atención norteamericana y contribuyó a reducir aún más la sensación de vulnerabilidad respecto de Pearl Harbor.
(15) Levite Ariel: Intelligence and Strategic Surprises, Columbia University Press, New York1987, p.52
(16) Prange Gordon: At Dawn We Slept, Penguin Books, New York, 1991,p.81
De hecho, los japoneses ejecutaron un refinado e ingenioso plan de engaño antes del ataque, que incluía, entre otros aspectos, otorgar permisos de salida a tierra a numerosos marineros de la flota imperial, reforzar las guarniciones al norte de Manchuria para dar la impresión de que se daría un golpe hacia esa dirección, enviar planes falsos a diversos comandantes y sólo sustituirlos poco antes de la ofensiva real, y proseguir las negociaciones con Washington
12 como un medio para reducir las sospechas del enemigo y mantenerle adivinando. (17)
Como lo expresa Kahn: "Japón había cerrado todas las grietas de posible filtración. Sus negociadores en Washington no fueron notificados sobre el ataque.
El conocimiento del mismo se limitaba a un estrecho círculo en Tokio.
Los planes fueron distribuidos a mano a los buques de la fuerza destacada para el ataque.
Ninguna referencia al ataque salió jamás al aire, ni siquiera en código". (18)
Wasserman sostiene que Estados Unidos poseía suficiente información para razonablemente permitirle predecir el ataque, también admite que "a pesar de toda la inteligencia existente, nadie en Washington o Hawai tenía la menor sospecha de que Pearl Harbor como tal se hallaba en peligro. La información no fue evaluada adecuadamente porque toda la política norteamericana, y su sistema de inteligencia, estaba orientada implícitamente por el supuesto de que un ataque japonés, si es que venía y cuando viniese, se produciría en el lejano oriente, cerca del Japón, lo cual no incluía un ataque a Pearl Harbor"(19).
Conviene sin embargo enfatizar que las alertas de inteligencia, derivadas del análisis de la evidencia existente, no tienen que ser "perfectas" para ser creíbles, pues su función es advertir a los que deben tomar las decisiones sobre un peligro, aun si la evidencia no justifica una predicción firme.
(17) Wohlstetter R: "Cuba and Pearl Harbor: Hindsight and Foresight", Foreign Affairs, July 1975, p.704
(18) Kahn David : "The Intelligence Failure of PearI Harbor", Foreign Affairs, Winter 1991- 92,p. 147
(19) Wasserman: "The Failure of Intelligence Prediction", Vol. VIII, No 2,1960, p. 166
Esto es orientado a aquellos analistas o autores, como Wohlstetter y Wasserman, que dicen que existía abundante información antes del ataque y que en alguna medida posibilitaba visualizar el peligro, también admiten que muchas de esas señales se hicieron claras sólo en retrospectiva, y que en su momento vinieron llenas de ambigüedad y "ruido".
Si la evidencia, antes del 7 de diciembre de 1941, hubiese sido concluyente y definitiva, no se podría aceptar otra teoría que la conspirativa, cosa que no es tema de análisis de este trabajo ya que como venimos mostrando no sería aceptable ante la abrumadora evidencia de operaciones y situaciones creadas por Japón a fin de lograr la sorpresa.
Para cerrar este caso diremos que es muy común que creamos que la conducta de los otros es más coherente y planificada de lo que realmente es.
13 Se trata de una extendida tendencia a establecer un orden y simplificar eventos complejos, de difícil explicación.
En palabras de Jervis: "La gente quiere ser capaz de explicar en lo posible lo que acontece a su alrededor. Admitir que un fenómeno no puede ser explicado, o al menos que no puede explicarse sin añadir numerosas y complejas excepciones y correcciones a nuestras creencias, es sicológicamente incómodo e intelectualmente insatisfactorio".(20) El papel del azar, de los accidentes, de la confusión, de la estupidez y la falibilidad humana pocas veces recibe la consideración debida en el contexto del análisis de eventos complejos y decisivos, como es el caso de Pearl Harbor. En su lugar, con frecuencia surgen sospechas de que nada es "casual", de que grandes eventos necesariamente deben tener grandes causas, y de que planes siniestros -en lugar de complejas combinaciones de factores en sí comprensibles- explican situaciones que exigen un análisis sofisticado y desprejuiciado. Este tipo de análisis, que tome en cuenta la complejidad de un fenómeno como la sorpresa, está ausente de las tesis revisionistas, que una y otra vez se ponen de moda para buscar esa conspiración en tomo a Pearl Harbor.
(20) Jervis Roberts: Perception and Misperception in Internacional Politics.
1976, Princeton University Press, Princeton p. 319
La sorpresa en Pearl Harbor tuvo que ver con fallas de recolección e interpretación de inteligencia, y con la excelencia de los planes y operaciones japonesas, o sea el nivel operacional jugó un papel fundamental en este escenario no de una conspiración entre Roosevelt y Churchill, aunque a ambos, por sus razones, les convenía lo ocurrido: a Roosevelt porque con Pearl Harbor, el aislacionismo finalizaba y Estados Unidos entró en la guerra; y a Churchill, porque con la entrada de Estados Unidos en guerra, Inglaterra dejaba de estar sola y ganaba un aliado crucial.
LA GUERRA DEL YOM KIPPUR
Guerra Árabe - Israelí octubre de 1973
El ataque combinado egipcio-sirio, realizado en octubre de 1973, tomó por sorpresa a las fuerzas armadas de Israel. La sorpresa se logra por que los israelitas estaban convencidos de que los árabes sabían que no podían ganar una guerra contra el Estado judío, mas si
14 consideraban la derrota de 1967 lo que relajo a los israelíes y es así que la sorpresa árabe fue también militar, en varios aspectos : a) Los árabes sorprendieron con un significativo cambio de doctrina operacional, cambiando el conjunto de concepciones en su modo de hacer la guerra, buscando objetivos militares limitados, que favoreciesen sus fortalezas y acentuasen las debilidades del enemigo, b) Sorprendieron en cuanto al salto exponencial en la calidad de su desempeño, producto de un cuidadoso entrenamiento y motivación, c) Sorprendieron en el campo tecnológico, con la introducción masiva, de sistemas de armamentos como misiles antiaéreos y antitanques cuya existencia era conocida, pero que no habían sido utilizados con tal intensidad y eficacia previamente.
Finalizada la guerra, Israel estableció una Comisión para analizar las causas de la sorpresa y atribuir responsabilidades. El reporte de este órgano la "Comisión Agranat", señaló específicamente al director de inteligencia militar y su principal asistente como responsables de las fallas de evaluación que permitieron el éxito de la sorpresa egipcio-siria. Estos oficiales, no dieron la alerta necesaria para que Israel movilizase a tiempo sus fuerzas.
Fueron tres las razones principales que explican la falla de apreciación:
a) inflexibilidad sobre las condiciones de un posible ataque árabe, las que variaron entre 1967 y 1973, y debieron ser sometidas a revisión, por lo que la pérdida de validez de la
"concepción" no fue por tanto apreciada.
b) La inteligencia militar se había comprometido a dar un aviso oportuno de algún ataque, a objeto de movilizar a tiempo las reservas y de considerar un ataque aéreo preventivo.
Pero la comisión Agranat no halló bases para sustentar tal garantía de cumplimiento.
c) En los días inmediatamente precedentes al ataque árabe, la inteligencia militar israelí acumuló abundante información sobre los preparativos del enemigo, información que fue descartada o absorbida por la fricción de Clausewits dentro del rígido esquema israelí y dándolos por ejercicios militares de rutina (ver las similitudes del caso Pearl Harbor). El análisis de esta sorpresa se argumenta de manera simplista en que "La falla de inteligencia de Israel tiene en común con varias otras, el hecho de que no se debió a la carencia de información, sino a la incorrecta evaluación de la información que se tenía". (21)
Los militares israelíes, afirmaban que las fuerzas de Defensa de Israel tenían toda la información sobre el poder del enemigo, su despliegue, y sus sistemas de armamento avanzado. El error estuvo en la evaluación de los datos de inteligencia y no en la ausencia de información acertada y confiable. Acá podemos ver otra vez la similitud con el caso anterior, y que como se subestima la información la que como venimos viendo casi nunca es
15 confiable o contundente o en estado puro; los datos vienen rodeados con elementos confusos y ambiguos. Por todo ello, la atribución de responsabilidades, parece mas una práctica cercana a la política que suele descontextualizar la situación y cargar con culpas a
“otros” y no ir a fondo en la explicación de una falla de inteligencia tan grave.
En abril de 1973, los jefes militares árabes se reunieron en El Cairo para examinar la situación. El Ministro de Guerra egipcio, General Ismaíl, reveló más tarde las conclusiones de este encuentro: "Nuestra apreciación fue que Israel poseía cuatro ventajas básicas: su superioridad aérea su habilidad tecnológica, su eficiente entrenamiento, y su posibilidad de recibir amplia y continua ayuda militar de Estados Unidos. El enemigo tenía también las siguientes desventajas: sus líneas de comunicación eran largas y extendidas en diversos frentes, lo cual las hacía difíciles de defender.
(21) Shlaim A., "Failures in National Intelligence Estimates: The Case of the Yom Kippur War", World Politics, Vol. 28, N. 3,1976, p. 349
Sus recursos humanos eran escasos, y por eso no podía aceptar pérdidas severas; sus condiciones económicas le impedían realizar una guerra larga; y por último, el enemigo padecía de auto-complacencia en sus propias capacidades y de auto-engaño sobre las características de su adversario". (22)
De hecho, existía un cierto ingrediente -luego de 1967-de subestimación israelí hacia las aptitudes militares árabes. Para explotar sus puntos débiles era imperativo, de acuerdo con Ismaíl, forzar a Israel a distribuir sus contraataques por separado y en diversos frentes, lo cual le restaría fuerza. Ello implicaba concertar una estrategia árabe común, que fue lograda con la incorporación de Siria como participante activo, y de Jordania en un rol de apoyo.
Los árabes, por otro lado, tenían que negar a Israel la opción estratégica de bombardear con su fuerza aérea ciudades egipcias y sirias, lo cual exigía obtener los medios para defenderse.
La llegada, poco antes del inicio de las hostilidades (verano del 73) de misiles soviéticos SCUD-B (tierra-tierra, capaces de alcanzar ciudades israelitas, del mismo tipo usado posteriormente por Irak en las guerras del Golfo contra Irán y Estados Unidos y sus aliados), dio a los árabes el instrumento de contra-disuasión requerido.
Ya hacia mayo del 73, la estimación pesimista sobre las capacidades militares árabes debió haber sido sometida a una reconsideración sistemática por parte de los servicios de inteligencia israelíes, en vista de la aceleración de los suministros de armamentos soviéticos,
16 y de la significativa reorientación de la doctrina militar árabe (aunque sobre este último aspecto, la estrategia de engaño árabe sembró mucha confusión). Este cambio tuvo un componente político y varios novedosos ingredientes militares. En lo político, los árabes clarificaron con precisión la naturaleza de la guerra que iban a lanzar, así como su fin político. No se trataba de una operación dirigida a infligir una derrota total al enemigo, buscando su aniquilación.
(22) General Ismaíl The Insight Team of The Sunday Times: Insight on the Middle East War, Deutsch, London, 1974, p. 37
El propósito en esta oportunidad era crear una nueva situación política en el Medio Oriente mediante una campaña militar limitada, concentrada alrededor del Canal de Suez y en la frontera entre Siria e Israel. Para ello, los árabes concibieron un plan que mantendría la operación de las fuerzas de tierra bajo la constante protección de un "paraguas" antiaéreo, integrado por un denso sistema nunca antes usado con tal magnitud y eficacia compuesto a su vez por una extensa red de baterías de misiles soviéticas, complementadas por nuevos cañones de repetición antiaéreos, también de origen soviético.
Además, la infantería árabe cruzaría el canal utilizando novedosos sistemas para tender puentes en corto tiempo provista de miles de misiles antitanque, a objeto de detener la contraofensiva blindada de Israel, en otra innovación operativo-tecnológica que tomó por sorpresa al adversario.
Esta ofensiva limitada, que descargaba una campaña a través del desierto del Sinaí, estaba diseñada para sacar ventaja de las fortalezas árabes y para maximizar los problemas para el adversario. Los objetivos militares limitados eran suficientes para lograr el fin político de forzar a Israel a negociar. En consecuencia, Sadat dictó sus instrucciones a los jefes militares egipcios de acuerdo con el fin político de su plan: "Preparar las fuerzas armadas para tener éxito en una ofensiva que romperá el hielo político en Medio Oriente". Y el director de operaciones egipcio, General Gamasy, formuló en estos términos el objetivo militar “Llevar a cabo una ofensiva limitada, destinada a establecer una cabeza de puente del otro lado del canal". (23)
En Israel, los servicios de inteligencia reaccionaron con lentitud, ante la evidencia que apuntaba hacia cambios de relevancia en las capacidades árabes para hacer la guerra; a ello se sumó la tendencia a restar importancia a las declaraciones de intención por parte de los
17 árabes ya que con frecuencia excedían sus reales capacidades. Al menos tres veces antes de octubre del 73, las fuerzas armadas egipcias fueron reforzadas y desplegadas como para un ataque, y sin embargo no atacaron, así se genero la sensación de que no iba a pasar nada ya que era común esa situación.
(23) General Palit D, Return to Sinai, Compton Russell, Salisbury, 1974, p.p. 32, 40
No obstante, en reuniones celebradas en abril y mayo del 73, el Director del Servicio Secreto Israelí (Mossad), General Samir, cuestiona las apreciaciones de la inteligencia militar, y sugirió que las condiciones para un ataque árabe ya existían: el ejército egipcio sería capaz de operar en la zona del Canal bajo la protección del "paraguas" antiaéreo, y ese mismo sistema podría defender el territorio egipcio contra el bombardeo estratégico israelí.(24) En septiembre, el Director de Inteligencia Militar y su equipo revisaron la evidencia sobre el despliegue egipcio: ya varias veces antes había ocurrido algo semejante, sin que se produjese una ofensiva. El General Zeira reportó a sus superiores, luego de estudiar la situación, que las tropas egipcias se hallaban en maniobras, y que su estado de alerta tal vez se debía a que Egipto estaba erradamente anticipando una acción militar de Israel en su contra.
Las evaluaciones de esos días mostraron que los indicadores claves eran ambiguos o inconsistentes, y la inteligencia militar concluyó, basándose en la estimación de las capacidades militares egipcias de que un ataque "no parecía probable". (25)
Durante los primeros días de octubre prosiguió la extensa movilización egipcia y el refuerzo de su despliegue militar, y se produjo la salida de las familias de los consultores militares soviéticos y otro personal de Egipto. Los datos no eran fáciles de interpretar: la vacilación podía deberse a un deterioro en las relaciones soviético-árabes, o a la aceptación soviética de las falsas acusaciones sirias de que Israel se aprestaba a atacar a los árabes. Esos días, los israelitas estuvieron preocupados por no quedar cálculo, como los agresores. Aún el 5 de octubre, la inteligencia militar concluyó que la probabilidad de ataque era baja. El 6 de octubre en la madrugada, el Director de Inteligencia Militar recibió una llamada, de una importantísima (y secreta) fuente, advirtiéndole que Egipto y Siria atacarían en la tarde de ese día. Sin embargo, el mensaje sugirió que la ofensiva no era todavía segura, pues Sadat podía aún cancelarla si se enteraba de que Israel sabía. Además, no era la primera vez que esa misma fuente hacía advertencias semejantes.
(24) Stein J.G, "Military Deception, Strategic Surprise, and Conventional Deterrence: A
18 Political Analysis of Egypt and Israel, 1971-73", The Journal o Strategic Studies, 1982,p.108 (25) Stein J.G, "Military Deception, Strategic Surprise, and Conventional Deterrence: A Political Analysis of Egypt and Israel, 1971-73", The Journal of Strategic Studies, Vol. 5, N.
1,1982,p.163
La fuente y contenidos del mensaje fueron calificados por la Comisión Agranat como
"ambiguos", pero en ese momento, en las primeras horas del 6 de octubre, la Primera Ministra Meir estimó que "ya no cabían dudas" sobre el venidero ataque.
Sin embargo, todavía en esos instantes, prácticamente al borde de la guerra, Zeira (Director de Inteligencia), y Dayan (Ministro de Defensa), tuvieron dudas. Poco después del mediodía, 240 aviones egipcios sobrevolaron el canal para bombardear puestos de comando, aeropuertos e instalaciones militares diversas en Israel y la zona ocupada del Sinaí, 1.848 piezas de artillería abrieron fuego simultáneamente a lo largo del frente, y la infantería y los blindados egipcios comenzaron la operación de cruce del obstáculo de agua. En la frontera siria, la guerra también se encendió.
Los árabes lograron la sorpresa, en parte porque sus adversarios se sobrestimaron, y en parte por su estrategia de engaño. Los árabes hicieron todo lo posible para asegurar que su adversario no tuviese razones para aumentar su sensación de vulnerabilidad.
Sus esfuerzos cubrieron un amplio terreno, desde la diplomacia hasta, por ejemplo, la publicación deliberada en periódicos de países como el Líbano de noticias sobre el presunto deterioro de los armamentos soviéticos en la zona del Canal, y la poca capacidad de las tropas egipcias para aprender rápidamente el uso de nuevos equipos. Pocos días antes del ataque, un grupo palestino secuestró en Austria un tren de refugiados judíos, desviando la atención de los dirigentes israelitas. Los sirios "enterraron" muchos de sus tanques, para actuar más bien como piezas de artillería, en una posición que sugería intenciones defensivas y no ofensivas. Los árabes no activaron los procedimientos de defensa civil antes de entrar en guerra, para no alertar a su enemigo, no hicieron cambios cruciales en la disposición de sus aviones de combate, dieron permisos a oficiales para ir a la Meca luego del 8 de octubre (el día en que, supuestamente, terminarían los ejercicios militares).
La diplomacia fue también empleada para engañar a los norteamericanos. Los egipcios dieron la bienvenida a los esfuerzos de Kissinger para lograr una negociación en 1973, y estimularon a los norteamericanos para presionar a Israel a abstenerse de provocar a los árabes o de aparecer como agresores, disparando el primer tiro de una nueva guerra. (26)
19 (26) Hybel H.R., The Logic of Surprise in Internacional Conflicts. Lexintong. 1986, p.p. 79- 80.
Concluyendo podemos afirmar que por encima de todo, los árabes fueron extraordinariamente efectivos en la tarea de reafirmar la concepción israelí, filtrando constantemente información que indicaba que no estaban en capacidad de hacer una guerra y no iban a hacerla porque no podrían ganarla.
No obstante, también es cierto que la evidencia recibida a lo largo del proceso conducente al ataque fue en todo momento ambigua y abierta a diversas interpretaciones. Pero en esta contienda la tecnología aplicada al nivel operacional y el cambio de la doctrina en este nivel fue decisiva para el desarrollo de las hostilidades, tal cual mencionara en párrafos anteriores.
En esta guerra la sorpresa también fue acompañada por otros elementos como la concentración y la masa para que diera el resultado integral y contundente que se esperaba obtener de la ventaja tecnológica y doctrinaria de los árabes.
LA GUERRA DE LAS MALVINAS
Desde la perspectiva de la sorpresa, la guerra por las islas Malvinas, constituye uno de los casos más complejos e interesantes.
El rasgo central que merece ser destacado de entrada, es que ambos contrincantes fueron tomados por sorpresa por las acciones del otro: los británicos fueron sorprendidos por la invasión militar argentina a las Malvinas; y los argentinos, fueron sorprendidos por la contundente respuesta militar británica, acá estamos hablando ya de lo operacional, pero no se puede desvincular de lo estratégico de las decisiones tomadas por el mas alto nivel de la conducción de los países involucrados. Ahora dado el caso que nos toca tan de cerca, es que me detendré en algunos elementos que son conducentes al porque de este enfrentamiento.
Ninguno de los bandos en pugna actuó con base en una adecuada percepción de los verdaderos intereses, expectativas e intenciones del otro, y la confusión entre señales y
"ruido" fue prácticamente total.
Philip Windsor dijo que la guerra de las Malvinas fue "una de la pocas guerras en la historia en las que una nación no tenía verdadera intención de invadir, y la otra luchó por
20 un territorio respecto del cual, durante los veinte años anteriores, había afirmado que realmente no lo deseaba". (27) Esto es sólo parcialmente cierto, pues si bien la Junta Militar Argentina, que tomó finalmente la decisión de invadir, sí tenía la intención de hacerlo en el momento, cuando se materializó lo que realmente no esperaba era tener que ir a la guerra por las islas, de hecho los militares argentinos no creían que los británicos reaccionarían de la manera como lo hicieron, y confiaban en "obtener los frutos de la guerra sin necesidad de hacer la guerra de verdad". (28)
Por encima de todo, el caso Malvinas es un excelente ejemplo de la capacidad de dos grupos de decisores, y sus respectivos analistas de inteligencia, para engañarse mutuamente, aunque, como argumentaré más adelante, los británicos tenían menos motivos para ser sorprendidos en 1982 que los militares argentinos, los cuales, como bien señala Lebow, actuaron en función de la información disponible con "una razonable expectativa de victoria". (29)
Cabe destacar que de acuerdo con la cual: contrariamente a los supuestos prevalecientes del lado británico, la opción del uso de la fuerza no ha sido un rasgo permanente en la actitud de los muy diversos gobiernos argentinos a lo largo del tiempo en relación a la disputa en el Atlántico Sur. La consecuencia de este error de apreciación fue la incapacidad, por parte de los británicos, para percibir las diferencias entre las señales emanadas de Buenos Aires los primeros meses de 1982 y las de años anteriores.
En síntesis, la guerra tuvo lugar debido a dos procesos convergentes que dieron forma a la decisión final de invadir las islas.
Los británicos necesitaban de la victoria militar para solventar a un gobierno en decadencia y con la firme intención de disminuir su presupuesto militar en especial a la emblemática Royal Navy, y en el gobierno argentino existía una larga historia de reclamos anticolonialistas con un degradado sistema económico y social que afectaba seriamente a la nación .
(27) Windsor P., Diplomatic Dimensions of the Falkland Crisis, Millenium, Spring 1983, p.95
(28) Record j., The Falklands War, The Washington Quarterly, Autumn 1982, p. 44
(29) Lebow R.N., Miscalculation in the South Atlantic: The Origin of the Falklands War, The Journal of Strategic Studies, Vol. 6, N. l, March l983, p. 26
Sin embargo la idea de la guerra por las Malvinas no era una certeza en la Argentina, mas bien era una especulación para obtener beneficios políticos mas que de cualquier otra índole.
21 El General Luciano B. Menéndez dijo que: "lo más que Inglaterra puede hacer es protestar ante las Naciones Unidas, pues en términos militares se encuentra en una posición muy inferior... Inglaterra no reaccionará, y si lo hace, experimentará una severa derrota". (30) Por su parte, el General Galtieri confesó poco después de la guerra que "si bien una reacción británica se consideró como una posibilidad, nunca la vimos como algo probable.
Personalmente yo la veía como escasamente posible y totalmente improbable". Y luego se expresó con estas frases: "¿Por qué un país europeo tiene que preocuparse tanto poruñas islas situadas tan lejos en el océano Atlántico, unas islas, además, que no sirven interés nacional alguno para ellos? Me parece insensato". (31)
Es evidente que Galtieri, así como los otros miembros de la Junta militar, no tenían la visión completa de las peculiaridades del sistema político británico, así como la influencia de una tradición y un orgullo nacionales que hacían difícil, si no imposible, para el gobierno conservador de Margaret Thatcher aceptar pasivamente, sin una respuesta contundente, la invasión de las islas.
Así como resultaba casi inconcebible para los líderes argentinos que Gran Bretaña se arriesgase a una acción bélica tan exigente, a 8.000 millas de distancia, de igual forma resultaba inconcebible para la inmensa mayoría de los británicos que no se realizase la expedición militar, si no quedaba otra alternativa para forzar la retirada argentina.
Esta actitud británica se pudo observar claramente en los debates parlamentarios que siguieron la invasión notando que aparte del carácter simbólico que las Malvinas adquirieron para los británicos luego de la invasión (para los argentinos eran desde mucho antes un símbolo de orgullo nacional herido), y de la presión de la opinión pública interna, el gobierno Thatcher tuvo también que tomar en cuenta el impacto que la invasión argentina podía ejercer sobre otros intereses británicos, intereses que se desprenden del pasado imperial de esa nación, tales como Hong Kong (reclamada por China), Gibraltar (reclamada por España), y la isla de Diego García del océano Indico.
(30) The Times, London, 21 May 1982
(31) Hopple, p. 352, y The New York Times, 17 May 1982
A lo dicho se añade la cuestión de los derechos económicos en el Atlántico Sur y la Antártida, en tomo a los cuales Gran Bretaña y Argentina también se han enfrentado.
Los decisores argentinos fueron sorprendidos por la firmeza de la respuesta militar británica.
22 Ciertamente, su análisis fue excesivamente simplista, aunque en su descargo es razonable reconocer que las equívocas señales británicas por varios años que aparentaban indicar una ausencia de interés y voluntad reales de proteger las islas, las expectativas de la Junta acerca de una actitud neutral de parte de Estados Unidos y la constatación de las enormes dificultades geográficas y logístico-operacionales que tendría cualquier expedición para recapturar las islas, todos estos factores facilitaron a los militares argentinos adoptar una estrategia de intensa presión que eventualmente les condujo a la derrota.
Pero para focalizarnos en el ámbito operacional, y mas allá del esfuerzo que representaba a los británicos un traslado de 8000 millas hubo una serie de errores militares a considerar que demostraron que habían sido sorprendidos por la respuesta inglesa, entre los cuales se podría mencionar dentro de otros muchos:
a) No trasladar elementos importantes de la fuerza aérea a Malvinas, desde donde habrían podido actuar con mucha mayor eficacia (por razones de distancia) contra la flota británica enviada a recapturar las islas.
b) Cuando la Argentina recupera las islas, la mayor parte de la flota británica se encontraba en su puerto en la época de semana santa lo que facilito la organización de la fuerza de tareas.
Con sólo haber aguardado un par de meses, la Junta habría hallado que la flota británica estaba dispersa alrededor del mundo.
c) Sólo 18 meses más tarde, los dos portaviones británicos que tan destacado papel tuvieron en la guerra, estaban destinados a ser vendidos.
Pero la Junta no tenía tanto tiempo, y además no creyó que los británicos irían a la guerra, mucho menos de la forma en que lo hicieron. Lebow ha definido la estrategia como un tipo de confrontación en la cual un estado desafía deliberadamente un relevante interés de otro estado, con la expectativa de que su adversario eventualmente retrocederá ante el reto. (32)
(32) Lebow R.N., Miscalculation in the South Atlantic: The Origin of the Falklands War, The Journal of Strategic Studies, Vol. 6, N. l, March l983, p. 61-82
En este esquema de conflicto, el que inicia la guerra en realidad no la busca.
Pero la guerra ya lanzada tuvo un sinnúmero de peculiaridades que como vimos anteriormente dan la sensación de haberse cometido una serie de errores de parte de la estructura militar donde la estrategia fue desacertada y por ende en lo operacional y táctico se
23 sufrieron las consecuencias.
Pero si de sorpresa hay que hablar es necesario destacar que, como se vio al principio del trabajo la tecnología jugó un papel primordial, tal es el caso de los misiles aire-aire sidewinder AIM 9 L, provisto por Estados Unidos de Norteamérica y que inclinó sustancialmente la balanza al lado británico en los combates aéreos, pero del lado Argentino la presencia del binomio exocet- super etendart, produjo un impacto aun mayor por su capacidad inherente de cambiar el curso de la batalla.
Estos dos elementos produjeron un cambio en el pensamiento y doctrina operacional, al menos en las fuerzas argentinas posterior al conflicto, aunque ya podemos concluir que la sorpresa tecnológica debe ir acompañado de algún otro principio aplicable en conjunto con la misma.
Por ejemplo y sin salirnos de los dos sistemas que mencionamos uno estuvo amalgamado con la masa, es decir existía la cantidad suficiente como para producir el efecto realmente (misil AIM 9L) y no solo potencial como el caso del exocet, con un muy limitado número, lo que implicaba una utilización restringida y solo aplicable a blancos de muy alto valor para los ingleses, como eran los buques de desembarco y los portaaviones, con las consecuentes dificultades debido a la formidable defensa que tenían estas embarcaciones.
Pero la sorpresa se dio por dos causas donde los británicos subestimaron la capacidad de los argentinos, y estas fueron :
a)que si bien es cierto, conocían el misil y el avión, ya que eran de procedencia francesa, y estos últimos habían cedido toda la información necesaria, nunca había sido probado en combate, y al momento no se sabía la real capacidad de este sistema.
b)sabiendo exactamente la existencia del sistema exocet y la cantidad de estos misiles y su versión, no creyeron en la habilidad técnica de los argentinos para ponerlo en servicio y a punto a este binomio avión-misil.
Otro elemento que sorprendió a las fuerzas británicas, estuvo dado por la operación de los aviones de la Fuerza Aérea Argentina, la que modifica sustancialmente el concepto de enfrentamiento entre los buques y los aviones, y cambia radicalmente al nivel operacional.
El efecto se vio en el alejamiento de los buques de la costa malvinense y en la restricción de operar con la superioridad aérea puntual y temporal, la que no se consiguió acabadamente en ningún momento y restringir las operaciones de bombardeo naval a las posiciones argentinas a horarios nocturnos donde los aviones argentinos no podían realizar operaciones, con excepción del sistema Canberra.
24
¿Pero cuál fue la novedad que sorprendió a los ingleses?
La situación previa de las defensas de los buques ingleses y que era extensiva a las demás armadas con esta tecnología de cañones de corto alcance y gran poder de fuego y los sistemas de defensa de misiles antiaéreos de mediano y corto alcance, le daban una formidable tasa de efectividad por encima del 95%, es decir de cada 20 aeronaves que se acercasen a atacar, una sola podría llegar al blanco, por lo que la supervivencia de la flota inglesa estaba asegurada.
Sin embargo se sorprendió a los ingleses con una maniobra de vuelo rasante a menos de 2 metros del mar para engañar a los radares de detección de los buques, al presentarle un blanco difuso sobre las aguas del agitado mar argentino.
Es importante saber que el asesoramiento recibido de la armada argentina era en la misma dirección a la creencia de los británicos.
Ahora, una vez detectada la posibilidad de utilizar esa deficiencia a favor de los argentinos, había otro elemento no menor que era necesario y que también fue subestimado por los ingleses, y estos eran la capacidad y decisión de realizar la operación con el alto riesgo que significaba volar a esa altura, condición suficiente para desechar esa alternativa, de parte de los británicos.
Estas modificaciones se dieron partiendo de lo táctico y teniendo su efecto en lo operacional, y se podrían seguir mencionando algunos otros ejemplos de operaciones donde el ingenio fue la base de la sorpresa y que con posterioridad fue aplicado al nivel operacional como por ejemplo la posición del radar argentino y su supervivencia a través de todo el conflicto, tal es así que se impuso como forma en otros enfrentamientos a nivel mundial.
25 CONCLUSIONES
Confío en haber realizado a través de los diversos análisis históricos en la presentación de los tres casos, dejar en claro que la sorpresa es un "arte", en el sentido que Clausewitz atribuye a la palabra (33); o sea el fenómeno que escapa a las reglas fijas y a los principios inmutables, y que abre un extenso espacio para la creatividad y la imaginación.
Pero retrotrayéndonos a la causa que dio origen al trabajo y expresado bajo la forma de la pregunta de que si ¿la influencia de la Sorpresa, de comprobarse, es determinante en el desarrollo de la acciones para definir el éxito o fracaso de las operaciones?, estoy convencido que esto ha quedado de manifiesto en las soluciones adoptadas, en los casos de estudio, por ejemplo para los torpedos usados por los japoneses, la elección del día y la maniobra operacional para conseguir la mayor destrucción posible de la flota americana en el pacifico durante los eventos de Pearl Harbor, y donde se observo la interacción de los distintos niveles de la conducción de la guerra y en especial su impacto en lo operacional, situación que se repite en el enfrentamiento árabe – israelí, desde el punto de vista conceptual y donde se ve nuevamente que la tecnología y la inteligencia afectaron sustancialmente al nivel operacional, y por supuesto el enfrentamiento por las islas Malvinas que fue otro ejemplo donde el nivel operacional fue decisivo en función del concepto o principio de la guerra , La Sorpresa.
En todos los caso se pudo concluir que este principio no puede actuar o aplicarse en forma solitaria ya que necesita de otros principios de la guerra para que sea realmente efectivo, y con esto estamos abordando la segunda parte de la pregunta inicial, que diera origen al trabajo.
La concentración de medios, como el caso de Pearl Harbor, la utilización de la masa y la aplicación de la tecnología, como en Yom Kipur, y la maniobra y velocidad de Malvinas con la aplicación de tecnología nueva, y la vieja pero con un novedoso método de uso, demostraron que es necesario aplicar en forma integral una solución donde la sorpresa es importante pero no actúa en forma única o aislada.
(33) Raymond Aron, Penser La guerre, Clausewitz,I, Gallimard París. 1976 . p.p. 281-313
Vale la pena recordar la complejidad y habilidad necesarias para diseñar novedosas soluciones ya que en el mundo de la inteligencia el factor dominador es la ambigüedad y la
26 incertidumbre, y jamás serán del todo eliminadas. Si bien la búsqueda de certeza, claridad y predictibilidad constituye un poderoso factor de la conducta del hombre, la misma está destinada a permanecer insatisfecha para siempre, por la sola cuestión de la naturaleza del hombre.
Cabe igualmente enfatizar que la sorpresa, si bien puede ser en ocasiones un factor de gran utilidad en la conquista de objetivos militares, no es una panacea. Como se intentó mostrar, no resulta fácil impedir la sorpresa, y, con suficiente habilidad, determinación y paciencia, lograr la sorpresa no es tarea excesiva. No obstante, si bien los mas elevados riesgos se reducen en alguna o mucha medida con el logro de la sorpresa, aun los más grandes éxitos obtenidos al comienzo de una guerra con el empleo de la sorpresa como en Pearl Harbor, no han sido suficientes, a mediano y largo plazo, para conquistar la victoria final.
En tal sentido, la racionalidad o irracionalidad de la decisión coloca en un nivel previo y superior al de la decisión de intentar o no la sorpresa.
Dicho en otros términos, la sorpresa es un medio, no un fin en sí mismo, un medio cuya instrumentalización debe derivarse de una decisión sobre los fines que se persiguen y los costos que se está dispuesto a asumir en aras de esos fines.
Podemos aseverar que este principio sigue siendo fundamental y aplicable mas allá de las tecnologías modernas para la detección o seguimiento de un adversario, y que seguirá reinventándose en tanto existan pensadores que se adapten a la situación y hagan un verdadero esfuerzo intelectual para sorprender al enemigo, esto en cualquier nivel de la guerra, pero principalmente en el operacional donde se deberán conjugar las cantidades necesarias de la sola aplicación de las tecnologías, propio del nivel táctico, y el uso del raciocinio puro, propio del nivel estratégico de la conducción de la guerra, y así obtener ese “ como hacer las cosas” propio del nivel operacional.
Para finalizar creo que ha quedado respondida en su totalidad la pregunta origen de este trabajo, pero también, y en función de los distintos conceptos vertidos en este trabajo, creo conveniente seguir la investigación de La Sorpresa tratando de encontrar respuesta a las siguientes preguntas a modo de nuevas líneas de exploración.
¿Cuánto es lo necesario de Sorpresa y cuanto de otros principios para tener algún modelo adecuado a aplicar en futuros enfrentamientos?
¿Se puede generalizar que siempre tiene que haber alguna participación de la sorpresa sea
27 cual fuere el principio que se desea utilizar para una operación?
Si bien es cierto se puede tener una idea somera de las respuestas que le cabrían a estos interrogantes, creo conveniente dejarlas pendientes para una ampliación o un trabajo nuevo en el futuro.
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