El obispo de Argel fue el abastecedor de la flota, y Sancho Brabón y Francisco de Barte fueron los abastecedores de las provisiones. Musiur de ístain, de la Cámara Imperial; dos marqueses de Nazio, de la Cámara;. Después de haber subido a bordo el Marqués del Vasto con los coroneles y capitanes y gente, salió del puerto de Ná-. Llegó el veintitrés de mayo, día de la Santísima Trinidad, domingo, a la hora de las cuatro de la tarde.
Aquí en este puerto de Mondello nos quedamos a la suerte del mar hasta el sábado siguiente, a las tres de la madrugada, cuando todas las galeras y galeras zarparon, regresando al puerto de Palermo a causa del viento contrario. . ir a Isla Fabiana y no poder estar en puerto. Este embajador quería ver la flota procedente de Italia y de Sicilia, para dar pleno testimonio al rey de Túnez de la flota que el emperador estaba levantando a su favor. Como esto lo sabía el marqués del Vasto por los que navegaban en la carabela y no lejos de la isla de Cerdeña, mandó colocar bergantines como postre, para que cuando descubrieran la flota del emperador, le avisaran.
Asimismo ordenó que en todo lo concerniente al ejército mandase el marqués del Vasto, y en lo concerniente al mar el príncipe Andrea Doria. Las galeras no sufrieron daños por la gran cantidad de artillería que les habían disparado los turcos.
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El emperador ordenó que la escuadra, formada por diez mil nuevos españoles, permaneciera en Chubel Almenara, una pequeña montaña en el centro del cabo Cartago. Viendo que los moros habían llegado allí, el Emperador ordenó que toda su caballería saliera a caballo, y con algún arcabucero regresaron los moros. Cuando el emperador vio que los moros corrían su suerte al no venir a combatir, ordenó a todas las naciones cristianas que acudieran a sus cuarteles.
El Rey pidió a Su Majestad que le permitiera ver a todo el ejército de cristianos y ser oído por el Emperador. Así vino esta galera hasta que supieron bien lo que hacían los cristianos detrás de las fieras. El catorce de julio, miércoles antes del alba, gran parte, vino el Emperador a la batería española, y estaba con los capitanes y soldados.
Ver al Emperador con sus capitanes y soldados en la goleta, con mucha alegría y mayor amor. Esto hizo el príncipe para ver dónde tenían los moros su artillería, y qué era y cuánto era. Viendo esto el príncipe ordenó que todas las galeras se acercaran a tierra y izaran las cuatro banderas de los españoles para desembarcar con su gente, y otras dos suyas con los soldados de la galera.
Venció el pueblo, entró Muley-hamida con gran parte de los moros, y los cristianos volvieron a sus pendones.
AÑO DE 1536
Como toda la campiña estaba situada en la ciudad de Candía, envió de aquí tres mil italianos a la ciudad de Moncribel para que custodiaran la ciudad y pasaran. Las dieciocho banderas de la infantería española y los diez estandartes del pueblo Dharma se alojaron, junto con las de los caballos ligeros, en las Tres Fontanas y en las campañas adyacentes de la Iglesia de San Pablo. Al día siguiente quiso ver el Castelete de San Juan Bautista, un castillo que se encontraba en una parte de la ciudad.
Aquí se construyó una capilla, que no toca ningún muro de la iglesia, y donde se colocaba este bulto sagrado. Todas las demás banderas de la infantería española partieron de Alejandría cuatro millas, y permanecieron en la villa de Soler y en sus acciones. Vino por el comandante de estos capitanes y gente el capitán Garcilaso de la Vega.
Aquí se pronunciaron palabras breves y muy duras: el emperador ordenó al duque que descansara, por lo que el duque fue alojado en la ciudad, de la que posee uno de los castillos. El emperador y la corte estaban alojados en la ciudad y las banderas hacían campaña por la ciudad. También sacaron las once banderas de los novicios, de los cuales eran capitanes los que antes dije con Garcilaso de la Vega.
Asimismo el Emperador partió con muchos jinetes, a poca distancia del suelo, esperando a los dos cardenales y al obispo, que se acercaban muy cerca. Aquí es donde se dividen las tierras del Ducado de Saboya y las tierras de Provenza de Francia. Ante el pueblo de Dharma iba el Conde de Benavente con el estandarte real y los caballeros y arqueros de la guardia del Emperador.
En medio de la gente de Darma, los escuadrones y la infantería, todo el equipaje caminó por su explanada hasta llegar al cuartel donde era guardado. También pasamos por el pueblo de La Nava donde había dos banderas de Jas del Príncipe. Al día siguiente, por la mañana, los alemanes abandonaron la ciudad de Fréjus en campaña, y también tomaron muchos carros de los señores, en los que llevaban sus casas desde los barcos y galeones.
Eran capitanes de los lanceros Musiur en Monte-Juan y de los arqueros Musiur en Busy, de la cámara del rey francés. En la plaza del pueblo de Luc hay una buena fuente con caños de agua y dos pequeños riachuelos adyacentes al pueblo. Aquel día el emperador salió al campo para las campañas en la ciudad de Tourves, y el emperador se quedó en el campo a la orilla de un pequeño río que antes dije, que sale por unas fuentes.
Pues bien, como los de Marsella sufrieron tantos daños por parte de la caballería y la mosquetería del duque, abandonaron la campaña por el duque y sus hombres y entraron en la ciudad.