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universidad autónoma de san luis potosí

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Academic year: 2023

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Identificar los instrumentos en la vida cotidiana de las mujeres de clase alta que se desarrollaron durante el periodo en territorio mexicano. Algunos autores, como Juan Correa, Miguel Matero Maldonado y Cabrera, Luis Barrueco, entre otros, analizaron en la pintura la vida cotidiana de las mujeres de la clase social alta en México.

Antecedentes históricos

Antecedentes históricos en España, Francia, Inglaterra y México

La Iglesia ocupó un lugar importante en la conquista espiritual a través de la evangelización de los pueblos indígenas. La Iglesia en la Nueva España comienza con la llegada de los primeros sacerdotes.

  • Convivencias en espacios públicos
  • Convivencias espacios privados o familiares

Por ello, se describirán algunas de las actividades que más suelen enmarcar el uso del tiempo libre en la Plaza Mayor, o actualmente conocido como Zócalo capitalino. Siendo un registro de los principales cambios urbanísticos que ha sufrido la Plaza Mayor a lo largo de la colonia.

Artes suntuarias: de la vivienda al uso de accesorios personales de la clase social alta en

  • Las viviendas desde la fachada hasta la cocina
    • Fachadas, jardines, patios y salones
    • Las recámaras
    • La cocina

22 Historia de la vida cotidiana en México (dirigida por Pilar Aizpuru, escrita por Martha Fernández pp. 25 Historia de la vida cotidiana en México (dirigida por Pilar Gonzalbo Aizpuru, escrita por Martha Fernández pp.

Personajes y su cotidianidad

Descripción general de la pintura del siglo XVIII en México

Al parecer, el retrato de la Nueva España, tal vez por su condicionamiento académico o por la ausencia de personalidades destacadas como Sigüenza, fue menos capaz de explicar las corrientes que se arremolinaban en el fondo de las engañosamente tranquilas aguas de la colonia: la que se convirtió en una de las más importantes fundamentos simbólicos del proyecto nacional de esta sociedad, que los señores mexicanos querían gobernar. La pintura novohispana fue un arte especial, un medio de revivir la realidad del cielo: la historia, la mitología, la naturaleza viva o muerta, la libre evocación de la figura humana le son en su mayor parte ajenas, a pesar de que el retrato fue realizado con Con la esperanza de capturar la verdad completa, una reproducción fiel, no hay verdad sobre los caballeros nuevohispanos que cualquier artista pueda capturar.

Pinturas de castas

Se cree que todas las series fueron pintadas en el siglo XVIII, lo que lo confirman las características de las vestimentas y objetos que aparecen al fondo de las escenas, que pueden fecharse con cierta precisión en la segunda mitad del siglo XVIII. Cada uno de los integrantes de la pareja parece estar realizando un trabajo que corresponde al tipo de vestimenta y está relacionado con la escala social a la que pertenecen. Todos los detalles, incluso los más pequeños, están realizados con cuidado y realismo, en algunos lugares frutas, animales y utensilios de cocina están dispuestos en el fondo o forman parte del escenario principal, similar a bodegones o armarios.

Esta información sugiere que las pinturas de castas fueron pintadas para representar las mezclas raciales de la gente de la Nueva España, utilizando más clasificaciones científicas que nunca.

Retrato de la familia Fagoaga Arozqueta a los pies de la virgen de Aránzazu

La riqueza de esta familia procedía del comercio de la plata y la minería de minerales. Nivel del cielo: Del triángulo se toma parte la imagen de la Virgen de Aránzazu. Cabe señalar que tres de las hijas de este matrimonio eran monjas del Convento de Jesús María en la Ciudad de México.

Imagen 25.Detalle de las mujeres del retrato de la familia Fagoaga Arozqueta de origen vasco.

Retrato de la Familia de Carlos IV

La composición hecha en armonía, y que fue compleja en su época, define personajes para analizar al hombre de la época, donde se suma al referente de la visión de Velázquez y que de manera contrastante excluye a la familia representada por Dios ha elegido gobernar. en la tierra. Destaca el cuidado en el diseño de los trajes, a la última moda, y las joyas, posiblemente creaciones del joyero de la corte. Decorado parte del contexto del cuadro, destacando la estancia de la que participan en la composición, se representan dos detalles característicos del autor, el espejo y la réplica de uno de sus propios cuadros.

Se ha dicho que un lienzo es mitológico, probablemente relacionado con la mitología de Hércules y, por tanto, con los extraordinarios orígenes de la dinastía francesa.

Retrato del capitán Pedro Marcos Gutiérrez y su familia

Cabe destacar en este óleo la presencia del ejército, que marcaría un ascenso en el tejido social de la época, que adquiriría notable importancia durante el siglo XIX. La niña, casi una niña, está sentada en un sillón de costura, del mismo estilo imperio que el sofá de tres plazas en el que se sienta el resto de la familia. Al igual que ella, se adorna con un collar de perlas, con un colgante en el medio, y lleva el pelo recogido de la misma forma.

La familia se encuentra pacíficamente reunida en una de las habitaciones de la casa, en un ambiente muy difícil, y con el único mobiliario de un sofá y un sillón de marquetería en el que se sientan los miembros de la familia.

El nacimiento y el bautizo de San Francisco de Asís

En la escena aparece un personaje que, según la tradición, en el mismo momento de la acción pidió por el padrino de la criatura, y nuevamente transformado en arcángel, muestra los mismos rasgos que en la escena anterior. O en la misma escena los chiquiadores, que a modo de grandes lunares destacan en las sienes de las damas, tal y como era costumbre llevarlos en la nueva sociedad española. Tiene una corona que también representa los tesoros divinos, que en el cuadro se representan como joyas terrenales.

Otro detalle femenino que casi lo caracteriza como una firma, porque también aparece en algunos lienzos de Atlixco, es la presencia de esclavos negros, un lujo de las nuevas clases privilegiadas españolas, como ella que acompaña a las damas en la escena del nacimiento y bautismo de San Francisco, vestida regiamente como sus amantes.

La Magdalena

El significado del espejo, presente en dos de las obras, es un símbolo de Venus, recordando la coquetería de Magdalena como emblema del deseo y el orgullo. Sólo en la imagen de la derecha se muestran las joyas sobre un tocador, como elemento representativo en los retratos del siglo XIX. Sólo en el primer caso existe un paisaje verde que evoca el abandono del mundo.

Es así como las obras de María Magdalena cumplen una función didáctica del papel moralizado de la mujer, aportando elementos que luego se utilizan en los retratos de las distintas damas del siglo XVIII.

María Rafaela Rodríguez y Amador

En la otra mano sostiene un pañuelo, lo que demuestra el decoro de la dama. Este accesorio era un lujo y no todos lo utilizaban. Para complementar el outfit utiliza una flor natural que le sirve de broche, reemplazando la de oro con incrustaciones de piedras preciosas o diamantes que combinan con el resto de sus joyas, pero le da un toque más femenino al aspecto poco femenino de la mujer. . rostro expresivo. El mismo se complementa con un alfiler de metal que por su tono apenas se nota por el color del cabello de la persona que posa.

Finalmente, en la parte superior derecha del cuadro se inscribe una leyenda, característica de los retratos de la época, donde se hacen breves descripciones sobre el retratado, que también sustituye en cierta medida a la cartela de otros retratos.

Familia del general Don Felipe Codallos

La pared de este espacio limitado y de color oscuro no simboliza nada que haga referencia al retrato familiar, los personajes se concentran en la parte superior de los cuerpos, no revela las posiciones generales, pero enfatiza el carácter especial de cada uno de ellos. . enriqueció el esquema en la composición de posturas y representaciones de rostros, así como el detalle y postura de los personajes. La visión del rostro marcado del General desplaza más la oscuridad hacia su posición en el primer plano, en la parte inferior de la obra. Ambas mujeres muestran detalles en los vestidos y la manta del lado de la madre, donde deja ver el vestido que representa.

Generalmente es una representación de las jerarquías de la familia poblana, donde está representado el jefe.

Retrato de una familia poblana

La iluminación resalta los rostros de los personajes, difuminados por el contraste de colores de la ropa, lo que provoca una gran zona de oscuridad o una iluminación más baja en la zona que cubre la mayor parte del vestido de la niña mayor, que se encuentra en el primer plano, plano lateral derecho. Algunos detalles a destacar son el uso por parte del padre de los niños de complementos típicos de la época como el reloj, que en la mayoría de los casos era de oro, colgado del chaleco y guardado en el mismo bolso. La niña sostiene como detalle un pájaro en su mano izquierda, donde se puede apreciar la precisión en cada pluma así como el efecto de explosión de encaje en el vestido de la pequeña, como parte de la riqueza de las costumbres poblanas.

En el caso de la hermana mayor, representa el lado materno y siempre brinda apoyo a la figura paterna, con conformidad y agrado en las situaciones, y con apatía hacia la niña.

Marquesa de San Miguel de Aguayo y Santa Olaya

De igual forma, en la parte superior se puede distinguir el escudo propio de la época para indicar la grandeza del personaje, pero también para presentar su sentido de pertenencia e identidad. De igual forma se utiliza encaje en las mangas y en la parte superior del cuello, lo que no crea un escote pronunciado, sino que por el contrario resulta elegante. En la parte superior de esta imagen se puede ver el escudo de identidad, el cual se colocó para complementar el mobiliario original de la sala.

Al igual que los retratos de grupo, el personaje se sitúa en el centro del retrato, lo que pone mayor énfasis lumínico en la parte inferior del retrato, enfatizando la grandeza de la decoración del vestido, y dejando los complementos de la habitación en una iluminación más sombría.

Sor Juana Inés de la Cruz

Sor Juana hizo frecuentes visitas a la corte y otros lugares a medida que su reputación se extendía. Entre ellas se encuentra la monja Sor Juana Inés de la Cruz. La existencia de los dos retratos más famosos de Sor Juana Inés de la Cruz son dos; uno de Miguel Mateo Maldonado y Cabrera (1750) y Juan Carreño de Miranda (1713).

Sin haber conocido a la monja Sor Juana Inés de la Cruz, Cabrera la pinta con detalles precisos como la delicadeza con la que sostiene el rosario, ofrece una sobriedad en el orden de los libros, encontrada en el contexto general; que en el caso de Miranda es todo lo contrario, reflejando un evidente desorden.

Doncella en fiesta del Conde de Selva Nevada

Por ello, algunos de los retratos se orientaron hacia la contemplación de la figura femenina vestida con hábitos religiosos. En el caso de Nueva España, fueron heroicos porque habían participado en la fundación de ciudades y la conversión de indios. Continúa con la tendencia de la época en la que se dibujan temas apasionantes y dolorosos48.

El pintor fue contratado como contratista para la ejecución de los altares de la iglesia jesuita de Tepotzotlán.

Damas en fiesta

La vida cotidiana: reflejo de una realidad histórica

La imagen del mexicano del siglo XVIII a través de la pintura

En la Nueva España la costumbre de hacerse un retrato se extendió a las clases altas de la sociedad. El retrato de la Nueva España se convirtió en una de las muchas demandas sociales que demandaba una sociedad aristocrática organizada a imagen y semejanza de la corte española. Luego de tener en cuenta que partimos de la construcción del imaginario de los artistas (retratistas), se realizará una interpretación de segundo orden, que remitirá a la definición del imaginario social, que Bronislaw Baczko (1991) propone al insistir en que este El esquema es una interpretación del mundo que interviene en la organización social del tiempo, en la construcción de la memoria colectiva, en la producción de visiones de futuro (como las utopías) y a partir de estas representaciones dirige la conducta y en este sentido posibilita el ejercicio del poder.

Asimismo, en el caso de los hermanos del rey, se ubican en la parte de atrás, solo se distinguen sus rostros, haciéndolos menos importantes dentro de la dinámica, pero sin excluirlos como parte de ese grupo social.

La presencia femenina en el retrato novohispano

Retrato de esplendor, donde se hace la distinción del personaje a partir de la cartela de Doña Ana María Campa y Cos. A partir de la segunda mitad del siglo XVIII se pierde el uso de la moda española en la Nueva España y se adopta la moda francesa. De esta manera, es constante ver a mujeres luciendo los vestidos característicos de la época y acordes a su condición aristocrática.

Detalle del encantador retrato donde se distingue el personaje de la cartela.

Las aportaciones de la época virreinal a la época actual

El arte de Luis Berrueco se sitúa dentro del movimiento pictórico barroco, principalmente decorativo. Como amante de la Virgen de Guadalupe, suele pintar una Virgen con rasgos occidentales. Su obra recibió un tratamiento especial dentro de la pintura piadosa de aquella época.

La parte estática de la figura humana se compensa con los movimientos laterales, los movimientos de las manos y las muñecas. A finales de la época virreinal, durante los convulsos años de la Guerra de Independencia. Se desarrolla en una interpretación particular de la catedral medieval de San Rufino en Asís.

Referencias

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