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UNIVERSIDAD NACIONAL DEL CENTRO DEL PERÚ
FACULTAD DE PEDAGOGÍA Y HUMANIDADES
TESIS
PRESENTADA POR LAS BACHILLERES:
ECHEVARRÍA MARCELO; Luz Abigail VEGA ZÁRATE; Evelyn Andrea del Rosario
PARA OBTENER EL TITULO PROFESIONAL DE:
LICENCIADA EN PEDAGOGÍA Y HUMANIDADES, EN LA ESPECIALIDAD DE EDUCACIÓN INICIAL
HUANCAYO – PERÚ 2012
CONDUCTAS PARENTALES DE CRIANZA DE LOS PADRES DE FAMILIA DE LA INSTITUCIÓN EDUCATIVA
DE NIVEL INICIAL N° 466 “RICARDO NEIRA
VILLEGAS” DE EL TAMBO - HUANCAYO
2
ASESORA:
Dra. ROSARIO HUYHUA QUISPE
3 A Dios con amor y a nuestros padres con respeto y admiración, agradecemos su apoyo constante en la realización de nuestras metas y sueños.
Evelyn y Luz
4 RESUMEN
El propósito del presente estudio se centró en describir las características y diferencias resaltantes de las conductas parentales de crianza de un grupo de padres de familia en relación a algunas variables socio demográficas como sexo, edad, carga familiar, ocupación, nivel de instrucción, estado civil, emocionalidad e intervención de pareja en la crianza de los hijos.
El problema fue: ¿Existen diferencias significativas en las conductas parentales de crianza de los padres de familia de la Institución Educativa de Nivel Inicial N° 466 “Ricardo Neira Villegas” de El Tambo - Huancayo?. La hipótesis planteada que si existen diferencias significativas en las conductas parentales de crianza de los padres de familia de la Institución Educativa de Nivel Inicial N° 466 “Ricardo Neira Villegas” de El Tambo – Huancayo.
El estudio se caracteriza como descriptiva de corte transversal y se realizó empleando el método descriptivo con un diseño descriptivo – comparativo. La muestra lo constituyeron 38 padres de familia. Para la medición de las conductas parentales de crianza familiar empleamos el inventario de Lovejoy y otros (2005).
Se demostró diferencias significativas de conducta parental de crianza familiar de los padres de familia investigados en función de las variables de control como, edad, carga familiar, nivel de instrucción, emocionalidad y grado de intervención de la pareja en la crianza de los hijos. En cambio se determinó que las variables de control de ocupación de los padres y estado civil de los mismos no son factores asociados significativamente a la conducta parental de crianza familiar en los padres de familia de la muestra investigada.
PALABRAS CLAVE: Conducta parental, crianza y familia
5 ABSTRACT
The purpose of this study focused on describing the salient features and differences of foster parenting behaviors of a group of parents in relation to sociodemographic variables such as sex, age, family burden, occupation, education level, marital status, emotionality and intervention partner in parenting.
The problem was: Are there significant differences in parenting behaviors parenting parents of School Early Stage No. 466 "Neira Villegas Ricardo" El Tambo - Huancayo?. The hypothesis that if there are significant differences in parenting behaviors parenting parents of School Early Stage No. 466 "Neira Villegas Ricardo" El Tambo - Huancayo.
The study is characterized as descriptive cross-sectional and was conducted using the descriptive method with a descriptive - comparative. The sample was made up of 38 parents. To measure parenting behaviors employ family breeding inventory Lovejoy et al (2005).
It showed significant differences of family foster parenting behavior of parents surveyed in terms of the control variables as age, family burden, education level, emotionality and degree of involvement of the partner in parenting. Instead it was determined that the control variables of parental occupation and marital status are not the same factors significantly associated with parental behavior in family foster parents of the investigated sample.
KEYWORDS: Parental behavior, parenting and family.
6 INTRODUCCIÓN
Señores miembros del Jurado Calificador:
Presentamos ante su opinión calificada el estudio titulado: Conductas parentales de crianza de padres de familia de la Institución Educativa de Nivel Inicial N° 466 “Ricardo Neira Villegas” de El Tambo - Huancayo; con el cual buscamos optar el título profesional como Licenciada en Pedagogía y Humanidades en la Especialidad de Educación Inicial.
El compromiso de quienes asumimos la responsabilidad de la formación de nuevas generaciones de niños es estar informados de los cambios actuales, como es el caso de la institución familiar que nos ofrece un punto obligado de referencia, como escenario único que permite observar y analizar sistemáticamente la naturaleza y el comportamiento humano, la evolución de los procesos psicológicos y sociales más básicos y la lucha de la pareja por una mejor calidad de vida. Es así que las conductas parentales de crianza definen un conjunto de actividades en relación a concebir, proteger y criar a sus hijos, jugando un rol importante en el desarrollo de los mismos, tanto para los padres como para las madres.
Lo que motivo a la realización del presente trabajo de investigación fue la necesidad de conocer si existen diferencias significativas, en algunas variables de control que llegaran a intervenir en las conductas parentales de crianza de los
7 padres de una institución educativa de nivel inicial de una zona urbana del Distrito de El Tambo. Se llegó a determinar que si existen diferencias significativas en las variables de control según sexo, edad, carga familiar, nivel de instrucción, emocionalidad e intervención de la pareja, asimismo se llegó a determinar que las variables de control según ocupación de los padres y estado civil no intervenían significativamente en las conductas de crianza de los padres.
En el del trabajo se da a conocer la variedad de información acerca de diversos modelos que explicaran claramente las conductas parentales de crianza y de cómo cada variable de control, interviene en mencionadas conductas, las que fueron estudiadas por Lovejoy y otros. Es por eso que la investigación está dirigida en primer lugar a todas las madres y padres de familia para que tomen conciencia de las conductas que están transmitiendo a sus hijos y de cómo los están educando; a las docentes del Nivel Inicial para que puedan tomar las mejores decisiones con respecto a las conductas que puedan observar tanto en los padres como también en los infantes que tienen a su cargo.
El objetivo más importante de la investigación fue determinar diferencias en las conductas parentales de crianza de padres de familia de la Institución Educativa de Nivel Inicial N° 466 “Ricardo Neira Villegas” de El Tambo – Huancayo. Para tal efecto fue necesario utilizar el inventario de conducta parental de Lovejoy y un cuestionario socio demográfico a través de los cuales se logró conocer las diferencias y caracterizar .las conductas parentales según las variables de control
8 El presente trabajo de investigación está dividido en cuatro capítulos, los cuales a su vez contienen lo siguiente: En el capítulo I se encuentra el planteamiento y la formulación del problema, los objetivos, la justificación e importancia del problema y las limitaciones; el capítulo II contiene: los antecedentes, la teoría que sustenta la investigación, el marco teórico, la definición de conceptos, la hipótesis y también las variables de investigación. En el capítulo III se encuentra el tipo, método, nivel, y diseño de la investigación, la población, las técnicas de procesamiento de datos y las técnicas de instrumentos de investigación. Mientras que en el capítulo IV se presentan los resultados, la discusión de resultados, las conclusiones, sugerencias, la bibliografía de la investigación y anexos.
Para terminar, expresamos nuestro afecto y sincera gratitud a todas aquellas personas quienes con su valiosa y determinada colaboración contribuyeron a la realización del presente trabajo de investigación.
Las Autoras
9 Í N D I C E
Pág.
ASESOR I
DEDICATORIA III
RESUMEN IV
V
INTRODUCCIÓN VI
VIII
CAPÍTULO I: PLANTEAMIENTO DEL ESTUDIO
1.1. Planteamiento del problema 17
1.2. Formulación del problema 20
1.3. Objetivos de investigación 20
1.3.1. Objetivo general 20
1.3.2. Objetivos específicos 21
1.4. Justificación e importancia del problema 23
1.5. Limitaciones 24
CAPÍTULO II: MARCO TEÓRICO
2.1. Antecedentes de la investigación 25
2.1.1. Internacional 25
2.1.2. Nacional 28
2.1.3. Local 32
10
2.2. Fundamento teórico 35
2.2.1. Modelo multidimensional de conducta parental de crianza familiar.
35
a. Crianza 42
b. Actitudes de crianza 43
c. Estilos de crianza 44
d. Estilos de socialización y crianza familiar 45 e. Teoría de estilos paternales de crianza 50
2.3. Marco teórico 55
2.3.1. La familia 55
2.3.2. El rol del padre y la madre en la dinámica familiar 59 2.3.3. La familia a inicios del siglo XXI e implicancias sociales 66
a. Definición 67
b. Funciones de la familia 68
c. Implicancias sociales 70
2.4. Definición de conceptos 73
2.4.1. Definiciones conceptuales 73
2.4.2. Definiciones operacionales 77
2.5. Hipótesis de investigación 78
2.5.1. Identificación de variables 79
2.5.2. Operacionalización de la variable 79
11 CAPÍTULO III: DISEÑO METODOLÓGICO
3.1. Tipo de estudio 81
3.2. Método y diseño de investigación 81
3.3. Población y muestra 83
3.3.1. Población 83
3.3.2. Muestra 83
3.3.2.1. Distribución de la muestra 84
3.4. Técnicas e instrumentos de acopio de datos 92
a. Técnica encuesta 92
b. Técnica psicométrica 92
c. Técnica de fichaje 93
3.5. Técnica de procesamientos de datos 93
3.6. Procesamiento de investigación 93
CAPÍTULO IV: PRESENTACIÓN, ANÁLISIS E
INTERPRETACIÓN DE RESULTADOS 4.1. Descripción de los resultados de las conductas
Parentales de crianza familiar.
95
4.1.1. Descripción de resultados de las conductas parentales de crianza familiar en la muestra total.
95
4.1.2. Descripción de resultados de las conductas de crianza familiar, según sexo.
97
4.1.3. Descripción de resultados de las conductas parentales de crianza familiar, según edad
99
12 4.1.4. Descripción de resultados de las conductas
parentales de crianza familiar, según carga familiar.
102
4.1.5. Comparación estadística de las conductas parentales de crianza familiar, según ocupación.
102
4.1.6. Comparación estadística de las conductas parentales de crianza familiar, según nivel de instrucción.
106
4.1.7. Comparación estadística de las conductas
parentales de crianza familiar, según estado civil.
109
4.1.8. Comparación estadística de las conductas parentales de crianza familiar, según grado de emocionalidad.
112
4.1.9. Comparación estadística de las conductas parentales de crianza familiar, según intervención de la pareja.
112
4.2. Comparación estadística de las conductas parentales de crianza familiar.
118
4.2.1. Comparación estadística de las conductas parentales de crianza familiar, según sexo.
118
4.2.2. Comparación estadística de las conductas parentales de crianza familiar, según edad.
120
4.2.3. Comparación estadística de las conductas parentales de crianza familiar, según carga familiar.
122
13 4.2.4. Comparación estadística de las conductas
parentales de crianza familiar, según ocupación.
125
4.2.5. Comparación estadística de las conductas parentales de crianza familiar, según nivel de instrucción.
127
4.2.6. Comparación estadística de las conductas
parentales de crianza familiar, según estado civil.
129
4.2.7. Comparación estadística de las conductas parentales de crianza familiar, según
grado de emocionalidad.
132
4.2.8. Comparación estadística de las conductas parentales de crianza familiar, según grado de intervención de la pareja.
134
4.3. Discusión de resultados 137
CONCLUSIONES SUGERENCIAS
BIBLIOGRAFÍA ANEXOS
14 ÍNDICE DE CUADROS
Cuadro 1 84
Cuadro 2 85
Cuadro 3 86
Cuadro 4 87
Cuadro 5 88
Cuadro 6 89
Cuadro 7 90
Cuadro 8 91
Cuadro 9 95
Cuadro 10 97
Cuadro 11 99
Cuadro 12 102
Cuadro 13 104
Cuadro 14 106
Cuadro 15 109
Cuadro 16 112
Cuadro 17 115
Cuadro 18 118
Cuadro 19 120
Cuadro 20 122
Cuadro 21 125
Cuadro 22 127
Cuadro 23 129
15
Cuadro 24 132
Cuadro 25 134
16 ÍNDICE DE GRÁFICOS
Gráfico 1 84
Gráfico 2 85
Gráfico 3 86
Gráfico 4 87
Gráfico 5 88
Gráfico 6 89
Gráfico 7 90
Gráfico 8 91
Gráfico 9 96
Gráfico 10 98
Gráfico 11 100
Gráfico 12 102
Gráfico 13 105
Gráfico 14 107
Gráfico 15 110
Gráfico 16 113
Gráfico 17 115
17 CAPÍTULO I
PLANTEAMIENTO DEL ESTUDIO
1.1. Planteamiento del problema
En la actualidad, se observa una serie de conflictos y cambios dentro de la estructura familiar, lo cual genera problemas en el desarrollo de los niños preescolares de nuestro medio, puesto que la familia es el escenario que permite observar y analizar el comportamiento humano; la evolución de los procesos psicológicos y sociales más básicos. Es así que en este proceso de cambio de la familia en diversos aspectos, es necesario darle mayor importancia a las conductas parentales de crianza que se definen como un conjunto de actividades en relación de concebir, proteger y criar a sus hijos, jugando un rol importante en el desarrollo de los mismos, las madres como los padres.
18 Al respecto las investigaciones psicológicas en las últimas décadas, sobre la crianza de los hijos se han abordado desde diferentes aspectos;
algunos de temas que generalmente giran en torno a las diferencias de género (Maccoby, 1998) o los factores influyentes en el clima familiar (Moos, 2005) o los estilos de crianza (Maccoby y Martin, 1983), solo por nombrar algunos. Este último ha tenido aportes importantes, especialmente derivados de los trabajos de Baumrind (1988) la propulsora de la teoría de estilos paternales y de la teoría sistémica de la familia.
Las prácticas de crianza, varían tanto como los lugares donde se hallan familias, pero los estudios analíticos factoriales tienden a identificar consistentemente algunas dimensiones que se mantienen constantes. Por ejemplo, en la investigación retrospectiva de la crianza, Arrindell y colaboradores identificaron tres dimensiones interculturalmente invariantes:
el rechazo, la calidez emocional y la protección. En otras palabras, los recuerdos de los adultos sobre la crianza que recibieron pueden ser ubicados en estas tres líneas. Estos aspectos tienden a cambiar de nombre, de acuerdo con la visión del investigador, pero las similitudes se reconocen. Anteriormente, Maccoby y Martin (1983) teóricamente definieron dos dimensiones que sirven como ejes descriptivos ortogonales de la crianza: el control disciplinario y la afectividad; también Lovejoy y otros (2005) manifiestan la existencia de dimensiones como la hostilidad – coerción y compromiso - soporte como factores de conducta parental de
19 crianza familiar. Estas dimensiones resumen mejor las variaciones en la crianza ejercida por los padres dentro de la vida familiar.
Del mismo modo, de los tipos de prácticas de crianza reportadas se tiene, por ejemplo, los trabajos de O’Leary y su equipo (en Arnold y otros, 1993) quienes identificaron tres tipos de prácticas disciplinarias que los padres tenderían a aplicar cuando intenta orientar la conducta inapropiada de sus hijos. Un primer patrón estaría caracterizado por un estilo disciplinario punitivo, acentuando el uso de gritos, castigos físicos o verbales y una mayor reactividad que la esperada; otro estilo es aquel caracterizado por la permisividad, la flexibilidad de los límites y la inconsistencia, donde los padres son dominados por las exigencias del niño. Finalmente, encontraron un estilo en el cual la madre o el padre tienden a hablar bastante, con prolongados intercambios verbales entre los padres y los hijos, aun cuando ello es inefectivo.
Así, la familia y sobre todo la vida familiar, son quizás el ambiente más importante en el desarrollo de la personalidad del niño porque bajo su influencia se forman y estructuran cualidades psíquicas superiores que nos hacen diferentes de los demás seres. Es en el ambiente familiar donde básicamente se obtienen los significados fundamentales para la vida como son la confianza, el amor, la aceptación, la comunicación, la identificación y la práctica de valores de tipo ético y religioso que van encausar el comportamiento individual y social del hombre dentro de la sociedad.
20 Por ello con razones bien fundamentadas, muchos de los estudios realizados al respecto, coinciden en señalar que la familia es la primera institución socializadora del niño y que bajo su ambiente éstos reciben una educación básica, fundamentalmente de su esfera emocional y social.
En ese sentido para nosotras es muy importante conocer las conductas parentales de crianza de los padres de familia de un grupo de niños pre escolares de nuestro medio; pues conociendo que muchos de los niños y niñas viven desafortunadamente en hogares agobiados por la lacerante crisis económica, política y social de nuestro país. Debemos también precisar con conocimiento de causa, cómo es que la familia se constituye en un factor de soporte u obstructivo en el desarrollo psicológico, social y educativo de los niños de nuestro entorno.
1.2. Formulación del problema
¿Existen diferencias significativas en las conductas parentales de crianza de los padres de familia de la Institución Educativa de Nivel Inicial N° 466
“Ricardo Neira Villegas” de El Tambo - Huancayo?
1.3 . Objetivos de investigación 1.3.1. Objetivo general
Determinar diferencias significativas, en las conductas parentales de crianza de los padres de familia de la Institución Educativa de Nivel Inicial N° 466 “Ricardo Neira Villegas” de El Tambo – Huancayo.
21 1.3.2. Objetivos específicos
a) Caracterizar y comparar las conductas parentales de crianza de los padres de familia de la Institución Educativa “Ricardo Neira
Villegas” de El Tambo – Huancayo, según sexo.
b) Caracterizar y comparar las conductas parentales de crianza de los padres de familia de la Institución Educativa “Ricardo Neira
Villegas” de El Tambo – Huancayo, según edad.
c) Caracterizar y comparar las conductas parentales de crianza de los padres de familia de la Institución Educativa “Ricardo Neira
Villegas” de El Tambo – Huancayo, según carga familiar.
d) Caracterizar y comparar las conductas parentales de crianza de los padres de familia de la Institución Educativa “Ricardo Neira
Villegas” de El Tambo – Huancayo, según ocupación.
e) Caracterizar y comparar las conductas parentales de crianza de los padres de familia de la Institución Educativa “Ricardo Neira
Villegas” de El Tambo – Huancayo, según nivel de instrucción.
f) Caracterizar y comparar las conductas parentales de crianza de los padres de familia de la Institución Educativa “Ricardo Neira
Villegas” de El Tambo – Huancayo, según estado civil.
22 g) Caracterizar y comparar las conductas parentales de crianza de los
padres de familia de la Institución Educativa “Ricardo Neira Villegas” de El Tambo – Huancayo, según emocionalidad.
h) Caracterizar y comparar las conductas parentales de crianza de los padres de familia de la Institución Educativa “Ricardo Neira
Villegas” de El Tambo – Huancayo, según intervención de pareja.
23 1.4. Justificación del estudio
Consideramos que el estudio del presente trabajo de investigación adquiere importancia, por cuanto es necesario conocer las principales características de las conductas parentales de crianza de los padres que dirigen la vida familiar de los niños y sobre todo conocer el tipo de relaciones que establecen nuestros alumnos con los demás miembros de su entorno familiar. Sabemos perfectamente que hoy en día la familia juega un rol protagónico en la formación de las estructuras básicas del niño; por ello, nos importa conocer y precisar de modo específico qué tipo de conductas parentales, existen con mayor predominio en la crianza y formación de los niños de instituciones educativas de nivel inicial de nuestro entorno.
Se piensa que dicho conocimiento posibilitará algunos cambios en las prácticas de las conductas parentales de crianza de los padres de familia de los niños preescolares de nuestro medio, pues ello, brindará mayores alcances, a fin de priorizar algunos aspectos que tienen que ver con una idónea formación integral de nuestros niños y niñas.
Los resultados del estudio permitirán implementar políticas de mejora en cuanto al trabajo educativo con padres de familia. A la vez que los hallazgos servirán de base para la realización de posteriores investigaciones en el área.
24 1.5. Limitaciones del estudio
Los padres de familia muestran poco interés para apoyar los trabajos de
investigación.
Las conductas parentales, se determinaron solo en el plano descriptivo y
no causal, ni explicativo.
El tipo de muestreo empleado no permite realizar una amplia generalización de resultados.
25 CAPÍTULO II
MARCO TEÓRICO
2.1. Antecedentes
2.1.1. Internacional
Jiménez, M.; Ferró, M.; Gómez, R. y Parra, P. (1999) evaluaron el clima familiar en una muestra de 923 estudiantes de secundaria de 13 a 16 años, con la escala de FES de Moos. Entre otros, los resultados mostraron que existe relación entre el conflicto en los ambientes familiares con características de baja cohesión y bajo nivel de organización familiar. Se evidenció también que los adolescentes pertenecientes a familias con alto nivel de control manifiestan menor expresividad y autonomía, y los que pertenecen a familias con alto nivel en actividad social, recreativa y en intereses culturales afirman relacionarse con mayores números de amigos.
26 Pérez y otros (2000), en España, presentaron el estudio relacionado a las influencias de la personalidad materna sobre el estilo conductual infantil: implicaciones para la atención temprana. El propósito de la investigación ha sido estudiar la relación existente entre la personalidad de la madre y las reacciones temperamentales que presenta su hijo ante estímulos físicos y sociales. Para este propósito, emplearon una muestra constituida por 38 bebés y sus respectivas madres. Todos los bebés nacieron a término, sin complicaciones pre ni postnatales y pertenecían a un nivel socioeconómico medio. Las madres completaron el Cuestionario de Personalidad 16PF de Cattell en el último trimestre de embarazo. A los 9 meses de edad, los bebés fueron sometidos a diferentes situaciones de laboratorio en las que se enfrentaban a personas y objetos con el fin de que exhibieran su tono emocional, nivel de actividad y vocalizaciones. Los resultados indicaron que existía una relación predictiva significativa entre la extroversión materna y el nivel de actividad, tono emocional y vocalizaciones mostradas por sus hijos cuando eran enfrentados a personas y objetos.
Noroño, Cruz, Cadalso y Fernández (2002) realizaron un estudio descriptivo sobre la influencia del medio familiar en niños de 9 a 11 años, con conductas agresivas, evaluados y diagnosticados en el departamento de psicología del policlínico Dr. Tomás Romay en la ciudad de Caracas; la muestra estuvo conformada, además,
27 por los padres de estos niños. A todos ellos se les aplicó una serie de técnicas con el objetivo principal de describir las características del medio familiar y su influencia en las conductas agresivas de los infantes. Se concluyó que predominaron las familias disfuncionales incompletas, con manifestaciones de agresividad, alcoholismo, mala integración social y familiar, rechazo hacia los hijos e irresponsabilidad en su cuidado y atención.
Vera y Morales (2005), en México, investigaron la relación del desarrollo cognitivo con el clima familiar y el estrés de la crianza. En una muestra de 120 familias en pobreza extrema de las zonas marginales de Hermosillo, Sonora, México. Madres de 32 años en promedio respondieron a una escala de funcionamiento familiar, estrés de la crianza, y sus niños fueron medidos en desarrollo cognitivo. El objetivo fue evaluar las diferencias significativas entre los tres tipos de familias en su desarrollo cognitivo, el estrés de la crianza y el clima familiar. Se clasificaron a las familias en base a la medida de clima familiar con un análisis de conglomerados. Los resultados indican: a) tres tipos de climas que etiquetamos como:
disciplinado, cohesionado y sin orientación; b) el clima sin orientación se asocia a una percepción negativa del niño y de restricciones por la maternidad, y presentan las medias más bajas de desarrollo cognitivo, y c) el clima cohesivo se asocia con menos
28 estrés en la madre por la crianza y los puntajes más alto de desarrollo cognitivo.
Murcia y otros (2007) , en su estudio realizado en Honduras con una muestra de 576 escolares de ambos sexos, cuyas edades fluctuaban entre los 10 y 15 años, procedentes de escuelas públicas y privadas a quienes se aplicó el Inventario de hostilidad de Buss y Burke, y una entrevista familiar semiestructurada. Los resultados mostraron que los niños con mayores niveles de hostilidad y agresividad proceden de hogares desintegrados y disfuncionales, con evidencias de violencia doméstica y alcoholismo.
2.1.2. Nacional
Fuller, Norma (2000) realizó una investigación en nuestro país que se concentró específicamente en el significado que tiene la paternidad para la población masculina, estudiando qué lugar ocupa ésta en sus proyectos de vida, cuáles son las dificultades que enfrenta en esta tarea y qué modificaciones está experimentando, reconstruyendo los significados y prácticas de la paternidad de varones de los sectores medios y populares de tres ciudades del Perú: Lima, Cuzco e Iquitos. La autora encontró que la paternidad se describe como una transformación, como la inauguración de un nuevo periodo de ciclo vital en el cual todos los aspectos de la vida se reinterpretan. La cualidad principal de esta etapa es la
29 responsabilidad. Los padres, al asumir la paternidad de un hijo, sienten que están renunciando también a parte de su autonomía.
Este es un dilema que se vive de manera diferente, en donde aspectos como el momento del ciclo vital, la relación con la pareja, el apoyo de los familiares y amigos juegan un rol primordial. Es decir, mientras la persona se sienta más madura, con más logros en la vida, con una pareja estable y con soporte social de parte de la familia y los amigos, podrá asumir más tranquilamente la paternidad e incluso podrá disfrutar de ello.
González, Tanya y Hertenberg, Vigil (2008), presentaron la investigación acerca de relación entre percepción del apoyo parental a la autonomía e involucramiento parental con ansiedad en púberes de Lima Metropolitana. Esta investigación buscó determinar si existe relación entre percepción del apoyo parental a la autonomía e involucramiento parental con ansiedad rasgo en púberes de nivel socio-económico medio-alto de Lima. Para ello se aplicó el Children’s Perception of Parents Scale (CPPS) y el Cuestionario de Autoevaluación Ansiedad Estado-Rasgo en Niños (STAIC) a 222 estudiantes de 10 a 12 años, de ambos sexos, que cursaban cuarto a sexto grado en dos colegios privados de Lima. Se sometieron las subescalas involucramiento paternal y maternal al análisis de confiabilidad, obteniéndose valores Alfa de Cronbach adecuados (.712 y .654), igual que para la escala ansiedad rasgo del STAIC
30 (.820). El análisis factorial de esta última concluyó que gran parte de sus ítems conforman un factor que explica el 23.37% de la varianza, valor superior al STAIC versión española. Se encontró que el involucramiento parental no correlaciona con ansiedad rasgo, lo cual indicaría que intervienen otros factores no medidos por estos instrumentos. Los púberes de la muestra perciben en forma diferente el involucramiento materno y paterno, siendo este último ligeramente superior. No se encontraron diferencias significativas por sexo o edad en el involucramiento parental ni en la ansiedad rasgo.
Becerra, S., Roldán, W y Aguirre, M. (2008), realizan la adaptación del cuestionario de crianza parental (PCRI-M), en Canto Grade de Lima - Perú. El estudio aborda la adaptación, en castellano, del cuestionario de relaciones parentales Parent Child Relationship Inventory (PCRI; Gerard; 1994) y analiza sus propiedades psicométricas. En el estudio se presenta la adaptación del cuestionario que mide las actitudes de los padres hacia la crianza de los hijos, distribuidos en las escalas de apoyo, satisfacción por la crianza, compromiso, comunicación, disciplina, autonomía, distribución de rol y deseabilidad social. Se aplicó a 375 madres de Canto Grande, cuyas edades oscilan entre 26 y 53 años.
Los resultados indican que las características del cuestionario son adecuadas. Por lo tanto puede utilizarse con este tipo de población.
Asimismo, que existen diferencias transculturales en las actitudes de
31 crianza entre las madres españolas y las de Canto Grande .Finalmente, concluye estableciendo que los datos obtenidos nos permiten afirmar que la adaptación a la población de Canto Grande del PCRI-M parece cumplir los requisitos estadísticos necesarios para que puedan ser aplicados en las madres de esa zona de Lima Metropolitana y sugiere a este instrumento como uno que sirve para medir las actitudes de las madres hacia la crianza, y es sensible para predecir cuáles son los hábitos de crianza que podrán producir desajustes emocionales y conductuales en el niño.
Chaparro, Hernán (2009), realizó una investigación titulada
“La auto-percepción de la imagen paterna en Lima”, con el objetivo de conocer cuáles son las diferentes formas de ser padre en Lima en los distintos niveles socioeconómicos. La investigación encuentra que lejos de existir únicamente un patrón tradicional de paternidad en Lima, existen cuatro tipos de padres: el conflictuado/hostil, el indiferente que repite experiencias del pasado, el protector tradicional y el no tradicional comprometido. Es justamente a esta última categoría la que esta investigación pretende estudiar y valorar.
Díaz (1987) realizó un estudio retrospectivo, transversal y descriptivo en el Instituto nacional de salud mental “Honorio Delgado-Hideyo Noguchi” a fin de identificar la influencia del
32 ambiente familiar y de las actitudes parentales en las conductas agresivas que presenta el preescolar, así como establecer la relación entre tipos de agresividad con los factores predisponentes como: estado civil, métodos disciplinarios y grado de instrucción de los padres. La población objeto de estudio estuvo constituida por 180 niños de ambos sexos de 3 a 6 años de edad, que presentaron conductas agresivas cuyas historias clínicas fueron revisadas sistemáticamente. Los resultados mostraron que existe relación estadística significativa entre las actitudes parentales y la conducta agresiva de los preescolares; más no existe asociación estadística con la variable sexo; así mismo se observó que existe mayor proporción de niños agresivos en relación a las niñas y que la agresividad se incrementa con la edad. Los resultados del estudio revelan también que la forma de conducirse de los padres, su trato para con sus hijos y la forma de disciplinar y educar a estos, influyen en las manifestaciones agresivas que presentan.
2.1.3. Local
Lara y García (1998), hicieron un estudio comparativo sobre los efectos del castigo físico de los padres en la autoestima de los niños y niñas del Centro Educativo Inicial N° 253 de Huancayo. Su investigación concluyó precisando que. El castigo físico que los padres infunden a sus hijos tiene efectos negativos como una baja
33 autoestima, lo que les permite establecer que el castigo físico repercute de manera directa en la autoestima de los niños.
Concha y Rodríguez (1998), investigaron la participación familiar en la formación personal-social del niño de 5 años de edad del C.E.I. N° 465 “Sagrado Corazón de Jesús” Huancayo; y llegaron a las siguientes conclusiones: que el desarrollo del niño en el Área Personal Social se encuentra en nivel medio, es decir, regular o moderado debido a que los padres de familia dedican más tiempo a su ocupación laboral haciendo que cerca de la mitad de los niños realicen sus actividades sin control de sus padres y tienen conocimientos básicos para una adecuada identificación sexual. La participación familiar influye en la formación personal social de sus hijos. A mayor participación familiar se notó mejor desarrollo personal social en los niños. Y que la correlación que existe entre la participación familiar y la formación personal social del niño es significativo positivo y alto. Por lo que se establece que el niño no puede lograr un buen desarrollo sin la participación familiar
Soldevilla y Marti (1999), realizaron un estudio experimental acerca de la efectividad de la Escuela para Padres sobre la interacción padre – hijo. En una muestra representativa de 72 padres de familia del Jardín Estatal Nº 162 de la Urbanización los Andes de El Tambo, Logró precisar que la orientación brindada a través de
34 dicho programa mejoró significativamente el interés y el apoyo de los padres hacia sus hijos, mostrando lógicamente un mayor grado de interés por la interacción padre – hijo.
Castillo y Salamanca (2002), investigaron la relación existente entre estilo de paternidad democrática y autoestima en alumnos del sexto grado de la E.E.M. Nº 30090 “Nuestra Señora de las Mercedes” de Pilcomayo – Huancayo. Utilizando el diseño descriptivo – correlacional logró determinar que en los alumnos de la muestra de estudio la práctica del estilo de paternidad democrático se relaciona directa (r= 0,74) y significativamente (tc = 5,82) en un nivel alto con la autoestima. Del mismo modo, las investigadoras lograron validar, a través del Criterio de Jueces un cuestionario de estilo de paternidad empleado en nuestro estudio.
Londoñe y Silguera (2009), investigaron “Consecuencias del castigo paterno en el desarrollo moral de los niños de la E.E.M.
31009 y 31317 de Suni y Llihuapampa“, (Instituto Pedagógico Teodoro Peñaloza – Chupaca). Llegaron a la conclusión que, el castigo es una práctica muy común entre los padres y tanto las palabras fuertes, los insultos y la agresión física son las formas de castigo más comunes. Además, se considera como causal de castigo a la desobediencia del niño y las manifestaciones más comunes del niño castigado son la timidez y la conducta agresiva; es
35 decir, el niño castigado manifiesta mayor dependencia que el niño no castigado.
2.2. Fundamentos teóricos
2.2.1. Modelos explicativos de conducta parental de crianza
Los acercamientos empíricos dados en las décadas ochenta y noventa, encaminados a la elaboración de un modelo teórico explicativo de la conducta educadora de los padres, supusieron una contribución fundamental sobre la cual se basaron otras investigaciones centradas más directamente en el diseño y la posterior consolidación de los modelos teóricos de la conducta parental. Estos modelos conceptualizan de manera ordenada las variaciones de la conducta de los padres y sus relaciones recíprocas relacionadas a la forma cómo se forman, modela y educa a los hijos dentro de la vida familiar en común.
Entre las principales conclusiones de estos modelos destaca el hecho de la multidimensionalidad de la conducta parental. Es decir, la conducta de los progenitores respecto a sus hijos no es unidireccional, sino que se dan variaciones en más de un eje. Para lo cual tenemos que tener en claro que es la conducta parental de crianza, para algunos autores.
36 La conducta parental de crianza es definida como el conjunto de acciones, sentimientos y actitudes que los padres manifiestan hacia los niños y que tomados como un todo, generan un clima emocional favorable o desfavorable para el desarrollo de los niños (Darling y Steinberg, 1993).
También es la “Correspondencia entre las formas de interacción familiar, las pautas de socialización y el medio social de origen”. Manifiestan la existencia de dimensiones como la hostilidad – coerción y compromiso - soporte como factores de conducta parental de crianza familiar. Estas dimensiones resumen mejor las variaciones en la crianza ejercida por los padres dentro de la vida familiar. Lovejoy y otros (1999).
Este mismo constructo ha recibido diversos nombres tales como estilos educativos paternos o familiares y estilos parentales o de relación parental, dependiendo por lo general de si la perspectiva utilizada es pedagógica, sociológica, antropológica o psicológica.
Existen varios términos relacionados con el concepto de conductas de crianza parental, dentro de estos cabe clarificar que las prácticas de crianza se refieren a las acciones concretas que los padres de familia llevan a cabo para orientar la crianza de los niños.
Por otro lado, la noción de pauta de crianza hace referencia al canon que dirige las acciones de los padres, con el orden normativo que
37 dice al adulto qué se debe hacer frente al comportamiento de los niños. Finalmente, las creencias en torno a la crianza tienen que ver con las explicaciones que dan los padres sobre la forma como orientan las acciones de sus hijos. Se trata de un conocimiento básico acerca de cómo se deben criar a los niños; son certezas compartidas por los miembros de un grupo, que brindan fundamento y seguridad al proceso de crianza (Myers, 1994).
En la crianza de un niño, como en toda tarea, no siempre funciona el modelo ideal. Se puede decir casi con seguridad, sin embargo, que el modo autoritario de crianza funciona mejor que los otros estilos paternos en lo que es facilitar el desarrollo de la competencia social en el niño tanto en casa como en su grupo social. Asimismo los altos niveles de cariño, combinados con niveles moderados de control paterno, ayudan a que los padres sean agentes responsables en la crianza de sus hijos y que los niños se vuelvan miembros maduros y competentes de la sociedad.
Cuando un ser humano llega a ser padre cuenta con las herramientas precarias de su propia experiencia como hijo, sin muchas veces haber podido corregir errores sobre sus patrones de crianza, y sin muchas veces haber podido experimentar nuevas posibilidades o haber sido entrenado y corregido para desempeñar el papel de padre por medio de la experiencia; la misma que
38 finalmente adquiere empíricamente con sus propios hijos. Lo que pudo aprender por medio de ella, ya no lo podrá aplicar en sus hijos, pues éstos ya habrán crecido paradójicamente. Si bien el aprendizaje social puede ayudar a este propósito, quienes mejor podrán cumplir esta función socializadora y cultural son los núcleos familiares y la familia extensa, quienes en nuestra actual sociedad se alejan cada vez más unos de otros, haciendo difícil este tipo de aprendizaje.
Existe un cuerpo de conocimiento científico que ha avanzado en el área del conocimiento respecto a las necesidades del niño durante su desarrollo y a las habilidades necesarias para una satisfactoria y sana crianza. Este conocimiento es utilizado, la mayoría de las veces, para encauzar y corregir procesos patológicos o disfuncionales, desde distintas disciplinas.
Para estudiosos como Lovejoy, O’Har y Rubin (2005), a la correspondencia entre las formas de interacción familiar, las pautas de socialización y el medio social de origen es lo que se ha dado en llamar conductas parentales de crianza; dos son las dimensiones principales que caracterizan las diferencias de los estilos de socialización familiar: el control de los hijos y el apoyo parental; el primer parámetro se refiere al eje que discurre entre la permisividad y la coacción, la libertad de acción y la vigilancia; el segundo, relativo
39 al soporte emocional que los padres brindan a los hijos, se articula a lo largo de un continium que va de la calidez a la hostilidad.
Los padres y las madres conforman el contexto de desarrollo de los hijos y de las hijas al construir los entornos de actividades, rutinas culturales y prácticas en los que éstos participan. A partir de múltiples vertientes, se han forjado una idea de la infancia y la adolescencia y de las conductas que cabe esperar en esos períodos evolutivos. Estas ideas y valoraciones relacionadas con la “urdimbre afectiva”, con la calidad de la experiencia durante las relaciones interpersonales inciden, lógicamente, en la relación que establecen todos los miembros del sistema familiar, conformando no sólo modelos diferentes, sino estructurando y provocando efectos diferenciados.
El interés por conocer la estructura familiar y las prácticas educativas familiares en su relación con los procesos de socialización durante la infancia y la adolescencia ha sido un tema central desde todos los campos de las ciencias como la psicología, la sociología, la pedagogía y otras.
En los estudios realizados sobre actitudes de crianza parentales, aparecen constantemente dos dimensiones básicas que parecen ser esenciales para conseguir las funciones de socialización de los hijos (Misutu y Lila, 1993). Estas dimensiones, factores, tipos
40 de socialización o crianza son: apoyo y control, ambos factores se encuentran repetidamente en una gran variedad de estudios, basados tanto en medidas de auto informe, como de observación. El apoyo se identifica con bajos niveles de castigo físico, la utilización del razonamiento por parte de ambos padres, la buena comunicación y la adecuada expresión de las emociones durante las interacciones padres- hijo.
Lovejoy y otros (2005) perfilan un modelo, en el cual se basa el presente estudio, estableciendo que el afecto o calor emocional, la sensibilidad y la mutua confianza son variables que se incluyen en la dimensión de apoyo, y son necesarias para el buen funcionamiento de las relaciones padres-hijo, sobretodo, para el desarrollo adaptativo del niño.
El control, por su parte, se considera la dimensión de la crianza restrictiva, controladora, que se caracteriza por un estilo autocrático y afirmación del poder. Esta dimensión está unida al uso frecuente de técnicas de castigo y al autoritarismo (Becke, 1962) que los padres utilizan en la crianza del niño. El control como técnica de disciplina para forzar la obediencia y sometimiento del niño a la voluntad parental, generalmente se ha relacionado con problemas de conducta en el niño, como por ejemplo, baja independencia o autonomía. Sin embargo, en algunos estudios, los datos
41 encontrados no son claros y ello no permite llegar a conclusiones tajantes o definitivas sobre el efecto negativo que produce en el niño este estilo de crianza, sobretodo, en estudios transculturales, donde los resultados son ambiguos (Brody y Douglas, 1997).
La mayoría de los autores indican que estas dos dimensiones (apoyo y control), cruzadas entre sí, pueden dar lugar a varios tipos de crianza parental; y cuyos modelos más conocidos son: autoritario, autorizado y permisivo (Baumrind, 1967, 1991; Bentley y Fox, 1991;
Cohn, Cowan, Cowan y Pearson, 1992; Feldman y Wehnzel, 1990;
Parishy Mc Cluskey, 1992; Patterson, Reid y Dishion, 1992). Citados por Lovejoy y otros, 2005, p.22)
Cada uno de estos modelos poseen características específicas que van a tener consecuencias en la adaptación social y emocional del niño. El autoritario se caracteriza por un exceso de control; el permisivo por la ausencia de normas y reglas de disciplina; mientras que la característica más acusada del modelo autorizado es el afecto y apoyo parental, junto con normas claras de disciplina consistente. Evaluar el tipo de crianza paterno supone la posibilidad de conocer los elementos que permiten la correcta adaptación social de los niños.
42 Para tener un amplio panorama de la realidad de estos modelos tenemos que tener en cuenta referencias en términos más específicos.
a) Crianza
La crianza está claramente relacionada con el contexto cultural al que pertenece la familia. Si la cultura refuerza la competitividad y la independencia, es probable que los padres deseen que sus hijos sean independientes y seguros de sí mismos. Si el individualismo excesivo no es bien visto, es más probable que los padres busquen una condición familiar más interdependiente (Richaud de Minzi, 2002).
Es así que la crianza es una expresión de la relación entre padres e hijos. Esta relación es bi- direccional y por lo tanto, las acciones, actitudes y sentimientos de los padres deben acomodarse a las importantes transformaciones que sus hijos experimentan en las diferentes etapas de su desarrollo.
Durante el proceso de desarrollo nos refiere Ainsworth (1989) que el ser humano, desde el momento de su nacimiento, establece diversas relaciones sociales;
unas, son breves y sin consecuencias. En cambio,
43 otras, como las que se desarrollan con los padres, son mucho más asiduas y duraderas y pueden influir de forma importante en el desarrollo posterior del niño y en su personalidad.
b) Actitudes de crianza
Las direcciones de las investigaciones para el siglo XXI implican ausencia en estándares universales para el trabajo óptimo hacia el niño. No obstante por una parte, se estudia la prevalencia aún de prácticas abusivas y maltrato infantil, (Korbin 1991), y por otro lado se estudian las actitudes de los padres hacia el uso de la disciplina y las reglas en la educación. La tendencia general es dar a los jóvenes adolescentes una amplia gama de libertad de elección y rechazar el uso del castigo físico en niños preescolares. (Varming 1992).
El propio Hernández y Jiménez (1983, p.76) había comprobado que "Los padres pueden mostrarse con sus hijos de forma afectiva y dominante a la vez;
afectivos y permisivos; rechazarlos y controlarlos o rechazarlos y ser permisivos".
A pesar que existen muchos instrumentos que valoran las actitudes de los padres hacia la crianza, el
44 cuestionario de crianza parental PCRI-M cumple con estas expectativas de actualización, puesto que las actitudes hacia la crianza han cambiado sustancialmente en las dos últimas décadas.
c) Estilos de crianza
A diferencia de la simple descripción de prácticas particulares utilizadas por los padres con sus hijos, el concepto de estilos alude a la complejidad de la crianza en la cual están involucradas no solo acciones sino también emociones, actitudes y valores.
El dar cuenta de esta complejidad facilita la predicción del tipo de influencia que ejerce la crianza sobre el futuro comportamiento de los niños (Baumrind, 1971).
Aunque la crianza vista a través de los estilos puede adquirir distintas formas y trasmitir distintos contenidos, la finalidad es siempre la misma en todos los grupos humanos, esto es, asegurar la supervivencia de los niños, su desarrollo integral y su adecuada incorporación a la vida social. A través de la crianza los padres pueden comunicar a los niños las diferentes exigencias sobre las actividades cotidianas y la importancia que tiene su cumplimiento para la vida
45 familiar, e influir sobre el comportamiento infantil, ya sea controlando algunas conductas o impulsando otras.
En este sentido, la crianza se da en una atmósfera marcada por distintas actitudes, sentimientos, creencias, y conductas específicas de los adultos. En consecuencia, a través de la crianza se transmiten tanto los valores como las formas de pensar y de actuar que tendrán fuertes repercusiones en el futuro de los niños, facilitando u obstaculizando su incorporación en la sociedad (Baumrind, 1971).
d) Estilos de socialización y crianza familiar
Un número importante de investigaciones han mostrado cómo los efectos de diferentes conductas expresadas en los estilos de socialización no se limitan a corto plazo, sino que se prolongan en manifestaciones psicológicas y conductuales muchos años después. En este sentido, las técnicas de disciplina familiar se han destacado como fundamentales en la socialización infanto-juvenil. Y no sólo de forma conductual, es decir, cómo influyen directamente sobre la actuación posterior de los chicos
46 y de las chicas, sino de cómo estos perciben e interpretan esa disciplina. La centralidad otorgada a la percepción de la educación familiar, puede considerarse como un giro copernicano, al considerar al niño como auténtico protagonista de su desarrollo y como activo constructor de la realidad que le rodea. La percepción de la disciplina familiar, resulta determinante en posteriores cogniciones y conductas.
La familia en general, los padres y las madres en particular han sido considerados como uno de los agentes más universales y decisivos en la conformación de la personalidad del hombre y en su inicial socialización, adaptación a las normas y adopción de los valores de la sociedad normativa. Son sus metas educativas que aún sin hacerse explícitas día a día, constituyen auténticas guías para la acción socializadora.
En la literatura actual, existe casi un conceso general en establecer algunos estilos de socialización y crianza familiar:
El contractualista, que se distingue por la importancia que los padres dan a la
47 autorregulación y a la autonomía del niño, así como por el énfasis puesto en los valores de la imaginación y la creatividad. Desde el punto de vista de las técnicas pedagógicas, ello significa una escasa insistencia en la obligación, el control o la coacción y un énfasis correlativo en la incitación, el estímulo o la motivación están abiertos a las influencias del exterior, y los roles educativos de los padres se hallan poco diferenciados.
El autoritario se sitúa en el polo opuesto al anterior, por la gran importancia que concede a la obediencia y a la disciplina, al tiempo que implica una menor valoración de la autorregulación y la sensibilidad del niño; sus métodos pedagógicos apelan mucho más al control que a la motivación o a la relación. La distancia entre padres e hijos son considerables, los roles sexuales netamente separados y la reserva ante los agentes de socialización del exterior es bastante significativa.
El maternalista o paternalista se caracteriza también por la acomodación (obediencia y
48 conformidad) más que por la autonomía o la autodisciplina, y sus técnicas de influencia se basan más en el control que en la motivación o en la relación. Sin embargo, existe una gran proximidad entre padres e hijos, se organizan muchas actividades en común y la comunicación entre ellos es frecuente y relativamente íntima, aunque los papeles educativos de los padres tienen perfiles distintos y la apertura a las influencias del exterior es bastante limitada.
Según Goodnow y Collins (1990), al considerar el origen de las ideas de los padres es posible distinguir dos orientaciones: por un lado, la que se ha dado en llamar personalista, en ella se asume que la principal fuente de ideas de los padres es su experiencia directa e individual con los niños o la tarea de ser padres, y que estas ideas se elaboran de un modo científico: los padres observan, comprueban, resuelven problemas, revisan ideas, es decir, prueban la realidad.
En el polo opuesto se encuentra la tradición sociocultural, que destaca la absorción pasiva de información, de modo que los sujetos reciben, sin más,
49 un conocimiento manufacturado sobre el que no se realiza la más mínima reflexión. No obstante, todavía existiría una tercera, la socioconstructivista, ésta se encontraría en medio de las otras dos y supone que los sujetos no pueden ignorar los contenidos que le proporciona la cultura, pero tienen un papel activo en la reorganización, selección y elaboración de esos contenidos.
50 e) Teoría de Estilos Paternales de Crianza
La propulsora de la teoría de estilos paternales de crianza es Baumrind (1980), quien identificó tres estilos generales de formas de actuación paternal: autoritario, permisivo y democrático.
Según Baumrind (1980), los padres autoritarios dan énfasis a la obediencia, utiliza el carácter para poner freno a la voluntad de los niños, los mantiene subordinados, restringen su autonomía y desalientan el intercambio verbal. Este tipo de padres tienden a utilizar la disciplina severa, tratan de moldear a los hijos según estándares de conducta, son menos afectuosos que otros padres.
Por otro lado, afirma también que los padres permisivos valoran la expresión de los niños por sí mismos y la autorregulación exigen poco y permiten que los niños controlen sus propias actividades. Ellos consideran que deben ser un apoyo para sus hijos, no modelos de normas. Estos padres no controlan, son relativamente cálidos, los hijos tienden a ser inmaduros (tienen menos autocontrol) son menos exploradores.
51 En contra posición a los anteriores estilos, dice la autora explica que los padres democráticos respetan la individualidad del hijo, pero al mismo tiempo le inculcan los valores., dirigen sus actividades de manera racional, confían en su capacidad para guiar a los niños, son amorosos y exigentes, su comportamiento es coherente y respeta las decisiones independientes de los hijos, son firmes en la acatamiento de las normas de los castigos moderados. Estos padres tienden a ser seguros, calmados, dominantes, exploradores y contentos. Por otra parte de acuerdo a sus investigaciones realizadas por la autora los padres autoritarios y permisivos retrasan el desarrollo de sus hijos o debido a que éstos fomentan la dependencia el miedo, la inseguridad, en ocasiones la delincuencia y otros vicios sociales. Sin embargo los padres democráticos aceleran el desarrollo de sus hijos ya que forman niños seguros, independientes, adaptados socialmente y exitosos que benefician a la sociedad.
Además este tipo de crianza describe los comportamientos específicos que los padres democráticos utilizan y el papel que estos juegan en el fomento del desarrollo social en al cual nos referimos a
52 los altos niveles de cariño, combinados con niveles moderados de control moderados de control paterno, que ayudan a los padres a ser agente responsables en la crianza de sus hijos y que los niños se vuelvan miembros maduros y competentes de la sociedad llegando a la conclusión de que para ella, el estilo de crianza ideal son los padres democráticos.
Aclara también, que una familia autoritaria o autocrática no es la única que puede producir ciertas reacciones en sus miembros, principalmente en los hijos, sino también una familia democrática y/o complaciente que se quiere llamar anárquica, producen circunstancialmente diversas manifestaciones comportamentales que podrían generar conflictos internos. Pues el hecho que una familia cuyos padres den mucha libertad, no necesariamente establece un clima de confianza y seguridad, de buen comportamiento de los hijos.
Finalmente postula que la calidad de vida familiar y, a su vez el clima hogareño, reflejan a menudo el status socioeconómico de la familia. La clase de hogar con que cuenta la familia y su ubicación
53 en la comunidad, la vestimenta, el dinero que puede gastar el niño (refrigerios, útiles de escritorio, pasajes, etc.). y demás símbolos de status son elementos que afectan su status social en el grupo de padres.
En tal sentido: Baumrind (1980, p.27) asume que los estilos de crianza paternal “Es la manera en que los padres y las madres se relacionan con sus niños, tomando decisiones acerca de su cuidado, guía y (más tarde) disciplina”. Por su parte Quebles (1999, p.12), afirma que “Los estilos de paternidad son diferentes tipos de crianza, comportamientos, actitudes que toman los padres hacia sus hijos y que a su vez traen consecuencias que pueden ser negativos o positivas dejando secuelas durante toda la vida”. Según este estudioso, la palabra fundamental aquí es: “Actitudes, que asumen los padres”. En nuestra sociedad observamos a diario diversas actitudes de los padres, unos son permisivos otros autoritarios y sólo algunos son padres democráticos.
Específicamente refiriéndose a los autores podemos afirmar que ambos consideran que los estilos de paternidad están orientados a educar a través de la
54 interrelación o sea el comportamiento de los padres con respecto a los hijos, este comportamiento e interrelación se da en la cotidiana convivencia en el hogar.
El estudio de las modelos de crianza se relaciona con el papel de las tradiciones y de la cultura como trasmisora de conocimiento y con el papel que juega en el sujeto en la transformación de toda esa información. La familia es uno de los numerosos pequeños grupos cara a cara, que son denominados grupos primarios, cuya función esencial es la social o socializadora y en especial la del cuidado y crianza de los niños.
De otra parte, las relaciones interpersonales dadas en el seno familiar es una dimensión de análisis que trata de captar el modelo o las conductas predominantes de crianza que en ella se fomenta y que constituye una de las notas más singulares que la distingue de otros aspectos de análisis de la vida en común que llevan los integrantes de la familia. Contiene dos vertientes de análisis: a) el estudio de las relaciones tendentes a establecer lazos afectivos y emocionales entre los miembros de la familia, y b) el estudio de las relaciones que tienen como propósito el establecer controles y regulaciones en el proceso socializador de adquisición de normas y
55 valores entre los miembros más jóvenes, y que suele llevarse a cabo por los miembros más expertos del grupo familiar.
Los modelos de conducta parental de crianza se caracterizan por los giros y cambios que tienen lugar como consecuencia de los cambios culturales y sociales a lo largo del tiempo. A medida que la sociedad se transforma, se va viendo la necesidad de introducir en los modelos de crianza nuevos conceptos que se ajusten a los tiempos que vivimos con respecto a la realidad económica, política y social.
2.3. Marco teórico 2.3.1. La familia
La familia es considerada como la célula básica de la sociedad, con funciones propias y definidas, como un conjunto de dos o más personas unidas por vínculos consanguíneos que están en un proceso interactivo dentro de un marco socio ambiental que hace posible la vida familiar con características propias; propicio para los miembros del grupo familiar desarrollen o no sus capacidades personales y sociales, garantizando en cada uno de estos su socialización primaria.
Benites (1997), afirma que la familia sigue siendo considerada como la estructura básica de la sociedad, cuyas funciones no han
56 podido ser sustituidas por otras organizaciones creadas expresamente para asumir sus funciones. De estas, la más importante es aquella de servir como agente socializador que permita proveer condiciones y experiencias vitales que facilitan el óptimo desarrollo bio-psico-social de los hijos.
Por su parte, Zavala (2001) define a la familia como el conjunto de personas que viven juntas, relacionadas unas con otras, que comparten sentimientos, responsabilidades, informaciones, costumbres, valores, mitos y creencias. Cada miembro asume roles que permiten el mantenimiento del equilibrio familiar. Es una unidad activa, flexible y creadora; una institución que resiste y actúa cuando lo considera necesario. Red de relaciones vividas. La familia como institución social es un sistema de fuerzas que constituyen un núcleo de apoyo para sus miembros y la comunidad.
A continuación ilustramos algunos conceptos de familia que nos ayudan a recoger el sentido esencial del término:
Para Hellen (1968, p. 96), la familia es “Un sistema abierto, constituido por varias unidades ligadas por reglas de comportamiento y por funciones dinámicas en constante interacción entre sí e intercambio con el exterior”.
A la familia comúnmente se le conceptúa como la célula fundamental de la sociedad, porque es una institución natural donde
57 la persona encuentra el ambiente adecuado para su desenvolvimiento, además porque la familia es quien va originar a otras organizaciones o instituciones sociales.
Un aspecto fundamental para el desarrollo del niño es la familia, que cumple un rol importante en la formación de su personalidad, de ahí que la imagen que el niño va a proyectar dentro de su comunidad, va a ser el reflejo de su desarrollo familiar en consecuencia un hogar mal establecido va a influir negativamente en el niño, constituyendo un gran impacto en su desarrollo afectivo.
Tosta (1991, p. 13), sostiene que “La familia es el núcleo fundamental de la organización social, como organización primaria ejerce una influencia poderosa, a veces decisiva, sobre la personalidad de sus integrantes. Ella constituye el primer vehículo de socialización del individuo, transmite a los las primeras nociones de la moral y los primeros aportes culturales aceptadas por la comunidad. La familia es la esencia inicial de todos los aprendizajes”.
En efecto, la familia, es una necesidad humana. Afecta de modo directo a la estabilidad de la sociedad y el bienestar de los niños y las generaciones futuras. Sin duda, los padres se esfuerzan con empeño para crear buenos hijos y merecen reconocimiento; por
58 lo general a los niños les va mucho mejor cuando viven con ambos padres.
De otro lado, Morton (2007, p. 45) plantea que “La familia constituye el grupo originario de la sociedad (...) La familia constituye el tipo de comunidad perfecta, ya que están unidas por lazos de sangre”.
Es cierto que nuestra sociedad está formada por diferentes familias. Aunque, hoy en día, se percibe mayormente las crisis familiares, siendo una de ellas el divorcio donde los hijos son los perjudicados porque van a vivenciar problemas, conflictos entre padres, aquí es importante que los padres estén conscientes del problema porque si no dan la ayuda necesaria para superar el problema, los hijos sufrirán consecuencias negativas con el pasar de los días.
En suma, la familia es el núcleo principal de toda sociedad que está conformada por personas naturales unidas por vínculos matrimoniales, de consanguinidad o adopción que comparten entre ellos una relación estrecha que cumplen la tarea social, educativa, biológica y recreativa de quienes la integran.